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El color leonés de Messiaen

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Sábado 22 de abril, 21:00 horas: Catedral de León 2017: El Misterio de la Redención: Integral para órgano de Olivier Messiaen (1908-1992): Obras individuales II. Giampaolo Di Rosa (órgano). Organiza: Cabildo S. I. Catedral de León; dirección artística: Samuel Rubio.

Monumental proyecto hasta diciembre de este año en “el bicho de KLAIS“, una verdadera “maratón Messiaen” para conmemorar el XXV aniversario de su fallecimiento, con el organista Giampaolo Di Rosa que este sábado abordaba el segundo de los conciertos. Tras una palabras del Presidente y Deán del Cabildo D. Antonio Trobajo Díaz y del director artístico, el organista italiano casi “adoptado” en León nos dejaría boquiabiertos con la segunda jornada dedicada a las obras individuales del auténtico genio del órgano del pasado siglo, de difícil asimilación para una parte del público que iba abandonando poco a poco la catedral incapaces de realizar un mínimo esfuerzo de comprensión e interiorización que esta música supone, tal vez reflejo de una sociedad habituada al consumo cómodo y rápido.
Como decía Samuel Rubio, si Bach es el padre del “órgano protestante”, Messiaen lo es del “órgano católico”, por lo que el marco de la Pulchra Leonina reúne todos los ingredientes: ideal por el propio espacio, el autor y su obras, un instrumento único casi diseñado para ello, más el intérprete adecuado para afrontar, puede que por primera vez en España, esta integral que en palabras del propio director artístico, recogidas en el programa del ciclo, “no somos nosotros los que le homenajeamos, sino que es él quien nos da la oportunidad de recordarlo para valorar en su justa medida su gran legado cultural”.

La obra de Messiaen no es lo suficientemente “conocida” ni muy interpretada por varias razones, primera su profunda religiosidad (que apreciaremos en los siguientes conciertos) reflejada no ya en los títulos sino en ese poso de “teología de la alegría y nunca del pecado” (en palabras de Samuel Rubio), siempre subjetivo y totalmente meditativo. Segunda por la búsqueda del color que para el organista supone la búsqueda de registros apropiados a cada partitura, pues vuelvo a citar a Rubio, “cada frase musical, cada concepto, cada anota tenía para él un determinado color -planteó que el color podrías ser elemento fundamental, estructural de la propia música- transformando así su música en una imagen sonora de tal manera que la combinación entre su uso innovador del color, su concepción personal de la relación entre tiempo y música, o su intento por expresar sus ideas religiosas, nos facilita distinguir una composición de O. Messiaen de una obra de otro compositor contemporáneo occidental”. Tercero y unido a ello, la enorme dificultad en la interpretación de su música desde la libertad y exigencia técnica que emana cada una de sus obras. El trabajo de Giampaolo Di Rosa en estos tres aspectos es encomiable, digno de admiración y un verdadero placer auditivo posible desde el KLAIS que sigue asombrando por el colorido que esconde, el “bicho alemán” que se debe domar en cada concierto y para el que el francés Messiaen parece perfecto en las manos y pies del italiano ya con acento castellano.
Comenzaba el concierto con el Verset pour la fête de la Dédicace, que como indican las notas al programa, fue escrita en 1960 para los exámenes de fin de curso en el Conservatorio de París, basada en el Alleluia Adorabo para la dedicación de la Iglesia y sobre un conjunto de elementos expresivos de alabanza, meditación, consuelo, alegría, súplica y paz. Tratándose de una forma de dimensiones reducidas, se destacan algunos pasajes propios de los últimos grandes ciclos. Delicados registros diferenciados en los teclados, ataques buscando el color sonoro mezclándose con el proyectado por las vidrieras en el crepúsculo abrileño, sonidos hechos luz desde esta “fiesta de la dedicación”, limpiezas disonantes, pinceladas y expresión condensadas en esta obra de madurez compositiva e interpretativa.

Proseguiría con Monodie (1963), cómo desde una “simple” linea melódica flautada puede armarse un cuerpo sonoro etéreo que discurre entre las tuberías de los dos coros cual susurro vital, notas largas y cortas perfectamente combinadas buscando la resonancia de la piedra y el vidrio, algo donde el KLAIS es único gracias a un Jean Guillou que entendió y tradujo al diseño de los alemanes, mientras Di Rosa lo transmite como pocos, fruto de su trabajo con la joya musical fabricada en Bonn.

La tercera obra Offrande au Saint Sacrement, publicación póstuma de 2001, es una obra de juventud, cuyo origen probablemente reside en una improvisación pero que mantiene el lenguaje del compositor francés en cuanto a esa búsqueda espiritual desde el sonido, cromatismos ascendentes y descendentes cual brumas sobre las que planean acordes en tesituras medias con registros casi celestiales, el color de los tubos, las combinaciones de registros de lengüeta con el trémolo justo para mantener esa ingravidez característica de Messiaen bien localizada por el organista italiano entre las infinitas posibilidades combinatorias.

Podríamos decir que asistimos al estreno en España del Prélude para órgano encontrado por Ivonne Loriod, la segunda esposa y musa de Messiaen allá por 1997. Supuestamente escrito por un joven compositor estudiante en París, que podría ser del mismo periodo del Diptyque, donde Messiaen utiliza una escritura muy influenciada por su maestro Marcel Dupré. Lo cierto es que conserva el gusto por las dinámicas “in crescendo” desde un inicio diríamos que meditativo, preparatorio de la liturgia que va ganando en volúmenes “macizos”, rotundos, diría que “bachianos” en concepto pero reinterpretados por un conocedor del instrumento como pocos en su tiempo, jugando con los plenos y tutti en búsqueda del mayor impacto sonoro. Preludio para el último tramo del concierto en otra ceremonia organística que nos llegaría con la noche.

Porque tras las “obras sueltas” vendría el género ideal de todo buen músico, más en los pianistas y organistas, la Improvisación, esta vez sobre la antífona Regina Coeli, expuesta y variada “al estilo Messiaen” como no podía ser menos tras lo anteriormente escuchado. Como en una exploración detallada de los registros utilizados y descubriendo los próximos, Giampaolo Di Rosa tras presentar la melodía fue variando y reconstruyendo esta conocida e inspirada antífona mariana recubriéndola de un arco iris sonoro donde no faltó la parte percusiva o rítmica en vestido francés rico en bordados tímbricos y trenzado artesanal desde el dominio técnico que permite semejante confección musical. Un torrente de luz, explosiones sonoras contrapuestas con momentos íntimos sin perder una globalidad que marcó el segundo concierto de esta integral que vuelve a poner el foco en León y su catedral con el órgano merecido más el regalo de Olivier Messiaen en la ejecución impagable de Giampaolo Di Rosa.

 

El órgano de Messiaen completo en León

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La integral para órgano de Olivier Messiaen (1908-1992) se celebrará en la Catedral de León
desde el 21 de abril hasta el 2 de diciembre de 2017 bajo el título “Catedral de León 2017: El Misterio de la Redención”, con un paréntesis veraniego entre julio y octubre antes del comienzo de la XXXIV del Festival Internacional de Órgano (FIOCLE) que lo incluirá entre los conciertos.

Bajo la dirección artística de Samuel Rubio y organizado por el Cabildo S. I. Catedral de León, el organista Giampaolo Di Rosa se enfrentará desde “el bicho de KLAIS“, ideal para esta verdadera maratón Messiaen, al siguiente guión repartido a lo largo de diferentes fines de semana desde el próximo viernes y sábado de este mes:
21 y 22 de abril:
Obras individuales I – II.
5 y 6 de mayo: Livre d’Orgue I – II.
9 de junio:
L’Ascension, Quatre méditations symphoniques.
10 de junio:
Messe de la Pentecôte.
23 y 24 de junio: Méditations sur le Mystère de la Sainte Trinité I – II.
6 de octubre de 2017, XXXIV FIOCLE: Les Corps Glorieux, Sept visions brèves de la vie des ressuscités.
10 y 11 de noviembre:
Le Livre du Saint Sacrement I – II.
01 y 02 de diciembre: La Nativité du Seigneur I
Neuf Méditation II
Neuf Méditations.

Cada día aparece detallado con sus notas correspondientes en la página que el FIOCLE tiene en Facebook© y de donde extraigo la información, mientras que podremos ver en el canal del propio organista en YouTube© algunas de sus intervenciones:

PROGRAMA
21/04/2017
Obras individuales I
:
Le banquet céleste, escrito por el joven Messiaen en 1928, evoca el “Misterio de la presencia de Cristo en la Eucaristía”; en un principio fue una obra para orquesta titulada Le Banquet eucharistique.

Diptyque, escrito en 1929, está dedicado a los maestros de Messiaen: Paul Dukas y Marcel Dupré. La primera parte representa el caos y la confusión mundana, la segunda es una evocación de la Ciudad Celeste.
Apparition de l’Église éternelle, publicada en 1932, es una obra de la reciente tradición (Claude Debussy escribe para piano la obra Cathédral engloutie) y en busca de nuevos elementos. Se trata de una representación de la realidad de los hombres en el seno de la iglesia universal.
Improvisación.

22/04/2017
Obras individuales II
:

Verset pour la fête de la Dédicace, escrita en 1960 para los exámenes de fin de curso en el Conservatorio de París, está basada en el “Alleluia Adorabo para la dedicación de la Iglesia” y sobre un conjunto de elementos expresivos de alabanza, meditación, consuelo, alegría, súplica y paz. Tratándose de una forma de dimensiones reducidas, se destacan algunos pasajes propios de los últimos grandes ciclos.
Monodie, de 1963, es una simple linea melódica flautada.
Offrande au Saint Sacrement, publicación póstuma de 2001, es una obra de juventud, cuyo origen probablemente reside en una improvisación .
Prélude (para órgano) ha sido encontrado por Ivonne Loriod, segunda esposa y musa de Messiaen en 1997. Se supone que fue escrito por el joven compositor, todavía estudiante en París. Podría ser del mismo periodo del Diptyque, donde Messiaen utiliza una escritura muy influenciada por su maestro, Marcel Dupré.

Improvisación.
05/05/2017
Livre d’Orgue I
:

1. Reprises par interversion.
2. Pièce en trio (pour le dimanche de la Sainte Trinité).
3. Les Mains de l’abîme (pour les temps de pénitence).
4. Chants d’oiseaux (pour le temps pascal).
Improvisación.

06/05/2017
Livre d’Orgue II
:

5. Pièce en trio (pour le dimanche de la Sainte Trinité).
6. Les Yeux dans les roues (pour le dimanche de la Pentecôte).
7. Soixante-quatre durées.
Improvisación.
Notas: Livre d’Orgue es probablemente el ciclo de mayor complejidad, distinto de todos los demás: sus siete episodios están construidos fundamentalmente sobre la especulación y la técnica combinatoria, con un tratamiento rítmico extremadamente diverso.
Fue escrito en 1951 en los paisajes de los Alpes y del Delfinato, cuando el compositor fue invitado a impartir cursos en Darmstadt, renombrada sede de la vanguardia musical de la época.
Hay que subrayar el uso del lenguaje dodecafónico, de los ritmos hindúes, así como de los ritmos irracionales, del canto de los pájaros y de la superposición de las duraciones de los tiempos sonoros.
Los episodios desde el segundo al sexto, se refieren al tiempo litúrgico indicado, mientras el primero y el último son meramente abstractos.
Aspectos fundamentales
– Personajes rítmicos y tratamiento serial (I)
– Técnica del trio (II)
– Tratamiento dramático de los opuestos: el abismo y la invocación a Dios (III)
– Representación integral del canto de los pájaros que sugieren la alegría de la creación (IV)
– Técnica del trío, con un efecto próximo a la inmovilidad (V)
– Gran forma de tocata (VI)
-Tratamiento combinatorio de la duración rítmica interactiva con diversos cantos de pájaros (VII).

09/06/2017
L’Ascension, Quatre méditations symphoniques:

I. Majesté du Christ demandant sa gloire à son Père.
II. Alléluias sereins d’une âme qui désire le ciel.
III. Transports de joie d’une âme devant la gloire du Christ qui est la sienne.
IV. Prière du Christ montant vers son Père.
Improvisación.
NotasL’Ascension es el primer gran ciclo, formado por cuatro episodios, escrito entre 1932 y 1933 para orquesta y posteriormente con modificaciones para órgano.
Aspectos fundamentales
– Solemnidad y riqueza sonora (I)
– Tratamiento melódico que recuerda el diseño neumático del canto gregoriano (II)
– Gran forma de tocata (III)
– Tratamiento constantemente ascendente y expresivo (IV).

10/06/2017
Messe de la Pentecôte
:

1. Entrée.
2. Offertoire.
3. Consécration.
4. Communion.
5. Sortie.
Improvisación.
NotasMesse de la Pentecôte, terminada en 1950, está formada por cinco momentos litúrgicos, como una síntesis de la función del organista con la improvisación litúrgica.
Aspectos fundamentales
– Representación de las lenguas de fuego del Espíritu Santo a través del uso de ritmos irracionales, la métrica griega y rápidas alternancias tímbricas (I)
– Comentario musical de las cosas visibles e invisibles, Símbolo de Nicea (II)
– “Aleluya Veni Sancte Spiritus” (III) – Elementos impresionistas descriptivos de la naturaleza: canto de los pájaros y gotas de agua (IV)
– Gran forma de tocata evocando el viento del Espíritu Santo (V).

23/06/2017
Méditations sur le Mystère de la Sainte Trinité I

1. Le Père des étoiles.
2. Dieu est saint.
3. «La relation réelle en Dieu est réellement identique à l’essence».
4. Dieu est.
Improvisación.

24/06/2017
Méditations sur le Mystère de la Sainte Trinité II

5. Dieu est immense – Dieu est éternel – Dieu est immuable…
6. «Dans le Verbe était la vie et la vie était la lumière…».
7. «Le Père et le Fils aiment, par le Saint-Esprit, eux-mêmes, et nous».
8. Dieu est simple – Les Trois sont Un.
9. «Je suis Celui qui suis».
Improvisación.
NotasMéditations sur le Mystère de la Sainte Trinité es el penúltimo gran ciclo de 1969 y publicado en 1973.
Consta de nueve meditaciones escritas para la inauguración, tras el añadido de nuevos registros, del órgano de la Iglesia de la Trinidad (donde Messiaen fue organista titular durante toda su vida) en cuya ocasión el compositor improvisó tres veces sobre las partes de la homilía.
Una característica fundamental de este ciclo es el tratamiento tímbrico del discurso musical, en el ámbito del “lenguaje comunicador”, basado en la correspondencia entre el texto y el valor de los sonidos.
En este sentido, los temas melódicos son portadores de una carga semántica hasta la construcción de frases y casos, de conceptos -ser y tener- añadidos a la definición músical de las personas de la Santísima Trinidad.
Se encuentra por tanto una fusión de todos los elementos empleados simbólicamente en la representación del Misterio.

06/10/2017
XXXIV FIOCLE Les Corps Glorieux, Sept visions brèves de la vie des ressuscités
:

1. Subtilité des Corps Glorieux.
2. Les Eaux de la grâce.
3. L’Ange aux parfums.
4. Combat de la mort et de la vie.
5. Force et agilité des Corps Glorieux.
6. Joie et clarté des Corps Glorieux.
7. Le Mystère de la Sainte Trinité.
Improvisación.
Notas: Las siete visiones que forman este ciclo, escrito en 1939, representan las almas resucitadas en Cristo.
Aspectos fundamentales:
– Amplia línea melódica sobre el “Salve Regina” (I)
– Diseños fluidos, serenos y luminosos (II)
– Elevación del material tímbrico y melódico, símbolo de la bienaventuranza eterna (III)
– Estructura sinfónica que expresa la grandeza de la resurrección sobre la muerte, hasta la contemplación final (IV)
– Representación rítmica de la fuerza y agilidad de los cuerpos gloriosos (V)
– Canto de alabanza y júbilo de la representación gloriosa (VI)
– Técnica del trío sobre el “Kyrie Alme Pater” (VII).

10/11/2017
Le Livre du Saint Sacrement I
:

1. Adoro te.
2. La Source de vie.
3. Le Dieu caché.
4. Acte de Foi.
5. Puer natus est nobis.
6. Le manne et le Pain de Vie.
7. Les Ressuscités et la Lumière de Vie.
8. Institution de l’Eucharistie.
9. Les Ténèbres.
10. La Résurrection du Christ.

11/11/2017
Le Livre du Saint Sacrement II
:

11. L’Apparition du Christ ressuscité à Marie-Madeleine.
12. La Transsubstantiation.
13. Les deux murailles d’eau.
14. Prière avant la Communion.
15. La Joie de la Grâce.
16. Prière après la Communion.
17. La Présence Multipliée.
18. Offrande et Alléluia final.
Improvisación.
NotasLivre du Saint Sacrement, escrito en 1984, por encargo de la ciudad de Detroit, donde fue estrenado por Almut Rössler en 1986 y publicado en 1989.
Es un ciclo de dimensiones colosales, formado por dieciocho episodios, siendo el último compuesto para órgano por Olivier Messiaen después de la obra Saint François d’Assise (1983), que tuvo al compositor ocupado durante ocho años.
La forma de este ciclo monumental se puede definir en tres partes:
I-IV: Adoración a Cristo presente en el Santísimo Sacramento.
V-XI: Episodios de la vida de Cristo.
XII-XVIII: Eucaristia.
Messiaen utiliza todo el material musical disponible con cada posible tratamiento: modos según trasposición limitada y tonalidad, sonidos y colores, canto de los pájaros, registración idiomática, simbolismo, métrica griega, duración y combinaciones, serialismo.
Es evidente también el uso del canto de los pájaros de Palestina.
Un arco iris teológico es la expresión utilizada por Messiaen para definir esta música que vuelve a sus orígenes con Le Banquet céleste.

01/12/2017
La Nativité du Seigneur: Neuf Méditations I
:

1. La Vierge et l’enfant.
2. Les bergers.
3. Desseins éternels.
4. Le Verbe.
Improvisación.

02/12/2017
La Nativité du Seigneur:
Neuf Méditations
II
:

5. Les Enfants de Dieu.
6. Les Anges.
7. Jésus accepte la souffrance.
8. Les Mages.
9. Dieu parmi nous.
Improvisación.
NotasLa Nativité du Seigneur, escrita en 1935 en Grenoble, fue interpretada en 1936 por Jean Yves Daniel-Lesure, J. Langlais y Jean Jacques Grunenwald.
El ciclo, original y precursor, formado por nueve episodios en forma de meditación, es uno de los más escuchados y, según el propio compositor, uno de los más populares.
Aspectos fundamentales:
La estructura teológica es la siguiente:
-Predestinación realizada desde la encarnación del Verbo (episodio n. III),
-Dios vivo entre nosotros, Dios dolente (IX, VII) -Los tres nacimientos: eterno del Verbo, temporal de Cristo, espiritual de los cristianos (IV, I, V) -Personajes navideños (VI, VIII, II).

Del intérprete Giampaolo Di Rosa, habitual en León y conocedor como pocos del KLAIS, del que es organista residente, también se incluye su currículo:
Acaba siete carreras de estudios en Italia, Alemania, Portugal y Francia, el Máster en performance y el Doctorado en análisis musical.
Su repertorio para órgano comprende todas las épocas y las obras integrales de J. P. Sweelinck, J. S. Bach, C. Franck, F. Liszt, O. Messiaen; también improvisación, obras de propia autoría y música de los siglos XX y XXI.
Concretamente ha desarrollado nuevas posibilidades técnicas para actualizar los recursos polifacéticos del órgano ibérico, considerando sus registros y posibilidades sinfónicas.
Es concertista, improvisador y compositor, con una larga actividad de enseñanza universitaria y de master classes de improvisación.
Brinda conciertos en toda Europa, Estados Unidos, América del Sur, Australia, Medio Oriente y en las ciudades asiáticas de Hong Kong, Macao y Singapur.
Toma parte activamente en diferentes unidades de investigación europeas, llevando a cabo gran número de publicaciones, obras y discos.

Es director artístico de festivales internacionales de órgano y también consultor de variadas instituciones:
– Organista residente de la Catedral de León en España.
– Coordinador musical de la Casa de la Misericordia en Guimarães, Portugal.
– Organista titular de la Catedral de Vila Real, Portugal.
– Organista titular del gran órgano sinfónico de la Iglesia Nacional de Portugal en Roma (S. Antonio de los Portugueses) donde hay un festival permanente de órgano durante todo el año, entre los mayores de Europa, nombrado por su Rector Monseñor Borges en 2008.
En 2010 ha sido distinguido por el Presidente de la Republica Portuguesa con el grado de Oficial de la Orden del Infante D. Henrique el Navegador.
En 2017 interpreta la obra integral para organo de Olivier Messiaen en S. Antonio de los Portugueses en Roma y en la S. I. Catedral de León.

Ave, Anas

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Lunes 3 de abril, 20:15 horas. Avilés, Iglesia de Santo Tomás de CantorberyXL Semana de Música Religiosa (SMRA). Ana Otxoa Pando (soprano), Ana Belén García Pérez (órgano). Obras de G. Caccini, G. Pergolesi, Vivaldi, Bach, Haendel, Mozart, Rossini, Franck y Usandizaga.

Procedentes del País Vasco llegaban hasta Avilés dos Anas, la bilbaina Ana Otxoa Pando y la guipuzcoana Ana Belén García Pérez, la primera una soprano que no debemos perder de vista como explicaré en esta entrada, y la segunda una organista que volvía a nuestra tierra (habitual de la SMRA) tras distintos conciertos como solista pero también de acompañante que también nos deleitó con dos intervenciones para volver a disfrutar si las suben al Canal de YouTube de la SMRA.

El programa preparado para este lunes recogía números solistas de distintas épocas donde lo sacro resultó el nexo común, disfrutando de una soprano completa de color vocal bellísimo, afinación perfecta, dicción excelente, registro homogéneo, adecuación a los estilos y una proyección tan clara que tanto en las obras con órgano positivo en el altar como en el coro con el gran Acitores, la emisión resultó presente, también por la sabia elección por parte de la organista de unos registros apropiados tanto para cada obra como por los arreglos orquestales que resultan tales en las reducciones para el rey de los instrumentos para saber estar en las dinámicas oportunas y respirando con la soprano.
Un placer de concierto que se abría en el altar nada menos que con el Ave, María atribuido a G. Caccini (ahora figura como tal Vladimir Vavilov) con amplia gama de matices por parte de las dos intérpretes y unos ornamentos en el sitio oportuno. Continuaron con el Cujus animam del “Stabat Mater” (Pergolesi) que en la versión de Otxoa me hizo olvidar otras cantadas por niños, voz corpórea que ayuda a darle el dramatismo de esta página donde el altar servía de telón de fondo idóneo.

Y la luz con todo el color llegaría del Domine Deus del “Gloria” (Vivaldi) con un órgano positivo perfecto para este aria emulando oboe y cuerda, notas claras y precisas por ambas intérpretes, dicción en la soprano y digitación en la organista que se luciría en solitario con el Largo e andante RV 746 donde el conocido rigor de Ana Belén quedó patente por la limpieza de fraseo con los registros necesarios para contrastar los dos movimientos, los ligados rigurosos y las agilidades precisas.
Para rematar esta primera parte desde el altar nada menos que el aria Ich folge dich gleichfalls de la “Pasión según San Juan” (Bach), la grandeza de un dúo capaz de emocionar, el alemán cantado con las complicadas agilidades resueltas con seguridad y el acompañamiento camerístico desde el órgano flautado en una de las arias para soprano más inspiradas de Mein Gott, “Yo Te sigo también” que dejó el listón en lo más alto antes de subir al coro para afrontar una segunda parte más plena si cabe.

La conocida Rejoice greatly de “El Mesías” (Haendel) sonó desde las alturas con la misma claridad que en altar, más aún porque la acústica ayudó a engrandecer un órgano perfectamente registrado para dejar flotar a la soprano por encima de él, ornamentos vocales que completaron la reducción orquestal algo turbia por la reverberación.
Mejor el Et incarnatus de la “Gran Misa en do menor” KV. 427 (Mozart), otro grande que siempre estuvo inspirado escribiendo para las sopranos unos números ideales para toda cantante que se precie. Ana Otxoa Pando hizo fácil lo difícil bien acompañada por su “tocaya”, al igual que el Crucifixus de la “Pequeña Misa Solemne” de Rossini, su “último pecado de vejez” que encierra el lirismo operístico llevado a la orquesta de cámara con armonio, pues así logró Ana Belén García que sonase “El Acitores de Sabugo“, el dramatismo del latín vestido con la tímbrica precisa.

Quedaba aún César Franck, organista que entendió el instrumento desde su virtuosismo para darle el acento francés con el que los vascos siempre han tenido como suyo, especialmente la guipuzcoana que nos dejó un Coral II en si menor realmente impactante. Jugando con los registros románticos, si así puedo decir, derrochó gusto, calidad, tensión y emoción para una partitura exigente que interpretó con auténtico poso de veterana, ayudada por Chema Martínez en los continuos cambios desde los tiradores, más un pedal poderoso e igualmente claro de timbre. Increíble “preludio” para el Panis Angelicus, un “dulce” para cualquier cantante y más en la voz de la soprano Ana Otxoa que con el órgano pensado por Franck interpretó desde el paraíso este verdadero pan angelical, las alturas de Santo Tomás como maná musical de buen gusto y belleza a cargo de “las dos Anas”.

Y si el saludo a María abría recital, también lo cerraría, lógicamente con un vasco que se murió demasiado joven porque tenía mucho que aportar a la música. Usandizaga tiene la cercanía francesa y el buen gusto de su pueblo para hacerlo cantar, y el Ave, Maria es prueba de ello, la oración para “La Ama” de todos que Ana Otxoa rezó con su voz, soprano completa con estilos bien diferenciados en cada época elegida sin perder nunca sentimiento ni musicalidad, contando con ese acompañamiento ideal de una profesional que canta igualmente con el órgano, respira, apoya, rellena y completan partituras tan bellas como la de su paisano.

Y de regalo otra canción vasca Goizeko Izarra (Estrella de la mañana), popular recogida por J. Santesteban en su colección de “Cantos Vascongados” aunque parece que la melodía fue escrita por el francés F. Macini con el título de Le départ. Buen concierto sacro de estas dos vascas perfectamente ensambladas, músicas que viven y sienten desde el entendimiento profesional y humano desde una tierra que los asturianos sentimos muy cercana, al igual que sus intérpretes e interpretaciones a las que saludo en latín “de andar por casa”: Ave, Anas

Laura Mota finalista en Aarhus

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Gracias a Codalario y las redes sociales me entero, y quiero compartir desde este blog, que Laura Mota Pello (Oviedo 2003), mi querida y admirada pianista, ha pasado a la final de prestigioso Aarhus International Piano Competition, en el este de mi siempre añorada Jutlandia (Dinamarca), en la Categoría A (nacidos entre el 11 de marzo de 2001 y el 10 de marzo de 2006).
Si el concierto ofrecido hace unos días en Gijón apuntaba seguridad en un repertorio impresionantemente difícil junto a ese talento innato, el trabajo bien hecho con su maestro Francisco Jaime Pantín ya ha tenido recompensa. Basta ver el plantel global y de los 10 finalistas para hacernos una idea del nivel de esta competición con una pianista que nos dará muchas alegrías. El repertorio exigido es difícil y para unos elegidos, como siempre en estos concursos internacionales, pero la madurez de esta joven cuando se sienta al piano hace tener buenas vibraciones, y estar ahí es todo un premio.
Aquí dejo incrustado el vídeo del propio canal en YouTube© que tiene el AIPC con la intervención completa de Laura Mota, todo un placer escucharla y verla:

Y como siempre hago con mis amistades musicales, #MUCHOCUCHO para la final del próximo viernes 17 cerrando la sesión a las 17:30 horas. Habrá que estar atento a internet…

Bohemia capital Bilbao (y 10)

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Domingo 5 de marzo, 17:00 horas. Palacio Euskalduna, Bilbao: “Musika-Música“. Concierto nº 50, Auditorio: Miren Urbieta-Vega (soprano), Ainhoa Zubillaga (mezzo), Gustavo Peña (tenor), David Menéndez (barítono), Coral de Bilbao (director: Enrique Azurza), OSPA, Perry So (director). A. Dvořák: Stabat Mater, op. 58, B. 71. Entrada 12 €.
Todo llega a su fin y mi particular maratón bilbaína debía terminar con esa estampa de la Madre Dolorosa en un símil de la música dramatizada desde Mahler a este Dvořák, de vidas paralelas donde la muerte se hace obra de arte en sus músicas, todo un placer además con la orquesta asturiana y la batuta de So más un cuarteto solista al que conozco desde hace tiempo, con “La Zubillaga” reinando entre “las mezzos de Bohemia” y mi querido David Menéndez en el cuarteto solista en una partitura que me consta le gusta hace años interpretarla.
Obra estrenada en Praga en 1880 aunque el espaldarazo lo tendría en el Royal Albert Hall londinense cuatro años después con el propio compositor a la batuta, reconocimiento británico que por entonces lo era mundial, lo que supondría al checo encumbrarse entre los grandes. Con momentos que pueden recordarnos al Requiem de Verdi en cuanto al tratamiento vocal e instrumental, esta obra nos deja al mejor Dvořák religioso no tan programado como el sinfónico.
Tomando de nuevo las notas al programa de Mercedes Albaina, el Stabat Mater es la “expresión del dolor terrenal de una madre que asiste al sufrimiento y la muerte de su hijo (…) en el caso de Dvořák (…) está íntimamente ligado a la tristeza que causó en el compositor y en su esposa la muerte, en el breve espacio de veinticuatro meses, de las tres criaturas que habían tenido en los tres primeros años de su matrimonio (tendrían después otros seis hijos, que alcanzaron la edad adulta)“.
De esta partitura del checo destaca que “es una de sus obras más sentidas: genuina en su concepción y profundamente humana en su expresividad. Su doloroso punto de partida y el talento innato del compositor, la llenan de veracidad y de una naturalidad que no desborda los límites del decoro. De esta forma y sin perder un ápice de su eficacia comunicativa, la música enlaza el necesario carácter dramático de los versos, con un hondo y sencillo lirismo, que mantiene una llama de esperanza y contribuye a iluminar el extraordinario final“, y así entendieron todos los músicos sobre el escenario este Stabat Mater de Dvořák, veraz y natural sin desbordarse nadie en ningún momento desde el dominio del maestro So.
Buena entrada orquestal y del coro para el primer Stabat mater dolorosa (Andante con moto), orgánico en lo instrumental y empastado vocalmente con agudos algo tirantes pero de dinámicas amplias, reguladores trabajados y más tras la “Resurrección” del día anterior, musicalidad en las intervenciones vocales de sopranos y tenores mecidas por una orquesta que con el director chino parecen más presentes a la vista del mimo con que llevó la instrumentación, bien balanceada para matices extremos. Potente y sentida la entrada del tenor canario como también la de la soprano donostiarra, con el coro y orquesta compartiendo más que rivalizando este hermoso número, preparando al barítono asturiano de graves redondos revestido de sus compañeros solistas en el cuarteto.
El cuarteto Quis Est Homo (Andante sotenuto) hizo brillar a unos solistas solventes, de color y emisión idóneos en cada entrada: Zubillaga fraseando el latín con perfecta dicción, Peña sumándose en igualdad de condiciones, siempre acunados por una OSPA tan melódica como ellos, entrando Menéndez desde un grave rotundo antes de sobrevolar su agudo a las contestaciones de los dos anteriores y seguidamente Urbieta-Vega rematando un número sentido emocional y musicalmente, de empaste ideal muy difícil de encontrar, donde los metales sonaron cual órgano reforzado por una cuerda grave en unas texturas de excepción bien tejidas por So.
El coro Eja, Mater, fons amoris (Andante con moto) ejecutado por el coro local (que dirige el tolosarra Azurza) con corrección permitió disfrutar de presencia por lo nutrido y manteniendo gusto en su línea de canto, nuevamente apoyada por una orquesta que ayudó a la cuerda de bajos a empastar con el resto desde unas sopranos contenidas y seguras, matizadas desde un tempo que dejó escuchar la escritura vocal doblada y completada por una cuerda más madera idealizando este tercer número, algo similar al quinto Tui nati vulnerati (Andante con moto).
Otro placer escuchar el cuarto número con David Menéndez y el coro Fac, ut ardeat cor meum (Andante con moto quasi allegretto) por aplomo, seguridad, potencia y buen gusto en una voz lírica que brilla con luz propia desde hace años y en partituras sinfónicas como esta de Dvořák recreándose desde un color propio igualado en todo el registro con graves que ganan cada año sin perder el agudo siempre seguro y cálido, más el coro de voces blancas con órgano delicados arropando esta página, para unos metales y maderas que parecieron sonar como teclado de tímbrica celestial.
Gustavo Peña tuvo su protagonismo con el coro en el sexto número Fac me vere tecum elere (Andante con moto), contenidos en su canto para disfrutar del tenor bien arropado por la orquesta en ese registro poco cómodo que solventó sin problemas, de aire y matices ajustados por todos en una página realmente difícil y arriesgada.
El coro Virgo virginum praeclara (Largo) permitió lucirse nuevamente al coro de Azurza, matizado casi a capella con voces agudas afinadas y presentes, plenamente entonados y metidos de lleno en esta magna obra.
Otro de los momentos emotivos resultó el dúo femenino Fac, ut portem Christi mortem (Larghetto) por colorido, empaste y orquesta, luciéndose todos en un tiempo para el reposo que permite escuchar todo lo escrito desde el brillo de Urbieta y Zubillaga dando aún más luz pese al dramatismo del pasaje descrito con palabras engrandecidas por la música.
De nuevo emergió “la mezzo” como registro natural de graves coloridos para el Inflammatus et accensus (Andante maestoso), una Ainhoa Zubillaga que volvió a gustarme sin reparos, majestuoso el tiempo y el acompañamiento para saborear la agilidades nunca pesantes antes del final triunfal Quandus corpus morietur (Andante con moto) sentido por todos en un crescendo también emocional marcado por los solistas antes del tutti que coro, órgano y orquesta abrazaron para elevar a esperanza el dolor, vida en la muerte y música desde los sentimientos más profundos hasta el último “Amén” perdiéndose en un pianissimo arrebatador.
Perfecto colofón por obra e intérpretes a esta fiesta de la música en Bilbao, con el coro de Enrique Azurza al que sigo felicitando por el esfuerzo (y más entonado que en Mahler), cuatro solistas brillantes en solos, dúos y cuarteto y un maestro So que con solvencia contagió seguridad a todos dejando un Dvořák para el recuerdo, con un órgano real, una cuerda vibrante y un viento a ráfagas cálidas para un público entregado y los “vecinos” felices de esta musical “Marca Asturias” con Perry So-berbio al que la OSPA no debería dejar escapar esta vez.
Hacia las ocho de la tarde tomamos el camino de vuelta con la mochila cargada de sensaciones y otro fin de semana en Bilbao “con la música por chapela”… auténtica fiesta en el Euskalduna donde me caía la baba viendo el ambiente, familias, estudiantes, turistas de todas partes congeniando y compartiendo con músicos tantos momentos inolvidables. Apostar por la cultura marca diferencias, toda una inversión en futuro que cada año recoge beneficios para todos los gustos. Se hace difícil encajar conciertos ante la catarata de la oferta que crece en cada edición, pero como en un “buffet musical” los gustos son personales y la carta amplísima. Quedaron muchos y buenos conciertos de cámara por disfutar, conferencias y encuentros con artistas que hubieran redondeado este inicio de marzo. Las charlas entre aficionados y algunos músicos amigos antes, durante y después también enriquecen. Llegado a casa conocemos el tema de Musika-Música 2018: La música en el periodo de entreguerras, todo un desafío para programadores, intérpretes y melómanos que tenemos marcado este fin de semana en nuestro calendario musical.
Gracias por hacernos felices.

Bohemia capital Bilbao (9)

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Domingo 5 de marzo, 13:30 horas. Palacio Euskalduna, Bilbao: “Musika-Música“. Concierto nº 48, Auditorio: Janáček Philharmonic Orchestra Ostrava, Heiko Mathias Förster (director). Mahler: Sinfonía nº 1 en re mayor “Titán”. Entrada: 12 €.

Mahler presentó esta obra en Budapest (1889) como “Poema sinfónico en dos partes y cinco movimiento”, dirigiéndola en Weimar en 1894 aunque no fuese del agrado de público ni críticos, cosas del momento y quién le iría a decir que “su tiempo” llegaría tan pronto y continuaría revisándola. La versión definitiva de 1899 deja el título simplemente en Sinfonía en re mayor, llena de sonidos de la naturaleza como el viento o el cuco recordando aquellos paseos con su padre por los bosques de Moravia.
Sabor de Bohemia como el de esta “orquesta del este” con la que repetía para “la primera” que era última y cierre de mi particular “Ciclo Mahler” de Bilbao esta mañana de domingo con un vibrante final para la luminosa “Titán” con algunos chaparrones de las trompas que fueron templando, como en el exterior.

El primer movimiento (I. Langsam, schleppend…) que nos acerca a la naturaleza sacó lo mejor de la cuerda checa, sumándose las trompetas fuera de escena bien encajadas con el resto, una dificultad añadida que da espectáculo además de la sonoridad buscada, contestada por el cuco en maderas y el ambiente bucólico de las trompas aún no muy centradas, aunque fueron evolucionando todos en este paseo por el bosque mahleriano.
En el segundo (Kräftig bewegt, doch nicht zu schnell), ese länder o danza popular austríaca que nos recuerda el vals, Förster intentó sacar los grandes contrastes y dominando los tempi, con unos bajos redondos, percusión colorista, los metales calentando (bien las sordinas) y la limpieza de una cuerda que es lo mejor de esta orquesta, sin olvidarnos del arpa, con buenas dinámicas y balance entre secciones.

La conocida Marcha fúnebre (Feierlich und gemessen, ohne zu schleppen) marcó el punto de inflexión e hizo música celestial ese choque brutal uniendo tristeza y música popular, algo que los músicos de esta formación conocen de primera mano, transmitiendo uno de los momentos más emotivos de “La Primera”: cuerda doliente, viento pletórico (muy bien oboe y fagot) más percusión ajustada en dos mundos musicales que son los propios de Mahler, ganando en calidad y preparando el explosivo final con el paso de las tinieblas a la luz, Stürmisch bewegt, toda la intensidad dramática que culmina en esa coda triunfal donde la cuerda volvió a brillar, aunque todos fueron mejorando en esta obra grandiosamente luminosa, incluyendo la percusión. Puedo decir que Mahler lució en esta joya que “la Janáček de Ostrava” sacó a flote, una cuerda además de limpia desgarradora cuando así se le exigía, los bronces ayudando a toda la carga expresiva y la madera sin quedarse atrás, con un Förster conocedor de todo lo que ahí se cocía aunque buscando más precisión que emoción, que sí logró finamente, dando una lección de dirección a todos.

Comida rápida y a la tarde la despedida con un esperado Dvořák muy asturiano…

Santísimo Durón

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Sábado 11 de marzo, 20:30 horas. Auditorio Ciudad de León, CNDM, XIV Ciclo de Música Históricas: La Grande Chapelle, Albert Recasens (director). Música al Santísimo Sacramento (Sebastián Durón, 1660-1716). Entrada: 10 €.

Buena entrada en el auditorio leonés para lo que suele ser habitual y un excelente programa en el decimocuarto ciclo patrocinado por el CNDM que ocupa el actual curso escolar, este sábado dedicado a clausurar el año “Durón 300” (ya el arranque en octubre fue de lo más prometedor) con una formación adaptada a un repertorio del que Raúl Angulo Díaz, el mayor especialista en el músico de Brihuega, comenta lo difícil que es establecer cuáles son versiones “originales” y “modificadas”, autor de unas excelentes notas al programa que iré citando puntualmente en el formato habitual de este blog (cursiva en este color), pero obras de una calidad enorme en un compositor no lo suficientemente reconocido. Quince números variados en distintas combinaciones vocales e instrumentales durante hora y media que pasó volando por lo bien que se estructuraron tonos, villancicos o cantatas con unos músicos encabezados por Recasens en la dirección musical, muchos de ellos participantes en la grabación del último CD dedicado a Durón “Música para dos dinastías” con el sello “Lauda” propio de La Grande Chapelle, en gira nacional:

Eugenia Boix y Soledad Cardoso (sopranos), Gabriel Díaz Cuesta (contratenor), Gerardo López Gámez (tenor); Peter Barczi y Eva Borhi (violines), Sara Ruiz (viola de gamba), Kim Stockx (bajón), Maria Ferré (guitarra y tiorba), Sara Águeda (arpa) y Herman Stinders (órgano).

Formación “ad hoc” para las obras seleccionadas de Sebastián Durón, algunas recuperaciones históricas siendo estreno en tiempos modernos en transcripciones de Mariano Lambea (CSIC, Institución Milá y Fontanals) y el ya citado Raúl Angulo Díaz (Ars Hispana), de las que dejo a continuación el programa que iré comentando en cada una sin entrar en los textos, que también se incluían, aunque perfectamente vocalizados e inteligibles, punto notable este porque no siempre es así:

Todo es enigmas amor, tono a 4 al Santísimo Sacramento, con las cuatro voces en perfecto empaste polifónico más los instrumentistas, optando Ferré por la guitarra barroca como en la mayoría de sus intervenciones (salvo las indicadas), tímbricas muy logradas donde el bajón completa una sonoridad colorista más allá de duplicar voces, y el órgano dando el sustento grave necesario para unas voces todas ellas agudas.
Aves canoras, villancico a 4 al Santísimo Sacramento, jugando como siempre entre estribillo y las “coplas a 4” y todo el conjunto con la tiorba, elección buscando la mejor tímbrica con el arpa, siempre presente y colorida, amén de unos violines etéreamente claros y precisos con la dirección de Recasens atenta a todos los detalles.
Ay infelice de aquel agresor, villancico a 4 al Santísimo Sacramento (1699), unas voces que van tejiendo una página de recogimiento solo acompañada por la cuerda del arpa y la tiorba de complemento instrumental engrandeciendo el texto cantado en alternancia de solistas y cuarteto en las coplas.
Corazón, que suspiras atento, solo de “Miserere” con violines, en la voz de Eugenia Boix más la cuerda y la entrada posterior del bajón, suspirando desde el canto elegante y seguro de emisión ideal sobrevolando los instrumentos.
Duerme, rosa, descansa, dúo con las dos sopranos, Boix y Cardoso, acompañadas por órgano, viola de gamba y tiorba de una hondura indescriptible, perfecta unión de color y sentimiento en ambas con el subrayado de la cuerda más el sustento organístico, adornos en su sitio para las pausas textuales sin espacio vacío.
Hola, hao pastorcillo, villancico a 4 al Santísimo Sacramento con violines y todo el “ensemble”, casi una égloga musical con el trasfondo religioso pero exportable al profano de no ser por la emoción y juego instrumental donde el órgano supone casi una firma distintiva.
Atención a la fragua amorosa, villancico a 4 al Santísimo Sacramento, sin los violines en un “juego ingenioso que busca asombrar al espectador (…) representa de modo contrapuntístico el repiqueteo que hacen los martillos al forjar el corazón del creyente, al tiempo que se expresa la urgencia de la tarea mediante progresiones armónicas ascendentes” a cargo de los instrumentistas en feliz acompañamiento que equipara su protagonismo al vocal, siempre claro además de empastados.
Y pues de tu error los suspiros, tono a 3 al Stmo. Sacramento de nuevo con un solista, esta vez el contratenor sevillano Gabriel Díaz Cuesta de buen color para esta partitura y potencia suficiente acompañado solamente por bajón, tiorba y arpa, con sorprendentes disonancias para la época así como unos cromatismos que realzan un expresionismo avanzado en aquella España no siempre a la “última moda”.
Impresionante y hermoso Segadorcillos que al son de las hoces, villancico a 4 al Santísimo Sacramento, con una escritura donde van apareciendo los distintos solistas contestados en polifonía, sumándose los instrumentos en una construcción sonora realmente impecable, a partir de melodías profanas construido sobre el entonces muy conocido baile del “Tatatá” como recuerda Angulo.

Sin pausa pero dando descanso al cuarteto vocal pudimos disfrutar a continuación Qué sonoro instrumento, dúo del “ensemble” para lucimiento de los intérpretes como bien reza el título, en un despliegue de timbres variado dentro de esas polifonías “intercambiables” capaces de convertir páginas vocales en instrumentales recreando unas armonías muy del momento.
Cupidillo volante, solo al Stmo. Sacramento, nos permitió disfrutar del tenor Gerardo López Gámez con la viola de gamba y la tiorba, un trío para degustar color vocal, dicción, emoción y buen gusto en un repertorio que precisa precisamente de todo esto, la melodía y el acompañamiento al servicio del texto, los “morir” en melodías descendentes y graves, “mariposa amante” sobrevolando, buscando la rama y la llama, y cómo la ronda… La grandeza del texto con música sacra de devoción popular.
Una de las páginas más conocidas de Durón es la cantata Ay, que ma abraso de amor, interpretada y sentida por una Eugenia Boix cada vez más asentada en un repertorio que domina y en el que se siente a gusto, con todo el “ensemble” completando esta colorida partitura, verdadera “pintura musical (…) sobre la metáfora del amor de Dios entendido como una llama que abrasa al creyente y que le hace renacer como el Ave Fénix, el movimiento agitado en octavas de los violines que se escucha al comienzo trata de ilustrar el movimiento de las llamas, así como la punzante ansia amorosa que experimenta el creyente en palabras de Angulo.
Ah, Señor embozado, villancico a 4 al Santísimo Sacramento, para los instrumentistas sin los violines y nuevamente las cuatro voces empastadas pese a ser de registro agudo, por el contrapeso de La Grande Chapelle en un acompañamiento adaptado para disfrutar de los textos además de engrandecerlos subrayados siempre instrumentalmente.
Volcanes de amor, tono a 4, continuó la línea de expresividad tanto vocal como instrumental, con la guitarra dando también el toque rítmico casi percusivo más el colorido bajón en contracanto, nueva metáfora de amor y fuego interpretadas textualmente, ardientes y queridas.
Prescindiendo del órgano llegamos al final con Negliya, qué quele, cuatro de Navidad, nuevo juego de estribillo polifónico y las distintas coplas para disfrutar de voces e instrumentistas en común unión al servicio de una música celestial.

Como propina bisaron el Todo es enigmas amor en un recital con predominio de partituras en ritmo ternario y alternancias muy variadas de tiempos, muy matizados en expresión por parte de todos los intérpretes, con Albert Recasens en la dirección de los números “totales” dejando en los solos y dúos a los propios intérpretes que marcasen el discurrir musical, calidad que atesoran todos ellos como pudimos comprobar, brindándonos un concierto (re)descubriendo a Durón en León.

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