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Vuelve la zarzuela solidaria a Mieres

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Jueves 26 de junio, 20:00 horas. Auditorio “Teodoro Cuesta”, Mieres: Escuela de Canto y repertorio Vocal Haragei: “Gala de Zarzuela y lírica asturiana“, Entrada 5€ para AMICOS (Asociación Mierense de la Cocina Solidaria).

Elena Pérez-Herrero es una cantante y docente mierense que tiene tras de sí una amplia trayectoria profesional, avalada con distinciones tanto propias como de su alumnado, el cual está triunfando allá donde va. Mujer comprometida siempre, desde Haragei nunca se olvida de ese refrán tan musical de “Quien canta su mal espanta”, y cuando es necesario arrimar el hombro a causas solidarias siempre está en primera línea, lo que volvió a traerla a su Mieres natal con una representación de su alumnado, nuevo y de siempre, para dejarnos una gala de zarzuela que hizo las delicias de un público menos numeroso del esperado pero igualmente entregado y solidario con Amicos, para quien fue toda la recaudación de taquilla.

Hubo bajas de última hora en el programa previsto por causas ajenas a la organización, como la del pianista y compositor Guillermo Martínez, o los cantantes Faustino Reguero Santimoteo y Fernando García, pero los que acudieron y actuaron en esta gala de zarzuela dieron todo, desde debutantes hasta veteranos, conviviendo y compartiendo el aprendizaje que siempre supone subirse a un escenario.

Sin entrar en valoraciones, comenzar citando a los siempre poco reconocidos pianistas repertoristas, más que acompañantes y auténtico sustento en partituras que resultan diabólicas al reducir la orquesta al teclado, amén de conocer a cada cantante para amoldarse, “respirar” con ellos y completar un éxito del que tienen siempre parte importante: Laura Martín Graña y el joven Marcos Suárez que además hubo de preparar casi a primera vista el repertorio que le correspondería a Guillermo Martínez, con todo lo que ello supone de trabajo añadido. Sobresaliente para este pianista que ha entendido a la perfección el siempre difícil arte del acompañante.

De las dos voces masculinas gustó el color vocal y potencia de Gaspar Braña, y el gracejo en escena de Cristóbal Blanco, mientras que en las femeninas brillaron con luz propia Sandra Gutiérrez y Yolanda Secades, junto a otra joven veterana Elisabeth Expósito, sin desmerecer otras conocidas como Gloria Díaz Morán, Ana Peinado o Azucena Bedia, junto a la debutante Silvia Inés Fraga que pondrá Mieres en su currículo. La elección de romanzas y dúos de zarzuela siempre acordes a las características de cada voz resultó apropiada, incluso dura para algunos, con alguna página poco escuchada y felizmente recuperada, participando incluso los compañeros en los coros puntuales que contagiaron a parte del público, conocedor de estas páginas populares en mi generación y anteriores pero que debemos seguir programando para mantener vivo un repertorio tan nuestro y de igual (o superior) calidad a la ópera.

Paso a citar el programa escuchado la tarde del último jueves de junio, volviendo a felicitar a todos, Elena a la cabeza y presentadora de lujo que también colaboró en los coros, así como a Carlos Muñiz, presidente de AMICOS que agradeció al final de la gala el gesto solidario y dejando ya anunciada la próxima de 2015 que intentará convertirse en cita obligada para la lírica en Mieres, villa musical de primera.

Primera Parte:

Gloria Díaz – Laura Martín: Qué te importa que no venga de “Los Claveles” (José Serrano).

Cristóbal Blanco – Laura MartínChinito soy -tango triste- de “Don Quintín el Amargao” (J. Guerrero).

Ana Peinado – Gaspar Braña – Marcos Suárez: Dúo de “Luisa Fernanda” (F. Moreno Torroba).

Elisabeth Expósito – Marcos SuárezRomanza de Marola de “La Tabernera del puerto” (Pablo Sorozábal).

Gaspar Braña – Marcos SuárezRomanza de Leandro de “La Tabernera del puerto” (Pablo Sorozábal).

Ana Peinado – Marcos Suárez: Romanza de “Chateaux-Margaux” (M. Fernández Caballero).

Gloria Díaz – Cristóbal Blanco – Laura MartínQuiéreme mucho (Gonzalo Roig).

Elisabeth Expósito – Cristóbal Blanco – Marcos Suárez: Dúo Ese pañuelito blanco de “La Chulapona” (F. Moreno Torroba).

Segunda parte:

Sandra Gutiérrez – Marcos SuárezCarceleras de “Las hijas del Zebedeo” (R. Chapí).

Silvia Inés Fraga – Marcos SuárezAnxelinos (Ángel Émbil).

Azucena Bedia – Marcos Suárez: Romanza de Roseta de “Las segadoras” (Leopoldo Magenti).

Silvia Inés Fraga – Azucena Bedia – Marcos Suárez: Dúo de “Don Gil de Alcalá” (M. Penella).

Yolanda Secades – Marcos Suárez: Tango de la Menegilda de La Gran Vía” (F. Chueca).

Sandra Gutiérrez – Marcos Suárez: Yo he nacido muy chiquita de El dúo de la Africana” (M. F. Caballero).

Sandra Gutiérrez – Yolanda Secades – Marcos Suárez: Dúo de “Los diamantes de la corona” (F. Asenjo Barbieri).

Una tarde de zarzuela que además resultó ser alimento también para el alma. Gracias como suelo decir al Haragei Team, que sigue sumando esfuerzos, voces y buen hacer musical sin olvidar el necesario lado humano.

Curro Vargas deslumbrante

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Viernes 20 de junio, 20:00 horas. Teatro Campoamor, Zarzuela – XXI Festival Lírico Español: Curro Vargas (R. Chapí), segunda función.  Entrada butaca: 39,50€ (en TiquExpress).

Con auténtica impaciencia acudía a escuchar este drama lírico en tres actos de casi cuatro horas de duración del que apenas conocía la romanza final de Curro nada menos que por Alfredo Kraus. Si en la conferencia del martes y dentro de las organizadas por la Universidad de Oviedo como “Diálogos de Zarzuela“, Pablo Viar, ayudante de dirección de Graham Vick, junto a Mª Encina Cortizo y sobremanera Emilio Casares, nos pusieron en antecedentes de lo que nos íbamos a encontrar en Oviedo tras su paso en febrero por el Teatro de la Zarzuela de Madrid, lo vivido en esta segunda función del título que clausura el festival de Oviedo se quedó no ya completado sino aumentado con la representación.

Obra más que difícil y exigente para todo el elenco, con una puesta en escena impecable de un genio como el inglés Vick, vestuario, iluminación, cuadro de actores, banda de música, coro de niños, gran coro, y un reparto de primera equilibrado, que necesita dotes actorales casi tanto como las vocales y donde no se escatimaron medios por ninguna parte, alcanzando con este título de Chapí todo un hito en la capital asturiana, digno de figurar incluso como ópera, aunque apostar por una obra tan completa y dura no es fácil, además de tener que encontrar por las propias exigencias un reparto que no se logra ni programando a largo plazo. Pero esta vez sí alcanzamos el pleno de principio a fin.

Por organizar un poco mis impresiones debo comenzar con la propia partitura de una modernidad para 1898 que ya quisieran muchos contemporáneos, y es que Ruperto Chapí conoció de primera mano todo lo que en su época se representaba en Europa, y con Bretón marcarán un estilo que tristemente no les dio de comer y apenas tuvo continuidad para lo que hubiese sido la “Gran ópera española” en unos momentos históricos de crisis que la música escénica también padeció, con un nacionalismo asociado al “andalucismo” que siempre parece ser nuestra imagen exterior, y que Curro Vargas pese a ser un “drama lírico” potente, de orquestación poderosa y un libreto a partir de “El niño de la bola” de Pedro Antonio de Alarcón, dos dramaturgos con oficio como Joaquín Dicenta y Manuel Paso Cano dieron la impronta perfecta para su puesta en escena musical, manteniendo las partes habladas realmente bien encajadas en esta edición crítica para el ICCMU de Javier Pérez Batista, aunque el argumento note el inexorable paso del tiempo.

Todos los solistas sin excepción tienen que rendir a tope en cada intervención, partitura llena de pasajes comprometidos, a menudo en el límite de su tesitura, en la llamada zona de paso que pone en riesgo cada intervención y con una orquesta por momentos “wagneriana” o si se prefiere “verista” como toda la obra. El reparto de Oviedo, parecido al madrileño, resultó creíble en cada uno de los solistas, tanto física como musicalmente, citándolos en el orden del programa:

Cristina Faus (Soledad) de colores variados y dicción irregular por momentos, con volumen algo desigual según los registros (lógico en una mezzo cantando este papel de soprano dramática), intimismo en sus momentos, lirismo siempre delineando esa esposa y madre con el remordimiento en lucha con su auténtico amor. Milagros Martín (Doña Angustias) inconmensurable, no ya en su línea de canto donde dio una lección, sino actoralmente con un verbo bien proyectado, convincente para la viuda madre y abuela, que en ningún momento fue tapada por una orquesta vigorosa. Fresca y sincera la Rosina de Ruth González, esos “segundos papeles” que son necesariamente exigentes para poder completar una función redonda, al igual que La Tía Emplastos de Aurora Frías, tal vez menos “cantábiles” pero metidas en su papel. El auténtico triunfador y protagonista fue el asturiano Alejandro Roy dibujando un Curro Vargas asociado a su físico y voz, demoledor para cualquier cantante desde su primera aparición en escena, con registros poderosos llenos de matices, un grave contundente, un medio cautivador y un agudo arrebatador, capaz de recrear cada una de las emociones que su personaje exige. Solo, en dúo y sobremanera en los concertantes “tutti” su emisión resultó arrolladora sin perder nunca la seguridad y el convencimiento de este papel que nadie se atreve por sus exigencias. El desgaste es mayor que tres Cavaradossi pero el plus de Roy en casa es casi una marcha extra. Israel Lozano como Timoteo resultó mejor declamado que cantado, en parte por una puesta en escena que en su principal intervención requiere un esfuerzo por subir de espaldas la escalera.

El Don Mariano de Joan Martín-Royo fue desigual pero también convincente actor, si bien el color y empaste con Soledad no fuese de lo que más me emocionó. Parecido el Capitán Velasco de Gerardo Bullón aunque el peso escénico siempre resultó equilibrado y seguro. El segundo triunfador, además con el personaje más exigente desde el punto de vista actoral, fue Luis Álvarez Sastre, el Padre Antonio que además de dar por su aspecto la perfección del papel, cantó con una gama estilística según el momento dramático realmente bella. El Alcalde Airam de Acosta es personaje bien dibujado y con menos peso musical que resolvió con profesionalidad. Del trío de arrieros además de encajar perfectamente con la idea escénica de Vick, simpáticos todos comenzando con Francisco Javier Sánchez Marín, continuando con Sebastiá Peris y rematando con Juan Manuel Padrón un zurdo que también toca la guitarra en vivo, completando la escena un niño (alternando Jorge Correas Pérez y Diego Cortés Alonso). La figuración auténticamente profesional, desde los que representan tres burros humanamente burros, hasta los soldados y costaleros totalmente metidos en sus papeles como las distintas señoritas que por momentos llenaron la escena sin dar sensación de agobio, al contrario, movimiento bien organizado y sabiamente llevado por el ayudante de escena.

Ya que cito la amplia figuración debo hacer un punto aparte con la Capilla Polifónica “Ciudad de Oviedo” que dirige Rubén Díez Fernández. Para Curro el coro es tan protagonista, sino más, que los propios solistas, pues en cada uno de los actos se les exige y mucho a todas las cuerdas, graves y blancas, separadas y  enconjunto, sin olvidar un movimiento sobre las tablas que dominan como si de profesionales se tratase. Salvo un pequeño desajuste en el tercer acto, solventaron las dificultades que la partitura presenta, unida a la puesta en escena que les hizo cantar de espaldas, en movimiento e incluso fuera de escena. Un placer comprobar cómo están comportándose en óperas y zarzuelas alcanzando un nivel muy alto. Muy bien los niños del Coro de la Escuela de Música Divertimento, ángeles y querubines encaramados al fondo pero de emisión clara y afinación exacta.

Sobre el escenario también pudimos disfrutar de la colaboración de varios miembros de la Banda de Música “Ciudad de Oviedo” que además de dar realismo a la procesión del segundo acto, completaron ese escenario que a la vista de los efectivos pareció más grande de lo que realmente es. Los leves problemas de ajustes en el tempo se debieron más a la falta de visión del foso cuando desfilaban que no cuando tocaron situados en la “grada” trasera dentro del escenario.

Aquí tendría que detenerme para hablar de la puesta en escena diseñada por Graham Vick donde luces y sombres se conjugaron a partir de una estética muy de los años 60 en todo (apropiadísimo el vestuario), con la visión que un británico pueda tener de la Semana Santa malagueña, por otra parte nada transguesora. Simbolismos de todo tipo en un escenario redondo móvil que da mucho juego a los elementos sobre él colocados, incluso los que descienden y luego se anclan, dignos de analizar uno a uno como hizo Pablo Viar en la conferencia citada del martes pasado, más otros que fui descubriendo: los globos de colores cúpula de iglesia y verbena primaveral sureña después, las escaleras de tijera, el sofá, la mesa del despacho, el archivador, el olivo, la gran cruz, la tómbola colgante final… incluso la originalidad de utilizar los palcos-bolsas laterales del primer y segundo piso para ubicar en ellos personajes y balconadas de flores, agrandando un escenario que tiene las dimensiones que tiene. Igualmente me pareció genial la irrupción por el patio de butacas de Curro en el baile del tercer acto, sin dejarme una iluminación muy bien diseñada subrayando esos contrastes del libreto capaces de resolver momentos de tensión con los guiños de sainete que equilibran un drama auténticamente de libro y políticamente incorrecto en estos tiempos nuestros donde el dicho “la maté porque era mía” constituye delito y causa prisión inmediata. Auténticas genialidades para una escena pletórica en el amplio sentido de la palabra donde todo funcionó con precisión británica.

Para el final dejo a la Oviedo Filarmonía que en el foso de este “su festival” sonó empastada, equilibrada, comedida para una orquestación realmente impresionante que puede a las voces, pero que el maestro Martín Baeza-Rubio supo mantener en el punto exacto, mimando a todas las voces, marcando cada entrada y dando la confianza y seguridad necesarias para que todo encaje en una obra tan completa como Curro Vargas  que el director de Almansa llevó con mando en plaza tanto en el escenario como bajo él.

Buen cierre para la temporada lírica que tiene el domingo a las 19:00 horas la última función y de propina la Gala Lírica con la soprano Cristina Toledo, ganadora del XIV Concurso Jacinto Guerrero, con la Oviedo Filarmonía y Andrés Salado a la batuta el sabado 28 en este mismo y gran Campoamor, que será protagonista también en el Festival de Verano, aunque lo contaremos otro día.

XIII Encuentro Coral de los pueblos mineros

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Los días 13 y 14 de junio en el Auditorio “Teodoro Cuesta” de la Casa de Cultura de Mieres a las 20:00 horas, fueron elegidos este año 2014 para la decimotercera edición de “La mina canta unida”, encuentro coral de los pueblos mineros que organiza el Orfeón de Mieres en colaboración con FECORA, el Excelentísimo Ayuntamiento de Mieres y el Club Cultura Principado de Asturias, amén de distintos patrocinios del comercio e industria locales, adelantándose este año a las Fiestas de San Juan que todavía no lanzaron el chupinazo.

Dos jornadas bien distintas e imposibles de pormenorizar, que tuvieron como maestro de ceremonias al presidente del Orfeón Eustaquio Álvarez Hevia, proyectándose un breve montaje en homenaje a la minería que sirve de nexo a los pueblos de donde vienen los distintos coros, y guardando un minuto de silencio por los coralistas fallecidos.

El viernes 13 participaron dos coros vecinos, el Coro del Centro Asturiano de Oviedo bajo la dirección de Patricia Miriam Martínez Iglesias, y el Orfeón de Castrillón que dirige Martín Martínez Bastián, el primero con un repertorio conocido y muy del gusto del público que pese a la competencia futbolística se acercó a escuchar los dos invitados asturianos de la primera jornada:

Como la flor (Eduardo Martínez Torner), hermosa canción asturiana que sigue presente con el paso de los años en los distintos coros de mi tierra, el son cubano Las cuatro palomas (I. Piñeiro) con un acertado acompañamiento de cajón peruano, la popular mexicana Borrachita, buscando arreglos y repertorios que dinamicen el mundo coral, como un buen arreglo del famoso bolero Piel canela (Bobby Capo) también con la percusión del mal llamado cajón flamenco que resultó de lo mejor, la poco agradecida Dime paxarín parleru (Ángel Émbil) algo “destemplada” que siempre pone a prueba formaciones, solistas y directores, cerrando intervención la canción africana popularizada por el cine The Lions Sleeps Tonight nuevamente con cajón más abundantes efectos vocales emulando la fauna y sonoridad de la selva realmente conseguidos que salvó una actuación discreta.

Por su parte el Orfeón de Castrillón que dirige Martínez Bastián, realizó cambios sobre el programa previsto, y puede que mermados en número, cantando Esta tierra (Francisco Pino – Javi Busto) que harían del compositor de Hondarribia el más escuchado estas jornadas, 
Camino del indio (F. Cabedo – A. Yupanqui), bien empastados aunque como en el coro ovetense, algo descompensadas las cuerdas si bien la musicalidad siempre es digna de mención, dos habaneras que parecen ser indispensables en los conciertos: Nostalgia del mar (Rosa Mª Tarruel)
 de apego asturcubano, y Habladme del mar (Ángel Barja) desde tierra adentro del siempre recordado compositor orensano-leonés, esta difícil de afinaciones y comprometida para todos; finalmente Alma, Corazón y vida (Adrián Flores) y El día que me quieras (C. Gardel – arr. Vivian Tabbusch), dos temas que nunca me han gustado armonizados para coro al perder el sabor primigenio, aunque los de Piedras Blancas dieron lo mejor de ellos. Y de propina un tema casi “propio” del coro anfitrión como Ay! un galán (Javier Armenter) al que le dieron su toque personal con un aire más bailable de regusto llanisco (frente al pausado local como de danza prima).

Para el sábado 14 venía el plato fuerte con la Coral Camino de Santiago de Ayegui (Navarra) dirigida por José Mª Chasco Urabayen, devolviendo visita al orfeón mierense, y con un programa amplio, duro, difícil y muy variado, mostrando un alto nivel para un coro casi de cámara (5 sopranos -más la pianista Alba Etxarri Chasco cuando no intervenía-, 6 contraltos, 7 tenores y 6 bajos) muy equilibrado en sonoridades, de empaste perfecto y atento a la magistral dirección del maestro y farmacéutico Chasco, echando de menos voces más jóvenes aunque sea un mal casi endémico, al menos en muchos de los coros del norte.

El programa se organizó en dos bloques, el más purista por así decir con obras digamos clásicas: el motete Ubi Caritas (M. Duruflé), Insanae Vanae Cure (J. F. Haydn) con acompañamiento de piano (difícil por ser reducción orquestal) al igual que Wie Lieblich del “Réquiem Alemán” (J. Bramhs), exigente para un coro de estas dimensiones del que salieron más que airosos, cuidadosos de matices y planos sonoros, el poco escuchado Ave Verum (E. Elgar) hermosura coral aunque sin el órgano, y también “a capella” el Padrenuestro o Aita Gurea (Padre F. Madina) que sirvió de puente para la segunda parte más popular donde no faltaron dos temas populares vascos arreglados por Javi Busto: Nerea Izango Zen (M. Laboa) y Axuri Beltza, contrapunto y ritmo perfectamente entendidos por el director y sus coristas, más Maitia Nun Zira (popular – José Tomás Uruñuela). Una de las obras más escuchadas del doctor Busto es A tu lado, bien trabajada en Donosti donde José Mª Chasco amplió formación musical, llevando limpiamente las distintas voces con una musicalidad innata en los coros vascos y navarros. Otra seña de identidad es su apuesta por los nuevos repertorios, y de nuevo con acompañamiento de piano (eléctrico) pudimos escuchar dos arreglos de sendos temas de QUEEN y su auténtico genio Freddy Mercury: Somebody to love (donde aparece “dibujado” el We are the champions) y una excelente armonización de la Bohemian Rhapsody donde los solistas también tuvieron su protagonismo aunque el inglés no resultase tan convincente como la difícil música que cerró la excelente actuación del coro navarro.

El Orfeón de Mieres bajo la sabia dirección de Joaquín Sandúa Fernández ponía el cierre con dos habaneras flanqueando una asturiana, Un velero y una canción (Santos Montiel) con salitre y carbón a partes iguales, la citada Ay! un galán (Javier Armenter) que arrastra carencias pasadas imposibles de subsanar por el maestro navarroasturiano, y La niña de Marianao (Fernando Moraleda) recuperada para la formación que un servidor montase allá por los años 70 con su director y en la línea de sacar a flote grandes obras que el Orfeón puso de moda entonces y el tiempo madura como los buenos vinos, reestreno de sabor marinero sin regusto a carbonilla.

Navarros y mierenses cantaron juntos la canción patronal minera Santa Bárbara en armonización de mi admirado José Fdez. Avello, intercambios musicales y encuentros, que son la salsa de coros y localidades, con la música vocal como vehículo cultural en tiempos de crisis que la música supera desde la afición, e ilusión de formaciones corales como las de esta cita del junio mierense. Esperamos ya la decimocuarta, sabedores del trabajo y esfuerzo que conlleva organizar eventos de esta magnitud, felicitando tanto a participantes como anfitriones por seguir cantando en Mieres por San Juan.

Plataforma de Docentes, Concertistas, Compositores e Investigadores

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Transcribo literalmente, mostrando mi apoyo incondicional a esta plataforma que se presenta este miércoles 11 de junio a las 12:30 en la sala 5 del Auditorio de Oviedo.

Convocatoria de presentación a los medios y a la sociedad de la “Plataforma de Docentes, Concertistas, Compositores e Investigadores”
De un tiempo a esta parte se viene produciendo en Asturias una situación insólita: se ha restringido al máximo la actividad concertística de los profesores de conservatorios que dependen del Principado de Asturias. Esa medida se ha basado, según la Consejería de Educación, en la aplicación de la Ley 53/1984 de Incompatibilidades, a todas luces restrictiva, y que está provocando la interrupción -con peligro de abandono- de carreras artísticas de varios profesores o el abandono de la docencia de otros profesores implicados en proyectos artísticos.

Asturias se convierte así, y que sepamos, en la única región del mundo occidental en la que se restringe la actividad artística de los profesores de música.

Ante la situación, que se ha precipitado en los últimos meses, los profesores se han movilizado creando una plataforma que trata de solventar esta anómala situación fomentando el debate entre las partes y aportando sus propuestas, meditadas y proporcionadas, y comunicando a la opinión pública la problemática y sus posibles soluciones.

La Plataforma considera que estas restricciones, o prohibiciones, inciden claramente en dos aspectos de interés general:

  • Industrias culturales. Se está poniendo en muy serio peligro la permanencia de muchas industrias culturales asturianas, por tanto, la oferta cultural en Asturias disminuye drásticamente en cuanto a música se refiere; además, la actividad de estas industrias fuera de la comunidad, con la riqueza cultural y económica que generan, pueden desaparecer muy rápidamente. Por último, como esas restricciones no se dan en otras comunidades, las industrias culturales asturianas de la música sufren una situación de inferioridad enorme con respecto a otras del país, dándose la circunstancia de que profesores de otras comunidades pueden presentar aquí sus propuestas culturales y que los de Asturias no se pueden presentar ni aquí ni fuera.
  • Educación. Estas restricciones dificultan o impiden la actualización y el reciclaje permanente de los profesores que la actividad concertística comporta, con lo que, a medio y largo plazo la calidad de la enseñanza musical en Asturias se resentirá irremediablemente.

Las explicaciones pormenorizadas de esta situación se darán en el acto de presentación que tendrá lugar el próximo miércoles 11 de junio a las 12:30 en la sala de reuniones no. 5 del Auditorio de Oviedo. En la mesa estarán los cuatro miembros de la Plataforma elegidos por ella para su gestión:

Francisco Jaime y Pantín, profesor del conservatorio superior de Oviedo y concertista de piano

Manuel Paz, profesor del conservatorio profesional del Nalón, miembro de EntreQuatre y director de la Orquesta de Cámara de Siero

Alejandro Villar, profesor del conservatorio profesional de Gijón, director del ensemble Eloqventia

Aarón Zapico, ex-profesor de los conservatorios profesional y superior de Oviedo y director de Forma Antiqva

Dada la importancia cultural y educativa que la problemática tiene, se ruega su presencia y la máxima atención hacia este evento.

Más información en plataformaasturias@gmail.com

Despedida agridulce

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Viernes 6 de junio, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Clausura temporada OSPA, Abono 14, Renaud Capuçon (violín), Rossen Milanov (director). “El mundo de ayer”, obras de Berg y Mahler.

Sabor vienés, amores eternos, referencias al pasado, calidades contrastadas y distintas concepciones de una realidad siempre cambiante. Así se me amontonaba el día después las sensaciones del último concierto de la OSPA para los abonados y antes de su rápida gira por Bulgaria, tierra del maestro titular donde Asturias sonará con nuestra mejor embajadora cultural.

La conferencia previa a cargo de Daniel Moro Vallina, autor de las notas al programa que aparecen, como casi siempre, enlazadas en el inicio con los autores, la más nutrida de las programadas a lo largo del curso musical, nos preparó para lo que vendría a continuación, completando con magisterio tal vez demasiado arduo y técnico para el público asistente pero siempre de agradecer. Escuchándole parecía estar describiendo, con matices, nuestra actualidad aunque Austria no sea Asturias pese a que Oviedo  y Viena programen casi las mismas actividades musicales sin tener los “pesos pesados” de la época que bebieron y vivieron Mahler y Berg.

El Concierto para violín “A la memoria de un ángel” (1935) de Alban Berg es difícil no ya de interpretar sino de digerir por el público pese a ser una obra conmovedora de principio a fin donde el violín transforma sentimientos en música desde un dodecafonismo pleno de expresión, y el gran Renaud Capuçon transmitió dolor, pasión, poesía, en un diálogo con la orquesta que se adaptó al mismo como un guante de seda perfectamente guiado por Milanov. Obra dedicada a la muerte de Manon, la hija de Alma Mahler y Gropius, se estrenó en Barcelona, siempre a la vanguardia por geografía y cultura, suena actual y desgarradora en igual proporción como ajena para muchos de los presentes que prefieren otro canon de belleza menos conflictivo y más “cómodo de escuchar”. Los intérpretes apostaron por el primer caso, lirismo desde el dolor, referencias escritas a corales bachianos donde la sección de viento me transportó a los órganos de Leipzig y el violín de Capuçon puso la voz sin palabras a esta obra que va unida a su propia vida. Impresionantes sonoridades desde dinámicas amplias por parte de todos. De regalo el violín desgranó la hermosísima e intimista “Danza de los espíritus” del Orfeo y Eurídice de Gluck que pareció acallar tripas tras las tensiones de Berg, versión solística llena de la musicalidad que el violinista francés atesora.

El número de mahlerianos en el mundo aumenta cada día, su tiempo ha llegado hace años y es imposible actualizar grabaciones de sus obras o bibliografía, por lo que cada uno tiene sus preferencias y enfoques desde el conocimiento de sus obras. La Sinfonía nº 5 en do sostenido menor (1901-1902) la diseccionó perfectamente Daniel Moro en la conferencia, sin olvidarse del famoso Adagietto que un genio melómano como Visconti utilizó en “Muerte en Venecia”, recordando que con ser el movimiento más corto de la quinta, su duración oscila entre los siete y los once minutos, algo que comentaré más adelante.

Me quejaba una plantilla todavía corta para la OSPA en la presentación de la próxima temporada y es que “La quinta” de Mahler volvió a ponerla en evidencia. El esfuerzo que tuvo que hacer la cuerda para conseguir equilibrar la masa sonora del resto de secciones fue ímprobo por momentos, y tampoco puedo compartir la versión de Milanov que estuvo falta de la necesaria continuidad en sus cinco movimientos, tres partes así concebidas por el propio Mahler, resultando desde mi propia “miopía auditiva” como visiones pintadas desde distintas técnicas:

La Trauermarsch (Marcha fúnebre) arrancaba con un excelente sólo de trompeta que pintaría un óleo a espátula, más sensaciones que líneas desde una búsqueda de tímbricas y volúmenes difíciles de equilibrar. El Stürmisch beweget, mit grössler Vehemenz (Arormentado, agitado, con gran vehemencia) fue como aguada con tinta china o acuarela que exige pintar con soltura al impedir la corrección una vez plasmado en el papel, borroso finalmente por una ausencia de continuidad melódica en detrimento de esa “vehemencia” por parte del director hacia los músicos, con pequeñas manchas en intérpretes otrora seguros.

El enorme Scherzo Kräftig, night zu schnell (Vigoroso, no muy rápido) fue el fresco lleno de color, pletórico en sonoridades donde Morató brilló cual solista de concierto bien arropado por sus seis compañeros, poniendo contrapuntos excelsos el resto de metales, percusión en dosis apropiadas y la cuerda esforzándose al máximo aunque faltase el contrapeso de los graves con cinco contrabajos algo cortos en sonoridad y redondez.

El equilibrio de líneas cual aguafuerte llegaría en el famoso Adagietto. Sher langsam (Muy lento) que permitió a la cuerda con el arpa disfrutar en la ejecución, por otra parte demasiado lenta y cercana a los once minutos (que me perdone Neira) distantes de un Bruno Walter más ajustado a los siete recordando que no es “Adagio” sino “Adagietto” aunque pueda comprender ese placer de alargar el disfrute de esta bellísima página en la interpretación de la sección estrella de la OSPA, pero la declaración de amor de Gustav a Alma es hermosa per se sin necesidad de amaneramientos. Comprendo que Milanov detuviese el arranque ante el siempre inoportuno carraspeo de este cuarto movimiento, inicial de la tercera parte, y retomase el inicio pianíssimo con un arpa de sonido algo hiriente en vez del sedoso a que nos tiene acostumbrado. Para el Rondó – Finale. Allegro optó el búlgaro por colores brillantes y explosivos, exigentes en maderas y metales bien compensados pero de nuevo “apretando” a una cuerda que sonó como si tuviesen el doble de efectivos, óleo sobre madera más que lienzo mezclando con trazos broncíneos o pan de oro homenaje sonoro al tocayo Klimt siempre asociado a Mahler en tantas portadas de discos.

Fantástica obra en interpretación algo desigual aunque disfrutándola como siempre, como la propia lucha interior de Gustav Mahler o de cualquiera de nosotros, la eterna dualidad, agrio y dulce, vida y muerte, placer y dolor para corroborar que “no hay quinta mala”, poniendo broche a una temporada con altibajos de la que siempre nos quedaremos con lo que más no hizo vibrar, disfrutar plenamente. Veintitrés años de orquesta, dos con Milanov de titular que está creciendo con ella, aunque se avecinen tiempos de cambio, esperando que los tres restantes eleven la calidad a cotas de excelencia.

OSPA 2014-15: renovando desde la continuidad

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Foto © Kike Llamas

Este miércoles 4 de junio se presentaba en el Auditorio de Oviedo el avance de programación para la temporada 2014-15 de la OSPA (Orquesta Sinfónica del Principado) una vez finalizada la reunión del Consejo Rector, por lo que se retrasó algo el inicio, acudiendo a la posterior rueda de prensa su presidenta Ana González Rodríguez, la gerente Ana Mateo y el director titular Rossen Milanov, al que se le renovó contrato para cumpir los cinco años previstos.

Foto © OSPA

Tras calificar de “temporada de consolidación”, la también Consejera de Educación, Cultura y Deporte quiso resaltar el enfoque didáctico de esta institución asturiana con veintitrés años de vida, no ya con los programas Avanti o ¡Familiarízate con la OSPA! sino especialmente el Link Up que llegará a su tercera temporada con “La orquesta rock”, triplicando el número de alumnado implicado en estos dos primeros años, por lo que el próximo esperamos seguir creciendo. En lo que me concierne como profesor es de agradecer esta apuesta personal del maestro búlgaro que ha traído a Europa este proyecto, siendo Oviedo pionero desde donde hemos “exportado” a Pamplona el primero, suponiendo sigan sumándose otras formaciones españolas.

Para los abonados se mantiene por tercer año el precio, lo que en estos tiempos es de agradecer, a saber para Oviedo: 200€ butaca y 152€ anfiteatro, descuentos para mayores de 65 años y menores de 26, sin olvidar el abono joven realmente pensado como inversión en nuevos públicos (80€ y 61€) con un precio por concierto de 5,71€ o 4,35€, económico en comparación con otros eventos culturales. Las localidades sueltas siguen siendo de las más baratas de España a 29€ y 25€, manteniéndose el 30 % de descuento para las de último minuto (una hora antes del concierto). A pregunta de un servidor sobre la deseada ampliación de plantilla sabemos que se cubren bajas puntuales como en cualquier administración, contestando tanto Ana Mateo como la propia consejera, sabedores de la especificidad de los músicos, y el Instituto “Adolfo Posada” será el encargado de organizar la próxima promoción interna más un proceso de selección que conoceremos en su momento.

En el terreno puramente musical, destacado tanto por la presidenta del Consejo Rector como por el maestro Milanov, cabe citar el “estreno” de diez obras nuevas, unas a nivel europeo y otras que son primeras ejecuciones de la propia orquesta. Habrá batutas conocidas entre las que destaca el principal director invitado David Lockington y Guillermo García Calvo, con unos solistas de fama internacional que irán llegando en los distintos “bloques temáticos” que siguen teniendo la música de ballet en ellos, queriendo citar entre los pianistas a mi admirada Gabriela Montero que debutará en Asturias nada menos que con “el segundo” de Rachmaninov, la vuelta de Eldar Nebolsin con “su” Ravel o Javier Perianes y el concierto de Grieg, sin olvidarme de las violinistas Leticia Moreno, una española que está triunfando rápidamente, más las ya (re)conocidas con la OSPA en Asturias Dylana Jenson y Akiko Suwanai, más los chelitas Truls Mork y Asier Polo. Punto y aparte para la arpista de la Filarmónica de Filadelfia Elizabeth Hainen nos estrenará en Europa Nu Shu: El lenguaje secreto de las mujeres de Tan Dun, que habrá que anotar en cuanto conozcamos las fechas. También continúan los solistas de la propia orquesta dando un paso al frente, esta vez el trompetista Maarten van Weverwijk y la flautista Myra Pearse, así como la vuelta a la dirección de Aarón Zapico.

Aunque incluyo aquí el enlace a la nota de prensa de la propia OSPA, volver a felicitar a Consejo Rector que aprobó, además de un plan de sostenibilidad que garantiza el futuro de nuestra formación, un programa por unanimidad que mantiene el equilibrio entre obras de siempre donde están Haydn, Mozart, Chaikovsky, Rimsky-Korsakov o “mis escandinavos” y estrenos como el citado de Tan Dun más la suite del ballet El Bestiario de Miquel Ortega, El compositor ha muerto (Stookey), Jesús Rueda y su Elephant Skin, y una esperada Sinfonía nº 15 de Shostakovich, obras que volverán a intentar sacar lo mejor de los profesionales de esta orquesta de todos los asturianos. Como siempre la Ópera de Oviedo contará con ella en tres títulos donde vuelve Max Valdés para Samson et Dalila (Saint-Saëns) y debutará Rossen Milanov con el doblete Las cuatro últimas canciones (Strauss) y El castillo de Barbazul (Bartók).

La temporada actual echará el cierre este jueves 5 en Avilés y el viernes 6 a las 20:00 h. en Oviedo (con conferencia previa una hora antes de Daniel Moro Vallina) con el concierto 14 de abono donde escucharemos a Renaud Capuçon con el Concierto de violín de Berg y “La Quinta” de Mahler.

El último “estirón” de la OSPA con Milanov serán los tres conciertos en su país donde la “Marca España” llevará obras nuestras a los festivales de Varna (16 y 17 de junio) y Sofía (18 de junio): Falla, Oscar Navarro y Marcos Fernández, con Javier Perianes al piano y Jose Franch Ballester al clarinete, música española como protagonista junto a los “Cuadros” de Mussorgsky o “La Quinta” de Shostakovich. Los asturianos exportamos cultura de calidad con estos embajadores que son la Orquesta Sinfónica del Principado con su titular Rossen Milanov. Estaremos informados por Marta Barbón desde las redes sociales habituales.

Tubox asombrando

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Domingo 1 de junio, 19:30 horas. Iglesia de San Pedro, Pola de Siero. Concierto de órgano y saxoDúo Tubox (Antonio Cánovas Moreno, saxos; Rubén Díez García, órgano). Obras de André LamproyeLassoGiorgio ParisCabezónCabanillesGuy de LioncourtGeminianiVillalobos y Denis Bedard.

El pasado 16 de mayo asistía en Avilés a la presentación de esta “extraña pareja” como les titulaban en la primera crónica del diario La Nueva España, augurando larga vida al Dúo Tubox por lo novedoso en España de esta combinación órgano y saxo.

Repetían programa en Pola de Siero, volviendo a dejar aquí los mismos enlaces de entonces y suscribiendo plenamente lo escrito hace quince días, con pequeños matices: no hay dos órganos iguales, en este caso el nuevo de Gerhard Grenzing, con lo que supone de ardo trabajo en la búsqueda de registraciones específicas; no hay dos acústicas iguales, citando siempre la dificultad añadida de la reverberación para las músicas rápidas en ejecución, si bien la ubicación tanto del órgano como del solista en un lateral del crucero, aún más cerca del público, favorecieron la riqueza de mixturas; finalmente que no hay dos días iguales, en este caso este dúo sigue rodando repertorio y cada vez más compenetrados desde un perfecto entendimiento entre ambos intérpretes.

Volver a destacar el ímprobo esfuerzo por parte de Rubén Díez en la búsqueda de los registros del Grenzing, segunda vez que le escuchaba y que como cualquier instrumento, va adquiriendo identidad sonora, comentando hace tiempo que los órganos tienen un acento como el propio lenguaje y hasta una personalidad propia. Si en Avilés el de Acitores puedo hablar de su carácter marino y salitroso pese a fabricarse en Tierra de Campos, este de Pola de Siero, con menos posibilidades sonoras pero rico igualmente, posee un carácter recio como el alemán afincado en Cataluña, llegado a las vegas de este rico concejo asturiano. Posibilidades sonoras, texturas adaptadas a cada partitura, flautados, trompeterías y la lengüetería más allá del acompañamiento o el rigor histórico de la obra interpretada, al igual que la elección por parte de Antonio Cánovas del saxo alto o del soprano volvieron a impresionar al público que acudió en buen número y llegado de varias partes de Asturias a este concierto del primer día de junio.

Los seis números del “Hommage a Saint Hadelin” de André Lamproye (1931-2005) siguen el orden y espíritu litúrgico, música totalmente apta para el culto en combinación de saxo soprano y alto con órgano plenamente integrados en esta especie de poema organístico. Entrée Solennelle: Cantique à St. Hadellin marcial, pleno, toque a llamada antes de la Méditation: A son maitre Remacle de belleza y recogimiento a partir del órgano solo en “registros franceses”, exquisitos en el Grenzing, antes del central Choral: L’envoi en mission deudor de los luteranos que todos los compositores organistas tienen en su catálogo, de nuevo combinando colores con el saxo y el Offertoir: Le Miracle de la Source de virtuosismo y placidez en perfecto equilibrio, melodía casi mariana con típica estructura ABA preparatoria de la explosión sonora de la Communion: La Résurrection de Guiza o la salida Sortie: Au Christ Couronnant pletórica, ambos de escritura logradísima en ritmos ternarios, ligeros o procesionales, contrastando dinámicas con registros bien empastados. “Espectáculo sonoro” de una partitura muy actual, agradecida de escuchar y dura de trabajar, resultando obra perfecta para abrir concierto y avanzando la multiplicidad que se avecinaba.

Susane un jour” (Orlando di Lasso) opta lógicamente por registros renacentistas en órgano y saxo alto emulando sonidos de cornetto, dúos habituales en aquella época todavía vigentes con esta combinación, volúmenes sumatorios en teclados y saxo desde una melopea vocal contenida, fraseos no ya musicales sino expresamente “cantados” donde parece que el instrumento cantase un texto inexistente.

Moderna de composición e inspirada en la ancestral secuencia de CelanoDies Irae“, el “Alio Modo” del compositor Giorgio Paris (1961) vuelca recursos para lucimiento de ambos intérpretes, comenzando con un solo de saxo soprano virtuoso donde la acústica formando parte de la propia obra, otro descubrimiento del Dúo Tubox y lo apuntado de la “verbalidad” en los fraseos.

La extraordinaria formación musical de Rubén Díez como organista y músico en la amplia acepción, le permite adaptar y preparar obras ad hoc, caso de esta “Suite” muy personal uniendo dos de nuestros grandes, castellano y valenciano, Antonio de Cabezón y Juan Bautista Cabanilles a partir de las obras más populares de ambos, Diferencias sobre el canto llano del caballero y Corrente Italiana, dos épocas españolas enlazadas desde la actual, Renacimiento y Barroco, música modal y tonal, registros de entonces en instrumentos actuales para que el saxo alto volviese a “ejercer” de cornetto, cañas y lengüetas, unión de órgano y saxo que en los pasajes pianísimos se hacía difícil diferenciar ambos en la búsqueda de una sonoridad única e irrepetible, contrastes y variaciones de ambos intérpretes aprovechando la técnica de las diferencias, algo tan del jazz asociado al saxo precisamente en esta musical suma. Guiño al origen renacentista organístico y al norteamericano saxofonista del jazz, aquí la aportación o visión de Antonio Cánovas, donde ambos instrumentos son los reyes para fusionar desde la excelencia ambos mundos en el único posible y eterno: el musical que ponía la potente a la vez que solemne “corrente” de Cabanilles.

Mismo gusto musical y gravitando en cierta cuarta dimensión espacio temporal Guy de Lioncourt (1885-1961) escribe “Trois Melodies Gregoriennes” que Tubox siguen actualizando, combinación saxo alto y órgano que supone la esencia gregoriana, importancia del texto en latín realmente “pronunciado” por Antonio Cánovas en una auténtica lección de fraseo, y el magisterio del órgano que con los años pasó a completar (que no acompañar) el canto llano. Clemens Rector comienzo desde las teclas antes del delicado y dulce canto del alto, timbres ensamblados desde el conocimiento histórico y la técnica instrumentística del dúo; Puer Natus Est brillante y ligero sin perder de vista la expresividad del propio texto; Pascha Nostrum rematando la liviana redondez del propio “canto llano” en otra demostración de buen gusto, definiendo ese estado anímico que siempre supone el canto gregoriano, bien entendido especialmente por Rubén Díez.

La Sonata en mi menor (Francesco Geminiani) de cuatro movimientos bien contrastados es típicamente barroca: Andante, Allegro, Largo y Vivace, muy difícil en este arreglo a órgano y saxo soprano que en los tiempos rápidos la acústica impide degustar plenamente el virtuosistimo de ambos aunque a favor la disposición más cercana que de nuevo permitió paladear esas sonoridades buscadas desde el riguroso trabajo de investigación en los registros del organista praviano y el saxofonista murciano.

De la amplia producción musical de Heitor Villalobos, buscando el mismo espíritu de este programa que bebe de la historia para hacerla suya y compartirla con todos, escuchamos con auténtico placer de las Bachianas brasileiras nº 5 el “Aira Cantilena” para corroborar que la buena música lo es en cualquier versión, con un órgano cual orquesta de violonchelos, otra excelencia en los registros del Grenzing, y el saxo soprano respirando, recitando, cantando y vocalizando cual voz blanca, sensaciones nuevamente únicas, invención desde la recreación, catarata sentimental de esta joya musical en interpretación sentida y contagiada.

El brillante colofón lo puso la Sonata I de Denis Bedard (1950), tres movimientos y original para este dúo con saxo alto del organista y compositor canadiense, despliegue tímbrico, armónico y melódico que hizo parecer el instrumento de Pola de Siero mayor en sus posibilidades, reconstruyendo ingredientes tomados de Avilés para cocinar un postre de nuevas sensaciones. Sonata de nuestro tiempo pero compuesta a la antigua usanza: Invention de estructura binaria arrancando con un “allegro maestoso” en órgano, marcial, un lento más melódico y vuelta al tema principal; Barcarolle de registros románticos muy “paraíso Fauré”, y la alegría final de la Humoresque, también forma ABA épica, cinematográfica y como la primera vez con recuerdos organísticos a los inicios del cine mudo, fuegos artificiales y enorme paleta sonoro de la “Factoría Tubox” que volvieron a levantar auténtica pasión y asombro entre los asistentes de una población que lleva la música en sus venas.

Debo siempre dar las gracias a los organizadores (Asociación Pro-Órgano) y patrocinadores (Gerhard Grenzing), así como al organista titular Emilio Huerta Villanueva, que siguen apostando por la música del instrumento rey, y especialmente a Antonio y Rubén por este programa tan trabajado, sabiamente elegido además de magistralmente interpretado, creciendo en cada concierto, esperando puedan exportarlo y escucharlo más allá de nuestras fronteras porque el éxito está asegurado.

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