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Scaramouche, un francés en Gijón

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Miércoles 6 de octubre, 20:00 horas. Teatro Jovellanos, Sociedad Filarmónica de Gijón, concierto inaugural de la temporada: Forma Antiqva: Les Scaramouches (farsa, sátira, tragedia y comedia en la noche francesa). Música del barroco francés.

Forma Antiqva tiene varios equipos para competir en todas la categorías: sala, liga nacional y Champions. Este miércoles en Gijón trajo su alineación de gala capitaneada por Aarón Zapico con once artistas conocidos, figuras todas seleccionadas por el «boss» que nos hicieron pensar en el próximo derby  asturiano por los colores azul y rojo, pero finalmente resultó la tricolor francesa que sobrevoló todo un espectáculo donde la actriz Ana Villa puso en escena la dramaturgia de Natalia Huarte dando unidad a esta pantomima en la línea esperada de la formación asturiana que nunca defrauda, con ideas siempre originales que podemos disfrutar en cualquier escenario.

Importante amar y armar un programa con un hilo conductor desde el barroco francés, algo que el seleccionador  Zapico ya conoce con otro equipo, tras su último proyecto educativo junto a la OSPA (El Gato con botas), para centrarse de nuevo en el personaje de la Comedia del Arte, Scaramouche. Volver de Gijón por «la minera» escuchando por la radio el Italia-España también marcará esta entrada de lo más futbolísitica, pues los símiles taurinos parecen no sentarles bien a algunos seguidores de este blog.

La salida al terreno de juego, con un público más expectante que nunca, arrancó por la banda con una carrera en solitario del imprescindible mago de la percusión David Mayoral ambientando el primer número de las cuatro partes, francesas hasta en los títulos de cada bloque (a la una, a las dos, a las tres y ¡voilá!) para ir combinando entre todos, dando juego y color en un potente medio del campo con las flautas de Alejandro Villar y Guillermo Peñalver, reforzados con el cello de Ruth Verona (la cuarta Zapico) y el contrabajo de Jorge Muñoz doblando los laterales cual carrileros, la defensa sólida en banda con la viola de José Vélez, y la retaguardia de los tres Zapico con el mayor cual cancerbero ordenando, para dejar una delantera de dos estiletes del violín: Jorge Jiménez y Daniel Pinteño.

Un once internacional en un fluir de combinaciones tímbricas, farsa y sátira de textos delineados por Villa, pasos de la tragedia a la comedia pintada por sutiles triangulaciones arrancando desde atrás, músicos cómodos en cualquier ritmo y diseño en un escenario donde poder pasar del control Lully al «tiki taka» de Corrette, cambios de banda largos sin perder la identidad de conjunto, líneas de juego amplio pero igualmente en corto, que la maestría en cada demarcación alcanzó como equipo de Champions barroco.

Si Lully ponía la tranquilidad, Couperin sería la inspiración hispana, podemos presumir de exportarla, Leclair sería el toque sutil y Marais la esencia. Cuatro tiempos en uno, ataque y defensa balanceados en un equipo que se conoce, jugando y disfrutando, escuchándose, integrados con unos textos que fueron creciendo y cambiando en una Villa camaleónica donde el color de las chaquetas, las gafas de sol trágicas o el autodiálogo fraterno, la plegaria serena o los movimientos sencillos pasando por el palco escénico, nos hacían deambular imaginariamente (sin enfermar) por estancias insondables que la música unía como sólo ella es capaz. Banda sonora del exquisito barroco francés ejecutada con pasión y precisión por un once que enamora.

Triunfo arrollador de Forma Antiqva y excelente arranque de una prometedora temporada gijonesa cuya centenaria Sociedad Filarmónica estrena directiva joven tan ilusionada como nosotros, nos regaló una bolsa de tela con su logo para seguir llenándola de buena música. El próximo concierto será de los «históricos» y con dos grandes intérpretes de casa, que espero seguir contando desde aquí.

Los tres Zapico

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Viernes 1 de octubre, 20:00 horas. Auditorio Teodoro Cuesta, Mieres. FORMA ANTIQVA: Concerto Zapico Volumen 2 (Danzas instrumentales del Barroco español e italiano). Entrada gratuita.

Vuelta a casa, a Mieres con buena música de las cuencas mineras, buenas las dos cuencas y con tres hermanos casi adoptados en la del Caudal, tres músicos internacionales que presumo de seguirles desde sus inicios por lo que la cita era imperdible.

En la historia de la música hay muchos hermanos famosos, desde los Broschi (Riccardo y Carlo «Farinelli») pasando por Nannerl y Wolfgang Mozart, Fanny y Felix Mendelssohn, no digamos la saga Bach (toda una dinastía irrepetible), sin olvidarme de apellidos ilustres dentro de la interpretación como José Miguel y Emilio Moreno, los Mena Juanjo y Carlos, pasando por pianistas como PekinelLabèque, Del Valle o  los mediáticos Jussen, siempre en la mal llamada «música clásica», los todo terreno Marsalis Branford y Wynton, también cinematográficos como The Blues Brothers o Los Fabulosos Baker Boys, y hasta los CanoUrquijo en el pop, todo parejas de hermanos donde solo recuerdo que sean tres los Quijano.  Y tres, son tres los hermanos Zapico: Aarón más los gemelos Daniel y Pablo. hijos de Eloy (siempre en el origen) y Marga.  Todas fraternidades que comparten no solo la misma sangre y educación en la familia, sino que al unir afición con profesión resultan verdaderos prodigios tanto por separado como al unirse para hacer música juntos.

Los Zapico son de esa generación que apostó por estudiar instrumentos nada habituales entonces, llamados antiguos, debiendo formarse fuera de nuestras fronteras y apostando por la música barroca, donde han alcanzado fama mundial, tanto de solistas como en distintas formaciones, incluso Aarón en la dirección orquestal. Los tres docentes y con las ideas siempre claras, hacer lo que les gusta, todo un privilegio en estos tiempos. Acompañantes de lujo a los que se rifan, e integrándose en proyectos de distinta envergadura con esa marca propia que es Forma Antiqva donde ellos son el núcleo imprescindible.

Pero el auténtico disfrute resulta cuando se juntan los tres para adoptar como suya la música que habitualmente no protagonizan sino que comparten, rompen moldes, transcriben para ellos y consiguen el milagro de tres solistas en uno, todas las combinaciones posibles de solos, dúos hasta el triángulo mágico. Cada «Concerto Zapico» resulta un soplo de aire fresco, lúcido, actual, bien organizado en la selección de las obras y sobre todo un placer verles disfrutar haciendo música juntos, lo que se transmite al patio de butacas siempre con un público heterogéneo que ha encontrado en el barroco una música ligera y atemporal, guiños de jazz y pop, sencillez de estructuras que el magisterio Zapico eleva a la profundidad virtuosa de sus instrumentos:

El clave de Aarón siempre sabio de registro y ornamentos perlados auténticamente vertiginosos cuando así lo exige la obra.

La tiorba de Daniel explorando todos los registros tan grandes como el propio instrumento, bajos potentes, arpegios de ensueño y «punteos» que unen el «obligato» con la personalidad hasta en los armónicos.

Y la guitarra de Pablo, necesario equilibrio de rasgueos rítmicos y solos polifónicos de limpieza escrupulosa, con la atención casi exclusiva de los gemelos que respiran al unísono.

Solo queda unir cada punto, líneas paralelas, convergentes hasta el mejor y mínimo sustento de tres patas para el triángulo de cuerdas afrontando marionas y jácaras, tocatas y folías, aires rápidos y lentos, tonalidades mayores y menores siempre bien conjuntadas, verdadera «Fiesta Zapico» donde hasta lo asturiano les suena barroco, llevando la giraldilla de su Sama o el fandango de Leitariegos al terreno que ellos dominan como nadie. Un repertorio asentado, muy trabajado, dominado, siempre distinto en cada actuación o grabación, el poso y paso del tiempo, la madurez profesional y el entendimiento único entre  los hermanos. Goce compartido sobre el escenario y contagiado a un patio de butacas aún con todas las restricciones que el «Barroco Zapico» nos hace olvidar, volviendo a demostrar en estos tiempos de Pandemia que la cultura es segura y la música la mejor terapia. La receta «Made in  Langreo» es infalible.

Programa Concerto Zapico 2:
“Marionas” – Gaspar Sanz (ca.1640 – ca.1710)
“The old Spagnoletta” – Gilles Farnaby (ca.1563 – ca.1640)
“Grabe” – Santiago de Murcia (1673 – 1739)
“Faborita” – Anónimo (ed. Francisco Tejada, 1721)
“Passacaglia” – Giovanni Girolamo Kapsperger (ca.1580 – 1651)
“Jácaras” – Gaspar Sanz
“Toccata e Bergamasca” – Giovanni Battista Vitali (1632 – 1692)
“Españoletas” – Gaspar Sanz
“Villan di Spagna” – Giovanni Girolamo Kapsperger
“Bayle del Gran Duque” – Anónimo
“Folías Gallegas” – Santiago de Murcia
“Giraldilla de Sama de Langreo y Fandango de Leitariegos” – Tradicional asturiana
“Cumbees” – Santiago de Murcia
“Diferencias sobre las Folías” – Anónimo (ed. Antonio Martín y Coll, 1709)

Esplendor catedralicio

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Sábado 21 de agosto, 20:00 horas. Catedral de Oviedo: 1200 años de historia, «Oviedo, origen del camino». Esplendor musical en la Catedral de OviedoJone Martínez (soprano), Forma Antiqva, Orquesta Barroca, Aarón Zapico (director). Obras del Archivo de la Catedral de Oviedo. Entrada libre (aforo completo).

El tiempo inexorable no transcurre igual para todos, pues parece que fue ayer cuando descubríamos el archivo musical de la Sancta Ovetensis, gracias a mi siempre recordada Inmaculada Quintanal, al gran Benito Lauret y la Capilla Polifónica de Oviedo, y por supuesto al eterno Emilio Casares, un Joaquín Lázaro (Aliaga, 1746 – Mondoñedo, 1786) que volvería a sonar en «su casa» demasiados años más tarde, ya en marzo de 2012 precisamente por la labor de María Sanhuesa con Aarón Zapico, Forma Antiqva y María Espada, pidiendo entonces desde este blog más Lázaro. El archivo sigue siendo fuente inagotable pero a menudo infranqueable a pesar del interés por parte de investigadores e intérpretes asturianos que ya demostraron el tesoro escondido de una Catedral de la que se celebran los 1.200 años de su fundación precisamente en este Xacobeo pandémico, recordando que Oviedo es el Orígen del Camino.

De nuevo Forma Antiqva con Aarón Zapico han retomado casi 20 años después la difusión del turolense  Joaquín Lázaro, algunos de los músicos de entonces más los nuevos fichajes para una orquesta barroca que también guardaremos su grabación de estos días para el sello alemán de los langreanos, y sobre todo la soprano vizcaína Jone Martínez a la que tendremos que seguir muy de cerca porque la juventud pisa fuerte y está muy preparada, más en esta música que ya domina como una veterana, con una voz limpia, esmaltada, bien proyectada, de emisión clara aunque la gran reverberación catedralicia no ayude, pero que una vez plasmada en disco podremos saborear estas joyas en todo su esplendor.

Al menos los medios de comunicación se hicieron eco de este concierto, implicándose tanto el  Arzobispado, la propia Catedral, el Ayuntamiento de Oviedo y hasta la correspondiente Consejería del Principado (ahí estuvo presente su viceconsejera de turismo Graciela Blanco), con respuesta increíble de un público que no quería perderse esta tarde sabatina primera del verano astur, agotándose las entradas el mismo lunes que salieron en la web municipal, y demostrando no ya la contrastada afición sino la responsabilidad ante las medidas de higiene, pues una vez más queda claro que la cultura es segura.

Forma Antiqva en formación orquestal al uso, estuvo formada por: Gerard Serrano y Pepe Reche (trompas), Antonio Campillo y Liza Patron (traversos), Jorge Jiménez (concertino), Víctor Martínez, José Vélez, Cecilia Clares y Roldán Bernabé (violines I), Daniel Pinteño, José Manuel Navarro, Pablo Prieto, Roger Junyent y Belén Sancho (violines II), Ruth Verona y Ester Domingo (violonchelos), Jorge Muñoz (contrabajo), Javier Núñez (órgano), Daniel Zapico (tiorba) y Pablo Zapico (archilaúd), más la citada soprano Jone Martínez y Aarón Zapico en la dirección. Destacar el equilibrio entre secciones aunque algo opacas las flautas y el continuo, más los problemas de afinación habituales en las trompas naturales, pero la sonoridad de la música del Maestro Lázaro es única, un clasicismo precoz que bebe del Barroco final como seña de identidad de unas partituras en castellano, más las músicas de procesión que figuran como anónimas porque siempre se pretendía la posteridad de las obras más que los autores, auténticos obreros del pentagrama con la Catedral de patronal exigente.

Escuchar in situ páginas tricentenarias no tiene precio y disfrutar del trabajo de entonces en nuestros días es un placer total, sin olvidarnos que estamos redescubriendo una mínima parte, un patrimonio que es obligado recuperar, promocionar y mantener sin reparar en gastos, pues nada es gratis. Al menos pedir no ya apoyo sino también facilidades para que cada uno haga su trabajo.

El navarro José Castel (1737-1807) contemporáneo de Lázaro, y al que equipararon con Haydn, abría concierto con el Allegro de la Sinfonía nº 3 y todo el orgánico orquestal perfecto para enlazar y dar paso a Jone Martínez en su primera intervención, Dios mío, calla (que bisaría al final), aria de tempo medio y ritmo ternario donde la instrumentación y melodía son escénicas sino operísticas, el estilo que se impondrá y del que el turolense daría buena cuenta en el resto de obras del concierto, silencios dramáticos que reverberaban en toda la catedral, melodía vocal inspirada con un texto siempre reforzado y subrayado por la orquesta.

Ya escuchada en 2012 el aria para tiple, trompas, flautas, cuerda y continuo Noche preciosa clara, viva además de bien contrastada, volvió a dejarnos una grata impresión de la soprano vasca pletórica aunque contenida, con soltura y frescura. Después el primer anónimo de las «músicas de procesión», un Moderato  sin flautas para estas páginas exportables que la plantilla elegida hacen esplendorosas. Me imagino los ministriles de entonces, probablemente en menor número, haciendo sonar estas partituras que con Forma Antiqva mantienen su impronta barroca con el aire preclásico ideal de todo el concierto.

El aria Encendida en vivo fuego solo con cuerda y continuo trajo de nuevo la voz diáfana de Martínez mejor arropada sin los vientos, maravilla musical asombrosa para su tiempo que refuerza la necesidad de conocer este repertorio del Maestro Lázaro, fuego vocal e instrumental. Otro tanto con la más ornamentada vocalmente aria Del risco se despeña, agilidades limpias de la soprano, silencios subrayando estos dramas musicados por el presbítero aragonés y orquestación ideal.

El oficio se demuestra en la reutilización de melodías vestidas de distinta forma, y volvimos a disfrutar del aria A Eulalia dichosa, la patrona de la diócesis Santa Eulalia de Mérida, que «atraía la lluvia», obra sin flautas y técnicamente similar a la primera pero con giros y «da capo» siempre distintos, ricos en la voz de Jone Martínez, color ideal para este repertorio donde se la nota cómoda por tesitura y estilo.

Segunda música de procesión «anónima», esta vez un Allegretto para toda la orquesta, más compacta aún que en el Moderato anterior, Aarón Zapico impulsando con su personal versión de los aires y claroscuros instrumentales, pinceladas de calidad en unos violines en perfecto entendimiento y un contrabajo que asentaba la extensión escrita, luminosa y contenida.

Para finalizar y recordar aquel 25 de abril, el recitativo y cavatina Reparad qué luz clara y peregrina con una introducción de Pablo Zapico al archilaúd impoluta, suya, más el acompañamiento íntimo antes de la cavatina que Jone Martínez bordó de principio a fin, amplitud de matices desde la aparente simplicidad de esta partitura que brilló de nuevo con más esplendor catedralicio.

Enhorabuena al trabajo infatigable de años en el archivo de la incombustible doctora María Sanhuesa, el encuentro y apuesta de Aarón Zapico con Forma Antiqva para la ocasión, desando largo recorrido en esta ardua labor por poner a Joaquín Lázaro donde debe, agradeciendo el «fichaje» de Jone Martínez para este proyecto así como a una plantilla orquestal de confianza que sigue conjugando lo mejor del panorama español en este repertorio siempre actual. Si en breve habrá en el mercado nueva grabación de los langreanos, la Sancta Ovetensis asombrará igualmente y pondrá la música hecha en Asturias como verdadera seña de identidad a nivel mundial.

Dejo finalmente los textos del director asturiano para este concierto:

«Esplendor musical en la Catedral de Oviedo

Una música superlativa. Un patrimonio formidable.

La hipérbole es constante cuando hablamos de la música conservada en el Archivo Capitular de la Catedral de Oviedo o Sancta Ovetensis. Legajos de partituras conservadas durante centurias que el próximo 21 de agosto verán la luz en el preciso lugar para el que fueron creadas. Es el Maestro de Capilla Joaquín Lázaro (1746-1786) el representante escogido para mostrar parte de esta exuberancia a través de melodías refinadas y solemnes ritmos que dan vida y color a unos textos plenos de poesía.
Este concierto es la guinda de un proyecto colectivo perseguido durante mucho tiempo y que contribuye de manera definitiva a dotar a Asturias de un patrimonio inigualable del que sentirse muy orgullosos
«.

Un asturiano en el Festival de Granada

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Todo buen melómano que se precie debe acudir al Festival de Granada, al menos una vez en su vida, un peregrinaje obligado como pueda serlo para los wagnerianos Bayreuth, Lucca para los amantes de Puccini, o incluso hacerse una “Ruta Bach” cual viajes a tierras santas como el que realicé hace muchos años entre mis viajes vacacionales, donde evidentemente la música siempre está presente.

Por mi profesión docente siempre son malas fechas las “granadinas” al coincidirme todavía con clases y evaluaciones, pero hace ahora 10 años que se cumplió mi sueño de volver a esa ciudad mágica con tanta historia y tanto arte que la música adorna porque siempre ha estado presente.
Y nada mejor que poder vivir en primera persona el “estreno” de Las Cuatro Estaciones de Vivaldi por una formación española, nada menos que mis paisanos asturianos de Forma Antiqva con Aitor Hevia de violín solista, que además grabarían para su sello discográfico los días siguientes en el mismo escenario.
Emociones a raudales desde la llegada a la capital, pasear por sus calles, las cervezas con tapas que alimentan para todo el día, la Catedral o la Alhambra siempre distintas en cada visita. Todo preparado, el viaje en el microbús hasta el Auditorio Manuel de Falla, recrearnos con tiempo de las vistas únicas al atardecer siempre irrepetible, el carmen del compositor gaditano cerrado, pero con todo el aroma del músico universal enamorado de este último reducto árabe tras una reconquista que comenzaría en mi tierra trece siglos antes.
Los músicos asturianos en pleno 2011 recrearían en jueves la festividad del pamplonica San Fermín “reconquistando” España con un concierto muy especial para todos, conocedores de lo que suponía esta cita compartida con ellos. Sorpresas agradables donde encontrarse caras conocidas ayudó a redondear una tarde inolvidable, incluso para mi esposa que estudió Psicología en Granada antes de “raptarla” para el norte.
De las emociones es difícil escribir, pero como compulsivo “bloggero musical” (o musicógrafo como bien dice mi admirado Luis Suñén) dejé constancia por partida doble de un evento que todavía recuerdo como si fuese ayer, aunque estos blogs ya estén “archivados” (al menos no caducan) y me pasase a otras plataformas:
La mañana siguiente nos regaló un viernes soleado para darnos un paseo hasta el Monasterio de San Jerónimo a escuchar en su basílica un luminoso Victoria de tinieblas con verdadera devoción a cargo de los barceloneses Música Reservata tras una cola liviana al compartirla con amistades y familiares almerienses que viajaron para estar con nosotros viviendo y disfrutando este nuevo concierto del festival que siempre supone un placer para todos los sentidos.
Imposible encontrar entradas para el Palacio de Carlos V donde sonaría Bruckner con Barenboim y la Staatskapelle de Dresde, pero felices de volver a la Granada siempre única, al Corral del Carbón como corazón del festival y manteniendo un pulso que en diez años ha cambiado tanto como el mundo que nos ha tocado vivir.
El pasado año a pesar del “bicho” que continúa dando guerra, vivimos desde casa gracias a YouTube© un festival distinto, que con la llegada de mi querido Antonio Moral a la gestión, le tocó bautizarse luchando contra los elementos, echándole un órdago convencido de ganar esta partida que ha sido espejo para tantos otros eventos musicales en todas partes, manteniendo buena mano para el juego de este 2021.
Las tecnologías evolucionan, ahora tengo el blog en WordPress© y la rapidez que antaño suponía mi recordado teléfono SonyEricsson© ha volado al pajarito azul de Twitter© o las fotos hasta Instagram©, pero Granada se mantiene firme, 70 años que dan para una enciclopedia en papel, toda una vida plena que espero volver a disfrutar cuando llegue mi esperada jubilación donde el calendario no será escolar sino plenamente melómano y los conciertos de junio y julio en la ciudad de La Alhambra sigan llenando mi mochila de viajes desde “Siana al mundo y con la música por montera”. Larga vida al Festival de Granada.
Mieres, a 9 de junio de 2.021

A la atención de María del Mar Peña, directora de “La Oculta Granada”, con todo mi afecto y amor hacia mi adorada Graná.

Farándula astur

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Miércoles 26 de mayo, 19:00 horas. Sala de cámara del Auditorio de Oviedo: VIII Primavera Barroca (Circuitos CNDM). Farándula castiza, Forma Antiqva, Aarón Zapico (clave y dirección).

Llega a su fin esta primavera barroca con entradas agotadas y demostrando que la cultura es segura en tiempo difíciles para todos, donde la música nos ha mantenido vivos, y con todas las cancelaciones que ha habido,

España ha marcado diferencias. La formación que comanda el langreano Aarón Zapico no escapó a un calendario de fechas verdaderamente loco, perdiendo múltiples compromisos como el del Festival Halle en Alemania, donde iba a llevar el previsto A Pleasure Garden, pero la versatilidad de estos músicos y lo amplio de sus programas cambiaron los «perfumes» por su ya «rodada» Farándula castiza en Oviedo, con una formación camerística de cuerda y percusión afrontando sin complejos a músicos que son parte de la propia historia de «la familia Zapico», desde Santiago de Murcia a Nebra, pero también los Castel, Conforto, Corselli o la última incorporación de Baset, adelantándonos el propio Aarón Zapico que en agosto grabarán parte del archivo musical de la Catedral de Oviedo, continuando la apuesta por sacar a la luz y airear tesoros musicales que podemos y debemos presumir de ellos.

La farándula astur se organizó en tres «jornadas» con obertura y fin, además de dos propinas «marca de la casa», bien ordenadas para poder comprobar el nivel de esta formación al uso, combinaciones de todos los instrumentos de cuerda más las pinceladas de una percusión siempre discreta que lució especialmente en las castañuelas de los fandangos, como no podía ser menos.

Impecable el empaste y sonoridad de los violinistas Jorge Jiménez y Daniel Pinteño, igualmente maestros en estos repertorios, sumándose la viola de Jose Ángel Vélez y el contrabajo de Jorge Muñoz, unidos a este «Equipo Zapico» donde la canaria que llamo cuarta hermana (Ruth Verona)  sigue aportando con su chelo el plus a un continuo con los gemelos y el mayor de la estirpe de este trío langreano, perfecta fusión donde Andalucía se suma a nuestra tierra.

Si en el siglo XVIII Madrid era villa y descanso de la corte, la capital del Principado en el XXI es escaparate barroco desde donde exportar talento y mostrar un patrimonio único que Forma Antiqva lleva más de veinte años trabajándolo con valentía, profesionalidad, entusiasmo y originalidad en todas sus propuestas, desde el trío básico a grandes «ensembles». El tamaño medio fue el que trajo cerrando la primavera barroca ovetense en colaboración con el CNDM (hoy con su director Francisco Lorenzo entre nosotros, renovando el compromiso con estos Circuitos donde Oviedo sigue en la brecha), formación ideal para una selección de obras y autores que recrearon la música de la fiesta madrileña en nuestro salón de cámara carbayón.

Imposible desgranar cada etapa, cada jornada, cada partitura elegida, así que dejo arriba al inicio de la entrada el programa para hacerse una idea de las combinaciones entre iguales, tanto de los compositores que hicieron de España su patria como Forma Antiqva y todas sus variaciones desde Asturias.

Combinar una obertura operística de José de NEBRA (1702-1768) con el fandango de Bernardo ÁLVAREZ ACERO (1766-1821) es arriesgar nada más comenzar; emparejar dos sinfonías de José CASTEL (1737-1807) y Niccolò CONFORTO (1718-1793) todo un acierto (verdadera joya el andante francés de La Nitteti, 1756).

No podía faltar en esta fiesta madrileña el recuperado Vicente BASSET (1719-1764) que aparecería varias veces, pues sus sinfonías interpretadas por Forma Antiqva son otro monumento sonoro que tiene protagonismo per se.  Segunda jornada donde tampoco podía faltar el italiano más madrileño, Luigi BOCCHERINI (1743-1805) con su Trío para cuerdas en sol menor, op. 6, no 5, G 93 (1771) para deleitarnos con Jiménez, Pinteño y Verona en su Tempo di minuetto
contrastado con el Andante de Giovanni Battista MELE (ca. 1701-1752) perteneciente a su Sinfonía de Angelica e Medoro (1747), para convivir de nuevo con nuestro Fandango de Conforto y la «Apertura a más instrumentos» del citado Baset con ese presto final perfectamente ensamblado por los músicos.

Y si en Madrid convivían músicas, Forma Antiqva las revive, los hermanos Zapico con la percusión de Pere Olivé nos recordaron a Santiago de MURCIA (1673-1739) y sus Cumbees en el mismo plano de calidad que el invitado Conforto cuya Sinfonía de Siroe (1752) mantuvo «la ira» en intensidades, la elegancia francesa del Andante y el alegre final compartido con otro nombre felizmente recuperado para los programas y grabaciones barrocas: Francisco CORSELLI (1705-1778), cuya Obertura de La cautela en la amistad y robo de las sabinas (1735) confirmó la «buena Forma» y mejor hacer de unos intérpretes que dominan este repertorio, el importado y el nacional de nuevo con el gran Nebra del que su Obertura de Iphigenia en Tracia (1747) sería la penúltima grandiosa parada antes del final, junto a otra sinfonía de Castel emparejada con la de Baset, encajes de cuerda, diría que encaje de bolillos por el primor en la ejecución de estas páginas que siguen sonando actuales y jóvenes, la farándula madrileña en manos de una generación de músicos que triunfan sin complejos y trabajan duro por mantener viva esta llama barroca que en Oviedo sigue encendida. Brillante colofón en casa y con los de casa, dos bises con poesía dramatizada (Aarón rapsoda) y fandango en tutti. Gracias Forma Antiqva.

FORMA ANTIQVA:

Jorge Jiménez y Daniel Pinteño VIOLINES

José Ángel Vélez VIOLA

Ruth Verona VIOLONCHELO

Jorge Muñoz CONTRABAJO

Pablo Zapico GUITARRA BARROCA

Daniel Zapico TIORBA

Pere Olivé PERCUSIÓN

Aarón Zapico CLAVE Y DIRECCIÓN

Carta a SS.MM.

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Muy señores nuestros, si ustedes me permiten este correcto trato epistolario:
Como todavía me queda algo de inocencia (serán los años), lo único que les pido a Los Magos (lo de reyes sigo sin llevarlo bien por esta tendencia mía a La República) es poder estar vacunados del puñetero bicho ese que nos ha traído el 2020 y ha trastocado todas las vidas.
Musicalmente  tras el pasado «Año Beethoven» al que la pandemia también ha afectado privándonos de conciertos muy esperados, y los ya pasados «Años Mahler» sigo pidiendo poder escuchar en Asturias la Octava Sinfonía «De los Mil» con todas nuestras orquestas (OSPAOvFil, la Universitaria ya renacida) nuestros coros («El León de Oro», grandes, chicas doradas y peques, igual que el de la Fundación Princesa y también la Escolanía San Salvador…) con nuestros solistas, que tenemos un montón y de primera en mi querida Asturias donde elegir: Beatriz DíazElena Pérez HerreroAna Nebot, Mª José SuárezLola Casariego, Alejandro RoyDavid MenéndezMiguel Ángel ZapaterJuan Noval-Moro… (algunos «adoptados» o directamente de nuestra familia cordobesa).
Mantengo mi ilusión de tener a Pablo González como director de un acontecimiento que me copió  Dudamel, al que le perdono casi todo… incluso que mi tocayu lo llevase a Barcelona en sus años como titular y seguro seguirá dirigiendo desde la OCRTVE o tantas otras orquestas donde le reclaman.
Pablo González y Mahler .
Es la ilusión infantil en este día, aunque tampoco quiero olvidarme de Forma Antiqva, para quienes vuelvo a pedir un Grammy clásico (se lo merecen), sobre todo a los hermanos Zapico que en 2020, y pese a todo, siguieron «a tope» haciendo historia, siempre volando desde casa, esperando siempre por nuevos discos.
También sigo recordando a mis queridos pianistas con la mierense nacida en la capital Carmen Yepes a la cabeza (trabajando duramente desde Madrid con los conciertos aparcados), sin olvidarme de mis admirados Judith Jáuregui, Diego Fernández Magdaleno o Gabriela Montero.
Mantengo la ilusión y pido más composiciones de Rubén Díez, no sé si por fin la zarzuela marinera, de Jorge Muñiz y de los siempre «redescubiertos» Guillermo Martínez y Gabriel Ordás que me consta en este 2021 seguirán inspirados y en su línea de estrenos.
De La Dama del Alba del incombustible Luis Vázquez del Fresno creo que alguna sorpresa tendremos para este año esperado y llegue completa a escena tras tantos lustros de ilusión.
Por no perder la esperanza pido para los llamados «gestores culturales» que se olviden de su crisis permanente (Covid aparte), pues la intelectual parece contagiosa como la gripe o las toses en los conciertos (que al menos las mascarillas han disipado) y den mucho más trabajo a los de casa, no por patriotismos sino por calidad contrastada, incluso cambiar alguna vez de agencia de contratación… y sobre todo ¡no más recortes, cancelaciones, ni cierres!. Ya saben que la Cultura es Segura.
No sé si ya les han escrito pidiendo para mis jóvenes violinistas favoritos (Ignacio Rodríguez, emigrado a Alemania, y María Ovín todavía en la OSPA) que van creciendo y cumpliendo años, para traerles mucho éxito en sus trabajos fuera o mejor en casa, aunque yo me sumo a esos mismos deseos, y de lo pedido en años pasados faltaron muchas cosas (supongo que por pedigüeño) pero a mi edad no tengo freno, parece que me hizo la boca un diputado catalán…
Para mi adorada Beatriz Díaz ya les escribiré otra carta porque se merece todo lo que traigan en 2021 y más. Además de darle las gracias de nuevo, felicitándola por su incorporación de Beethoven al repertorio (aunque en pleno 250 aniversario no se acordaron más de ella), especialmente mi ENHORABUENA por el éxito clamoroso y merecido en su reciente debut como Butterfly y su vuelta a la zarzuela ovetense tras las cancelaciones obligadas (aunque espere mucha más ópera en el Campoamor como protagonista y no un reparto joven de función única), esperando le llegue pronto esa Mimí, a ser posible en el Teatro Real de Madrid o el Liceu barcelonés, aunque en Italia saben que es muy querida, pues Londres, Nueva York o Viena aún no se han enterado… pero Vds. ya lo saben por ser Magos y la magia de la soprano allerana es tan única como la suya.
Para la Ópera necesitaría otra carta de adulto, pero mi mamá dicen que ya está bien de pedir… al menos mantener ópera y zarzuela en Asturias, porque haber suprimido la gala de los Premios Líricos Campoamor sigue enfadándome y ya han recogido sus frutos otros.
A todos mis amigos músicos repartidos por el mundo les mando siempre «MUCHO CUCHO®» antes de cada actuación, normalmente de vaca asturiana, y podría escribir una carta más detallada para tantos que tengo repartidos por el planeta (para que luego digan de la «maldición» ENTRE MÚSICOS TE VEAS).
Mientras tanto espero que la palabra corrupción desaparezca de nuestra cotidianidad y que las crisis, ya en plural, pasen hoja definitivamente y se olvide de la MÚSICA y de toda la CULTURA en general, donde «recortes» o «supresión» se escuche menos que «COVID» ¡lo qué ya es decir! para este año 2021 que acaba de nacer, aunque nuevamente parezcan estar «duros de oreja» (supongo que entre vacunas y reproches políticos no tendrán ni para un sonotone y la edad no perdone ni siquiera la Vox).
Por ultimo no quiero olvidarme de mi Ateneo Musical de Mieres del que me regalasteis su presidencia en junio de 2018, pidiendo la misma salud que en el recién finalizado 2020, a pesar de todo (de la Lotería no pido que toque), y mantengan su Banda Sinfónica dirigida por Antonio Cánovas a ese nivel tras dos años sin parar, llevando su música, además del nombre de nuestra Villa, lo más lejos posible, con una calidad y programas que son la envidia de muchos.
A propósito, si pudieran dejarnos la música en la educación un poco más que ínfima y optativa, entonces tiraría fuegos artificiales… pero ya ven que no está entre las peticiones musicales, ni siquiera que algún día en «esta España nuestra» que cantaba la recordada Cecilia (no la Santa patrona sino la Evangelina) se alcance un pacto de estado donde la educación sea inversión en vez de gasto y prime el menos común de los sentidos en vez de la partitocracia e independentismos que intentan reescribir la historia a base de tantos eufemismos que hasta a la mentira la llaman posverdad. Pero ya veo que la Ley Celáa comenzará en septiembre y ya van demasiadas para ir empeorando en pos de una generación de ignorantes digitales.
Gracias señores majos y Magos (de donde vengan y utilizando el transporte que tengan sin entrar en cabalgatas de las que mejor no opinar y menos las que se han inventado ¡estáticas! y hasta con Baltasar descolorido) por seguir llenándonos de esperanza e ilusiones.
Y como siempre, que no se me olvide, ¡Hala Oviedo!
Pablito, 12 años.

 

Lo antiguo es contemporáneo

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Domingo 25 de octubre, 19:00 horas. Auditorio de Oviedo: Semana del Audiovisual Contemporáneo de Oviedo (SACO). Proyección de La pasión de Juana de Arco (1928) de Carl Theodor Dreyer. Música en vivo: Forma Antiqva. Entrada gratuita con invitación.

Crítica para La Nueva España del martes 27 con los añadidos de links (siempre enriquecedores), fotos de internet y propias más tipografía, cambiando muchos entrecomillados por cursiva que la prensa no suele admitir.

El cine mudo siempre tuvo banda sonora en vivo, incluso con partituras escritas ad hoc, dependiendo de la formación que pusiese la música. Hace unos años, en 1987, el grupo catalán Pegasus, un cuarteto de grandes intérpretes (Arisa, Escoté, Kiftlus y Sunyer), hizo lo propio para la película Berlín, sinfonía de una gran ciudad (1927) de Walter Ruttmann, con una banda sonora original en clave de jazz-fussion interpretada en directo (que retomarían hace nueve años), como harían también pianistas, grupos de cámara y orquestas sinfónicas que en Asturias hemos podido disfrutar varias veces. Este ciclo recupera una serie de películas agrupadas con el título “Cine Conciertos”, manteniendo la música en vivo desde distintas e interesantes propuestas instrumentales.

Todos sabemos que el barroco y el jazz tienen muchas cosas en común, por lo que este nuevo proyecto de Forma Antiqva para la película francesa elegida no podía sorprenderme, de nuevo con ideas sugerentes y llenos de buena música del barroco con un cuarteto para la ocasión: flauta (Guillermo Peñalver), violín (Jorge Jiménez), tiorba (Pablo Zapico) y clave (Aarón Zapico). En las obras elegidas por los asturianos no se busca recrear la época de Juana de Arco ni tampoco la de la propia película, sino enriquecer las imágenes y subrayarlas, el complemento perfecto y lógico más allá del estilo. La acción dramática que es representación, a fin de cuentas, con toda la expresividad tanto fotográfica como narrativa, fusión mágica de los temas de Forma Antiqva con las imágenes de Dreyer que muestra la atemporalidad universal del cine y de la música. La Pasión de Juana de Arco es una de las más grandes muestras del poder expresivo del rostro humano y la música barroca de los sentimientos. Si Dreyer consigue con la concatenación de primeros planos transmitir las sensaciones que sentía la protagonista y conmover sin dar nada más a que agarrarnos, la música da ese plus. Cada personaje impresiona por su gestualidad, la fuerza expresiva está cuidada al detalle, por lo que la película tiene una pureza especial que las obras musicales elegidas y su colocación en el discurso narrativo ayudan a redondear la fuerza de la imagen.

No era necesario llenarlo todo de música, los silencios también son dramáticos y los primeros planos de Juana (Maria Falconetti) conmovedores, puro arte cinematográfico e interpretativo unido a una dirección mágica. Bien elegidas y colocadas las intervenciones instrumentales en solitario de cada uno de los cuatro integrantes de Forma Antiqva junto a escenas donde los gritos son silenciosos, agrandando el dolor. Dúos de tiorba y flauta subrayando la injusticia, tutti indiferentemente menores o mayores que son pura teoría de los afectos musicales, narrativa visual y musical con un trasfondo religioso sin caer en él.

A lo largo de hora y media larga, un auditorio con muy buena entrada, pese a todas las circunstancias actuales, pudo disfrutar de las imágenes poderosas, diríamos que barrocas por los claroscuros, y la fuerza afectiva enriquecida por la música. La Francia e Inglaterra del XVII con su banda sonora fueron pinceladas y nunca brochazos, podrían haber sido alemanas, pero la opción geográfica estuvo bien resuelta: las líneas bien trazadas con la música de Locke, Lawes, Gibbons o Henry Purcell dentro de los británicos, al lado de los Lully, Couperin o Froberger entre otros, el repertorio donde transitan habitualmente los asturianos se fue adaptando a cada fotograma, a cada escena, como si de una representación teatral se tratase. Ahí se percibe el análisis exhaustivo de cada imagen exprimida hasta la raíz de su afecto o emoción como el propio Aarón Zapico, director de la formación, explica en las notas sobre este nuevo proyecto. Obertura instrumental sin imágenes, intervenciones en combinaciones matemáticamente calculadas, dúos, cuarteto, tríos y solos, fugas ejecutadas con primor, silencios sobrecogedores y un final de película.

El cine sin música no sería séptimo arte, unión perfecta de imagen y sonido, fotografías en blanco y negro coloreadas con la música en acción, cine y más cine, “que todo en la vida es cine y los sueños cine son” como cantaba Luis Eduardo Aute en 1984. Lo actual no es antiguo, lo antiguo es contemporáneo.

Bendita locura de música

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Domingo 11 de octubre, 20:00 horas. Fundación Princesa de Asturias, Semana de los premios: Fábrica de Armas de La Vega, Oviedo: Isla Locura, música en torno a Cervantes y Shakespeare. Pablo García López (tenor), Forma Antiqva, Aarón Zapico (clave y dirección). Entrada: gratis con invitación (agotadas en cinco minutos).

Tarde de domingo con recuerdos en un entorno donde mi abuelo moscón Pachu del Campo trabajó muchos años, y segundo concierto de día tras el matutino de la Banda Sinfónica del Ateneo de Mieres que tengo el honor de presidir, en el día del cumpleaños de Morricone a quien ya homenajeásemos el año pasado, por lo que este le correspondía a John Williams, ambos premiados con el Premio de las Artes. La Fundación Princesa de Asturias organiza en este recuperado espacio multitud de conciertos y eventos en torno a sus premios internacionales y la «Isla Locura» sería el perfecto colofón a un 11 de octubre que tendrá mucho para rememorar (la vuelta del Ateneo tras el 8 de marzo, ganaba Nadal su 13º Roland Garros y «el mi Oviedín» al eterno rival para terminar inmejorablemente este día de La Anormalidad ya asentada).

Sobre el montaje «Isla Locura» la propia Fundación lo describe así: «Este espectáculo poético-musical dirigido por Aarón Zapico, pretende simbolizar el hermanamiento de dos grandes tradiciones literarias, la castellana y la anglosajona, representadas en los escritores más importantes de la literatura universal«. Forma Antiqva tiene la virtud de apostar por formatos siempre novedosos, adoptando las mejores formaciones para ellos y nuevamente acertando de lleno con la elección del tenor cordobés Pablo García López para encarnar un particular Alonso Quijano en sillón con lámpara de mesa, rodeado de textos y libros, Cervantes y Shakespeare, declamaciones y canciones en un alarde escénico donde los cinco músicos le arroparon junto a luces bien buscadas y complicidades desde antes del comienzo en un repertorio donde los asturianos siguen siendo un referente (dejo algunas fotos de la FPA en Twitter© que reflejan mejor la lograda escenografía que desde mi posición lateral).

La luz tenue del taller con humo cual neblina onírica más los músicos adormecidos mientras de fondo sonaba una tormenta grabada ya nos preparaba para un inicio sorprendente: Lixsania Fernández con su viola de gamba cantando Yo soy la locura, la llegada a esta isla musical de la mano de una artista completa, despertándonos de un sueño que iría tomando forma.

Declamaciones algo más difíciles de captar por la acústica de esta nave con Pablo García López antes de su primera intervención cantada: el anónimo barroco Tanta copia de hermosura, con instrumentistas y voz perfectamente acoplados, la guitarra del «otro Pablo» arropando, acunando y dramatizando cada sílaba de su tocayo, el texto magnificado por la música.

Acción  y reacción, textos declamados y cantados, la unión perfecta más que la música complementaria, de España a Gran Bretaña con los aires más irlandeses de la «hermana isla asturiana», Drive the cold winter away, el frío viento invernal con el violín «folk» de Jorge Jiménez y las pinceladas del maestro de la percusión Pedro Estevan, un «fichaje de champions» para la formación asturiana en un aire de pub desde este peculiar salón desarmado, que no desalmado.

Certera alternancia vocal e instrumental de un quinteto de lujo con declamación del «loco Pablo», tarareo del shakesperiano O Mistress Mine doblado y plegado a un amor de barroco soñado, teatralizado y huanizado. Búsqueda de textos musicados, lírica en estado original, música inspirada en la literatura, la común y natural unión artística que en este espectáculo se dan la mano.

Aún con la neblina asturbritánica en el aire y tormentas instrumentales, los contrastes brillantes «marca de la casa» nos llevarían a escuchar la bellísima y animada The Virgin Queen – Bobbing Joe de John Playford, virtuosismo en la tecla de Aarón, en el violín casi whistle y más fiddle que nunca de Jorge, los rasgueos de Pablo empujando y reforzando el ritmo discreto y necesario de Pedro que haría de campanero para la siguiente declamación, con el tenor sentado al borde del escenario, la renacentista Al alva venid del Cancionero de Palacio, la profesionalidad de proyectar la voz en todas las direcciones para degustar estas melodías que impregnaron el aire frío que se olvidó con la calidez y calidad alrededor de una imaginada pinta de buena cerveza.

Forma Antiqva ofreciendo una glossa instrumental de Diego Ortiz, siempre alternando recuperar repertorio ya trabajado con descubrimientos y novedades que mantienen ilusiones junto al estudio incansable. Unión de tradición y modernidad, apuesta por una hibridación o mestizaje capaz de servir igualmente para interactuar con la palabra, declamada dramaturgia mandando la música, dinámicas «en forma» con juegos agógicos subrayando los textos.

Más aires británicos emparejados con los hispanos, el gran Purcell de If music be the food of love, el Shakespeare contado, realmente la música alimento del amor, canto declamado o declamación cantada, duelo literario con instrumentos reforzando el color vocal del tenor cordobés, ideal en este repertorio, ambientación aún más tierna desde su actitud pensativa antes de la conocida canción inglesa Greensleeves que los músicos enlazarían con el Nobody’s Jig, el Playford que supo aunar tradición con nuevos alardes virtuosísticos, folclore hecho música de salón en tiempos de oro, los universales Shakespeare y Cervantes en esta «Isla Locura».

En el final la declamación de «Pablo Quijano» jugando con unas dinámicas y contestaciones de cada uno de los músicos: «¿Quién mejorará mi suerte? ¡La muerte! Y el bien de amor ¿quién le alcanza? ¡Mudanza! Y sus males ¿quién los cura? ¡Locura! De ese modo no es cordura querer curar la pasión, cuando los remedios son muerte, mudanza y locura«. Cervantes universal, único, quijotesco como todos nosotros, auténtica cordura loca con Un sarao de la chacona de Juan Arañés, «A la vida vidita bona«:

Un sarao de la chacona
se hizo el mes de las rosas,
hubo millares de cosas y la fama lo pregona:
A la vida, vidita bona,
vida, vámonos a chacona

Fin de fiesta con los ritornelli cantados por todos los músicos, ritmo contagioso, alegría de vivir, bendita locura en esta isla musical con millares de cosas. Gracias por compartir momentos irrepetibles.

Forma Antiqva: Pablo García López, tenor – Jorge Jiménez, violín – Lixsania Fernández, viola da gamba – Pedro Estevan, percusiones – Pablo Zapico, guitarra barroca – Aarón Zapico, clave y dirección.

Baset con valentía y coraje

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En tiempos de pandemia llega el nuevo trabajo de Forma Antiqva con su sello alemán Winter&Winter dedicado a las sinfonías del valenciano Vicente Basset, violinista y compositor de la orquesta del Coliseo del Buen Retiro de Madrid, durante los festejos organizados por Farinelli, además de violinista en la compañía teatral de la actriz y empresaria María Hidalgo. Las oberturas y sinfonías están editadas por Ars Hispana, a quien siempre debemos felicitar por su rigor y trabajo, edición crítica a cargo de Raúl Angulo Díaz publicada por la Fundación Gustavo Bueno (Santo Domingo de la Calzada, 2013) a partir de los originales copiados para Carl Herman Leuhusen, secretario del Embajador de Suecia en Madrid de 1752 a 1755, 12 sinfonías u oberturas para cuerda conservadas en la Biblioteca Nacional de España y en la Biblioteca Pública Estatal de música en Estocolomo (Stockholm Statens Musikbibliotek) aunque aún falte por encontrar una de ellas.

La formación asturiana dirigida por Aarón Zapico continúa con la recuperación de nuestro patrimonio musical enriqueciendo repertorios y grabaciones, esta vez gracias a una Beca Leonardo de la Fundación BBVA del pasado año. Obras de Basset ya rodadas en distintos formatos y conciertos equiparándolas tanto a nuestros Nebra o Laserna como al gran Haydn, era hora de grabar estas once joyas sinfónicas con una orquesta barroca llena de músicos de primera, cuyos nombres dejo al final de esta entrada, habituales muchos de ellos en distintos programas afrontados por los langreanos y que tienen momentos de lucimiento con solos de altura y virtuosismo.

Grabado antes de la pandemia en el Estudio UNO de Colmenar Viejo (Madrid), la toma de sonido es impecable, pudiendo disfrutar de su escucha en Spotify©, en un ordenador pero sobre todo en una cadena musical, mi caso a todo volumen porque no hay vecinos que protesten, con esa sensación de tenerlos en casa a todos tocando para mí solo.

El éxito internacional parece haber llegado antes que a esta piel de toro nuestra donde nadie es profeta en su  tierra, pero el legado queda y el tiempo pondrá en su sitio esta aportación impagable del tandem Forma Antiqva y Ars Hispana a nuestro patrimonio musical español desde Asturias, esperando que la industria cultural no se quede en mera intención política.

Una edición discográfica en la línea alemana de calidad en todos los detalles, con notas del propio Aarón Zapico que nos acercan al trabajo previo de diez años en la búsqueda de estas sinfonías de Baset (o Basset), con valentía o incluso «con coraje» tomando la traducción inglesa, pues así hay que tomar el trabajo previo que hay en cada página.

Dejando que cada músico se implique, se haga copartícipe de la partitura, dominadores todos ellos de este lenguaje tan internacional y exigente sin olvidar la seña de identidad autóctona en algunos movimientos, manteniendo la alternancia de movimientos, la estructura formal pero volviendo a apostar por esos contrastes «marca de la casa» (como en el inicio de la tercera sinfonía, donde los pizzicati de los violines y su dúo son venecianos en esencia, casi diría que veraniegos) no solo dan vigor interpretativo sino colorido tímbrico, apuestas con la valentía que siempre tiene el mayor de los Zapico en sus trabajos y que nos asombrase hace años con unas «estaciones granadinas» sin perder ni un ápice el coraje y visión rigurosa en tiempos de mediocridad.

Siempre difícil aportar un repertorio nuevo de calidad, este Baset la tiene en todas y cada una de las once sinfonías – oberturas grabadas por los asturianos para el sello alemán. Podrían firmarlas cualquier italiano, inglés, francés o austríaco pero lo hace este valenciano en aquella corte madrileña del XVIII donde la música tenía personalidad e importancia, y Forma Antiqva refleja este periodo histórico fiel a su espíritu original desde la actualidad a la altura de las mejores orquestas europeas (que es decir mundiales).

La aportación del viento (en la segunda «Apertura» el oboe es magnífico y otro tanto toda la madera en la cuarta, dándole incluso espíritu guerrero), con un continuo que nunca defrauda (primoroso el Andante de la Bas11 con los gemelos Zapico) dándole la textura idónea (Minuete de la tercera), y adornadas con las pinceladas maestras de una percusión siempre en su sitio (Tempo di Minué de la Bas12, duodécima, o en el Minué de la Bas4). La paleta sonora equiparable a los grandes compositores europeos en esa transición estilística, sino puro Clasicismo, más clara de lo que la historia nos ha contado que se hacía en España, tildándonos de ir por detrás de las modas porque el barroco seguía imperando en suelo patrio ajeno a la Viena imperial.

Cuánta música por descubrir que «desfaga entuertos». Hay que quitarse de una vez los complejos y escuchar esta grabación abriendo bien los oídos, y la mente, disfrutar con valentía y coraje del Baset internacional.

Músicos:

Aarón Zapico, director musical. Oboes: Pedro Castro, Jacobo DíazFagot: Joaquim GuerraViolines: Jorge Jiménez, Víctor Martínez, José Vélez, Cecilia Clares, Belén Sancho, Daniel Pinteño, Vadym Makarenko, Marta Mayoral, Irene Benito. Violas: Daniel Lorenzo, Lola FernándezCellos: Ruth Verona, Elisa JoglarContrabajo: Jorge Muñoz. Guitarra barroca: Pablo Zapico. Tiorba: Daniel Zapico. Clave: Adrià GràciaPercusión: David Mayoral.

Carta a SS.MM.

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Muy señores nuestros, si ustedes me permiten este correcto trato epistolario:
Como todavía me queda algo de inocencia (serán los años), lo único que les pido a Los Magos (lo de reyes sigo sin llevarlo bien por esta tendencia mía a La República) tras los pasados «Años Mahler» sin lograrlo, es poder escuchar en Asturias la Octava Sinfonía «De los Mil» con todas nuestras orquestas (OSPAOvFil, la Filarmónica de Asturias, la Universitaria ya renacida, la OCAS, nuestros coros («El León de Oro», grandes, chicas doradas y peques, igual que el de la Fundación Príncipe y también la Escolanía San Salvador…) con nuestros solistas, que tenemos un montón y de primera en mi querida Asturias donde elegir: Beatriz DíazElena Pérez HerreroAna Nebot, Mª José SuárezLola Casariego, Alejandro RoyDavid MenéndezMiguel Ángel ZapaterJuan Noval-Moro… (algunos «adoptados» o directamente de nuestra familia cordobesa).
Mantengo mi ilusión de tener a Pablo González como director de un acontecimiento que me copió Dudamel, al que le perdono casi todo… incluso que mi tocayu lo llevase a Barcelona en sus años como titular y seguro seguirá desde la OCRTVE.
Pablo González y Mahler .
Es la ilusión infantil en este día aunque tampoco quiero olvidarme de Forma Antiqva, para quienes vuelvo a pedir un Grammy clásico (se lo merecen, sobre todo los hermanos Zapico, que en 2019 siguieron «a tope» y haciendo historia siempre volando desde casa, esperando nuevo disco a pesar de su obligada mudanza de la capital).
También sigo recordando a mis queridos pianistas con la mierense nacida en la capital Carmen Yepes a la cabeza (trabajado duramente desde Madrid), sin olvidarme de Judith JáureguiDiego Fernández Magdaleno.
Mantengo ilusión y pido más composiciones de Rubén Díez, no sé si por fin la zarzuela marinera, ya que de Jorge Muñiz al fin llegó su Fuenteovejuna al Campoamor, y del siempre «redescubierto» Guillermo Martínez o de Gabriel Ordás me consta que este 2020 seguirán inspirados y en su línea de estrenos. De La Dama del Alba del incombustible Luis Vázquez del Fresno creo que alguna sorpresa tendremos para este año y llegue completa a escena.
Por no perder la esperanza pido para los llamados «gestores culturales» que se olviden de su crisis permanente, la intelectual que parece contagiosa como la gripe o las toses en los conciertos, y den mucho más trabajo a los de casa, no por patriotismos sino por calidad contrastada, incluso cambiar alguna vez de agencia de contratación… y sobre todo ¡no más recortes ni cierres!.
No sé si ya les han escrito pidiendo para mis jóvenes violinistas favoritos (Ignacio Rodríguez, y María Ovín aún en la OSPA) que van creciendo, para traerles mucho éxito en sus trabajos fuera o en casa, aunque yo me sumo a esos mismos deseos, y de lo pedido en años pasados faltaron muchas cosas (supongo que por pedigüeño) pero a mi edad no tengo freno, parece que me hizo la boca un diputado…
Para mi adorada Beatriz Díaz ya les escribiré otra carta porque se merece todo lo que traigan en 2020 y más. Además de darle las gracias de nuevo felicititándola por su incorporación de Beethoven al repertorio, y su vuelta a la zarzuela ovetense en junio (aunque espere más ópera en el Campoamor), espero le llegue pronto esa Mimí, a ser posible en el Teatro Real de Madrid aunque en Italia saben que es muy querida y Londres, Nueva York o Viena aún no se hayan enterado… pero Vds. lo saben por ser Magos.
Para la Ópera necesitaría otra carta de adulto, pero mi mamá dicen que ya está bien de pedir… al menos mantener ópera y zarzuela porque suprimir la gala de los Premios Líricos Campoamor sigue enfadándome y ya han recogido sus frutos otros. A todos mis amigos músicos repartidos por el mundo les mando siempre «MUCHO CUCHO®» antes de cada actuación, normalmente de vaca asturiana, y podría escribir una carta más detallada para tantos que tengo repartidos por el planeta (para que luego digan de la «maldición» ENTRE MÚSICOS TE VEAS).
Mientras tanto espero que la palabra corrupción desaparezca de nuestra cotidianidad y que las crisis, ya en plural, pasen hoja definitivamente y se olvide de la MÚSICA y de toda la CULTURA en general, donde «recortes» o «supresión» se escuche menos que «Cataluña» ¡lo qué ya es decir! para este año 2020 que acaba de nacer, aunque nuevamente parezcan estar «duros de oreja» (supongo que con el 155, tripartitos de tonada y demás «ocurrencies de oficalidá» no tendrán ni para un sonotone y la edad no perdone ni siquiera la Vox).
No quiero olvidarme de mi Ateneo Musical de Mieres del que me regalásteis su presidencia en junio de 2018, pidiendo la misma salud que en el recién finalizado 2019 (la Lotería no pedimos que toque), y mantengan la Banda Sinfónica dirigida por Antonio Cánovas a ese nivel de un año sin parar, llevando su música además del nombre de nuestra Villa lo más lejos posible.
A propósito, si pudieran dejarnos la música en la educación un poco más que ínfima y optativa, entonces tiraría fuegos artificiales… pero ya ven que no está entre las peticiones musicales, ni siquiera que algún día en «esta España nuestra» que cantaba la recordada Cecilia (no la Santa sino la Evangelina) se alcance un pacto de estado donde la educación sea inversión en vez de gasto y prime el menos común de los sentidos en vez de la partitocracia e independentismos que intentan reescribir la historia a base de tantos eufemismos que hasta a la mentira la llaman posverdad.
Gracias señores majos y Magos (de donde vengan y utilizando el transporte que tengan sin entrar en cabalgatas municipales de las que mejor no opinar) por seguir llenándonos de esperanza e ilusiones.
Pablito, 12 años.

 

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