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Villancicos en Málaga

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Viernes 27 de diciembre, 20:15 horas. Málaga, Iglesia del Sagrado Corazón: “Concierto para La Paz. La Navidad en el Mundo”. Orquesta Promúsica y Coral Santa María de la Victoria. Directores: Javier Claudio Portales y José Eugenio Vicente.

Varias generaciones musicales de intérpretes y obras se dieron cita en la hermosa iglesia neogótica ubicada en la plaza de San Ignacio en un concierto de villancicos que sirvió para comprobar cómo la música navideña sigue vigente y más cuando se interpreta desde el corazón y con espíritu solidario.
La Orquesta Promúsica de Málaga es todo un proyecto formativo para instrumentistas de cuerda fundado en 2009 gracias a la propuesta y el impulso de la Fundación Musical de Málaga diseñado y dirigido por el violinista y pedagogo malagueño Javier Claudio, profesor de violín en el Conservatorio Superior de Música de la ciudad. tiene como objetivo ofrecer apoyo, formación y estímulo musical actualmente a cerca de un centenar de niños y jóvenes de 6 a 26 años. La característica más destacada del proyecto es que los alumnos mayores ayudan como voluntarios en la formación de los más pequeños, creando una imbricación muy especial entre todos. El Proyecto tiene tres jóvenes orquestas: Orquesta Infantil, Joven Orquesta y Orquesta de Cámara, que pudimos disfrutar en las dos partes del concierto.

Sería los más pequeños quienes abrirían la velada con cuatro obras adaptadas a su nivel y con dos directores que también son instrumentistas de la Orquesta de cámara de Promúsica, Beatriz Claudio (violonchelo) con la Polka “Bella Bocca” de Waldteufel, y Bass-icamente Navidad de Piertpont ambas en arreglos de Bob Phillips, una gozada el entendimiento entre los músicos y la complicidad además del trabajo en la segunda, con un “swing” sin percusión digno de elogio, y Guillermo de Alba (contrabajo) con The Village Bells (Brahms) y The Sound of a sound (R. Meyer), partituras bien elegidas donde a los fundamentos de la cuerda se unen capacidades básicas como el ritmo y sobre todo el humor en ese “juguete musical” de Richard Meyer. Bravo por los “peques” y unos directores que apuntan maneras además de la pedagogía necesaria para llevar adelante estas cuatro obras.

La Joven Orquesta ya con el maestro Portales nos dejaron por su parte unos arreglos muy conseguidos de tres “clásicos americanos” como Let it Snow! (Jule Stine), Mister Santa (Pat Ballard) que no es sino el conocido Mr. Sandman bien traído a la orquesta de cuerda, y el eterno Irving Berlin fusionado Happy Holiday y White Christmas en una adaptación muy lograda para la una orquesta de cuerda, finalizando con el público malagueño sintiéndose vienés y la Marcha Radetzky de Johann Strauss padre, las palmas en su sitio además de matizarlas.

La Coral Santa María de la Victoria fundada por el recientemente fallecido Padre Gámez en 1969, y bajo la dirección del pianista malagueño además de catedrático José Eugenio Vicente Téllez, mantiene su excelente nivel de homogeneidad, empaste, afinación y buen gusto, años de tradición que suman enteros para un coro con mucha historia en estos 50 años de trayectoria con relevos generacionales que continúan la calidad y musicalidad que Don Manuel les transmitió desde sus inicios.

La parte “a capella” desgranaría lo mejor del repertorio navideño comenzando con Oh qué precioso niño (Mozart), El mensaje de los ángeles (F. A. Gevaert) que muchos conocemos como “Gloria in excelsis Deo“, bien compensado en sus cuatro voces, el villancico malagueño Dime niño (armonizado por A. Pérez Moya), en tempo y aire “clásico” como era de esperar en la formación malacitana, el popular Chiquirritín (armonizado por Oriol Martí) jugando con diferentes aires y contrastes entre las cuerdas, el Villancico Cordobés (arreglo de Francisco Civil) que no es otro que “Hacia Belén va una burra” en una armonización bellísima, Campanas de Belén del recordado Manuel Gámez López (Fuengirola 1927 – Málaga 2019 ) a quien Málaga le debe mucho y en el mundo musical aún más, para finalizar con Es Navidad (Gevaert).

El cierre del concierto lo ofrecerían junto a la Orquesta de Cámara con la batuta del Maestro Portales en cuatro obras populares donde la cuerda y las voces (reubicadas en su colocación como la orquesta, es decir los graves juntos, a a derecha según los vemos) dieron el salto de calidad, pues lo sinfónico coral une lo mejor de las dos formaciones. Primero A Christmas Festival (Leroy Anderson), un popurrí de temas navideños que reconocemos por tantas películas y grabaciones, especialmente los que ya peinamos canas, siguiendo con la popular alemana O Tannembaum (“El abeto” aunque conocida como “Oh! Luz De Dios”) y el arreglo del padre Gámez sobre el universal Noche de Paz de Gruber.

Para concluir en todo lo alto nada mejor que Haendel y el Aleluya de “El Mesías” donde las voces se emplearon a fondo, bien todas las cuerdas con unos bajos redondos y unas sopranos seguras, más una orquesta madura donde no echamos de menos vientos ni percusión dejándonos una versión ideal que sería el broche de oro para este mi último concierto del año en mi querida Málaga.

P. D.: Gracias a mi querido amigo Manuel L. Oliver-Copons por la invitación y el reencuentro breve e intenso, siempre con la música como “disculpa” y el recuerdo a Don Antonio.

Feliz Barroco malagueño en Navidad

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Lunes 23 de diciembre, 20:00 horas. S. I. B. Catedral de Málaga, Joven Orquesta Barroca de Andalucía, Aarón Zapico (director). Obras de Bach, Haendel, Vivaldi, Locatelli y Pachelbel. Entrada libre.
La Joven Orquesta Barroca de Andalucía (JOBA) nace en 2010 como un proyecto pedagógico promovido por la Orquesta Filarmónica de Málaga, dependiente del Ayuntamiento de Málaga y la Junta de Andalucía cuya finalidad es despertar en jóvenes entre los 17 y 22 años, el interés por la Música Barroca así como darles a conocer sus escuelas, géneros y prácticas interpretativas. En este encuentro de navidad han estado trabajando con el asturiano Aarón Zapico que continúa su imparable labor en la dirección y contagiando su pasión por un repertorio donde se ha consolidado como un especialista de renombre internacional.

El concierto que llenaría la “manquita malagueña” y ponía el punto y final a seis días de trabajo concienzudo, nada menos que cinco obras del barroco alemán e italiano muy exigentes para una orquesta joven a la vez que madura, de calidad más que demostrada, equilibrada y totalmente entregada al director, quien lleva y transmite a los músicos su visión fresca, llena de color e ímpetu de unas obras verdaderamente maravillosas.
Entrando desde la parte de atrás del altar con Rameau y su Danza de la pipa de la paz de “Las Indias Galantes” antes de ubicarse ya definitivamente para afrontar al dios Bach y su Suite para orquesta nº1 en do mayor, BWV 1066, llamadas en su época “Oberturas”, como bien explica en las excelentes y extensas notas al programa Alejandro Fernández, reorganizando el programa a la inversa del previsto, como previamente explicó Aarón Zapico, y ejecutado sin pausas las notas musicales que con la JOBA iluminarían la catedral malacitana.

Las siete partes o danzas (Ouverture, Courante, Gavotte I/II, Forlane, Minuet I/II, Bourrée I/II, Passepied I/II) con una instrumentación de oboe I/II, fagot, violín I/II, viola, bajo continuo) ya supusieron el primer toque de calidad de los jóvenes instrumentistas andaluces, con una cuerda muy equilibrada y una madera a la que la reverberación catedralicia no ayudó a degustar más su virtuosismo. Colores orquestales bien remarcados, aires contrastados y valientes en los rápidos, muy íntimos los lentos, con una gama dinámica realmente digna de veteranos.
Tras Bach su compatriota y contemporáneo Haendel con el Concierto nº 2 en si bemol mayor HWV 313 (de los Sei Concerti grosso op. 3), las dos caras del barroco alemán que se complementan pero ofrecen más lucimiento y menos hondura desde su estancia londinense no exenta tampoco de los aires de su época en sus cinco movimientos (Vivace, Largo, Allegro, Menuet y Gavotte), danzas para la cuerda bien contrastadas, con una plantilla ideal para cada una, nueva paleta amplia de matices y contrastes bien entendidos por el maestro Zapico y resueltos con solvencia por la JOBA.

Y de Alemania a Italia con el irrepetible Vivaldi de quien escuchamos su Concierto para cuerdas y continuo en sol menor, RV 157, maravillosa página del “cura pelirrojo” con una interpretación sublime de los jóvenes barrocos y el impulso desde la dirección, la luz que tras quitar el paso del tiempo cual lienzo sonoro descubre líneas y colores escondidos. La acústica también nos impidió disfrutar del clave con más presencia, aunque hubo momentos donde alcanzamos a vislumbrar ese continuo junto a unos cellos y contrabajo redondos.
Aún más preciosista en el planteamiento el Concierto grosso nº8 en fa menor, “Concierto de Navidad” op. 1 (de los Dodici Concerti grosso a Cuatro e a cinque) de Locatelli, para disfrutar de una orquesta ensamblada luchando con la difícil afinación y entregada, el barroco italiano siempre único que el maestro Zapico entiende a la perfección y la orquesta respondió fielmente.

Me asombraron tanto el fagot de Irene Camacho Sánchez como el oboe solista de la malagueña Nieves Escobar Baena, calidad y musicalidad que transmiten en cada intervención, al igual que los violines solistas en perfecto entendimiento a lo largo del programa, para rematar sin Aarón con el conocido Pachelbel y su Canon y giga en re mayor para tres violines y bajo continuo, T. 337 creciendo en emociones e intensidad manteniendo la pulsación levemente marcada por el arco de uno de los cellistas mientras el maestro dejó a su orquesta escucharse, disfrutar con esta popular obra, el broche final de un encuentro con mucho trabajo cuyo examen final y premio fue este concierto arrancando largas ovaciones de un público que disfrutó esta navidad barroca en la Catedral de Málaga, de nuevo con acento asturiano del que seguiré presumiendo.

Todo y poco Beethoven

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Viernes 20 de diciembre, 20:30 horas. Málaga, Teatro Cervantes, Programa 06 Navidad: “Todo Beethoven”: Juan Barahona (piano), Beatriz Díaz (soprano), Anna Bonitatibus (mezzosoprano), Johannes Chum (Tenor), Werner Van Mechelen (Bajo), Coro de Ópera de Málaga (director: Salvador Vázquez), Orquesta Filarmónica de Málaga, Virginia Martínez (directora).

Comenzar las vacaciones malagueñas con un “Todo Beethoven” donde había tantos conocidos y no solo de la “tierrina” es todo un regalo anticipado, más con un programa doble comenzando con el probablemente menos escuchado de los cinco conciertos del genio de Bonn, el Concierto para piano y orquesta Nº 2 en Si bemol mayor, Op.19 con mi querido pianista Juan Barahona al que sigo casi desde sus inicios, con la orquesta local esta vez dirigida por la murciana Virginia Martínez, a quien vi dirigir a la OSPA en Oviedo varias veces, y este programa doble (jueves y viernes) al frente de esta formación malagueña que ha ganado enteros en los últimos años bajo la titularidad de Manuel Hernández-Silva.
De todas formas la interpretación de Juan Barahona estuvo muy por encima de la orquesta, casi luchando “contra ella”, aunque siempre encajase cada final de las cadencias a la perfección, pero no lo arropado que cabría esperar. El Allegro con brio lo marcó desde el piano con unos músicos “a remolque” mientras Barahona desgranaba con limpieza y buena pulsación estos aires aún clásicos. Lograda la sonoridad del Adagio
Rondo
con momentos de emotividad a cargo del solista y arriesgado el Molto Allegro donde nuevamente quien mandó en el tempo fue el pianista “asturiano” con una concertación atenta que no tuvo la respuesta deseada por parte de los músicos malagueños.
El mal sabor de boca nos lo quitó con la propina de las “Flores solitarias” (Escenas del bosque) de Schumann, intimísimo y delicadeza suprema capaz de acallar unas toses que no descansaron en todo el concierto.

La segunda parte nada menos que con la gran joya sinfónica de Beethoven, la Sinfonía Nº 9 en Re menor, Op. 125 “Coral”incorporando en el último movimiento cuatro solistas y coro cantando la “Oda a la alegría” de Schiller, convertida en Himno EuropeoJosé Antonio Cantón dice de ella en las notas así programa que “… redime la música por su virtud más íntima, y la llena hacia el arte universal del futuro“. Toda una prueba de fuego para los intérpretes, cuatro movimientos de una inmensidad, intensidad y variedad que marcarán el resto de la historia musical ya que “después de la novena no es posible progreso alguno, puesto que sólo la puede seguir directamente la consumada obra de arte del porvenir“. Cuarteto solista de tres voces ya conocidas por quien suscribe: la asturiana Beatriz Díaz, volviendo al Cervantes, que este año está debutando con éxito Beethoven, la italiana Anna Bonitatibus a quien la Primavera Barroca nos trajo a Oviedo hace siete años con un Rossini único y posteriormente una Agrippina mejorable, y el austriaco Johannes Chum tras su convincente Mime en el Sigfrido del Campoamor hace dos años, uniéndose el bajo belga Werner Van Mechelen.
Con el Coro de Ópera de Málaga que dirige Salvador Vázquez, y todos situados en el escenario, comenzaba titubeante y dubitativo el Allegro ma non troppo, un poco maestoso. No hubo química ni empaque en la formación malagueña, faltó la majestuosidad, cada sección parecía “ir a lo suyo” desde una madera sin cohesión hasta la cuerda sin tensión. Por momentos parecía que se remontaría el vuelo pero fueron espejismos, sin el cemento necesario para asegurar una construcción majestuosa que permaneció inestable. El Scherzo. Molto vivace – Presto volvió a mostrar las carencias de unidad a las que el gesto claro pero algo contenido de la directora murciana tampoco ayudó. Nuevas desconexiones y falta de implicación para un movimiento que pide tensión, contrastes sutiles y no a brochazos, sin delinear los motivos, manchas más que dibujos musicales. Y el bellísimo Adagio molto e cantabile, se fue cayendo, muriendo a medida que avanzaban los compases, sin ese “cantable” que reza el aire del tercer movimiento y una madera poco ligada, huérfana por momentos, deslavazada, nada entregada, un individualismo que solo conduce a lo vacuo y la inexpresividad.

El esperado final arrancó con la orquesta bajo una batuta de Virginia Martínez algo más “templada” pero como dice el refrán, “poco duró la alegría en casa del pobre”. Cierta rigidez en la murciana con gesto demasiado frío, izquierda ausente por momentos y escasa por no decir nula respuesta de la orquesta.
Los distintos tiempos que van surgiendo en el último movimiento (Presto – Allegro assai; Allegro molto assai (Alla marcia); Andante maestoso – Adagio ma non troppo, ma divoto – Allegro energico, sempre ben marcato – Allegro ma non tanto – Prestissmo) fueron sucediéndose sin pasión sinfónica, sin energía ni musicalidad solo salvada por el cuarteto solista, desde la primera intervención del bajo-barítono Van Mehelen algo “tocado” por alguna afección pero poniendo toda la carne en el asador, dicción perfecta, fraseo correcto y entrega, al igual que el tenor Chum, de suficiente volumen y buen empaste con su compañero.
La pareja femenina se decantó a favor de la soprano asturiana, sobrada de registro y color homogéneo que por momentos tapó a la mezzo italiana, sin perder nunca la musicalidad de su breve pero exigente intervención, tanto en los dúos como en el conjunto donde el brillo, frescura y tesitura de Beatriz Díaz sobrevoló cual flautín sobre una masa sonora que no pudo con ella.
Todo con una orquesta que nunca bajó las dinámicas y mantuvo la falta de balance entre sus secciones, con unos timbales demasiado presentes en relación al resto y no siempre “a tempo”. Si las partes solistas son cortas pero exigentes, para el coro es una verdadera maratón que se solventó con fuerza excesiva ante el desequilibrio con la orquesta, uniéndose una falta de legado en la línea melódica optando por marcarlo como los instrumentos y dejando un silabeo entrecortado que nos impidió saborear este último movimiento. Hubo momentos rozando el peligro en las sopranos, manteniéndose en la cuerda floja, mientras los graves aguantaron el tipo. Dentro de la mediocridad al menos los cuatro solistas cumplieron por encima del resto.

Tras el discurso político del alcalde Francisco de la Torre, melómano reconocido que volvió a prometer un auditorio para Málaga (espero verlo algún día), todos volvieron a escena para cantar con el público Noche de Paz, cuya partitura se incluía en el programa, aunque solamente se hiciese dos veces la primera estrofa). Casi las once de la noche para un concierto esperado donde mis conocidos no defraudaron ante la falta de química entre la orquesta y el resto.

Celebrando Mozart y Beethoven en Pamplona

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Viernes 13 de diciembre, 20:00 horas. Pamplona: Baluarte, Concierto 5, Temporada OSN “Colores”. Beatriz Díaz (soprano), Orquesta Sinfónica de Navarra, Manuel Hernández-Silva (director). Obras de Mozart y Beethoven. Entrada butaca: 30€.

Sigue el tándem Díaz y Hernández-Silva para disfrutar a Mozart y Beethoven al que ya estamos celebrando antes de sus 250 años el próximo 2.020, y el maridaje de la soprano asturiana con el director hispanovenezolano sigue dando sus frutos tras el Fidelio malagueño en este segundo concierto del abono de la orquesta navarra de la que Manuel Hernández-Silva es su titular, tres sesiones en el inmenso auditorio de Iruña más hoy sábado en Tudela, descubriendo la faceta sinfónica con la soprano asturiana no ya en un Mozart que domina hace tiempo sino con un Beethoven que abre aún más la paleta vocal en el siempre agradecido idioma italiano.
Programa organizado con ese acento vienés de los dos grandes, obertura más aria de ambos en la primera parte más la poco escuchada “Segunda” del Sordo de Bonn.

Desde los primeros acordes de la Obertura de “La Flauta MágicaK 620 (Mozart) se notó la complicidad entre la orquesta navarra y Hernández Silva, claridad en todas las secciones, agilidades precisas, amplia gama de matices y la sensación de fluir permanente antes de atacar el Aria de concierto Misera, dove son, K 369 con la soprano Beatriz Díaz, nueva incursión en un repertorio difícil pero en el que se mueve con seguridad, graves que han tomado cuerpo, potencia sin contención junto a pianísimos sobrecogedores que fluyen por la sala con facilidad (y estaba sentado en la fila 26), amplitud de recursos junto a su conocida musicalidad para esta página mozartiana felizmente arropada por una formación que con Manuel Hernández-Silva siempre mima la voz.

El homenaje a Ludwig van Beethoven lo comenzó la Obertura de Las criaturas de Prometeo op. 43, todavía con ese clasicismo vienés de aires haydinianos más que mozartianos, aunque parezca flotar la venganza de Don Juan, la escritura que apunta los contrastes románticos pero sin las rotundidades que vendrían al final del concierto. Y a continuación nueva Aria de concierto Ah, pérfido op. 65 con una Beatriz Díaz pletórica, recitativo orquestal de vértigo, emisión y dicción clara, gama amplísima de matices que en su voz siempre son un regalo, dramatismo en el texto siempre “legible” y el subrayado musical lleno de sutilezas, con la orquesta escuchando y la batuta dejando que cada nota sean pinceladas, fondo de lienzo y redondeo total de perfección entre solista e instrumentos, una perla musical que está al alcance de pocas formaciones y sopranos, para otra nueva lección de buen hacer. El público se entregó a la cantante asturiana obligada a saludar repetidas veces junto al maestro hispanovenezolano. Una delicia que espero sea simplemente un aperitivo para la soprano en este repertorio con orquesta más allá de la ópera que en su caso puede compaginar sin etiquetarse en ninguno y haciéndonos disfrutar con todo lo que canta.

De regalo nuevamente Mozart y el aria Dove sono de “Las bodas de Fígaro”, piel de gallina cantada por la allerana, microrrelato lleno de entrega, gusto, elegancia, con una orquesta que escucha y siente llevada por el director hispanovenezolano desde el recitativo hasta esa maravillosa página, transmitiendo seguridad y magisterio en el siempre difícil de la dirección. Como dice nuestro querido amigo común eMe “BraBoo!”.

Impresionante la segunda parte con la Sinfonía nº 2 en Re Mayor op. 36 de Ludwig van Beethoven, la más clásica abriendo camino con la firma irrepetible del genio. El primer movimiento I. Adagio molto-Allegro con brio marcaría el sentido que imperaría en toda ella, claroscuros nítidos, luminosos, contrastes ricos y una orquesta de primera a la que Hernández-Silva lleva de la mano, marcando lo necesario para dejar disfrutar la calidad de todas sus secciones y solistas. El II. Larguetto pudimos recrearnos con un equilibrio desde la belleza instrumental casi coral, casi sin batuta antes del III. Scherzo: Allegro verdaderamente juguetón y “bromista”, una cuerda aterciopelada, una madera (a dos) inspirada y unos metales (dos trompas y dos trompetas) contenidos, afinados, junto a los timbales precisos mientras en el podio el baile innato llevaba este movimiento hacia el Beethoven en estado puro del IV. Allegro molto, poderoso, sentido y consentido, con sentido clásico diáfano heredero del Mozart inicial redondeando una celebración vienesa en el Baluarte pamplonés que continuará esta tarde de sábado en Tudela. La Orquesta Sinfónica de Navarra camina con paso firme de la mano de Manuel HernándezSilva al que se le nota feliz con ella en esta su segunda temporada, madurez que deja poso.

Un Fidelio para recordar

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Viernes 1 de noviembre, 19:00 horas. Teatro Cervantes, Málaga: 31 Temporada Lírica, Fidelio (Beethoven). Entrada: Palco 117 € (con 2,93 € comisión Internet recinto y 0,95 € comisión general Internet). Berna Perles (soprano), César Gutiérrez (tenor), Tijl Faveyts (bajo), Beatriz Díaz (soprano), Pablo García López (tenor), José Antonio López (barítono), Luis López (bajo), Jesús Gómez (tenor), Coro de Ópera de Málaga (Salvador Vázquez, director), Orquesta Filarmónica de Málaga, Manuel Hernández Silva (director musical), José Carlos Plaza (director de escena). Producción escénica del Teatro de la Maestranza de Sevilla.  Fotos de webs y RRSS.

Málaga se asienta firmemente en el circuito operístico nacional con una apuesta plausible gracias al crecimiento que la Orquesta Filarmónica de Málaga ha experimentado desde la llegada del maestro Manuel Hernández-Silva que esta temporada se despide de la titularidad dejando el listón muy alto tanto en conciertos como desde el foso.

Y este Fidelio (en la versión de 1814) ha sido un proyecto muy personal del director venezolano afrontando el Beethoven todavía clásico pero con su propia sonoridad y estilo vienés, que conocen de primera mano tanto el compositor en la ciudad imperial como el director en sus estudios “a pie de obra”. Si su Mozart del pasado año resultó conmovedor en este mismo coliseo malagueño, en el Beethoven que conmemoraremos largamente en el 250 aniversario del próximo año, encontró todos los mimbres para armar una ópera exigente en todos los aspectos.

Aunar calidad en escena y música en estos tiempos es tarea harto difícil que en este Fidelio malagueño logró casi la excelencia, con un reparto vocal equilibrado, tanto en el coro que brilló en escena, especialmente en el primer acto de los prisioneros, como en las voces solistas, comenzando con una Berna Perles creciendo desde Fidelio hasta la Leonora final, una soprano malagueña que personificó este rol complicado con solvencia, presencia y convicción, voz ideal de dicción perfecta e interpretación rotunda a lo largo de la representación.

El carcelero Rocco del bajo belga Tijl Faveyts, el más aplaudido, resultó otro acierto por aplomo, escena, dominio total en lo vocal y por fin una tesitura clara que siempre relució en cada intervención, como solista, dúos o en los muchos concertantes, de empaste perfecto y escucha clara por un color totalmente adecuado para su personaje.

También volvían al Cervantes la pareja asturcordobesa, la soprano Beatriz Díaz como Marzelline, hija de Rocco, y el tenor Pablo García López en un Jaquino muy personal. Ellos abren la ópera con un dúo que apuntaba una función redonda, la asturiana en su línea de excelencia debutando un papel en alemán que le va como anillo al dedo en todo: voz llena de matices, amplios y de proyección suficiente, incluso en las partes habladas, ganando cada vez más en los graves manteniendo unos agudos impecables, sumando una escena que llena en cada aparición suya (impagable la escena segunda con Rocco), y el cordobés que madura a pasos agigantados recreando un conserje enamorado cojo pero sin problemas físicos para una interpretación donde tanto el canto como las partes habladas fluyen de manera natural para este personaje ideal, generoso en el amplio sentido de la palabra y en todas sus intervenciones.

Cuarteto protagonista que nos dejaron los mejores momentos vocales de la noche junto al coro, debiendo citar al resto del elenco: el Don Pizarro del barítono murciano José Antonio López no desentonó con el resto, algo más “apagado” y menos convincente en esos papeles de “malo” para disfrutar un poco más, estuvo contenido pero notable; el Don Fernando del bajo malagueño Luis López me sorprendió gratamente por color y volumen, una voz prometedora que ayudó a equilibrar el reparto solista, junto al tenor Jesús Gómez solventando con suficiencia su solo en el coro de prisioneros. No tuvo su mejor noche el tenor colombiano César Gutiérrez como Florestán, formado en Viena y conocedor de este repertorio pero que tal vez por su intento de dotarlo con el dolor intrínseco del personaje, presentó unos cambios de color en los agudos algo “apretados” aunque redondease un elenco ideal para este Fidelio malagueño, voces todas empastadas, distinguibles y audibles perfectamente, siempre equilibradas y presentes gracias a un foso atento.

Toda la puesta en escena de José Carlos Plaza, luces y vestuario, ayudaron a un verdadero espectáculo ambientado en Sevilla, descubierta en la noche final, las losas opresoras, especialmente la superior que juega con las inclinaciones para completar la fuerza dramática, los destellos casi en sombra de las torturas en la cárcel, los tonos oscuros y oxidados hasta en los maquillajes, incluso en el vestuario de cada personaje y coro que nos llevarán a la luz con la aparición de las mujeres de blanco en la liberación final. Es loable encontrar una escenografía que no distrae nunca la acción musical y además la completa sin entorpecer, más bien agrandar y ayudar a comprender esa idea de opresión que sustenta esta ópera única del genio de Bonn.

Y en el foso una Filarmónica de Málaga realmente clásica en sonoridades, sin historicismos instrumentales pero con sonido vienés, al servicio de las voces, calidades en las maderas, virtuosismo en la trompeta solista, dinámicas amplias siempre en el plano correcto, más una cuerda sedosa y clara, todo bajo la batuta de un Hernández Silva que sabe cómo sacar de todos lo mejor. Incorporar la obertura tercera de Leonora para enlazar los dos cuadros del segundo acto fue un acierto tanto musical como escénico al recrear la liberación con unos prisioneros levantando la losa para vislumbrar una Sevilla nocturna llena de contrastes, brillo total desde las penumbras luminosas musicalmente hasta el final premonitorio de la Oda a la libertad de su novena sinfonía, todo tejido con mimo y magisterio en este Fidelio para recordar.

Enhorabuena a todos y gracias por otra escapada malagueña que nunca nos defrauda: reencontrarme con amigos, disfrutar de su luz y la música siempre como buena disculpa para cruzar España comenzando a celebrar #Beethoven2020.

El Ateneo Musical de Mieres cumple su primer año

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Esta asociación mierense con el nombre de Ateneo Musical de Mieres, se crea el 23 de junio de 2018, un proyecto ambicioso a largo plazo que comienza su singladura con la banda de música dirigida por el maestro Antonio Cánovas Moreno, y en tan breve espacio de tiempo comienza sus ensayos el último trimestre del pasado año en el salón de actos de la Feria de Muestras, un espacio infrautilizado que nos sirve para trabajar, no siempre en las mejores condiciones, pero con todas las ganas y luchando “contra viento y marea” como dice el dicho. Realmente nueve meses dan para mucho, habiendo realizado varias actuaciones que paso a detallar, ilustrando esta entrada con fotografías y carteles así como enlaces a todo aquello que considero digno de mención de este corto pero intenso recorrido cultural del que me enorgullezco ser su presidente.

No podíamos perder un capital humano que se nos iba por razones que no ha lugar comentar, dejándonos nuevamente huérfanos en Mieres, así que nos pusimos manos a la obra y tras la lectura de un manifiesto inicial con el apoyo de numerosas personalidades del mundo de la cultura, quedábamos constituidos como asociación cultural y con una banda de música prometedora. Nuestro agradecimiento al Ayuntamiento de Mieres que cuenta con nosotros dentro de su amplia oferta musical y cultural, a los medios de comunicación que nos apoyaron desde el principio, a Joaquín García González por diseñarnos tanto el logo como la cartelería de captación de socios y colaboradores, a J. R. Viejo que con su cámara inmortaliza muchos buenos momentos de nuestra banda, a los comercios y empresas locales que nos ayudan a mantener este proyecto, a los músicos sin los que nada es posible, y por supuesto a nuestros socios, rondando los 200 en un año, y que confiaron desde la presentación y a lo largo de estos doce meses de vida en un Ateneo de largo recorrido donde la música es nuestra seña de identidad, abierta a cualquier manifestación que la tenga presente, aunque lo más visible y auténtico elemento vertebrador del mismo sea la banda llamada a llevar siempre desde la excelencia el nombre de Mieres.
No queremos olvidarnos de nuestros ilustres Amadeo Gancedo, socio honorífico, y a Julián Burgos, socio nº 1, triste y recientemente desaparecidos en muy corto espacio de tiempo.

Paso a desgranar las actuaciones, de las que la crítica musical corresponde a otros, pues no creí oportuno ni ético hacerlo personalmente en ningún momento, pese a mi total implicación con este proyecto y el conocimiento del tema como siempre he realizado desde esta ventana.

8 de septiembre: Llanes, fiestas de La Guía, nuestra primera actuación estrenando instrumentos de percusión y corbatas para uniformarnos en una cita imperdible del oriente asturiano donde Mieres siempre ha estado presente con un recordado “Tren de Madera” que unía ambas villas y donde Los Nardos del granadino maestro Alonso suenan continuamente.

11 de noviembre: Moreda, San Martín (Los Humanitarios), la llamada fiesta del otoño asturiano donde incorporamos una sección de gaitas participando por primera vez en el desfile de carrozas una banda de música, la del Ateneo Musical de Mieres.

Ya dentro de nuestro concejo empezábamos el último trimestre del año cargados de ilusión y proyectos que nos llenarían de alegría y ganas de seguir trabajando en la línea de unir repertorios habituales y propios.

20 de octubre: Homenaje en el Pozo Fortuna de Turón (organizado por el Ayuntamiento de Mieres), una breve actuación plagada de emoción y sentimientos en el homenaje a las víctimas de la represión franquista.

17 de noviembre: la “verdadera” presentación de la Banda Sinfónica del Ateneo Musical de Mieres para festejar Santa Cecilia en el Auditorio Teodoro Cuesta, un lleno que agotó las invitaciones y auténtica “puesta de largo” en la capital del concejo aunque la patrona musical sea el día 22. Ahí estrenamos el pasodoble del compositor toresano David Rivas Ateneo Musical de Mieres dedicado a nuestra asociación y un orgullo para todos, con un programa exigente del que tenemos vídeos en nuestro canal de YouTube.

En este concierto también contamos con la colaboración en el Joropo (Moisés Moleiro) con el cuatro venezolano en las manos del avilesino Moisés Arnáiz, del ovetense Jorge Areces a la gaita junto a un grupo de la Banda de Gaitas de Mieres que dirige, en La Noche Celta, así como del presentador de la TPA el mierense Laudelino Martínez Fernández, Laude para todos, que cantó el tema de Víctor Manuel Asturias, quien nos envió un vídeo de salutación junto a los compositores de los que interpretamos sus obras: el citado David Rivas, Ramón Prada (La Noche Celta) y José Alberto Pina (The Gosht Ship).

2 de diciembre: actuación en la carpa del Parque Jovellanos de Mieres para la Asociación Cultural Santa Bárbara en su fiesta anual, retomando bailables y músicas festivas en un entorno amigable y gastronómico alrededor del picadillo de chorizo.

Segundo gran reto de nuestra programación al tratarse de un concierto temático donde las músicas y poemas de Federico García Lorca ocuparon este proyecto que esperamos poder exportar a otras ciudades dada la calidad y actualidad del mismo, con otro lleno histórico en el Auditorio Teodoro Cuesta.

En el mismo participaron la cantante Nerea Vázquez Torres junto a las actrices mierenses Eliana Sánchez y Patricia Suárez, más el irremplazable técnico y músico Marco Castañón.

20 de diciembre: Concierto de Navidad junto al Orfeón de Mieres en la Iglesia de San Juan Bautista, primera colaboración con la centenaria y laureada agrupación coral que dirige Carlos Ruiz de Arcaute donde no faltaron villancicos españoles e internacionales con arreglos para banda y coro que hicieron las delicias de un público que abarrotó el templo ubicado en La Pasera y separado del emblemático barrio de Requejo por el río San Juan.

La Cadena COPE en Mieres nos hizo una entrevista donde contamos nuestro particular fin de año compartiendo micrófono con José Carlos Muñiz Fernández, presidente de AMICOS (Asociación Mierense de la Cocina Solidaria).

22 de diciembre: Pasacalles solidario para recaudar fondos destinados a la asociación AMICOS, música navideña con villancicos inundando los lugares más típicos de Mieres y donde nos encontramos con Víctor Manuel que aceptó gustosamente posar con nosotros y saludarnos en persona ante la imposibilidad de hacerlo el día de nuestra “puesta de largo”, aunque lo tuvimos presente con su vídeo grabado momentos antes del concierto que dio en Avilés el 28 de octubre.

El año 2019 arrancó con la grabación y posterior emisión el domingo 20 de enero del programa de la TPA “De Romandela” dedicado a Mieres (disponible en la web a la carta), donde abríamos la cuarta temporada de la mano de su presentador Laude Martínez que sigue apoyando nuestro Ateneo Musical de Mieres desde su creación y no perdió la ocasión de repetir su versión del Asturias que volvió a emocionarle porque cantar con una banda en directo no es algo habitual para nadie.

6 de febrero: la solidaridad está entre nuestros objetivos y no podíamos rechazar la invitación de la Asociación Española contra el Cáncer en Asturias desde la delegación mierense presidida por Loli Olavarrieta, que organizaría por vez primera fuera de Oviedo su concierto solidario anual.

Varios grupos de cámara de nuestro Ateneo ofrecieron una actuación de gran calidad con distintos músicos de nuestra banda de música: dúos con piano de violonchelo, trompeta, trombón o flauta, un trío de clarinete, flauta y piano, más dos cuartetos de clarinetes y saxofones, compartiendo escenario con el Coro Minero de Turón, tradición y juventud unidas en historias con música.

10 de marzo: desde la Concejalía de Igualdad del Ayuntamiento con motivo del “Día internacional de las mujeres” estuvimos actuando en el Auditorio mierense con un concierto titulado “De Ellas” donde además de interpretar obras compuestas exclusivamente por mujeres como Carmen Loriente, autora del pasodoble Sosia (componente de nuestra banda) y la gallega Magdalena Argibay autora de O faro dos brigantes que vino hasta Mieres para escuchar su composición. Dirigieron dos de nuestros valores al alza: Elba Rodal (clarinete) y Lara González (oboe), ambas con larga experiencia a la batuta desde su juventud como así lo demostraron, llegando a sonar un fragmento en el programa de Radio Nacional “Entre dos luces” (anunciando nuestro concierto en Vega de Arriba de mayo) que presenta Carlos SantosLa Libreta Colorá“, un gran seguidor de nuestro Ateneo.

También participó como narradora en La bella durmiente de María Mendoza nuestra querida Eliana Sánchez a quien siempre le agradecemos su colaboración desinteresada con el Ateneo Musical de Mieres.

El nº 53 del Magazine CL (Ciudad Lineal) que se distribuye gratuitamente por el concejo de Mieres, nos dedicó varias páginas donde recogíamos la actividad desarrollada por nuestro Ateneo hasta marzo, parte de la cual queda aquí reflejada.

13 de abril: en el Parque Jovellanos y dentro de la Folixa na Primavera que naciese allá por 1996 y ya está plenamente consolidada como fiesta sidrera y folklórica, nuestra Banda Sinfónica además del pasacalles previo por las principales arterias mierenses. Como dato emotivo debutó como abanderado Manuel Noval Fernández.

En el auditorio al aire libre del parque, ese que si las piedras sonasen nos llenarían muchas páginas musicales de nuestro Mieres del Camino, nuestra Banda del Ateneo ofreció un concierto a base de pasodobles y bailables que hizo las delicias del público mientras degustaban unos culines de sidra traída de distintos lagares asturianos o llenaban las terrazas adyacentes en un soleado día, poniendo la nota musical de la mañana sabatina con páginas asturianas, del pop español e internacional de los 70 y 80 que algunos espontáneos nos animamos a tararear y hasta marcarse unos pasos de baile quien pudo (mis lectores ya conocen mi mala pata).

Tras este pistoletazo primaveral y festivo, en los dos meses siguientes la Banda Sinfónica del Ateneo Musical de Mieres continuó con sus conciertos dentro del municipio.

12 de mayo: Polígono de Vega de Arriba, sesión vermut para una mañana soleada en sus fiestas de mayo interpretando bailables tradicionales y discotequeros de mis años jóvenes que no pueden faltar en estas actuaciones distendidas, contando de nuevo con Manu de abanderado.

La primera semana de junio tocó presentar los dos últimos eventos del mes, con una rueda de prensa en el Ayuntamiento donde participamos el maestro Cánovas, José Mª Castillo Rojo, un servidor y el concejal de cultura Juan Ponte, con la posterior participación del director musical, inspector y presidente del Ateneo en el informativo matutino de la COPE en Mieres que presenta Sara Rodríguez.

8 de junio: nuestra primera salida de Asturias tuvo lugar a Guardo (Palencia) donde fuimos invitados a participar en el VI Festival Internacional de Bandas de Música ”A tresbandas” que organiza la Asociación Musical de Guardo cuyo objetivo es intercambiar culturas y costumbres con la música como nexo de unión y por donde han desfilado agrupaciones llegadas desde Reino Unido, Holanda, Portugal, EE.UU., China o Puerto Rico en este año 2019.

Todo un honor llevar el nombre de Mieres y Asturias con lo mejor de nuestro repertorio, empezando la mañana con un pasacalles por la palentina localidad minera antes del concierto en la carpa, donde se nos hizo entrega de una placa conmemorativa y el primer corbatín para nuestro estandarte, uniéndose las tres formaciones sinfónicas de Caguas (Puerto Rico), Mieres y Guardo, alternando la dirección sus respectivos titulares, Miguel A. Rivera Trinidad, Antonio Cánovas e Isabel Vélez García donde sonaron El Gato Montés (Penella), Carrascosa (Teixidor) y Los Estudiantes (J. Vélez) para concluir con el Himno de Guardo compuesto en 1956 por Sindimio Allende que fue entonado por todos los presentes junto a la voz solista de Bea Rivera Reyes (arreglado para banda por Carlos De la Fuente Lucas-Torre) en un fin de fiesta donde la posterior comida de hermandad con una directiva siempre volcada con todos, continuó hasta bien entrada la tarde antes del merecido regreso a casa con las primeras luces nocturnas.

15 de junio: Para conmemorar nuestro año de vida nos embarcamos, con la inestimable colaboración de nuestro Ayuntamiento dentro de las fiestas patronales, en organizar el I Festival de Bandas de Música “Villa de Mieres” que queremos se convierta en cita obligada de los amantes de la música de banda y un evento imprescindible dentro de nuestras fiestas de San Juan.

La banda invitada fue la de la Unidad de Música de la Academia Básica del Aire de La Virgen del Camino (León) dirigida por el Capitán Don Julio César Salamanca que trajo también al coro de la academia, quienes a las 11:00 horas iniciaron un pasacalles por el centro de Mieres en una soleada mañana en compañía de nuestra banda anfitriona.

 

A las 12:00 horas con puntualidad británica y tras acomodarse las autoridades civiles y militares más el público que hubo de recoger la invitación completándose el aforo, comenzó el concierto que fue retransmitido en streaming por el canal del Ateneo en Facebook.

Programa variado donde no faltaron temas populares en ambas formaciones así como un sentido Santa Bárbara armonizado por el propio maestro Salamanca que hizo brotar lágrimas de emoción.

Tras la entrega de distintos trofeos y los corbatines conmemorativos para los estandartes, las dos bandas se unieron para interpretar los himnos de Asturias (dirigido por el maestro Cánovas) y el de España (con el capitán Salamanca) poniendo el punto y final de una mañana festiva tras la cual hubo un ágape de hermandad, agradeciendo la presencia de tantas autoridades con la delegada del Gobierno en Asturias, la mierense Delia Losa en cabeza, y recibiendo las felicitaciones de todos por la organización y éxito de este festival, premio al inmenso trabajo realizado por todo el Ateneo Musical de Mieres.

Finalizados exámenes y agenda de conciertos de este primer año, toca cargar las pilas para el próximo curso 2019-2020 con nuevos proyectos que intentaré contar desde aquí, aunque quiero recordar que en estos tiempos las redes sociales son importantes para promocionarse y estamos en todas ellas: Facebook, Instagram, Twitter, incluso el citado canal propio de YouTube donde compartimos parte de las actuaciones realizadas en esta breve pero intensa trayectoria. Como dice nuestro lema

“Queremos crecer contigo”.
GRACIAS A TODOS

El Cairo está en Bilbao

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Sábado 6 de abril, 19:30 horas. Teatro Arriaga, Bilbao: Luna de Miel en El Cairo (José Muñoz / Francisco Alonso, versión libre de Emilio Sagi). Fotos de la web salvo las indicadas y el programa de mano escaneado.

La revista (opereta arrevistada si lo prefieren) asociada a la zarzuela y a muchos de sus autores está volviendo a la escena actual, y la escapada bilbaína distaría de la reciente ovetense por muchas razones: una puesta en escena luminosa (de Daniel Bianco), sencilla  con detalles como el muro de globos azules, pero sacándole mucho rendimiento, un vestuario colorido de buen acabado y corte (Jesús Ruiz), la iluminación (Eduardo Bravo) subrayando la dramaturgia, un magnífico cuerpo de baile (coreografiado por Nuria Castejón), unas voces equilibradas tanto en los solistas como el coro (las ocho mujeres del Coro Rossini que dirige Carlos Imaz) bien empastadas, unos actores de largo recorrido, una orquesta de calidad en el foso (la BOS con saxos y piano de primera), y todo ello bajo la mano maestra de Miquel Ortega que conoce y mima la música del maestro Alonso, atento a los cantantes aunque se encuentren al fondo del escenario, disfrutando de la partitura llena de ritmos de la postguerra, contagiando alegría, ayudando y haciéndonos copartícipes a todos, con un público que llenó y disfrutó la tarde de sábado que personalmente finalizaríamos tomando el tranvía (en el estreno sería el Metro que muchos asistentes perdieron por las repeticiones tras el éxito alcanzado) hasta Indautxu como buenos “aldeanos” y sentarnos alrededor de una buena mesa entre amigos como corresponde a mis visitas vizcaínas.

Evidentemente no quería perderme esta producción del Teatro de La Zarzuela y el INAEM que el Arriaga programó en cuatro funciones con voces conocidas y queridas por el que suscribe como los asturianos David Menéndez y Beatriz Díaz, el “adoptado” José Manuel Díaz, la granaína Mariola Cantarero, todas ellas bien encajadas en sus roles, sin olvidarme de Enrique Viana haciendo de él mismo como no podía ser de otra forma, Itxaro Mentxaca acertadísima de principio a fin, más una cuadrilla de cómicos como Mitxel Santamarina ágil y “engordado”, Iñaki Maruri y Alberto Núñez que dieron réplicas de guiño local que el ovetense Sagi conoce como nadie para redondear esta “Luna de Miel en Limburgo”.

Dos actos sin pausa ambientados en su época (1943), argumento bien hilvanado de los ensayos preparando la opereta que da título (en vez del transatlántico original) y el ensayo general (en el mismo teatro, no en Alejandría ni el Nilo), ágil acción con todo lo que se espera de ella: diálogos chispeantes y enredos amorosos, música en escena con piano real y delicada transición al foso, juegos de escaleras y unas melodías pegadizas que muchos asociamos al cine y la televisión porque crecimos con ellas: Tomar la vida en serio es una tontería y esta broma musical rebosa alegría (hubiera sido genial bisarla), el buen gusto impera sobre el escenario del coliseo de la ría y la calidad del elenco ayuda a redondear esta obra del prolífico maestro granaíno.

De los cantantes protagonistas David Menéndez (Eduardo) mantiene un nivel de excelencia y elegancia de principio a fin, poderío vocal y escénico en el papel de compositor, junto a Beatriz Díaz (Martha) capaz de amplios matices y derrochando simpatía, luchando con un registro grave casi imposible en estas partituras pero solventado sobrada su princesa en los agudos y medios desde su línea de canto limpia llena de matices. Itxaro Mentxaca dio el toque de veteranía real e imaginaria (Doña Basilisa, costurera y antigua tiple) especialmente con el tapate tapatío en compañía de “las Rossini”. Cantarero (Mirna) y Viana (Rufi) pusieron el histrionismo necesario de sus papeles, jugando con el santoral, la geografía y hasta las debilidades carnales. Sumemos lo comentado del conjunto con el Maestro Ortega al frente, y tendremos una revista de siempre por la que no pasa el tiempo dándole la mínima actualización a textos y situación con todo el respeto a la música por parte de todos los intérpretes.

Como sugerencia estaría bien representarla en Oviedo en el próximo Festival Lírico con este mismo reparto y director musical, el público carbayón seguro respondería feliz a esta revista, opereta, zarzuela… espectáculo musical a fin de cuentas.

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