Inicio

Incertidumbres

2 comentarios

Mis abonos están congelados, muertos, esperando lo que no llega. Nos cogió a todos de improviso y comenzamos a ver desaparecer del calendario nuestros conciertos ya pagados, nuestros abonos fieles que son más que un sueldo toda una ilusión. Pensábamos que todo volvería a la normalidad, pero pasaban las semanas y caían las hojas del calendario como en un otoño fuera de temporada, recordando mi triste final de 2018 encerrado por obligación.
El viernes 13 de marzo saltaba la alarma, se cerraban espacios públicos y acudíamos al instituto sin alumnos, para una reunión atípica separados entre nosotros como apestados. Al menos esa semana pude disfrutar en familia, y ya con la gente asustada, de Noelia Rodiles, pero desaparecía el primer concierto esperado, nada menos que el violinista Michael Barenboim y la Orquesta de la RAI dirigidos por James Conlon el sábado 14 dentro de los Conciertos del Auditorio de Oviedo, con Mozart (obertura de La Clemenza di Tito y el Concierto nº 1 de violín) más la primera de Mahler. Ya no habrá más tema de conversación que el dichoso Coronavirus, después Covid-19 que parece más científico que llamarlo directamente “virus de mierda” o cinematográficamente “El virus del miedo”.

La siguiente semana no depararía tampoco cambios y se quedaban, aún no sabemos si aplazados o cancelados, otros dos: el miércoles 18 con el cellista Pieter Wispelwey y la Orquesta del Siglo XVIII dirigidos por Gustavo Gimeno en un programa monográfico de Schumann, mientras el viernes 20 nos despedíamos del noveno de abono de la OSPA, “Lenguajes propios II”, otro concierto esperado con dos invitados, el pianista macedonio Simon Trpčeski y el prometedor director Pablo Rus Broseta, con Shostakovich y el segundo Concierto para piano y orquesta más la segunda de Sibelius. Oportunidad perdida de seguir con la historia “Conociendo batutas con la OSPA”.

Sumábamos otra semana en blanco y comenzábamos a escuchar música grabada (que al menos tengo para varias vidas) con cierto mono de escribir aunque comentando discos en vez de conciertos, y a conectarnos con muchas plataformas de conciertos en streaming que abrían sus plataformas a todo el público. La Primavera Barroca se marchitó nada más llegar y así el miércoles 25 nos quedamos sin The King´s Consort mientras el viernes 27 de marzo otro aplazado “sine die” de la OSPA, el décimo de abono “Orígenes”, conferencia previa a las siete, y esta vez con protagonismo femenino, la ayudante de concertino Eva Meliskova que actuaba de solista y en el podio la colombiana Lina González Granados, con obras de BachStravinsky y Mendelssohn. El cansancio pesaba y ni escribir quería…

El arranque de abril volvía a ser tremendo a nivel general en España, todo parado, confinados con mucho miedo, devorando noticieros y “fake news“, mientras en lo musical se llevaba por delante en “La Viena española” de Oviedo tres actividades: primero la zarzuela Katiuska muy esperada esta temporada el jueves día 2, con Ainhoa Arteta de figura estelar (con una gala fuera de abono el día 24 de abril también cancelada) junto a Martín Nusspaumer y otras voces ya conocidas en el Campoamor; después el concierto extraordinario de Semana Santa con la OSPA el viernes 3, con la vuelta de Kynan Johns al podio junto al Coro de la FPA y un Beethoven de 250 aniversario con su Misa en Do mayor op. 86 sumando un buen plantel de solistas tras la Sinfonía Londres de Haydn.
De mis gustos omnívoros también nos quedamos sin Zenet en el Teatro Filarmónica programado para el sábado 28 de marzo repitiendo “la Guapería de Gijón“.
El domingo 5 ya comenzamos a leer “cancelado” en vez de “aplazado” por todo lo que supone rehacer agendas, y en esas deberíamos haber disfrutado dentro de “Los Conciertos del Auditorio” con los alemanes de Stuttgart, su coro de cámara y la capilla instrumental, Kammerchor Stuttgart / Hofkapelle Stuttgart dirigidos por Frieder Bernius que nos hubiesen deleitado con Mozart, primero el Requiem y después las Letanías, programa ideal para una Semana Santa que vendría con pasión y muerte sin resurrección.

Mientras tanto a seguir en casa trabajando “on line”, adaptándonos a crear materiales en “la nube” para un alumnado al que llaman “nativos digitales” pero que no todos tienen ordenador en casa o menos aún conexión (y ya no hablemos de la Asturias rural), como mucho un móvil al que su saldo queda temblando, con familias donde hermanos y padres comparten lo que tienen. Atención individualizada nada parecida a la presencial (necesaria porque educar también es convivir y socializar), y no quiero ni contar cómo es la “Música” en ESO, por lo que las llamadas “vacaciones” solo las salvó mi buena costumbre de seguir con las dos pasiones de Bach (bendito YouTube©) y mi particular resurrección de Mahler desde Lucerna, sin olvidarme de Victoria.

Se detuvo abril, al menos Radio Clásica sigue como siempre, “Entre dos luces” omnívoros musicales y echando mucho de menos la música en vivo, nada comparable con las óperas y los conciertos en plataformas de pago que ahora se abren para posiblemente buscar ganancias cuando acabe este enclaustramiento, el directo irrepetible y sin ayudas tecnológicas ni micrófonos que equilibran lo que la sala o las voces no logran.

Otra semana horrible y cuatro conciertos menos: el Ensemble 1700 del miércoles 15 dentro de la Primavera Barroca, al día siguiente el esperado contratenor de moda Jakub Orlinsky con Il Pomo d’Oro (jueves 16), el undécimo de abono “Legados” de la OSPA el viernes 17 que nos hubiese devuelto a la gran directora Marzena Diakun en un programa verdaderamente jugoso, y el domingo 19 cuando nos traería a la violinista Isabel Faust con Les Siècles.y François-Xavier Roth a la batuta para un monográfico dedicado a Stravinsky.

Avanza abril y otra ausencia irreemplazable aunque esperando se “reprograme” como era la vuelta de Martha Argerich con la Sinfónica de Lucerna el jueves 23, más otro extraordinario fuera de abono de la OSPA con Mayte Martín y Joan Albert Amargós el viernes 24, uno de esos conciertos distintos, Tempo rubato para una versión personal y “quasi flamenca” de El Amor Brujo (Falla).

Despedíamos abril como comenzase, incluso sonó como nunca “Quién me ha robado el mes de abril” (mejor que un “Resistiré” que no resisto), más cancelaciones como la del violinista Ilya Gringolts con la Orquesta de la Radio Noruega dirigida por el peruano Miguel Harth-Bedoya el martes 28 dentro de los Conciertos del Auditorio o el duodécimo de abono, “Contrastes II” de la OSPA para abrir mayo en un extraño día del trabajo donde deberíamos haber escuchado a Juan Barahona en el piano con Jordi Bernácer en el podio (que sigue esperando un titular como agua de un mayo estrenado). Al menos el Ateneo Musical de Mieres estuvo currando desde el inicio de esta cuarentena siempre “Repartidos por casa” con varios grupos de cámara que prepararon un concierto virtual emitido el sábado 2 patrocinado por el Ayuntamiento de Mieres, siempre mimando la cultura y apostando por estos “tiempos modernos” donde un virus nos abofeteó y seguimos  grogui.

Mayo era un mes de lo más prometedor en mi agenda, florido y hermoso aunque marzea tras abril, con todo bien programado desde septiembre del año pasado pues así funcionamos los docentes y melómanos, apuntando cada evento para no perderse nada aunque la dura y cruda realidad nos lo quitó todo.

Sin las conferencias de La Castalia que había preparado su III Ciclo verdaderamente apetecible que arrancaría el martes 5 con mi querida amiga y compañera de facultad Mª Luz González Peña, una avilesina en el archivo de la SGAE para contarnos desde su trabajo las más de 10.000 zarzuelas que atesoran. Sin el Handel de L’Apotheose en la Primavera Barroca carbayona. Sin la ansiada María Moliner de Antoni Parera Fons a estrenar en la temporada de zarzuela del Campoamor con Victor Pablo Pérez en el foso al frente de la OFilMaría José Montiel en el rol protagonista de la famosa bibliotecaria y filóloga, junto a Amparo Navarro o Simón Orfila entre un elenco de voces excepcionales que Oviedo siempre espera con ilusión.
También sin el esperado decimotercero de abono con la OSPA dedicado a Telemann desconocido bajo la dirección de Carlos Mena con el poco conocido oratorio Der Tag des Gerichts, y unos solistas españoles encabezado por María Espada, Juan Antonio Sanabria, José Antonio López más nuevamente el Coro de la FPA, junto a una conferencia previa para el reciente viernes 8 de mayo. Huérfanos también del Homenaje a Lorca con el espectáculo “El Poeta y La Luna” que el Ateneo Musical de Mieres iba a repetir tras el éxito de diciembre 2018.

Llegamos a esta semana del 11 al 17 que completa dos meses enclaustrados y perdidos en casi todo. El martes 12 sería la segunda conferencia de La Castalia con ganas de escuchar al joven compositor Gabriel Ordás, hablándonos de su obra lírica, mientras este jueves 14 hubiera llegado otro de los soñados en Oviedo que se cancelará aunque figure como aplazado porque cuadrar fechas para estos artistas se hará imposible: nada menos que un monográfico Bartok con Sir Simon Rattle y la LSO dentro de los Conciertos del Auditorio que habían programado para esta temporada de mucha altura.
El proyecto LinkUp de la OSPA (este año de nuevo La Orquesta Canta) que con tanta ilusión preparamos desde casi todos los centros educativos asturianos a lo largo de este curso escolar (que no olvidaremos jamás) para hacer música todos juntos también se ha cancelado esta semana a pesar del esfuerzo de alumnado y profesorado así como de la propia OSPA y muchos de sus músicos que han intentado hacerla sonar desde casa, pero la experiencia que vivimos todos en la sala sinfónica tampoco podrán compensarla Internet ni las redes sociales. Parón emocional y también económico para la cantidad de autobuses que hubieran llenado los alrededores de la Plaza de La Gesta (o del Fresno, según toque al gobierno local de turno).
Es grande el refranero español, “Mal de muchos consuelo de tontos” al ver que seguimos huérfanos de música en todo el mundo y no ya en la desunida unión europea, de la que Ibermúsica está padeciendo y mucho, con Alfonso Aijón deleitándonos desde Instagram en una genial conversación con Pablo L. Rodríguez para “La Música Confinada” de Scherzo (mi revista habitual que por primera vez no mandó a casa las revistas de abril y mayo aunque las regaló a todos en PDF, siempre de agradecer), otro de los canales que me han ocupado “cuando la tarde languidece y renacen las sombras”, vamos que no estaba teletrabajando aunque siempre esté pegado a una pantalla.

La semana próxima aparecían en mi agenda la chelista Alisa Weilerstein en la Primavera Barroca el martes 19, más el abono 14 de la OSPA, de nuevo celebrando a Beethoven el viernes 22, con Christoph König dirigiendo la séptima del genio de Boon así como a Schumann o el concierto de cello de Haydn con Kian Soltani de solista, manteniendo una estructura de concierto decimonónica para un siglo que busca no ya un director sino nuevos públicos. Menos mal que mi inversión en abonos no incluye el Festival de Danza porque entonces “mi ruina” ya hubiese sido total.

Y la Oviedo Filarmonía bajo la dirección de su titular Lucas Macías, nos debería traer el Requiem de Verdi (muchos difuntos para recordar) con el Coro de la FPA junto a un cuarteto solista de lo más operístico el domingo 24, pero tampoco me imagino yo el auditorio ovetense con un tercio de aforo (creo que los abonados ya ocuparíamos mucho más) o la orquesta y el coro separados cada uno de sus músicos dos metros además de rodearse de metacrilato (a precio de oro para la Fase 1) o actuando con mascarillas. Despropósitos de los expertos que crecen como setas en todos los terrenos al igual que los “periolistos” capaces de hablar sin saber… muchos interrogantes, dudas, mariposas en el estómago, insomnios muchas noches, confinamiento respetuoso, acatar las normas y así “ad infinitum“.

No hay nada claro en el horizonte, cada día aparecen decretos ministeriales, órdenes autonómicas, instrucciones incompletas, fases de desescalada (aumenta la jerga sin sentido) cual concurso televisivo sin pasarela, bulos permanentes, odios y enfrentamientos en redes o platós televisivos y estudios radiofónicos, insatisfacción y cabreo en toda la sociedad de a pie con unos políticos cada vez más alejados de la realidad. Se apela a la responsabilidad de todos y al sentido común (el menos común de los sentidos).

Mi agenda sigue llena de anulaciones, aplazamientos y cancelaciones… ya estoy cansado tras dos meses encerrado en casa escuchando discos, Spotify©, entrevistas de todo tipo o conciertos en los miles de canales que hay en Internet. Estoy cansado de leer libros nuevos o releídos (con más poesía que novela). Cansado de ver películas de todo tipo (aunque confieso debilidad por las musicales de todo tipo) y series en canales como Netflix, Movistar o Amazon en un caos visual de tanto trabajo delante del ordenador.
No me apetece ni quiero tanta pantalla, echo de menos “mi música” en vivo, los conciertos en Oviedo, Gijón, León, las escapadas a Bilbao, Málaga o Pamplona. La mal llamada “nueva normalidad”, otro eufemismo horripilante en una sociedad cada vez más pobre y quebrada, no tendrá nada de normal y tendrá todo de nueva. Incertidumbre en todas partes, las necesidades vitales con la salud primero y el trabajo después, le pese a quien le pese (es decir a los de siempre), ayudar a quienes se han quedado sin nada, con demasiados muertos por el camino y hambre en pleno 2020.

Prioridades ideológicas antes que las diarias, las de gente corriente como nosotros, el fútbol sucedáneo del “pan y toros” porque mejor entretener a la masa aborregada mientras hacen caja en partidos planteados sin público (como los conciertos), los necesarios test para los que puedan pagarlos, la puerta cerrada a la cultura con todo lo que mueve y significa para miles de autónomos que ven derrumbarse su vida sin ingresos ni ayudas ni siquiera perspectiva de futuro en un presente muy negro y un futuro impensable por no decir terrible. La generación actual no quiero pensar qué le espera pero tampoco a la mía, con 61 años y casi 33 cotizados.

Palabrerío y apariciones televisivas que no aclaran nada a nadie, sembrando más odio, envidias, cabreos, cacerolas y aplausos en claro “diminuendo”. Al menos la música me acompañará siempre, pero hay algo que tengo claro y escribí ya en Twitter cuando nos confinaban:

NADA VOLVERÁ A SER IGUAL

Colección Zapico

Deja un comentario

En esta cuarentena obligada (muy distinta de la mía tras el accidente de moto) tengo que agradecer que mi cartero rural, amigo además de currante y un artista con la cámara de fotos, funciona puntual como siempre y al fin llegó a la aldea el último CD para mi variada y gran colección (hace el número 3191, que además es primo), esta vez dos tercios de Forma Antiqva: los gemelos Zapico, Daniel y Pablo, que ya nos acostumbran a regalar en sus recitales intervenciones a dúo, también con la guitarra de mi tocayo, más allá del barroco donde se desenvuelven como pocos y explorando combinaciones sonoras con buenos resultados. Grabado con el sello alemán Winter & Winter que siempre apostó por esta familia, producido por el propio Stephan Winter junto a su esposa Mariko Takahashi, y con el patrocinio de Gobierno del Principado de Asturias, agradando un catálogo con curiosidades fruto del duro trabajo de recopilar y adaptar obras para sus variadas formaciones, en esta novedad interpretan Pablo con el archilaúd y Daniel a la tiorba donde tampoco faltan cada uno de ellos en solitario, ya rodado en el siempre difícil directo el pasado verano (pues hace unos días desconozco creo lo tuvieron que suspender). Y quiero citar también los luthiers de sus instrumentos: archilaúd José Miguel Moreno & Alejandro Fuentes, Madrid 2007 –  tiorba Jaume Bosser, Barcelona 2013.
De las notas que acompañan el disco, tituladas EL RETRATO DEL LAÚD, que incluyo a continuación, voy colocando distintos párrafos que ha escrito Pablo Zapico explicando el trabajo previo y la elección de las obras, alguna verdadero estreno, que presentaron en “La dársena” de Radio Clásica hace muy poco.
(* ver nota al final)

Filippo Dalla Casa (1737 – después 1811) “fue un pintor profesional y un intérprete aficionado del archilaúd. En 1811, cuando se decía contar con 74 años, donó su colección de Suonate di Celebri Auttori per l’Arcileuto Francese, su propio instrumento y un autorretrato fechado en 1759 al Liceo Filarmonico (1804), actual Conservatorio Statale di Musica ‘G. B. Martini’ de Bolonia; tal era su fuerte vínculo con la institución cultural donde ejercía como profesor de pintura“.

Exceptuando la Sinfonia, todas las piezas provienen de su doble manuscrito, fechado en la Bolonia de 1759 y 60. Entre los poquísimos autores reconocidos o señalados, figuran nombres de laudistas y –especialmente– clavecinistas de la época de los que hoy es muy difícil encontrar noticias en el diccionario musical pero que por entonces debieron ser célebres músicos. Su manuscrito es, pues, una compilación de la música que le gustaba escuchar para interpretarla él mismo. Dalla Casa justifica que «L’Arcileuto Francese, altro non è, che un clavicembalo portatile, tutta la musica che si suona in esso, si eseguisce nell’Arcileuto, col divario che è più difficile […]» (El archilaúd francés no es más que un clave portátil; toda la música que se toca en él puede reproducirse en el archilaúd con la diferencia de que resulta más difícil).

Tres sonatas de autor desconocido abren el disco: Andante en sol mayor, Allegro en sol mayor y Allegro en fa mayor, casi dotadas cual unidad tripartita abriendo horizontes de elegancia, sonoridades claras y uniformes como si de un solo instrumento se tratase con unas líneas bien definidas, juegos rítmicos, de aire y tonalidades luminosas.

Claro que Dalla Casa no consideraba entonces la posibilidad de utilizar dos instrumentos que maridan tan bien como el archilaúd y la tiorba. Este combo sí puede realmente competir con la rica textura armónica del clave sin limitaciones técnicas. De hecho, seguramente nada más le hubiera gustado a Filippo que poder desdoblarse, dado que además de intérprete de archilaúd, también lo fue de tiorba, tal y como especifica el título de su pequeño tratado anexo: «Regole di Musica, ed’anco le Regole per accompagnare sopra la Parte per Suonare il Basso continuo & per l’Arcileuto Francese, e per la Tiorba. Per uso di me Filippo Dalla Casa Suonatore di essi» (Reglas de música y, además, reglas para acompañar sobre la parte, para realizar el bajo continuo, y para el archilaúd francés y la tiorba. Para mi uso, Filippo Dalla Casa, intérprete de ambos).

El Aria del Martelli (Tommaso Martelli) recuerda una danza de salón con las líneas bien definidas, la melódica en el agudo del archilaúd y el sustento grave de la tiorba, como un gran clavicordio muy rico en tímbrica, seguido por el Allegro (fa mayor) de autor desconocido, contrapuesto al anterior manteniendo cierta unidad sonora e interpretativa para obras coetáneas que bien recogió Dalla Casa, y que Pablo explica perfectamente.

La mayor parte del Suonate di Celebri Auttori son transcripciones o composiciones para archilaúd a solo. Sin embargo, era costumbre natural en la época que los miembros de una misma familia compartieran música juntos y así lo es también para mi hermano y para mí. Siguiendo este hábito, quisimos revivir las transcripciones de Dalla Casa dotándolas de una lujosa versión a dúo que persiguiese satisfacer aquel ideal que debió de fascinar a Filippo cuando escuchó estas mismas piezas al clave. No obstante, algunas de las obras recogidas sí están escritas originalmente para dos intérpretes, como el Concierto en Do Mayor para mandolina y bajo de archilaúd de Giuseppe Vaccari, también incluido en esta grabación.


(** ver nota al final)

El Trio de Lodovico Fontanelli está estructurado en los siguientes movimientos: I. Sonata (Andante); II. Aria. Allegro; III. Suo Minuetto, dispuestos como era costumbre barroca, contrastados en tiempos, compás y ritmos, manteniendo la línea melódica clara y virtuosa con un bajo redondo que suena perfectamente empastado, solo los gemelos parece que pueden sentir lo mismo y este Fontanelli es una muestra de ello. Desconocido pero reconocible estilísticamente  el Allegro en do mayor, ágil y contagioso, más Daniel Zapico solo en el Grave: si bemol mayor, la tiorba completa, el magisterio del instrumento con técnica impecable y la musicalidad habitual que le ha llevado a actuar con muchas y excelentes formaciones.

La Sinfonia no está firmada y por el momento permanece anónima. Procede del ítem 450, vendido en una subasta organizada por Karl & Faber el 6 de diciembre de 1956 en Múnich. Dicho lote pertenecía a la Graf Harrach Collection de Rohrau, Austria. Su comprador fue el laudista y musicólogo inglés Robert Spencer (1932 – 1997). Hasta hace poco, esta obra se conservaba únicamente en formato digital, en posesión del doctor en musicología Arthur J. Ness (Chicago, 1936), especialista en cuerda pulsada. La obra original fue escaneada por el propio Spencer antes de intentar venderla.

Una preciosidad esta Sinfonia à Solo di Arciliuto en cuatro movimientos sucediéndose en lento y rápido: I. Largo, solemne con intercambio de papeles en cuanto a “voz cantante”, II. Allegro vibrante, bien desarrollado con aromas venecianos, III. Largo germano por su gravedad no solo de registro, más el IV. Allegro contenido, ameno y ornamentado lo suficiente para no perdernos la riqueza armónica. Siguen en solitario Pablo Zapico con la Marchiata del Gordini de autor desconocido, y Daniel Zapico en el Grave: do menor, autores desconocidos felizmente recuperados, aplicándoles los mismos elogios a los dos hermanos en cuanto a interpretación y musicalidad desde unas tímbricas similares aunque distinguibles. Quiero añadir aquí que sobre la denominación muy poco común de Marchiata, Germán Labrador López de Azcona, Profesor Titular de Musicología de la UAM, escribía para el programa del concierto previsto en la Sala de Cámara del Auditorio de Madrid el último 14 de marzo, sobre esta obra de Gordini que es «(…) singular en este repertorio; aunque no es muy conocida, la “marchiata” ya aparece como toque de guerra en 1648 en Venecia, y en 1810 todavía pervivía como baile en la cultura popular. Probablemente por su origen militar y condición de “toque” o señal, sus motivos rítmicos resultan muy característicos, y es también un vestigio de la rica cultura musical que rodeó al protagonista indirecto de este programa. Lejos de la “gran historia” de la música, el manuscrito y la figura de Dalla Casa inspiran todo un programa de recuperación musical a partir de un intérprete desconocido, acaso autor de algunas de las obras de su antología, y personaje casi irrelevante, que no figura en libro alguno de música del siglo XVIII».
Continúan las notas de Pablo Zapico:

Tras su muerte, se perdió el rastro del documento original hasta que recientemente he podido localizarla dentro de la Robert Spencer Collection donada por su familia a la librería de la Royal Academy of Music de Londres, donde estará disponible próximamente en su biblioteca digital [GB-Lam MS799].

A dúo y escrito originalmente para esta combinación, Giuseppe Vaccari con su Concerto à Mandolino, è Basso del Arcileuto de tres movimientos bien claros: I. Allegro, II. Andante, III. Allegro nos demuestra la adaptación perfecta del archilaúd con la tiorba, no necesita el trémolo de la mandolina ni siquiera en el andante central nuevamente evocador “veneciano”, para dejarnos unas melodías bien armadas en una interpretación que parece limpiar un cuadro de la época donde el pincel final nos trae aire de los canales.

Sin duda, la ubicación estilística más importante que puede hacérsele a esta Sinfonia es la de considerarla en su totalidad como una obra posible dentro del marco musical del propio Filippo Dalla Casa, dado que he identificado una referencia al 4º movimiento (sin el acompañamiento) de la Sinfonia en su propio manuscrito. Afortunado hallazgo musicológico. Aunque la copia no es literal, sí es perfectamente reconocible y por esta razón se incluye en el álbum como primera grabación mundial.
Se trata de un repertorio que ya se adentra estilísticamente en el Clasicismo. Es el último capítulo y retrato del laúd; un instrumento que no tardaría mucho más en desaparecer. Es, de hecho, la última fuente catalogada de música para archilaúd.

Dos últimos anónimos para cerrar el disco: Grave: la menor y la Sonata: Andante, do mayor, dos movimientos casi unitarios e igual armadura, con ese inicio solemne en el modo menor antes del relativo mayor sin prisas, caminando hacia la necesidad de repetir toda la escucha, incluso jugando con la reproducción aleatoria porque todo el disco mantiene una unidad estilística buscada por Filippo Dalla Casa que “los pequeños” Zapico han plasmado a la perfección en este disco.

(* Pablo Zapico en su perfil de FB comenta sobre el cuadro“Este es el autorretrato de Filippo Dalla Casa, pintado en 1759, cuando tenía 22 años, tal y como aclara él mismo en una inscripción por detrás del mismo lienzo.Óleo sobre tela. Dimensiones 47,5 x 36,3 cm. Propiedad del

Museo internazionale e biblioteca della musica di Bologna (catálogo n° 123, inventario B 12005 / B 38492). Situado en el Conservatorio G.B. Martini, Piazza Rossini, 2 (Sala di lettura).Llama la atención lo bien detallado que está el encordado del instrumento (con diferentes materiales para las cuerdas más graves y densas) y el tamaño de sus uñas (al menos la del pulgar). En mi opinión, seguramente el instrumento esté pintado más pequeño de lo normal para encuadrarlo a las dimensiones del óvalo”).

(** Luigi Crespi, ca. 1777: retrato de Filippo Dalla Casa, óleo sobre lienzo).

Esplendor barroco

Deja un comentario

Miércoles 11 de marzo, 20:00 horas. Sala de cámara del Auditorio de Oviedo: Universo Barroco – VII Primavera Barroca: Ay! Bello esplendor, grandes villancicos barrocos. Vozes del AyreAl Ayre Español, Eduardo López Banzo (órgano director). Obras de José de Torres (ca. 1670-1738), A. Corelli (1653-1713), Juan Francés de Irribarren (1699-1767) y Carlos Seixas (1704-1742).

Auténtica fiesta palaciega en este inicio de la séptima edición de la Primavera Barroca en colaboración de la Fundación de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo y el CNDM, que ofrecían nada menos que ocho estrenos mundiales, cinco de Torres y tres de su alumno Francés de Iribarren, con un programa alternando un conjunto vocal de ocho solistas perfectos para las obras elegidas, voces de larga trayectoria que se unen con el instrumental de siete dirigidos por el maestro López Banzo al órgano, equilibrio conseguido desde una sonoridad impecable en todos, puede que algo coja en uno de los contratenores aunque solamente en su intervención solista, con los textos a disposición del público en una presentación que otras veces debíamos conformarnos con la no impresa.
Como describe la presentación de este concierto, “El maestro José de Torres (ca. 1670­1738) y su discípulo Juan Francés de Iribarren (1699­1767) comparten protagonismo en este nuevo proyecto artístico de Eduardo López Banzo al frente de Al Ayre Español, articulado en torno a la estrecha relación profesional que existió entre los dos famosos compositores.
La prodigiosa imaginación musical, la acertada síntesis de los más variados estilos y la expresión vehemente y colorida de Torres encontrarán en Iribarren, quien sigue al comienzo de su carrera las pautas compositivas del maestro, un lenguaje más terso y galante y la constante búsqueda de un estilo sencillo y popular, sin abandonar su sofisticada escritura musical. Las variadas combinaciones vocales e instrumentales y las contrastantes temáticas de las obras elegidas para este programa muestran la sorprendente riqueza expresiva de este repertorio
“. Y no defraudaron en este programa de villancicos que nos acercaron un poco a lo que deberían ser las navidades palaciegas, aunque el incendio hiciese perderse todas las partituras que atesoraba.
La fiesta comenzaría con José de Torres¡Mirad y admirad portentos! (ø+), villancico general al Santísimo, a ocho voces con violines y oboe, todos los intérpretes jugando con los solos de María Espada y los dos coros enfrentados, música pegadiza y bien balanceada con una escritura respetando la propia rítmica del texto.  De la pobreza a las puertas (ø+), es un villancico de Calenda de Reyes, a ocho voces con violines y oboe (1714), de nuevo alternando coro y solos de María Espada y Víctor Sordo, dos voces bien empastadas por timbres y entendimiento, alternancias de estribillos y coplas muy vivas, para continuar con Pues el cielo y la tierra (ø+), villancico de Navidad a cuatro voces (1713), cuatro solistas masculinos jugando en las coplas y los aires festivos, instrumentos reducidos al archilaúd, contrabajo y órgano no solo dando réplica sino empujando una masa global, un tutti de estilo hispano pero con calidades internacionales más allá de un estilo italianizante tan de moda en estos albores del XVIII.

El “puente instrumental” tenía que ser en un idioma común y nada mejor que Arcangelo Corelli y su Sonata nº 10 en la menor, op. 3 (1689), Al Ayre Español en estado puro, ese dúo de violines en simbiosis arropados por los graves contundentes, el ropaje organístio y las perlas de Juan Carlos de Mulder, imprescindible en el continuo.

Vuelta a Torres para cerrar la primera parte con Lágrimas tristes, corred (ø+), villancico al Santísimo, a cuatro voces con violines, disfrutando nuevamente de las voces solistas (las sopranos, contrátenos y barítono, la mitad pero igual riqueza de escritura e interpretación, estribillo y coplas cantadas con el instrumental en los planos adecuados que permitieron paladear unos textos intrínsecamente musicales seguido del Luciente, vagante estrella (ø+), villancico de Reyes, a ocho voces con violines y oboe (1714), probablemente el más logrado por las combinaciones vocales y la aparición del estribillo-aria así como los solos cambiantes refrendados tanto por el coro como el ensemble donde el oboe de Pedro Lopes e Castro resultó casi una voz sin palabras.

La segunda parte sería la de Juan Francés de Iribarren, buen continuador del maestro en evolución natural del estilo comenzando con el bellísimo Tortolilla (ø+), villancico a dúo para reyes, con violines y oboe (1733), estribillo a dúo, al igual que el recitado, escena pura y un aria para soprano y tenor, María y Víctor, contrastes rítmicos y tímbricos más un ropaje instrumental de excelencia para siete números estructurados en espejo, nueva fiesta musical.
Si los aires italianos ponían el puente para Torres, en el caso de Francés de Iribarren sería el portugués Carlos Seixas con su Sonata para oboe en do menor, lucimiento solista de su compatriota con el ensamble sin violines y auténtico virtuosismo en tres movimientos donde la Giga central sonó plenamente francesa, elegante antes del Minueto final.

Y hasta la conclusión volvería Francés de Iribarren, primero con Cesen desde hoy los profetas (ø+), villancico de Calenda de Navidad, a ocho con violines (1739), algo más movida de lo que cabría esperar y poniendo en dificultades las largas frases de una María Espada que nunca defrauda, para terminar con una jácara vertiginosa a cargo de Víctor Cruz, Digo que no he de cantarla (ø+), jácara de Navidad a cinco con violines (1750), guitarra -por vihuela- de aire español internacional de unos compositores recuperados de los archivos de las catedrales salmantina, malagueña y guatemalteca que Eduardo López Banzo ha transcrito de los manuscritos originales inéditos, pues como bien nos recordó al finalizar el programa, se quemaron con el Palacio Real y gracias a esas copias podemos hacernos una idea de lo que sonaba en estas fiestas que casi recrearon en la sala de cámara del auditorio ovetense.

De regalo bisarían a Torres y el estribillo de Luciente, vagante estrella que da nombre al espectáculo, “Ay! bello esplendor”, belleza y esplendor de un barroco que pujaba por mantenerse en unos tiempos casi tan complicados como lo actuales. Bravo por estos “ayres” del maestro maño.
(ø+) Recuperación histórica, estreno en tiempos modernos.

VOZES DEL AYRE: María Espada y Lucía Caihuela (sopranos), Sonia Gancedo (mezzo), Gabriel Díaz y Jorge Enrique García (contratenores), Víctor Sordo (tenor), Víctor Cruz (barítono), Javier Jiménez Cuevas (bajo).
AL AYRE ESPAÑOL: Pedro Lopes e Castro (oboe), Alexis Aguado y Kepa Artetxe (violines), Guillermo Turina (cello), Xisco Aguiló (contrabajo), Juan Carlos de Mulder (archilaúd y guitarra barroca). Eduardo López Banzo (órgano y dirección).

El efecto Rodiles

1 comentario

Martes 10 de marzo, 19:00 horas. Club de Prensa La Nueva España: presentación del CD The Butterfly Effect, Noelia Rodiles (piano).

Sigo hace muchos años la carrera imparable de esta pianista avilesina, Noelia Fernández Rodiles, Noelia Rodiles definitivamente para el mundo musical (con permiso de su padre más orgullo materno), y aunque faltase a su último concierto en el Bellas Artes de Oviedo hace dos veranos, precisamente con las obras de este disco, no le pierdo el rastro a su trayectoria ni tampoco sus intervenciones en distintos programas de radio clásica.

El club de prensa ovetense hoy entre amigos, pues parece que empieza a cundir el pánico a salir de casa, presentaba el último trabajo discográfico para el sello Eudora, que pese a la indisposición de última hora de Cosme Marina, tuvimos sustituto de lujo con el compositor y catedrático del Conservatorio Superior de Oviedo, Manuel Martínez Burgos, que además fue profesor de Noelia.

El efecto mariposa es un concepto amplio de todos conocido basado en la teoría del caos, aunque sea mucho más poético (como el vestido que lucía Noelia para la ocasión) pensar en que «el leve aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo» como reza el proverbio chino. Mariposas inspiradoras, fusiones románticas y actuales como en su anterior disco Ligeti – Schubert, y también el título de la Sonata nº 5 de Jesús Rueda (Madrid, 1961) que finalmente daría nombre a esta joya de grabación efectuada en la Sala Mozart del Auditorio de Zaragoza para escucharlo (en formato SACD) como si estuviésemos tan cerca como esta tarde en Oviedo, aunque el piano vertical del periódico no sea lo que se dice apto para virtuosos como Noelia Rodiles, que pese a todo nos deleitó con un aperitivo “sin palabras” de Mendelssohn antes de dársela a la directora del Club de Prensa Maria José Iglesias, y al maestro Martínez Burgos.

Detalles de cómo surge este maridaje entre el siglo XIX y el XXI que unidos dan más sentido a las páginas elegidas, curiosamente emparejadas por los propios compositores españoles a quienes se las encargó la compositora enviando a los tres las obras románticas pensadas previamente y “acertando” en la elección de cada uno de ellos. Las mariposas, Papillons op. 2 de Schumann con la citada sonata de Rueda, las “Romanzas sin palabras” o Lieder ohne Worte, op. 20 de Mendelssohn y los Seis caprichos sin título de David del Puerto (Madrid, 1964), de quienes también escuchamos en vivo el “Canto del gondolero” más el Agitato, y finalmente el Adagio en sol mayor, D178 de Schubert con las Dues pieces per a piano del catalán Joan Magrané (Reus, 1988).

Fusiones que acercan la música de nuestro tiempo con la escucha así emparejada del mejor repertorio romántico y tan actuales unas como otras en el piano sin complejos de Noelia Rodiles, una técnica sobrada para una musicalidad y expresión madura ya desde sus tiempos de estudiante como bien recordaba el profesor Martínez Burgos, y que marca las diferencias en los pianistas sin más y los intérpretes de raza. Excelentes las notas que acompañan al disco donde los españoles nos describen sus obras.
Un riesgo no exento del placer y satisfacción en seguir apostando y promocionando a compositores actuales y además nuestros, en el mismo plano que los “clásicos” pues solo el tiempo marca las diferencias, y el directo, como el disco, dejará testigo sonoro de una categoría musical sin palabras y cual efecto mariposa donde el leve aleteo de estas páginas hispanas pero internacionales se pueden sentir en todo el mundo gracias a discos como este último de mi admirada Noelia.

8M de mujeres y música en Mieres

1 comentario

Domingo 8 de marzo, 20:30 horas. Auditorio Teodoro Cuesta, Mieres. Concierto “Día de la muyer”: Banda Sinfónica del Ateneo Musical de MieresAntonio Cánovas Moreno (director), Alberto Cienfuegos “Michel” (presentador). Estreno absoluto de las obras de Mª Luz Ortíz, Mª José Belenguer y Pilar Miralles, ganadoras del I Concurso Internacional de Composición para Mujeres “Mª Teresa Prieto”.

El Ateneo Musical de Mieres desde su fundación en junio de 2018 no obvió la importancia de la mujer en la música y así en marzo del pasado año ofreció el concierto De ellas con obras de compositoras y dirección femenina a cargo de dos componentes del propio Ateneo (la clarinetista Elba Rodal y Lara González, oboe). A raíz de este concierto se planteó con tanta ilusión como esfuerzo crear el I Concurso Internacional de Composición para Mujeres “Mª Teresa Prieto, nombre de esta compositora asturiana no suficientemente reconocida y muerta en el exilio mexicano; con un jurado de prestigio formado por Zulema De la Cruz, Ferrer Ferrán y David Rivas, valoraron hasta el día 14 de octubre todas las obras recibidas, emitiendo su veredicto y actuando como secretario Antonio Cánovas Moreno, director de la Banda Sinfónica del Ateneo Musical de Mieres.

El 18 de octubre de 2019 en el transcurso del concierto “Homenaje a Morricone” de la Banda Sinfónica del Ateneo Musical de Mieres con la Capilla Polifónica “Ciudad de Oviedo” como invitada, se daban a conocer las tres ganadoras, que además de los premios en metálico y los diplomas acreditativos, entregados en este concierto del 8M por el Director Xeneral de Política Llingüística Antón García Fernández, en representación de la Consejería de Cultura Política Lingüística y Turismo patrocinadora el concurso, la Concejala d’Igualdá y Feminismo del Ayuntamiento de Mieres Nuria José Ordóñez Martín, y el presidente del Ateneo Musical de Mieres Pablo Álvarez, realmente el verdadero premio para todo compositor es escuchar por vez primeras sus obras en directo, esta vez interpretadas por la Banda Sinfónica del Ateneo Musical de Mieres dirigida por su titular Antonio Cánovas Moreno, asistiendo las tres compositoras.

Paso a continuación a dejar el programa del concierto enmarcado en un día especial, así como las notas sobre las composiciones de sus autoras y sus biografías, sin entrar en más consideraciones por ser parte implicada pero no por ello olvidarme de este acontecimiento musical con muchas M mayúsculas y protagonistas: Marzo, Mieres, Mujeres y Música.


OBRAS, NOTAS AL PROGRAMA Y BIOGRAFÍAS

DE BARCOS, ESPUMEROS MORENOS Y PUERTOS ASTURIANOS (MARIA LUZ ORTÍZ HERNÁNDEZ) Estreno absoluto.
Tercer premio del I Concurso de Composición “María Teresa Prieto”.

De barcos, espumeros morenos y barcos asturianos es una obra programática que cuenta la historia de cómo los espumeros morenos, seres mitológicos asturianos, ayudan a los barcos a llegar a tierra firme en días de niebla. Así, la compositora, con un estilo influenciado por el sinfonismo de los años 70 de la música de cine y la música folklórica, busca recrear con su música cuatro escenarios principales: el barco, la niebla, los espumeros morenos y la llegada a puerto asturiano.
De esta forma, la música que caracteriza el barco tendrá un carácter heroico y grandioso, donde la percusión y la sección de metales tendrán un gran protagonismo. Por otro lado, el uso de armonías más disonantes representará la niebla, que sorprenderá a la navegación en su travesía. Los espumeros morenos serán caracterizados por el flautín después de la niebla y, por último, la llegada a puerto asturiano será representada por una melodía placible y cantabile que muestra la belleza de las costas asturianas.

LAS CARBONERAS DEL NALÓN (MARÍA JOSÉ BELENGUER DOLZ) Estreno absoluto.
Segundo premio del I Concurso de Composición “María Teresa Prieto”.

Las Carboneras del Nalón es un homenaje a las primeras mujeres que trabajaron en las minas del Nalón, que eran llamadas carboneras. Su labor estaba en el exterior de la mina, donde realizaban todo tipo de tareas como la limpieza de vagones y herramientas, traslado de cestas llenas de carbón, etc. Además de ser pioneras como mujeres trabajadoras y en el sector de la minería, muchas de ellas mantenían a su familia de este modo al quedar viudas tras la guerra.
La obra nos presenta dos ambientes sonoros distintos que se van sucediendo; por un lado los sonidos de la mina, que recrean la atmósfera sonora del metal, la tierra y las detonaciones, que provocan una tensión y un sentimiento de preocupación constante en las carboneras, por el peligro que suponen para los que trabajan bajo tierra. Por otro lado, un tema melódico con carácter folclórico, que es el hilo conductor de toda la obra, constituyendo un verdadero leitmotiv de las carboneras.

LA MAR CUAJADA: Entrada en la Noche de San Juan – En contra del Cuélebre – La victoria y el tesoro (MARIA DEL PILAR MIRALLES CASTILLO). Estreno absoluto.
Primer premio del I Concurso de Composición “María Teresa Prieto”.

La mar cuajada es una fantasía sinfónica para banda basada en la mitología asturiana que trata sobre este lugar legendario. Según la historia, la mar cuajada es el lugar al cual van a vivir los cuélebres cuando ya envejecen, un lugar situado mar adentro donde además estos seres custodian un abundante tesoro. El cuélebre es una serpiente gigante y alada, y es en la noche de San Juan en el único momento en que éste duerme y se puede entrar a su morada. Es por eso que esta fantasía comienza con un primer movimiento llamado “Entrada en la noche de San Juan”, relatando la entrada de los humanos con la intención de rescatar este tesoro. El segundo movimiento es “En contra del cuélebre”, cuando éste despierta de repente para enfrentarse a ellos, también introduciendo una potente tormenta frente a ellos. Por último, “La victoria y el tesoro” para aquellos que entraron en la mar cuajada, cierran la obra recordando la misma forma en la que entraron y volviendo a tierra triunfales.

Biografías de las compositoras:

MARI LUZ ORTIZ HERNÁNDEZ: Nace en 1995 en Guadix (Granada). Inicia sus estudios musicales en su ciudad natal en el CPM Carlos Ros de Guadix (Granada) en la especialidad de piano. Termina las Enseñanzas Artísticas Superiores en junio de 2017 en la especialidad de Composición en el Real Conservatorio Superior de Música Victoria Eugenia de Granada y, posteriormente, realiza el “Máster de Composición aplicada a medios audiovisuales y artes escénicas” en el Conservatorio del Liceo de Barcelona, encontrándose entre el profesorado del mismo compositores de reconocido prestigio dentro de la música para cine como José Nieto.
Cabe destacar de su currículum como pianista el Primer Premio en el Concurso de Interpretación del CPM Carlos Ros y su puesto de Semifinalista en el Concurso Provincial de Interpretación de la Diputación de Granada. Como compositora, son notables los siguientes galardones: Primer Premio en el I Concurso de Composición e Interpretación del CPM Carlos Ros y Primer Premio en el X Concurso de Composición del RCSM Victoria Eugenia en la modalidad B. Además, es una de las seleccionadas por la Asociación de Música Electroacústica de España (AMEE) para la realización del “Proyecto AMEE para Nuevos Creadores” (PANC) en 2017. Es miembro de la Asociación de Compositores de Málaga (ACIM) y cuenta con numerosos estrenos en ciudades como Londres, Madrid, Granada, Málaga, Valencia y Jaén. También participa en varios proyectos para la creación de la banda sonora de algunos cortometrajes y documentales.

MARÍA JOSÉ BELENGUER DOLZ: Nacida en 1983 Onda (Castellón), ha realizado sus estudios musicales en el Conservatorio Superior de Castellón, donde obtiene el Título Superior en la especialidad de Flauta travesera (2008) y el Título Superior de Composición (2009). Paralelamente realiza estudios de Piano. Posteriormente realiza el Master oficial en Musicoterapia en la Universidad Católica de Valencia (2011) y el Master de Composición para Medios Audiovisuales (2015-16) en el Centro Superior “Katarina Gurska”.
Su inquietud por la composición la lleva a asistir a diferentes cursos, seminarios, talleres, durante su formación con compositores como Jose Manuel López López, Agustín Charles, Tomás Marco, Cristóbal Halffter, Jose María Sánchez Verdú.
Ha sido becada por la Junta de Andalucía para asistir al curso de composición: Cátedra Manuel de Falla (2007), con el compositor Mauricio Sotelo como tutor de dicho curso, en el que estrenó su obra “Marabunta”.
Ha sido seleccionada para el panel de lectura del Encuentro de composición INJUVE 2007, en el cual tuvo como profesores a Hilda Paredes, Philippe Hurel, Poul Rudders y Jesús Rueda. A raíz de este encuentro asiste a clases particulares en Londres con la compositora Hilda Paredes durante dos años.
Ha sido seleccionada para participar en el Encuentro de composición INJUVE 2008, en el cual tuvo como profesores a Marcela Rodríguez, Yann Maresz, Lucca Francesconi y Jesús Rueda.
Ha obtenido el segundo premio “Carmelo Alonso Bernaola”, en la 23ª edición de los Premios Jóvenes Compositores Fundación Autor-CNDM 2012, con su obra “Ida y vuelta”. Nominada en la X edición de los Premios Jerry Goldsmith a la categoría de Mejor Canción por su trabajo “The girl who lives in me”, que pertenece a la Banda sonora de “Mi peor Enemiga”, de Mario Ayala.
Ha obtenido el segundo premio en el I Concurso Internacional de Composición para banda “María Teresa Prieto”.
Ha ganado el premio a Mejor música original en el Asians on film Festival 2019 por la banda sonora del cortometraje “Cul-de-sac”.
Ha recibido encargos para festivales Internacionales como ENSEMS 2009, ENSEMS 2015, Circleart I, Femme in art, etc. Sus obras han sido interpretadas por grupos como Taller Sonoro, Grup Instrumental de Valencia, Grupo Instrumental Siglo XXI, etc.
En el ámbito de la música para medios audiovisuales ha compuesto música para cortometrajes como “Eiénesis” (Premio Proyecta 2010) dirigida por Miguel Ángel Font Bisier, “Mi peor Enemiga” dirigida por Mario Ayala (Nominada a los X Jerry Goldsmith por este trabajo), “Cul-de-sac”, dirigida por Cara Lawons, para el videojuego “Lost King’s Lullaby” , para obras de teatro como “Casa Lupe desde 1798” escrita por Inés de Miguel y dirigida por David Couso, etc.
Trabaja como arreglista para la Orquesta SAMVO, con la que realiza arreglos de todo tipo de repertorio (Beatles, Disney, Rock, Pop) adaptándolo para orquesta sinfónica para artistas de la talla de Paco Arrojo, Pepa Aniorte, Gisela, Sandra Polop, Reke, Vicente Seguí, Lorena Gómez, Rafa Blas, etc.
Trabaja como Editora y asistente de Orquestación para la compositora Claudia Montero, ganadora de cuatro Latin Grammy’s.
Trabaja como Editora y copista para la editorial Eurindia Ediciones.


MARÍA DEL PILAR MIRALLES CASTILLO:
Nace en Almería en 1997 y estudia doble especialidad de flauta y piano en las enseñanzas profesionales de música. Realiza sus estudios superiores de composición en el Real Conservatorio Superior de Música “Victoria Eugenia” de Granada. Actualmente estudia el Máster de Composición Electroacústica en el Centro Superior de Enseñanza Musical “Katarina Gurska” de Madrid. Ganadora del segundo premio en la categoría Junior de la International Antonín Dvorák Composition Competition 2019 en Praga y del XIII Concurso de Composición del RCSM Victoria Eugenia en la modalidad de música de cámara. Ha realizado cursos y masterclasses de composición con Enrique Rueda, Alicia Díaz de la Fuente y Brice Pauset, entre otros.

Nuestra ENHORABUENA a ellas y al Ateneo Musical de Mieres

 

Instantáneas sonoras

1 comentario

Jueves 5 de marzo, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Jornadas de Piano “Luis G. Iberni“: Rafał Blechacz (piano) y Bomsori Kim (violín). Obras de Beethoven, Fauré, Debussy y Szymanowski.

Las grabaciones musicales son como las fotos, la captura de un momento que podemos repetir cuantas veces queramos porque nos recordará ese instante irrepetible dejando a la memoria y a menudo también la fantasía, que ponga el resto, aunque haya sido algo fugaz pero imperecedero. Las fotos viejas, como los discos, se pueden retocar para una mejor conservación e incluso apariencia, pero nada es comparable al directo, especialmente en la música.

La introducción viene a cuento porque en estas Jornadas de Piano volvía el pianista polaco Rafał Blechacz, que me dejó una excelente impresión allá por noviembre de 2012 en estas mismas Jornadas, así como su primer disco con el sello amarillo, pero no en solitario, aunque apareciese el primero en el orden, sino junto a la violinista coreana Bomsori Kim, con quien parece congenió hace dos años y se plantaron en el estudio para dejarnos una grabación que escuchamos al completo en el auditorio, aunque los estudios y el directo no sean lo mismo. Con la tapa acústica abierta al máximo, el Steinway tapó demasiadas veces el hermoso sonido del Guadagnini de 1774, algo que en la mesa de mezclas se puede arreglar pero sin la tecnología quedó en un segundo plano inmerecido porque realmente hubo momentos del concierto deliciosos.

No podía faltar este año Beethoven una de sus sonatas para violín y piano (ausente en su último CD), optando por la Sonata en re mayor, op. 12 nº 1 (1798) que pude seguir recordándola casi nota a nota de mi último curso de piano en “Música de cámara II” con el profesor Carlos Luzuriaga. Buena complicidad entre los dos intérpretes pero desequilibrado balance sonoro que no nos permitió degustar los intrépidos y dialogados pasajes del Allegro con brio. El Tema con variazioni. Andante con moto sí dejó una mayor presencia del violín aunque la rotundidad del piano de nuevo ocultaría ese juego sonoro entre los dos intérpretes. El Rondo. Allegro adoleció de lo mismo, casi como si el violín acompañase a un piano protagónico de principio a fin, hasta en el orden del programa, por su sonoridad incluso en los pasajes más pianissimi, con la firma inequívoca del genio de Bonn pero obviando la aportación y complemento del violín.

La Sonata en la mayor, op. 13 nº 1 (1875-76) de Fauré pareció enmendar un poco la falta de equlibrio entre los intérpretes, cuatro movimientos donde el violín tiene mucho que tocar en una pugna con el piano muy alejada del ciclo de canciones del francés, si bien su lirismo y estilo ya se perciben, especialmente en el segundo movimiento (Andante). Lucimiento en el Scherzo, Allegro vivace de ambos demostrando lo estudiado que tienen este repertorio antes de grabarlo, miradas y gestos claros para un buen entendimiento y una versión algo fría pero técnicamente impecable.

Para la segunda parte el resto del disco, en claro mejoría tanto de sonido como de implicación, primero la Sonata en sol menor (1917) de Debussy, virtuosismo polaco y pasión coreana dibujando esa paleta única del segundo compositor francés del concierto, mismo idioma pero lenguaje nuevo, más logrado en el dúo, como si todo estuviese planificado en cuanto a la entrega. Especialmente delicado el Intermède: fantasque et léger que nos permitió disfrutar de un violín sedoso más presente y protagonista que en los primeros “cortes” y haciéndonos olvidarnos del homenajeado alemán. Lo mejor vendría con Szymanowski y su Sonata en re menor, op. 9 (1904), verdadera pasión compartida, protagonismos equilibrados, sonoridades controladas con mayor lucimiento del violín de Kim más un piano de Blechacz auténtico contrapeso y guía emocional en los tres movimientos. Por fin el espíritu camerístico como escuela tanto interpretativa como auditiva, el momento para recordar y no solo un disco en bucle que siempre sonará igual.

No podía faltar lo que se llama “encore” (propina) que además completaría esta presentación discográfica, el mejor Chopin de Blechachz pero con el violín de Kim para que llevase la parte cantabile y el piano polaco completase el arreglo del ruso Nathan Milstein sobre el conocido Nocturno nº 30 en do sostenido menor.
Buen concierto aunque la coreana no aportase mucho calor desde esta técnica implacable y fría, quedándonos con más ganas del Rafał Blechacz poderoso y entregado en solitario que es donde la memoria me lleva, la instantánea sonora de esta tarde de jueves.

Horizonte francés hasta Bilbao

Deja un comentario

Viernes 28 de febrero, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, “Horizontes II”, abono VIII OSPA, Javier Molina (trompa), Andrew Grams (director). Obras de Debussy, R. Strauss y Saint-Säens.

Mientras esperamos con urgencia el nombramiento de un concertino (esta vez invitado el colombiano William Chiquito) y un director titular para la orquesta asturianas, volvía el director Andrew Grams tras sus anteriores visitas de 2014 y 2016, donde también pudimos disfrutar como en este octavo de abono (interesante su paso por OSPATV) de una obra de Richard Strauss, este viernes con el concierto para trompa de caza dedicado a su padre, a cargo del solista de la OSPA el alicantino Javier Molina (entrevistado en OSPATV).

Preparando el programado que la próxima semana llevarán al Musika-Música “Destino París”, el octavo de abono tenía claro sabor francés con Debussy y C. Saint-Säens más el gran R. Strauss de orquestación similar entre nuestros vecinos, y en Bilbao se sumarán Poulenc con su concierto para órgano (razón por la en este programa estuvo Juan de la Rubia, que será el solista), Berlioz con Los troyanos, Gounod y su Fausto más el esperado Bolero de Ravel, conciertos dirigidos también por el maestro Grams, páginas que la OSPA tiene en su “fondo de armario” sacándolos en estas ocasiones y que volverá a dejar el pabellón bien alto en la capital vizcaína un año más.

La suite sinfónica para orquesta y piano a cuatro manos “La Primavera” (Printemps, 1887-1912) de Debussy (1862-1918) no es de las obras más escuchadas del parisino en las salas de concierto porque pese a necesitar una plantilla grande presenta ciertas dificultades para conseguir ese color instrumental que llevaría a clasificar o etiquetar esta música como “impresionista” y no parece tener la fuerza de otras partituras sinfónicas. Grams trabajó a la perfección esa textura en todas las secciones para los dos movimientos “moderados”, pinceladas tímbricas aportadas tanto por el piano como el arpa y una cuerda sutil que parece buscar la limpieza de líneas del Botticelli homónimo donde se inspiró Debussy, no hay melodías reconocibles pero sí ese ambiente bucólico con una excelente intervención de la flauta de Myra Pears y una segunda sección de toda la orquesta donde las trompas parecían preparar la obra siguiente.

El Concierto para trompa y orquesta nº 1 en mi bemol mayor de R. Strauss (1864-1949) tuvo como solista a Javier Molina que defendió con aplomo, seguridad, buena gama de sonido y arropado por sus compañeros junto a una concertación correcta del maestro Grams, tiempos adecuados para el solista en sus tres movimientos. Es una alegría comprobar el nivel de los solistas que atesora la OSPA, que lo demuestran cuando les ofrecen dar el paso al frente, y el alicantino ha sido otra demostración de calidad y musicalidad con su trompa de caza. Amplia paleta sonora y dinámica, desde los aterciopelados a los potentes, lejanías evocadoras de lo cinegético, guerreras en los toques a rebato, sin perder nunca afinación. El público, con sus familiares encantados y felices disfrutando como el resto, supo premiar con generosidad el despliegue virtuoso de un concierto exigente para los trompistas.

En unión de sus cuatro compañeros en “los bronces” más la percusión de Rafa Casanova nos regalaron un hermoso y resultón arreglo del multiversioneado Oblivion (Piazzolla) verdaderamente lírico, cantado por este sexteto para la ocasión con Molina de “voz cantante”.

Y para la segunda parte C. Saint-Säens (1835-1921) con la Sinfonía nº 3 en do menor, op. 78 “con órgano” (pero sin él, pues el auditorio de Oviedo carece de uno permanente como sí tiene por ejemplo el Euskalduna que dará la auténtica dimensión a esta tercera, pues no tenerlo condiciona mucho la sonoridad original). Nuevo lienzo sonoro de la OSPA con ese órgano (Juan de la Rubia como un músico más de atril) más el piano completando una tímbrica global recogida por momentos y apoteósica en el final. Grams supo delinear esos dos capítulos con varios movimientos internos que la orquestación arroja intervenciones solistas de mucho calado (bien la viola de Alamá), los metales cual tubos de órgano ampliando los registros y colores, emparejados con una madera siempre impecable, el gran órgano sinfónico que Saint-Säens construye en esta sinfonía orgánica igualmente por la vital transformación temática donde no falta el Dies Irae, melodías paralelas a su propio Carnaval (Oviedo lo celebra este sábado de Cuaresma) y perfectamente explicado en las notas al programa de Lidia Izquierdo Torrontera (enlazadas en los autores al inicio). Evoluciones de aires, modulaciones que finalizan en un corale más la coda final fugada hacia el do mayor luminoso bien llevado por un Grams nada ampuloso en el gesto pero efectivo, buscando ese acento francés que le sienta muy bien a nuestra orquesta asturiana de aires cantábricos con parada en Bilbao.

Barbieri siempre único

Deja un comentario

Jueves 27 de febrero, 20:00 horas. Teatro Campoamor, Oviedo: XXVII Festival Lírico Español. El barberillo de Lavapiés (Francisco Asenjo Barbieri, libreto de Luis Mariano de Larra), dirección de escenas y adaptación del texto de Alfredo Sanzol; edición crítica de Mª Encina Cortizo y Ramón Sobrino, producción del Teatro de la Zarzuela de Madrid.

Nueva temporada de zarzuela en Oviedo, y van veintisiete años ininterrumpidos en “La Viena Española”, segunda temporada estable tras la madrileña, con una grande de nuestro género por excelencia para abrir boca en un festival esperanzador, contando para el irrepetible Barbieri con un elenco de altura ideal para cantar la historia de amor entre Lamparilla y Paloma con la puesta en escena y adaptación de Alfredo Sanzol más la dirección musical de Miquel Ortega al frente de la Oviedo Filarmonía junto a la Capilla Polifónica “Ciudad de Oviedo”, titulares del festival ovetense.

Buena entrada en el Campoamor y un “Barberillo” redondo por lo homogéneo, atinado, actual, sobrio y musicalmente impecable. El Maestro Ortega sabe cómo sacar partido a cada número, siempre mimando las voces, dándoles confianza, también al coro, más una orquesta cada vez mejor que en el foso se crece cuando la batuta manda.

Confianza a “la Capilla” ya en su primera entrada con Dicen que en El Pardo, Madre, y la primera aparición de un Lamparilla Quiza en pleno estado físico, actoral y vocal, verdadero triunfador de la noche, torrente de voz rotunda para un rol de muchos recovecos, derroche total de agilidades, empaste con sus compañeros excelente y la seguridad de tener a la orquesta con el volumen perfecto para su triunfo de inicio a final, Lamparilla de referencia hoy en día.

De la Paloma Faus podríamos decir lo mismo, llenando escena, cantando con ese gusto especial que engrandece cada personaje, y como su pareja escénica, una maravilla comprobar que los textos, íntegros, se proyectan con el mismo color que las partes musicales. Convincente y entregada, Como nací en la calle de la Paloma de empaque y fuerza, el dúo Una mujer que quiere ver a un barbero emocionante y convincente, la pareja del pueblo que nos enamoró, mezzo y barítono naturales, cercanos, cómplices y auténticos, lo más aplaudido no solo por la empatía con el pueblo sino por su comunicación total.

La pareja noble, soprano y tenor, encarnada por la Marquesa Miró y Don Luis Tomé, contrarrestaron al pueblo pero mantuvieron la misma cercanía y empaque, su dúo En una casa solariega y especial mención tanto al dúo de las majas encajado por soprano y mezzo a la perfección, y el cuarteto con el que cierra el segundo acto, dobles parejas bien empastadas y convincentes, con movimiento escénico que no les impidió proyectar sus voces sin problema, así como en el cuarteto de las caleseras del tercer acto.
Celebrar este elenco vocal protagonista que brilló a gran altura para mantener la calidad de toda la representación. También los papeles “menores” que redondearon un plantel perfecto para Barbieri, capaz de aunar lo popular y castizo con la ópera italiana del momento, escribiendo números variados y siempre exigentes para todos y cada uno de ellos, música de primera que requiere un equilibrio total presente en este “Barberillo de Oviedo”.

La Capilla Polifónica que dirige Pablo Moras entró con confianza en el Dicen que en El Pardo… tras el preludio inicial (silencioso con los “zancudos” y arranque orquestal), y así se mantuvo a lo largo de esta zarzuela grande, afinados, seguros, por grupos y en conjunto, tanto las voces graves, incluyendo la guardia, como las blancas que nos deleitaron vocal y escénicamente en el hermosísimo coro de las costureras.

Su colaboración a una escena sobria con mucho movimiento es habitual y sinónimo de seguridad y continuidad para una labor que no siempre parece recompensada aunque el público sí lo agradeció, recompensando con una larga ovación final.

Tanto la rondalla langreana (dirigida por mi querida Seila González) en la Jota de los Estudiantes, como el cuerpo de baile (excelentemente coreografiado por Antonio Ruz) completaron una brillante escena musical reforzada por una escenografía y vestuario sobrios de Sanzol y Andújar, bloques móviles capaces de ambientar calles, palacios o plazas con su juego e iluminación, más los tonos cálidos de un vestuario variado de época (bien los tunos con sotana, fajín rojo y bicornio) diferenciando sin exagerar a pueblo y nobleza, que no necesitan más para hacernos creer una argumento tan actual en sus diálogos que puede resultar visionario aunque así seamos los españoles pese al cambio de época.
La Oviedo Filarmonía siempre impecable, clara, prudente y presente gracias a esta magia que tiene Miquel Ortega, verdadero maestro que siempre deja el listón muy alto, eligiendo los tempi precisos para poder escucharlo todo y dejar fluir la música, unos preludios sinfónicos y un balance entre las secciones siempre acertado, dominador de la obra y transmitiendo esa seguridad necesaria a todos en el escenario. Quienes acudan este sábado a la segunda y última representación podrán comprobar la grandeza de Barbieri cuando se suman tanta calidad musical y artística.

Lamparilla . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Borja Quiza
Paloma . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  Cristina Faus
Marquesita del Bierzo . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  María Miró
Don Luis de Haro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  Javier Tomé
Don Juan de Peralta . . . . . . . . . . . . . . . . . . .  David Sánchez
Don Pedro de Monforte. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Abel García
Rondalla Orquesta Langreana de Plectro, Seila González (dirección)

Capilla Polifónica “Ciudad de Oviedo”, Pablo Moras (director)
Oviedo Filarmonía
Dirección Musical. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Miquel Ortega Pujol

Un grande de muerte

Deja un comentario

Martes 25 de febrero, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Jornadas de Piano “Luis G. Iberni”: Stephen Hough (piano). Obras de Bach, Busoni, Chopin, Hough y Liszt.

Venía a Oviedo el gran pianista, compositor y escritor británico Stephen Hough (1961) sustituyendo al previsto Nelson Freire que no pudo hacer el concierto debido a la rotura de un brazo producida por una caída, y con el cambio pienso que salimos ganando tanto por la altura del intérprete como por el programa ofrecido, con el virtuosismo esperado de unos compositores que son el abecé de todo pianista, aunando en ellos la faceta interpretativa.
Muy interesante la entrevista ofrecida a La Nueva España donde explica esta dedicatoria musical a la muerte, “y tal vez se trata más de la fragilidad y la brevedad de la vida. Y eso debería estar lleno de felicidad y alegría. La muerte solo es mala porque tenemos que dejar ir algo hermoso… pero la vida se trata de dejar ir de muchas maneras. Y sobre aceptar la realidad“.

Podría haber titulado la entrada como las notas al programa de Iván J. Román Busto, “La muerte como inspiración” que parece sacada de la citada entrevista casi como preparación antes del concierto, porque había mucho del tránsito entre lo terrenal y lo eternal. “Saber que algo tiene un fin debería hacernos sostenerlo con gran ternura y amor mientras está con nosotros. La música es quizá la más temporal de las artes, es como un perfume en el aire. Se tocan las notas y luego mueren y solo nos quedan recuerdos. Pero eso es parte de lo que hace que un concierto sea tan especial. Recuerdos que compartimos con amigos y vecinos mientras duran“. Nos quedarán los recuerdos de un Stephen Hough rotundo, con un uso algo saturado del pedal pero desde una entrega total a cada obra, interioridad y curiosamente solo usando la partitura para su composición.

El padre de todas las músicas Bach revisado por Busoni, la Chacona, BWV 1004, esa recreación del mundo violinístico en el piano escrita por el Cantor de Leipzig tras la muerte de su primera esposa Mª Bárbara, la chacona convertida en lamento mientras suenan materiales del coral luterano que Hough delineó dentro e una visión plenamente romántica de esta obra.
Del propio Busoni escucharíamos la Berceuse elegiaque op. 42, la original al piano antes de orquestarla, emparentada con el Liszt de la segunda parte,  nuevamente con la muerte flotando en la música, esa “Canción de cuna de un hombre en el féretro de su madre”, lenguaje elegíaco lleno de dramatismo que el piano traduce con la fuerza y el dolor, un “canto desquebrajado que da la espalda a sus presupuestos románticos de juventud” (Iván J. Román) aunque desde una interpretación poderosa e íntima, sin afectación y desde una búsqueda del sonido puro. No hubo aplausos tras finalizarla puede que por la impresionante lección del pianista británico que afrontaría la inmensidad romántica de Chopin y su Sonata No. 2 en Si bemol menor, Op. 35, cuatro movimientos donde destaca la famosa Marcha fúnebre del tercero aunque también podamos disfrutar de momentos que nos recuerdan a sus polonesas, valses o nocturnos, enlazados en esta sonata que aúna la solemnidad de la muerte con lo efímero de la vida, casi “De la brevedad de la vida” (Séneca) y “Del sentimiento trágico” (Unamuno), guiño literario al Hugh que escribió un Chopin rotundo y entregado, que exigió un retoque de afinación en el intermedio.

El Hough compositor además de interprete abriría la segunda parte con su Piano Sonata IV (Vida breve), nueva reflexión sobre lo transitorio y efímero de la vida, con una cita a la canción de Charles Trenet En Avril à Paris, ya utilizada por Weissenberg pero que en la visión de Hough está más cercana al Debussy pictórico que a la capital de la luz, cinco pequeñas células con la alegoría a la juventud que se marchitará pidiendo vivir cada momento sin pensar que puede ser el último, una filosofía vital que comparto.

Tras la sonata propia, el tributo a Liszt con tres obras inconmensurables y sin espacios para disfrutar de la total mortandad sin perecer en el intento: Funerailles. ese mundo religioso del Abate de las Harmonías poéticas y religiosas III, S 173, las iniciales campanas en la mano izquierda (aquí el pedal sí ayudó a la expresividad), cierto aire chopiniano de polonesa por el sacrificio heróico y feroz de los ejecutados en la Revolución Húngara de 1848, el horror y el honor, dos marchas contrapuestas, fúnebre, lacrimosa y la heróica, todo ese caudal sonoro de trasfondo religioso en la visión de un Hough virtuoso capaz de matices extremos (rotos por la tos y el papel de caramelo siempre inoportunos) que dejaban boquiabierto al respetable.
De los cuatro Mephisto-Walzer, comenzar por el “inconcluso y añadido” Vals Mefisto nº 4 (bagatela sin tonalidad) S 696, es como enlazar muerte y vida, el avance hacia la luz, la vuelta al piano tras la orquesta, el mundo sinfónico recreado por el virtuoso único que fue Franz Liszt fielmente reflejado por el pianista británico en una explosiva y contenida, tempestuosamente delicada, la redención de los excesos del pasado antes del nunca mejor dicho “diabólico” Vals Mefisto nº 1, S 514, “Der Tanz in der Dorfschenke” (El baile de la taberna del pueblo), alquimia pianística, redención de condena por el amor, el hombre enfrentado a su destino tras los excesos de su vida. Sensualidad y erotismo de esa bodega, el recuerdo del pasado propio hecho música con Hough perfecto narrador en una demostración de fuerza y virtuosismo para este Liszt inconmensurable.

Y como tras la tempestad llega la calma, nada mejor que esa oración, Ave María de Gounod sobre el Preludio 1 de Bach, el descanso del guerrero, la penitencia cumplida con la gratitud íntima de esta maravillosa partitura donde dada uno rezábamos en latín como abates melómanos.
Todavía nos regalaría un Jeux sur la plage de Mompou, de las cinco Escenas de niños como vuelta al inicio y la inocencia, la playa como destino o final, todo delicadeza y relajación llena de luz, noche lóbrega de carnaval, muere Don Carnal y llega Doña Cuaresma, pero siempre con la esperanza a pesar del “memento mori“.

Regresos esperados

Deja un comentario

Viernes 21 de febrero, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, “Reflejos II”, abono VII OSPANing Feng (violín), Carlos Miguel Prieto (director). Obras de Revueltas, GoldmarkElgar.

Varios regresos esperados para el séptimo de abono de nuestra OSPA: Israel López Estelche (compositor y autor de las notas al programa, enlazadas en los compositores) con una conferencia previa siempre interesante y casi de obligada asistencia para comprender mejor lo que vendrá a continuación, sin olvidarse “fuera de programa” de la asturiana emigrada a México Maria Teresa Prieto (1896-1982), muy ligada a este concierto; el violinista Ning Feng (un virtuoso que nos ha dejado un CD con la OSPA para recordar y volver a disfrutar) con el concierto de Goldmark (que como todos los de la orquesta grabó RNE), verdadero triunfador del programa; el director mexicano de ascendencia asturiana Carlos Miguel Prieto (siempre bien recibido) hoy con parte de su familia entre el público, rememorando sus orígenes y donde se encontraba su padre el chelista Carlos Prieto, (sobrino y depositario de la obra de Mª Teresa Prieto) que departió amigablemente con el presidente de la Sociedad Filarmónica Ovetense Jaime A. Buylla y señora al final del concierto, más una obra de Elgar que siempre funciona con la formación asturiana (y para quien la orquesta trajo refuerzos del CONSMUPA, en la buena dirección de ayudar a completar la formación de estos músicos jóvenes, algunos de ellos entrevistados en OSPATV) para su Sinfonía nº 1 en la bemol mayor, op. 55.

Para comenzar nada mejor que el compositor mexicano Silvestre Revueltas (1899-1940) y su poema sinfónico Janitzio (1933), «una pieza tradicional que lleva el nombre una isla en un lago en México» como bien recordaba en El Comercio el maestro Prieto (Ciudad de México, 1965) así como en la entrevista para el canal de YouTube© que cada programa presenta Fernando Zorita. Música de su tierra estrenada por la orquesta de la que es titular en una página que evoca precisamente la vuelta a la tierra, reflejos como el título del séptimo de abono. Colorido instrumental, ritmos autóctonos y la sublimación de lo popular en lo sinfónico bien entendido por un director que transmite seguridad a los músicos, con la pareja de oboes evocando las trompetas del mariachi, la percusión dando las pinceladas necesarias para este fresco orquestal donde lo ternario invita al baile, y una cuerda comandada esta vez por el concertino Michael Brooks, todos plenamente integrados con unas melodías que sentimos cercanas.

López Estelche nos hablaba en la conferencia previa de compositores “independientes y solitarios”, incluso autodevorados por su propio estilo siendo reconocidos por pocas obras, caso del húngaro Karl Goldmark (1830-1915) con su ópera La Reina de Saba (1875) o el Concierto para violín en la menor, op. 28 que contó con el increíble Ning Feng, siempre bien arropado desde el podio en un derroche de música, técnica al servicio de la partitura desde una modestia que no impide apreciar su grandeza como violinista. Pese a lo denso del concierto por ese estilo propio de Goldmark donde las melodías son eternas y la orquestación su punto fuerte, el virtuoso chino mantuvo la tensión y el diálogo en los tres movimientos que fueron creciendo en intensidad y entrega desde el Allegro moderato contenido y saltarín, lirismo contrapuesto a una orquesta perfectamente balanceada que permitió una amplísima gama de matices enriqueciendo un timbre aterciopelado, unos ornamentos claros y diálogos precisos donde toda la cuerda se mostró incisiva. El Air: Andante resultó conmovedor por unos pianissimi impecables, una cadenza de cortar la respiración y el sonido del violín emocionante, presente, cálido, “in crescendo” de sentimientos antes de afrontar un Moderato-Allegro que pondría la guinda del buen entendimiento, ideal el unísono con el clarinete, ensamblaje perfecto en los cambios de aire, paleta de dinámicas en solista y orquesta, vibrante entrega para un concierto que recuerda los de Mendelssohn o Brahms pero con la paleta de un solitario como Goldmark sin etiquetas ni “hogar estético“.

El público premió con una fuerte ovación que Ning Feng nos agradeció primero con el Andante BWV 1003 de Bach íntimo, nuevamente modesto e interiorizado, casi religioso, y después un entregado Paganini explosivo, el Capricho 24 mágico, endemoniado y de otra galaxia por un despliegue técnico epatante capaz de escuchar dos violines en uno.

Todavía saldría a saludar más veces antes del Der Erlkonig (Schubert) que pareció dejar en otra galaxia a un violinista cercano, valiente, virtuoso volviendo sin el instrumento al que el ayudante de concertino ofrecía el suyo (foto superior) ante la enésima salida para saludar a un respetable entusiasmado por el derroche del chino, nuevamente triunfador en Oviedo.

Y sumándose como uno más a los últimos atriles de los violines primeros, más el refuerzo joven de los trece alumnos en prácticas extracurriculares, llegaría la impresionante Sinfonía nº 1 en la bemol mayor, op. 55 de Sir Edward Elgar (1857-1934) donde Carlos Miguel Prieto extrajo lo mejor de una orquesta majestuosa con casi cien efectivos, capaces de unos piani imperceptibles y unos forti nunca exagerados pero sumando calidades en todas las secciones para una plantilla siempre deseada.

Música con la firma solemne y elegante del británico, la melodía infinita que aparece delineada por una orquestación plena y variada, exigente en cada familia, trombones y tuba compitiendo con trompetas y trompas por dotar de grandeza unos pasajes sustentados por cuerda y madera en equilibrio inestable cercano al éxtasis sonoro del primer movimiento (Andante. Nobilmente e semplice – Allegro) con esa “simplicidad” tan del Elgar de Nimrod (Variaciones “Enigma”).

El maestro mexicano fue destacando las texturas sin perder de vista el lirismo, en el Allegro molto auténtica filigrana, empuje vital donde bordó un tapiz lleno de contrastes, hilo de oro en el viento metal, plata en la madera y terciopelo en la cuerda que al fin tuvo los graves deseados, y en el siguiente Adagio remanso melódico sin necesidad de batuta, cantando evocadores paisajes ingleses de un romanticismo que se negaba a abandonar la escritura sinfónica. El último Lento – Allegro “simple en intención, noble y elevado”, sublime transición de sonoridades oscuras antes de la luz nunca cegadora de una brillante sinfonía que redondearía este séptimo de abono la mejor y deseada OSPA en busca de director. Carlos Miguel Prieto se sintió en casa.

Older Entries