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Di Rosa y el dragón

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Sábado 10 de junio, 21 horasCatedral de León 2017: El Misterio de la Redención, integral para órgano de Olivier Messiaen (1908-1992): Messe de la PentecôteGiampaolo Di Rosa (órgano).

Sigue paso a paso bajo la dirección artística de Samuel Rubio, quien presenta cada concierto organizado por el Cabildo S. I. Catedral de León, esta maratón Messiaen desde “el bicho de KLAIS“, fin de semana litúrgico desde la convicción del compositor francés con L’Ascension, Quatre méditations symphoniques y este sábado Messe de la Pentecôte (“Misa de Pentecostés”) a cargo del organista residente de la S. I. Catedral de León, congregando a unos fieles en el amplio sentido de la palabra, que disfrutamos con verdadero recogimiento este “bautismo de fuego”.

La Misa de la Pentecostés terminada en 1950, está formada por cinco momentos litúrgicos, síntesis de la función de los organistas con la improvisación litúrgica, esta vez cincuenta días después de la Pascua, cinco veces diez como los cinco números escritos por Messiaen, siete semanas con la meditación desde los Hechos de los Apóstoles que recordó antes del concierto Samuel Rubio Álvarez, también los pilares del compositor (fe católica, amor a los seres humanos y la admiración por los pájaros), la simbología con el dodecafonismo, los doce sonidos tratados con toda la magnificencia tímbrica que “el bicho KLAIS” de la Pulchra Leonina guarda en sus entrañas, y que este segundo sábado resultó ser un dragón escupiendo fuego, literalmente Pentecostés con la palabra hecha música de órgano. Mi ubicación de nuevo sentado en el coro me permitió sentir cada nota musical con toda la fuerza y delicadeza en los registros sabiamente elegidos por Giampaolo Di Rosa, dominando cada vez más ese animal cual San Jorge y el dragón con el órgano como lanza certera, al igual que los aspectos fundamentales recogidos en el programa de mano (para todo el ciclo).

1. Entrée, la entrada que representa “las lenguas de fuego” del Espíritu Santo a través del uso de ritmos irracionales, la métrica griega y rápidas alternancias tímbricas, lengüetería con ataques cortos en ilustración sonora para la liturgia.

2. Offertoirecomentario musical de “las cosas visibles e invisibles”, Símbolo de Nicea, catarata de matices con registros extremos combinados a la perfección, silencios para el recogimiento, monodias imposibles y cambios sonoros desde las dos fachadas, torrentes de graves casi inaudibles contrapuestos a flautados minúsculos, el pedalero más bajo posible cual campanadas o incluso sirenas de faro para ayudar a navegar con niebla antes de emprender el vuelo ingrávido de disonancias precisas y medidas, subidas celestiales con bajadas infernales rítmicas, conjunción de sonido y silencio en los momentos idóneos, trabajando el trémolo y el pedal de expresión plenamente románticos desde un lenguaje rompedor todavía en nuestros tiempos.

3. Consécration, el “regalo de la sabiduría”, la misma que para la elección de los registros del KLAIS catedralicio Di Rosa conoce, como pocos, el “Aleluya” de Veni Sancte Spiritus sobre el que después vendrían las improvisaciones, preparando oído y espíritu, nuevas meditaciones vibrando de los pies a la cabeza, el canto gregoriano inspirador como realce de la palabra y ahora la música pura del órgano.

4. Communion reúne todos los elementos impresionistas descriptivos de la naturaleza que Messiaen utiliza en su obra, “los pájaros y los manantiales”, cantos intraducibles pero refejados en las notas y gotas de agua salpicando el momento álgido del banquete católico, nuevo despliegue de registros escondidos en “el bicho”, el baño tímbrico refrescante tras el calor del fuego, oboes pastoriles flotando sobre un lecho acuoso recreado en agudos tintineantes con el efecto del vibrato en un acorde final que parece no terminar nunca.

5. Sortiecual gran tocata bachiana desde el lenguaje del siglo XX evocando “El viento del Espíritu Santo”, forma sobrecogedora casi amenazante por volúmenes capaces de emocionar y conmocionar, el Bach francés del nuevo lenguaje organístico, virtuosismo del intérprete para recrear al compositor, marcha de salida capaz de mover el aire de los tubos cual vendaval sonoro, mover y conmover que finaliza en un cluster hipnótico.

Y casi con la misma duración que la propia misa, llegó la “Improvisación” sobre el Veni Creator. Di Rosa comienza un nuevo viaje imbuido por Messiaen aún resonando en piedras y vitrales del que no sabemos dónde terminará, “ires y venires” buceando en los timbres encontrados, reutilizados, vistiendo y desvistiendo la secuencia medieval, estremecimiento de cardenales, el himno del siglo IX que este sábado dedicábamos a Pentecostés una semana después, la llamada del Espíritu Santo, más lenguas de fuego del dragón escupiendo fortísimos aldabonazos en los tubos de ambas fachadas, discurrir de ríos vertiginosos cromáticos en las dos manos, el ancla del pedal sustentando el vendaval sonoro del por mí bautizado “bicho KLAIS“, múltiples lenguas incomprensibles por momentos antes de encontrar un leve remanso de paz, silencios inexistentes y derroche creativo del organista italiano en el idioma del francés.

Una integral a la que todavía le quedan muchos fines de semana hasta diciembre en León, Catedral “Casa de Luz” y órgano únicos que siguen marcando diferencias con Messiaen sonando en ella.

Los acentos del órgano

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Sábado 6 de mayo, 21:00 horas. S. I. Catedral de León.“Catedral de León 2017: El Misterio de la Redención”: Integral para órgano de Olivier Messiaen (1908-1992): Livre d’Orgue IIGiampaolo Di Rosa (órgano). Organiza: Cabildo S. I. Catedral de León, dirección artística: Samuel Rubio.

Cuarto concierto en “el bicho de KLAIS“, y segundo dedicado al Livre d’Orgue tras el primero del viernes, del que las notas al programa comentan que “es probablemente el ciclo de mayor complejidad, distinto de todos los demás: sus siete episodios están construidos fundamentalmente sobre la especulación y la técnica combinatoria, con un tratamiento rítmico extremadamente diverso. Fue escrito en 1951 en los paisajes de los Alpes y del Delfinato, cuando el compositor fue invitado a impartir cursos en Darmstadt, renombrada sede de la vanguardia musical de la época. Hay que subrayar el uso del lenguaje dodecafónico, de los ritmos hindúes, así como de los ritmos irracionales, del canto de los pájaros y de la superposición de las duraciones de los tiempos sonoros. Los episodios desde el segundo al sexto, se refieren al tiempo litúrgico indicado, mientras el primero y el último son meramente abstractos”.

Si el día anterior se ofrecían los cuatro primeros, este sábado casi familiar en “la Pulchra Leonina” llegaban los tres últimos presentados antes del concierto por el director artístico antes de pasar a escuchar la vigorosa interpretación del organista “castellano-italiano”, nuevamente generoso en el trabajo técnico que no todos sus compañeros se atreverían, pero especialmente en la búsqueda de registros que “el bicho” guarda, ideales no ya para el propio Messiaen sino aplicables en un repertorio amplísimo que enriquecen lo escrito, arduo trabajo de todo organista y tan importante como la propia ejecución.

La magia del número tres, trío como forma compositiva y simbología de la Santísima Trinidad plasmada en la V. Pièce en trio (pour le dimanche de la Sainte Trinité). Ni Messiaen ni Di Rossa olvidan la numerología para buscar ese uno y trino, unidad expositiva jugando con tres teclados donde el pedalero completa una “divinidad sonora” a partir de la inmovilidad, la contemplación de un glaciar alpino por parte del compositor en un ejercicio de meditación desde un lenguaje que transcurridos más de 60 años sigue resultando rompedor, y los tubos consiguieron generar un clima gélido de tensa calma, más allá del tiempo litúrgico para el que se empleó trascendiendo a lo etéreo desde las notas del órgano.

Nuevamente la inspiración en la liturgia y la Biblia, algo inherente a Messiaen, esta vez a partir de “El carro de fuego” del profeta Elías, un relato musical en lenguaje original del francés, las lenguas de Pentecostés casi como las del anterior glaciar, VI. Les Yeux dans les roues (pour le dimanche de la Pentecôte), la forma tocata grandiosa a lo largo de la historia del órgano y probablemente una de las partituras más complicadas de Messiaen que el organista italiano desarrolló en todo su esplendor. La anécdota de su interpretación en Finlandia para solamente nueve personas que resultaron ser compositores puede ilustrarnos la grandeza de esta obra para nuestro tiempo como fuente de estudio en la búsqueda de sonoridades y ritmos, algo en lo que Di Rosa sigue demostrándonos ser un mago investigando en el KLAIS, infinitas combinaciones para encontrar la adecuada en cada pasaje y cada fragmento. Fuego purificador, destructor y santificador, rara limpieza tras la quema cual castigo del que renace vida; transportado a los sonidos Messiaen consigue desde una meditada irracionalidad entretejer vibraciones en todo el espectro tímbrico y sensaciones este sábado ubicándome en el coro, sintiendo todavía más cercano el empuje del aire en los tubos, el viaje en un arrebato al primer cielo, el atmosférico, las cuatro fachadas soplando aire mágico entre vidrieras y muros catedralicios leoneses.
Faltaba el último número del Libro de órgano, verdadero manual del intérprete, la meditación profana ante una naturaleza veraniega, unos campos que se pierden en el horizonte y la sensación de bochorno en pleno estío, calor y color hechos música en VII. Soixante-quatre durées, una paleta de registros extremos de flautados y fagotes, sesenta y cuatro cromatismos en otro juego númerico junto a pastorales en el idioma dodecafónico más allá de la obsesión siempre presente de traducir el ininteligible canto de los pájaros de Messiaen. En esta página Giampaolo logró sonidos cautivadores desde las disonancias y la inmaterialidad de la contemplación más el juego de expresiones, plasmar lo ingrávido e inalcanzable de un horizonte sin un momento de respiro para el oído, exigente para público e intérprete porque la música de órgano de Messiaen es tan inabarcable como lo que pretendidamente quiere plasmar, más con el empleo de medios tonos que provocan la incomodidad contrapuesta.

Y para finalizar siempre la esperada Improvisación, esta vez sobre el canto popular leonés del Himno a la Virgen del CaminoGiampaolo Di Rosa, manteniendo aún el espíritu de Messiaen comenzó a navegar por los registros más insospechados del KLAIS y casi pudimos escuchar campanas, bandas de música, voces sin letra, el asombro de seguir descubriendo sonidos y ambientes, viajes de ida y vuelta en cascadas que el organista explorador y virtuoso emprendía desde la melodía popular recreando diálogos en los extremos, silencios evocadores y explosiones en lleno haciendo vibrar todo el cuerpo de un público fiel que está asistiendo cual apóstoles del evangelio de Messiaen en su totalidad.

«Y aún más que los acentos del órgano y la música
sagrada, conmovióme aquel silencio místico
que llenaba el espacio de indefinidas notas
tan solo perceptibles al conturbado espíritu»
(Rosalía de Castro)

La Ascensión y Pentecostés volverán en junio a la Catedral de León con Di Rosa cual predicador bíblico de Messiaen.

El color leonés de Messiaen

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Sábado 22 de abril, 21:00 horas: Catedral de León 2017: El Misterio de la Redención: Integral para órgano de Olivier Messiaen (1908-1992): Obras individuales II. Giampaolo Di Rosa (órgano). Organiza: Cabildo S. I. Catedral de León; dirección artística: Samuel Rubio.

Monumental proyecto hasta diciembre de este año en “el bicho de KLAIS“, una verdadera “maratón Messiaen” para conmemorar el XXV aniversario de su fallecimiento, con el organista Giampaolo Di Rosa que este sábado abordaba el segundo de los conciertos. Tras una palabras del Presidente y Deán del Cabildo D. Antonio Trobajo Díaz y del director artístico, el organista italiano casi “adoptado” en León nos dejaría boquiabiertos con la segunda jornada dedicada a las obras individuales del auténtico genio del órgano del pasado siglo, de difícil asimilación para una parte del público que iba abandonando poco a poco la catedral incapaces de realizar un mínimo esfuerzo de comprensión e interiorización que esta música supone, tal vez reflejo de una sociedad habituada al consumo cómodo y rápido.
Como decía Samuel Rubio, si Bach es el padre del “órgano protestante”, Messiaen lo es del “órgano católico”, por lo que el marco de la Pulchra Leonina reúne todos los ingredientes: ideal por el propio espacio, el autor y su obras, un instrumento único casi diseñado para ello, más el intérprete adecuado para afrontar, puede que por primera vez en España, esta integral que en palabras del propio director artístico, recogidas en el programa del ciclo, “no somos nosotros los que le homenajeamos, sino que es él quien nos da la oportunidad de recordarlo para valorar en su justa medida su gran legado cultural”.

La obra de Messiaen no es lo suficientemente “conocida” ni muy interpretada por varias razones, primera su profunda religiosidad (que apreciaremos en los siguientes conciertos) reflejada no ya en los títulos sino en ese poso de “teología de la alegría y nunca del pecado” (en palabras de Samuel Rubio), siempre subjetivo y totalmente meditativo. Segunda por la búsqueda del color que para el organista supone la búsqueda de registros apropiados a cada partitura, pues vuelvo a citar a Rubio, “cada frase musical, cada concepto, cada anota tenía para él un determinado color -planteó que el color podrías ser elemento fundamental, estructural de la propia música- transformando así su música en una imagen sonora de tal manera que la combinación entre su uso innovador del color, su concepción personal de la relación entre tiempo y música, o su intento por expresar sus ideas religiosas, nos facilita distinguir una composición de O. Messiaen de una obra de otro compositor contemporáneo occidental”. Tercero y unido a ello, la enorme dificultad en la interpretación de su música desde la libertad y exigencia técnica que emana cada una de sus obras. El trabajo de Giampaolo Di Rosa en estos tres aspectos es encomiable, digno de admiración y un verdadero placer auditivo posible desde el KLAIS que sigue asombrando por el colorido que esconde, el “bicho alemán” que se debe domar en cada concierto y para el que el francés Messiaen parece perfecto en las manos y pies del italiano ya con acento castellano.
Comenzaba el concierto con el Verset pour la fête de la Dédicace, que como indican las notas al programa, fue escrita en 1960 para los exámenes de fin de curso en el Conservatorio de París, basada en el Alleluia Adorabo para la dedicación de la Iglesia y sobre un conjunto de elementos expresivos de alabanza, meditación, consuelo, alegría, súplica y paz. Tratándose de una forma de dimensiones reducidas, se destacan algunos pasajes propios de los últimos grandes ciclos. Delicados registros diferenciados en los teclados, ataques buscando el color sonoro mezclándose con el proyectado por las vidrieras en el crepúsculo abrileño, sonidos hechos luz desde esta “fiesta de la dedicación”, limpiezas disonantes, pinceladas y expresión condensadas en esta obra de madurez compositiva e interpretativa.

Proseguiría con Monodie (1963), cómo desde una “simple” linea melódica flautada puede armarse un cuerpo sonoro etéreo que discurre entre las tuberías de los dos coros cual susurro vital, notas largas y cortas perfectamente combinadas buscando la resonancia de la piedra y el vidrio, algo donde el KLAIS es único gracias a un Jean Guillou que entendió y tradujo al diseño de los alemanes, mientras Di Rosa lo transmite como pocos, fruto de su trabajo con la joya musical fabricada en Bonn.

La tercera obra Offrande au Saint Sacrement, publicación póstuma de 2001, es una obra de juventud, cuyo origen probablemente reside en una improvisación pero que mantiene el lenguaje del compositor francés en cuanto a esa búsqueda espiritual desde el sonido, cromatismos ascendentes y descendentes cual brumas sobre las que planean acordes en tesituras medias con registros casi celestiales, el color de los tubos, las combinaciones de registros de lengüeta con el trémolo justo para mantener esa ingravidez característica de Messiaen bien localizada por el organista italiano entre las infinitas posibilidades combinatorias.

Podríamos decir que asistimos al estreno en España del Prélude para órgano encontrado por Ivonne Loriod, la segunda esposa y musa de Messiaen allá por 1997. Supuestamente escrito por un joven compositor estudiante en París, que podría ser del mismo periodo del Diptyque, donde Messiaen utiliza una escritura muy influenciada por su maestro Marcel Dupré. Lo cierto es que conserva el gusto por las dinámicas “in crescendo” desde un inicio diríamos que meditativo, preparatorio de la liturgia que va ganando en volúmenes “macizos”, rotundos, diría que “bachianos” en concepto pero reinterpretados por un conocedor del instrumento como pocos en su tiempo, jugando con los plenos y tutti en búsqueda del mayor impacto sonoro. Preludio para el último tramo del concierto en otra ceremonia organística que nos llegaría con la noche.

Porque tras las “obras sueltas” vendría el género ideal de todo buen músico, más en los pianistas y organistas, la Improvisación, esta vez sobre la antífona Regina Coeli, expuesta y variada “al estilo Messiaen” como no podía ser menos tras lo anteriormente escuchado. Como en una exploración detallada de los registros utilizados y descubriendo los próximos, Giampaolo Di Rosa tras presentar la melodía fue variando y reconstruyendo esta conocida e inspirada antífona mariana recubriéndola de un arco iris sonoro donde no faltó la parte percusiva o rítmica en vestido francés rico en bordados tímbricos y trenzado artesanal desde el dominio técnico que permite semejante confección musical. Un torrente de luz, explosiones sonoras contrapuestas con momentos íntimos sin perder una globalidad que marcó el segundo concierto de esta integral que vuelve a poner el foco en León y su catedral con el órgano merecido más el regalo de Olivier Messiaen en la ejecución impagable de Giampaolo Di Rosa.

 

El órgano de Messiaen completo en León

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La integral para órgano de Olivier Messiaen (1908-1992) se celebrará en la Catedral de León
desde el 21 de abril hasta el 2 de diciembre de 2017 bajo el título “Catedral de León 2017: El Misterio de la Redención”, con un paréntesis veraniego entre julio y octubre antes del comienzo de la XXXIV del Festival Internacional de Órgano (FIOCLE) que lo incluirá entre los conciertos.

Bajo la dirección artística de Samuel Rubio y organizado por el Cabildo S. I. Catedral de León, el organista Giampaolo Di Rosa se enfrentará desde “el bicho de KLAIS“, ideal para esta verdadera maratón Messiaen, al siguiente guión repartido a lo largo de diferentes fines de semana desde el próximo viernes y sábado de este mes:
21 y 22 de abril:
Obras individuales I – II.
5 y 6 de mayo: Livre d’Orgue I – II.
9 de junio:
L’Ascension, Quatre méditations symphoniques.
10 de junio:
Messe de la Pentecôte.
23 y 24 de junio: Méditations sur le Mystère de la Sainte Trinité I – II.
6 de octubre de 2017, XXXIV FIOCLE: Les Corps Glorieux, Sept visions brèves de la vie des ressuscités.
10 y 11 de noviembre:
Le Livre du Saint Sacrement I – II.
01 y 02 de diciembre: La Nativité du Seigneur I
Neuf Méditation II
Neuf Méditations.

Cada día aparece detallado con sus notas correspondientes en la página que el FIOCLE tiene en Facebook© y de donde extraigo la información, mientras que podremos ver en el canal del propio organista en YouTube© algunas de sus intervenciones:

PROGRAMA
21/04/2017
Obras individuales I
:
Le banquet céleste, escrito por el joven Messiaen en 1928, evoca el “Misterio de la presencia de Cristo en la Eucaristía”; en un principio fue una obra para orquesta titulada Le Banquet eucharistique.

Diptyque, escrito en 1929, está dedicado a los maestros de Messiaen: Paul Dukas y Marcel Dupré. La primera parte representa el caos y la confusión mundana, la segunda es una evocación de la Ciudad Celeste.
Apparition de l’Église éternelle, publicada en 1932, es una obra de la reciente tradición (Claude Debussy escribe para piano la obra Cathédral engloutie) y en busca de nuevos elementos. Se trata de una representación de la realidad de los hombres en el seno de la iglesia universal.
Improvisación.

22/04/2017
Obras individuales II
:

Verset pour la fête de la Dédicace, escrita en 1960 para los exámenes de fin de curso en el Conservatorio de París, está basada en el “Alleluia Adorabo para la dedicación de la Iglesia” y sobre un conjunto de elementos expresivos de alabanza, meditación, consuelo, alegría, súplica y paz. Tratándose de una forma de dimensiones reducidas, se destacan algunos pasajes propios de los últimos grandes ciclos.
Monodie, de 1963, es una simple linea melódica flautada.
Offrande au Saint Sacrement, publicación póstuma de 2001, es una obra de juventud, cuyo origen probablemente reside en una improvisación .
Prélude (para órgano) ha sido encontrado por Ivonne Loriod, segunda esposa y musa de Messiaen en 1997. Se supone que fue escrito por el joven compositor, todavía estudiante en París. Podría ser del mismo periodo del Diptyque, donde Messiaen utiliza una escritura muy influenciada por su maestro, Marcel Dupré.

Improvisación.
05/05/2017
Livre d’Orgue I
:

1. Reprises par interversion.
2. Pièce en trio (pour le dimanche de la Sainte Trinité).
3. Les Mains de l’abîme (pour les temps de pénitence).
4. Chants d’oiseaux (pour le temps pascal).
Improvisación.

06/05/2017
Livre d’Orgue II
:

5. Pièce en trio (pour le dimanche de la Sainte Trinité).
6. Les Yeux dans les roues (pour le dimanche de la Pentecôte).
7. Soixante-quatre durées.
Improvisación.
Notas: Livre d’Orgue es probablemente el ciclo de mayor complejidad, distinto de todos los demás: sus siete episodios están construidos fundamentalmente sobre la especulación y la técnica combinatoria, con un tratamiento rítmico extremadamente diverso.
Fue escrito en 1951 en los paisajes de los Alpes y del Delfinato, cuando el compositor fue invitado a impartir cursos en Darmstadt, renombrada sede de la vanguardia musical de la época.
Hay que subrayar el uso del lenguaje dodecafónico, de los ritmos hindúes, así como de los ritmos irracionales, del canto de los pájaros y de la superposición de las duraciones de los tiempos sonoros.
Los episodios desde el segundo al sexto, se refieren al tiempo litúrgico indicado, mientras el primero y el último son meramente abstractos.
Aspectos fundamentales
– Personajes rítmicos y tratamiento serial (I)
– Técnica del trio (II)
– Tratamiento dramático de los opuestos: el abismo y la invocación a Dios (III)
– Representación integral del canto de los pájaros que sugieren la alegría de la creación (IV)
– Técnica del trío, con un efecto próximo a la inmovilidad (V)
– Gran forma de tocata (VI)
-Tratamiento combinatorio de la duración rítmica interactiva con diversos cantos de pájaros (VII).

09/06/2017
L’Ascension, Quatre méditations symphoniques:

I. Majesté du Christ demandant sa gloire à son Père.
II. Alléluias sereins d’une âme qui désire le ciel.
III. Transports de joie d’une âme devant la gloire du Christ qui est la sienne.
IV. Prière du Christ montant vers son Père.
Improvisación.
NotasL’Ascension es el primer gran ciclo, formado por cuatro episodios, escrito entre 1932 y 1933 para orquesta y posteriormente con modificaciones para órgano.
Aspectos fundamentales
– Solemnidad y riqueza sonora (I)
– Tratamiento melódico que recuerda el diseño neumático del canto gregoriano (II)
– Gran forma de tocata (III)
– Tratamiento constantemente ascendente y expresivo (IV).

10/06/2017
Messe de la Pentecôte
:

1. Entrée.
2. Offertoire.
3. Consécration.
4. Communion.
5. Sortie.
Improvisación.
NotasMesse de la Pentecôte, terminada en 1950, está formada por cinco momentos litúrgicos, como una síntesis de la función del organista con la improvisación litúrgica.
Aspectos fundamentales
– Representación de las lenguas de fuego del Espíritu Santo a través del uso de ritmos irracionales, la métrica griega y rápidas alternancias tímbricas (I)
– Comentario musical de las cosas visibles e invisibles, Símbolo de Nicea (II)
– “Aleluya Veni Sancte Spiritus” (III) – Elementos impresionistas descriptivos de la naturaleza: canto de los pájaros y gotas de agua (IV)
– Gran forma de tocata evocando el viento del Espíritu Santo (V).

23/06/2017
Méditations sur le Mystère de la Sainte Trinité I

1. Le Père des étoiles.
2. Dieu est saint.
3. «La relation réelle en Dieu est réellement identique à l’essence».
4. Dieu est.
Improvisación.

24/06/2017
Méditations sur le Mystère de la Sainte Trinité II

5. Dieu est immense – Dieu est éternel – Dieu est immuable…
6. «Dans le Verbe était la vie et la vie était la lumière…».
7. «Le Père et le Fils aiment, par le Saint-Esprit, eux-mêmes, et nous».
8. Dieu est simple – Les Trois sont Un.
9. «Je suis Celui qui suis».
Improvisación.
NotasMéditations sur le Mystère de la Sainte Trinité es el penúltimo gran ciclo de 1969 y publicado en 1973.
Consta de nueve meditaciones escritas para la inauguración, tras el añadido de nuevos registros, del órgano de la Iglesia de la Trinidad (donde Messiaen fue organista titular durante toda su vida) en cuya ocasión el compositor improvisó tres veces sobre las partes de la homilía.
Una característica fundamental de este ciclo es el tratamiento tímbrico del discurso musical, en el ámbito del “lenguaje comunicador”, basado en la correspondencia entre el texto y el valor de los sonidos.
En este sentido, los temas melódicos son portadores de una carga semántica hasta la construcción de frases y casos, de conceptos -ser y tener- añadidos a la definición músical de las personas de la Santísima Trinidad.
Se encuentra por tanto una fusión de todos los elementos empleados simbólicamente en la representación del Misterio.

06/10/2017
XXXIV FIOCLE Les Corps Glorieux, Sept visions brèves de la vie des ressuscités
:

1. Subtilité des Corps Glorieux.
2. Les Eaux de la grâce.
3. L’Ange aux parfums.
4. Combat de la mort et de la vie.
5. Force et agilité des Corps Glorieux.
6. Joie et clarté des Corps Glorieux.
7. Le Mystère de la Sainte Trinité.
Improvisación.
Notas: Las siete visiones que forman este ciclo, escrito en 1939, representan las almas resucitadas en Cristo.
Aspectos fundamentales:
– Amplia línea melódica sobre el “Salve Regina” (I)
– Diseños fluidos, serenos y luminosos (II)
– Elevación del material tímbrico y melódico, símbolo de la bienaventuranza eterna (III)
– Estructura sinfónica que expresa la grandeza de la resurrección sobre la muerte, hasta la contemplación final (IV)
– Representación rítmica de la fuerza y agilidad de los cuerpos gloriosos (V)
– Canto de alabanza y júbilo de la representación gloriosa (VI)
– Técnica del trío sobre el “Kyrie Alme Pater” (VII).

10/11/2017
Le Livre du Saint Sacrement I
:

1. Adoro te.
2. La Source de vie.
3. Le Dieu caché.
4. Acte de Foi.
5. Puer natus est nobis.
6. Le manne et le Pain de Vie.
7. Les Ressuscités et la Lumière de Vie.
8. Institution de l’Eucharistie.
9. Les Ténèbres.
10. La Résurrection du Christ.

11/11/2017
Le Livre du Saint Sacrement II
:

11. L’Apparition du Christ ressuscité à Marie-Madeleine.
12. La Transsubstantiation.
13. Les deux murailles d’eau.
14. Prière avant la Communion.
15. La Joie de la Grâce.
16. Prière après la Communion.
17. La Présence Multipliée.
18. Offrande et Alléluia final.
Improvisación.
NotasLivre du Saint Sacrement, escrito en 1984, por encargo de la ciudad de Detroit, donde fue estrenado por Almut Rössler en 1986 y publicado en 1989.
Es un ciclo de dimensiones colosales, formado por dieciocho episodios, siendo el último compuesto para órgano por Olivier Messiaen después de la obra Saint François d’Assise (1983), que tuvo al compositor ocupado durante ocho años.
La forma de este ciclo monumental se puede definir en tres partes:
I-IV: Adoración a Cristo presente en el Santísimo Sacramento.
V-XI: Episodios de la vida de Cristo.
XII-XVIII: Eucaristia.
Messiaen utiliza todo el material musical disponible con cada posible tratamiento: modos según trasposición limitada y tonalidad, sonidos y colores, canto de los pájaros, registración idiomática, simbolismo, métrica griega, duración y combinaciones, serialismo.
Es evidente también el uso del canto de los pájaros de Palestina.
Un arco iris teológico es la expresión utilizada por Messiaen para definir esta música que vuelve a sus orígenes con Le Banquet céleste.

01/12/2017
La Nativité du Seigneur: Neuf Méditations I
:

1. La Vierge et l’enfant.
2. Les bergers.
3. Desseins éternels.
4. Le Verbe.
Improvisación.

02/12/2017
La Nativité du Seigneur:
Neuf Méditations
II
:

5. Les Enfants de Dieu.
6. Les Anges.
7. Jésus accepte la souffrance.
8. Les Mages.
9. Dieu parmi nous.
Improvisación.
NotasLa Nativité du Seigneur, escrita en 1935 en Grenoble, fue interpretada en 1936 por Jean Yves Daniel-Lesure, J. Langlais y Jean Jacques Grunenwald.
El ciclo, original y precursor, formado por nueve episodios en forma de meditación, es uno de los más escuchados y, según el propio compositor, uno de los más populares.
Aspectos fundamentales:
La estructura teológica es la siguiente:
-Predestinación realizada desde la encarnación del Verbo (episodio n. III),
-Dios vivo entre nosotros, Dios dolente (IX, VII) -Los tres nacimientos: eterno del Verbo, temporal de Cristo, espiritual de los cristianos (IV, I, V) -Personajes navideños (VI, VIII, II).

Del intérprete Giampaolo Di Rosa, habitual en León y conocedor como pocos del KLAIS, del que es organista residente, también se incluye su currículo:
Acaba siete carreras de estudios en Italia, Alemania, Portugal y Francia, el Máster en performance y el Doctorado en análisis musical.
Su repertorio para órgano comprende todas las épocas y las obras integrales de J. P. Sweelinck, J. S. Bach, C. Franck, F. Liszt, O. Messiaen; también improvisación, obras de propia autoría y música de los siglos XX y XXI.
Concretamente ha desarrollado nuevas posibilidades técnicas para actualizar los recursos polifacéticos del órgano ibérico, considerando sus registros y posibilidades sinfónicas.
Es concertista, improvisador y compositor, con una larga actividad de enseñanza universitaria y de master classes de improvisación.
Brinda conciertos en toda Europa, Estados Unidos, América del Sur, Australia, Medio Oriente y en las ciudades asiáticas de Hong Kong, Macao y Singapur.
Toma parte activamente en diferentes unidades de investigación europeas, llevando a cabo gran número de publicaciones, obras y discos.

Es director artístico de festivales internacionales de órgano y también consultor de variadas instituciones:
– Organista residente de la Catedral de León en España.
– Coordinador musical de la Casa de la Misericordia en Guimarães, Portugal.
– Organista titular de la Catedral de Vila Real, Portugal.
– Organista titular del gran órgano sinfónico de la Iglesia Nacional de Portugal en Roma (S. Antonio de los Portugueses) donde hay un festival permanente de órgano durante todo el año, entre los mayores de Europa, nombrado por su Rector Monseñor Borges en 2008.
En 2010 ha sido distinguido por el Presidente de la Republica Portuguesa con el grado de Oficial de la Orden del Infante D. Henrique el Navegador.
En 2017 interpreta la obra integral para organo de Olivier Messiaen en S. Antonio de los Portugueses en Roma y en la S. I. Catedral de León.

Ave, Anas

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Lunes 3 de abril, 20:15 horas. Avilés, Iglesia de Santo Tomás de CantorberyXL Semana de Música Religiosa (SMRA). Ana Otxoa Pando (soprano), Ana Belén García Pérez (órgano). Obras de G. Caccini, G. Pergolesi, Vivaldi, Bach, Haendel, Mozart, Rossini, Franck y Usandizaga.

Procedentes del País Vasco llegaban hasta Avilés dos Anas, la bilbaina Ana Otxoa Pando y la guipuzcoana Ana Belén García Pérez, la primera una soprano que no debemos perder de vista como explicaré en esta entrada, y la segunda una organista que volvía a nuestra tierra (habitual de la SMRA) tras distintos conciertos como solista pero también de acompañante que también nos deleitó con dos intervenciones para volver a disfrutar si las suben al Canal de YouTube de la SMRA.

El programa preparado para este lunes recogía números solistas de distintas épocas donde lo sacro resultó el nexo común, disfrutando de una soprano completa de color vocal bellísimo, afinación perfecta, dicción excelente, registro homogéneo, adecuación a los estilos y una proyección tan clara que tanto en las obras con órgano positivo en el altar como en el coro con el gran Acitores, la emisión resultó presente, también por la sabia elección por parte de la organista de unos registros apropiados tanto para cada obra como por los arreglos orquestales que resultan tales en las reducciones para el rey de los instrumentos para saber estar en las dinámicas oportunas y respirando con la soprano.
Un placer de concierto que se abría en el altar nada menos que con el Ave, María atribuido a G. Caccini (ahora figura como tal Vladimir Vavilov) con amplia gama de matices por parte de las dos intérpretes y unos ornamentos en el sitio oportuno. Continuaron con el Cujus animam del “Stabat Mater” (Pergolesi) que en la versión de Otxoa me hizo olvidar otras cantadas por niños, voz corpórea que ayuda a darle el dramatismo de esta página donde el altar servía de telón de fondo idóneo.

Y la luz con todo el color llegaría del Domine Deus del “Gloria” (Vivaldi) con un órgano positivo perfecto para este aria emulando oboe y cuerda, notas claras y precisas por ambas intérpretes, dicción en la soprano y digitación en la organista que se luciría en solitario con el Largo e andante RV 746 donde el conocido rigor de Ana Belén quedó patente por la limpieza de fraseo con los registros necesarios para contrastar los dos movimientos, los ligados rigurosos y las agilidades precisas.
Para rematar esta primera parte desde el altar nada menos que el aria Ich folge dich gleichfalls de la “Pasión según San Juan” (Bach), la grandeza de un dúo capaz de emocionar, el alemán cantado con las complicadas agilidades resueltas con seguridad y el acompañamiento camerístico desde el órgano flautado en una de las arias para soprano más inspiradas de Mein Gott, “Yo Te sigo también” que dejó el listón en lo más alto antes de subir al coro para afrontar una segunda parte más plena si cabe.

La conocida Rejoice greatly de “El Mesías” (Haendel) sonó desde las alturas con la misma claridad que en altar, más aún porque la acústica ayudó a engrandecer un órgano perfectamente registrado para dejar flotar a la soprano por encima de él, ornamentos vocales que completaron la reducción orquestal algo turbia por la reverberación.
Mejor el Et incarnatus de la “Gran Misa en do menor” KV. 427 (Mozart), otro grande que siempre estuvo inspirado escribiendo para las sopranos unos números ideales para toda cantante que se precie. Ana Otxoa Pando hizo fácil lo difícil bien acompañada por su “tocaya”, al igual que el Crucifixus de la “Pequeña Misa Solemne” de Rossini, su “último pecado de vejez” que encierra el lirismo operístico llevado a la orquesta de cámara con armonio, pues así logró Ana Belén García que sonase “El Acitores de Sabugo“, el dramatismo del latín vestido con la tímbrica precisa.

Quedaba aún César Franck, organista que entendió el instrumento desde su virtuosismo para darle el acento francés con el que los vascos siempre han tenido como suyo, especialmente la guipuzcoana que nos dejó un Coral II en si menor realmente impactante. Jugando con los registros románticos, si así puedo decir, derrochó gusto, calidad, tensión y emoción para una partitura exigente que interpretó con auténtico poso de veterana, ayudada por Chema Martínez en los continuos cambios desde los tiradores, más un pedal poderoso e igualmente claro de timbre. Increíble “preludio” para el Panis Angelicus, un “dulce” para cualquier cantante y más en la voz de la soprano Ana Otxoa que con el órgano pensado por Franck interpretó desde el paraíso este verdadero pan angelical, las alturas de Santo Tomás como maná musical de buen gusto y belleza a cargo de “las dos Anas”.

Y si el saludo a María abría recital, también lo cerraría, lógicamente con un vasco que se murió demasiado joven porque tenía mucho que aportar a la música. Usandizaga tiene la cercanía francesa y el buen gusto de su pueblo para hacerlo cantar, y el Ave, Maria es prueba de ello, la oración para “La Ama” de todos que Ana Otxoa rezó con su voz, soprano completa con estilos bien diferenciados en cada época elegida sin perder nunca sentimiento ni musicalidad, contando con ese acompañamiento ideal de una profesional que canta igualmente con el órgano, respira, apoya, rellena y completan partituras tan bellas como la de su paisano.

Y de regalo otra canción vasca Goizeko Izarra (Estrella de la mañana), popular recogida por J. Santesteban en su colección de “Cantos Vascongados” aunque parece que la melodía fue escrita por el francés F. Macini con el título de Le départ. Buen concierto sacro de estas dos vascas perfectamente ensambladas, músicas que viven y sienten desde el entendimiento profesional y humano desde una tierra que los asturianos sentimos muy cercana, al igual que sus intérpretes e interpretaciones a las que saludo en latín “de andar por casa”: Ave, Anas

Avilés ¡40 años de SMR!

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Domingo 2 de abril, 20:15 horas. Avilés, Iglesia de Santo Tomás de Cantorbery, XL Semana de Música Religiosa (SMRA). Cuarteto de Metales Arsequali, Judith Busquets (Órgano). Obras de Giovanni Gabrieli (ca. 1555-1612), Biagio Marini (ca. 1597-1663), Girolamo Frescobaldi (1583-1643), Geor Daniel Speer (ca. 1636-1707) y Felix Mendelssohn-Bartholdy (1809-1847).

Del 1 al 9 de abril se celebra la cuadragésima edición de la SMRA en este 2017 con un variado conjunto de programas e intérpretes, apostando por la calidad desde la humildad y los recortes económicos pero siempre fiel a esta cita que con la ilusión de José María Martínez, Chema, su fundador junto a Avelino González Fernández, puede mantenerse en el calendario luchando contra todos los elementos y volviendo a salir airoso, aunque la jubilación no haya mermado ganas ni trabajo, siempre con la música como prioridad y haciendo de Avilés la capital del órgano asturiano.

El segundo concierto traía una formación muy oportuna para los templos en tiempos del renacimiento, y el posterior barroco, como el órgano más un cuarteto de trombones, entonces sacabuches, quienes “cantaban” la polifonía religiosa equiparando voces e instrumentos, cuando no sumándose, así como la evolución al romanticismo donde esta combinación de “tubos” alcanza sonoridades increíbles además de impactantes. Citar a los componentes de Arsequali es obligado y remarcar el perfecto entendimiento de este cuarteto ya muy rodado, tan necesario para afrontar unas obras vocales desde los trombones que realmente frasean y cantan sin el texto: Christian Brandhofer (principal de la OSPA), José Andrés Mir (principal de la Oviedo Filarmonía), Ángel Sapiña (coprincipal de la Oviedo Filarmonía) y Luis Fuego (trombón bajo principal de la Oviedo Filarmonía).

El programa estuvo centrado básicamente en el veneciano Giovanni Gabrieli, organista y compositor renacentista sobrino de Andrea con quien estudió y superó en fama, sucediéndole como titular en el primer órgano de San Marcos, inaugurando unas sonoridades que hoy llamaríamos en stereo por los efectos logrados en ambos lados de la basílica veneciana, la policolaridad no ya vocal sino instrumental. De él escuchamos cuatro obras donde el órgano optó por registros acordes con los instrumentos de la época, algo que el construido en Torquemada por Acitores S.L. siempre tuvo en cuenta para adaptarse a todos los repertorios: los vocales del motete para doble coro O magnum mysterium o el “tractus” Domine, exaudi orationem meam completando las voces necesarias, y sumándose a las instrumentales Sonata Pian’ e Forte y Canzona per sonare Nº 3 , juegos dinámicos desde el cuarteto y el órgano subrayando tímbricamente sonoridades de lengüetería y flautados, obras polifónicas aún modales pero con ciertos avances hacia la tonalidad plena del barroco próximo. Es difícil el balance de los cinco instrumentistas pero la escritura del veneciano está tan lograda que pudimos disfrutar de todos ellos pese a una reverberación que por momentos no ayuda a la limpieza en las voces, sobre todo en los tiempos más ligeros caso de la Sonata.
Se intercaló, como dejo en el programa de arriba, la Canzona (B. Marini) para cuarteto, rítmica y jugando con la lengüetería y trompetería del órgano con ataques cortos para subrayar al conjunto de trombones, más ligero e incluso con ornamentos que la acústica no permitió disfrutar el detalle.
La Canzona sopra Rugier (Frescobaldi) de estilo barroco a partir del llamado bajo Ruggiero, fiel a la partitura, junto a la Sonata a 4 (Daniel Speer) nos dejaron distintos sabores de dos escuelas polifónicas más avanzadas, que los trombones se encargaron de cantar con un órgano haciendo de bajo continuo pero sin entorpecer el discurrir de las cuatro voces.

El salto estilístico lo puso el Salmo 91, Denn er hat seinen Engeln befohlen über dir de Mendelssohn, donde “el Acitores” que cumplirá siete años, brilló con luz propia esta vez con el cuarteto de metales completando una herencia bachiana que en la fórmula elegida resonó cual coro de voces graves. La propina me recordó el bellísimo “Nimrod” de las Variaciones Enigma de Elgar en un logrado arreglo del Adagio de un cuarteto de Tchaikovsky, completando un concierto que buscó sonoridades orgánicas más allá del teclado.

Supongo que con tiempo se vayan subiendo al Canal en YouTube© que tiene la SMMR avilesina desde hace años para poder compartir sensaciones, aunque desde el coro las sonoridades sean muy distintas de las percibidas desde abajo, siempre con la proyección en pantalla de lo que sucede, para integrarnos aún más en la cocina de todo concierto con el órgano de protagonista, hoy compartido con Arsequali. Este lunes volverá el órgano en femenino plural desde el País Vasco, y desde aquí lo contaremos, si el tiempo no lo impide.

Creo en Dios Bach Todopoderoso

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Sábado 1 de abril, 20:00 horas. Oviedo, Conciertos del Auditorio: Nuria Rial (soprano), Rebecca Martin (mezzo), Markus Schäfer (tenor), Thomas Laske (barítono), Akademie für Alte Musik de Berlín, Coro de niños de Windsbach (Windsbacher Knabenchor), Martin Lehmann (director). J. S. Bach: Misa en si menor, BWV 232 (H-moll-Messe).

Si la Misa de Bach es Patrimonio de la Humanidad desde octubre de 2015 para preservarla del olvido, quienes la hayan escuchado en la multitud de versiones que hay en la actualidad estarán de acuerdo en que se trata de un bien cultural eterno que trascenderá nuestra propia vida. Incluso para agnósticos o ateos existe un Bach todopoderoso cual dios padre de todas las músicas, y que siendo un luterano convencido y de oficio, encabezando cada obra suya escribiendo en latín “Soli Deo Gloria” (Gloria al único Dios) no tuvo reparos en componer esta misa católica, obra magna que hace vibrar lo más profundo del ser humano sin más destino que la propia música, un mismo dios para todos.

Los comentarios de esta magna obra y sus avatares los encontramos tanto en las notas al programa de Carlos García de la Vega como en la crítica de Mario Guada para Codalario del concierto que dieron el día 30 en el Auditorio Nacional de Madrid estos mismos intérpretes del primer sábado abrileño en plena Cuaresma, con una gira que sigue poniendo a Oviedo en el mapa como “La Viena del Norte”.
Auténtica liturgia musical con el “pastor” Martin Lehmann al frente de un coro de niños como probablemente lo ideó y ejecutó en Leipzig “mein Gott Bachen Santo Tomás, más numeroso pero igual o más disciplinado (por lo que cuenta Gardiner), voces educadas en el trabajo desde los seis a los dieciséis años donde las voces blancas (tiples y contraltos) mantienen esa pureza tímbrica y tras la muda llegan a tenores y bajos aún sin redondear pero con la frescura que da la propia edad. Impresionante el trabajo de los más de 70 cantores del “Coro de niños de Windsbach” para afrontar esta obra al alcance de pocos. Por supuesto que la Akademie für Alte Musik de Berlin sigue siendo la mejor formación posible en estos repertorios, equilibrio dinámico perfecto para dar la importancia que Bach siempre dio a los textos, esta vez en latín, al que la música realza pedagógica y didácticamente haciendo más comprensible el ordinario de la misa que nos eleva hasta el Paraíso.

La cuerda con la concertino Lisa Immer (impecable su solo con la soprano) impacta por claridad junto al continuo de cello sumándoe el órgano del finlandés Petteri Pitko (impecable desde el Kyrie hasta el pacem) o un par de contrabajos virtuosos; la madera, a pares, no se queda atrás, flautas, oboes (desde el Sanctus trío) o fagotes ayudan a subrayar un latín cantado y comprensible para todos. Del trío de trompetas naturales podríamos hablar para escribir toda la entrada porque no ya la complicada afinación sino la limpieza de sonido y la presencia idónea bien sujeta por Lehmann dio más color a una obra que traspasa el dogma. Incluso el único solo de trompa (con el barítono) volvió a dar una lección de cómo interpretar el barroco con precisión y musicalidad. Por último los timbales de cobre donde el sevillano Francisco Manuel Anguas Rodríguez mantuvo el nivel estratosférico de los berlineses, entradas ajustadas, volúmenes en su sitio “y mandando” en los ritardandos marcados por el Maestro. Coro y orquesta alemanes para esta Misa atemporal del dios Bach. Y de la afinación pese al calor de la sala, una maravilla comprobar que la revisaban entre los propios huecos de la misa, con Lehmann bajado de la tarima e Immer de perfecta ayudante. Rapidez y el “pastor Martin” dando los tonos al coro con su voz cómo buen maestro, llevándoles casi de la mano en cada número, mimándolos y compartiendo el disfrute con todos nosotros, incluso eligiendo unos tiempos arriesgados que lograron más luminosidad para esta misa. Una lección cada final distinto según lo escrito, manteniendo la última nota en el aire o cortando con precisión, mano derecha firme en la pulsación tan difícil de mantener, e izquierda controlando las dinámicas atento siempre a las entradas de “sus chicos“. El gesto se le supone pero el trabajo anterior marca la diferencia y esta “Academia para la Música Antigua de Berlín“, renovada como tantas otras formaciones según el momento, brilló en parte por el propio Lehmann que ofreció una interpretación para recordar.

Del cuarteto solista, algunos coincidentes en grabaciones, destacar la búsqueda del complemento en tesitura más que tímbrico, como si del órgano o la propia orquesta se tratase, pero donde la “afinación barroca” parece disipar unos graves más presentes incluso con acompañamientos únicamente de continuo mientras están sobrados en los agudos. Los registros se entrenan como el propio cuerpo y mi opinión es que los intérpretes preparan sus intervenciones en este repertorio olvidando el producto final.

Pese a todo me quedo con una Nuria Rial que volvía a Oviedo en “gran formato” y demostrando la causa por la que se la demanda en músicas de los siglos XVII y XVIII. Timbre hermoso, técnica sobrada para las agilidades, musicalidad en una línea de canto siempre sentida y un color que ayuda al empaste con sus compañeros. Bien el Christe, mejor Laudamus y el dúo con la mezzo Et in unun Dominum, atentas ambas a las respiraciones y finales de frase.
Otro tanto podría decir de Markus Schäfer, bachiano reconocido de timbre algo metálico pero apropiado en estos registros donde el estilo cuenta más que la capacidad de cantarlo, y ahí está el fuerte que no pareció tener este sábado ovetense. Desiguales sus intervenciones, bien el dúo con Rial del Domine Deus pero algo mejorable su Benedictus de color poco homogéneo.
Desigual la mezzo norteamericana nacida en Saigón Rebecca Martin, pese a mi pasión por esta cuerda femenina, pero que no debería cantar lo escrito para la segunda soprano. Buen empaste en el Christe inicial, color apropiado pero de pocos graves ¡y es mezzo!. Más pasión que línea de canto e incluso un flojo Agnus que incluso desafinó levemente, dejándonos mal sabor de boca aunque cantase algo mejor el Qui sedes, más el citado dúo con la soprano.
Y del barítono Thomas Laske decir que sufrió para hacerse escuchar en unos graves necesarios no ya en el ambiente creado por esos registros en la orquesta sino en una tesitura irregular, más lírico que dramático para un barítono que pese al currículo no acabó de cuajar en el cuarteto solista pese a mostrar un fraseo más que correcto, especialmente en el Et in Spiritum.

Pero la Misa de Bach trasciende la interpretación y emociona cuando se la escucha en vivo, pocas veces a lo largo de la vida melómana por larga que sea, más cuando tenemos a “la Akademia” con Lehmann al mando capaz de sacar de cada uno de los veintisiete números la riqueza bachiana de cada nota en cada instrumento, siendo el coro (de voces blancas) el verdadero protagonista para un sábado de gloria anticipada… hacía tiempo que el público no aplaudía tanto, llevándose los chicos la mayor y merecida ración, más allá de la simpatía que los jóvenes cantores siempre despiertan entre todos, más que la propia calidad de los berlineses.
Si las pasiones no pueden faltar cada Cuaresma, esta Misa debería ser obligatoria una vez al año, porque rezo en voz alta “Creo en Dios Bach Todopoderoso…”, al menos con oficiantes de altura.

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