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Maharajá ¡Welcome to Asturias!

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Jueves 15 de junio, 20:00 horas. Teatro Campoamor, XXIV Festival Lírico Español Oviedo 2017. Estreno absoluto: Maharajá, música de Guillermo Martínez y libreto de Maxi Rodríguez. Nueva producción del Teatro Campoamor (Fundación Municipal de Cultura).

Asistir al estreno de la primera zarzuela del siglo XXI es una ocasión histórica, más si se enmarca en los eventos para conmemorar 125 años de un teatro por el que ha pasado lo mejor de la música, la lírica, la danza y hasta Premios Nobel, hoy verdadera seña de identidad de la capital del Principado que parece volver a colocar la zarzuela en el lugar que nunca debió abandonar.

Este encargo de la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo al mando de un tripartito que parece algo perdido en cuanto al concepto de cultura (esperemos no prohiba el yoga como escuchamos a Orlando), y aún más de lo que “La Música” (así, con mayúsculas) supone, con una programación que se cargó unos Premios Líricos (que incluso dejaron superávit a las arcas locales y otros recogerán lo sembrado), aunque esta vez al menos apostó por algo tan nuestro como el mal llamado género chico.

Con un escritor como el mierense Maxi Rodríguez capaz de conjugar una crítica feroz con el humor fino y casi británico (será por la ñublina) que tenemos en “la Cuenca“, digno heredero de Vital Aza, que sigue siendo referente en la historia tanto local como de la propia zarzuela, para un relato donde la escena hablada pareció superar la musical, reto difícil que Guillermo Martínez aceptó de buen gusto debutando en este género y pasando a los anales del coliseo carbayón en esta conmemoración.

Producción “Made in Asturias” por todo el elenco que puso en escena (tablas y foso) esta zarzuela actual, crítica, tal vez poco exportable fuera de “la tierrina” más allá del lenguaje cercano y localista lleno de tópicos que funcionan desde nuestro “madreñismo” aunque cruzando Pajares no todos puedan llegar a entender en su totalidad.

El propio Maxi Rodríguez nos lo cuenta en el programa de mano “Desde Asturias para el resto el mundo” (no me doy por aludido pese a mi intención de cabecera De Siana… al mundo y con la música por montera), conocedor de una realidad única e irrepetible con todo lo que supone, al que seguimos habitualmente en sus hilarantes relatos “Parando en Villalpando” que parecieron encarnarse de nuevo en este Maharajá, contando con actores de primera (Martina Bueno, Antón Caamaño, Roca Suárez, Carlos Mesa y Fernando Marrot, Teatro La Cascaya) que recrearon felizmente esta historia personal compartida por un público que volvió a llenar el teatro demostrando que #OviedoQuiereZarzuela (como etiqueta o hastag en las redes sociales).

Las partes líricas fueron “otro cantar” que Guillermo Martínez (cosecha del 83) hubo de lidiar desde una madura juventud que respeta la experiencia, bebe de todos los manantiales posibles y los pasa por un trabajo realmente ecléctico que en el caso de la zarzuela actualiza una tradición secular. Veinte números variados con sus “interludios orquestales” intercalados con diálogos por momentos hilarantes aunque difícil encajar los textos del de Ujo en el pentagrama por métricas imposibles que obligaban a romper sinalefas y por lo tanto el necesario ritmo cantado, al lado de adopciones bien traídas de melodías conocidas para letras actualizadas (Dónde vas con blusón y pasmina) y viceversa (Tengo de subir al árbol) en un salto mortal que pudo descolocar al respetable con el que siempre se juega, sátira y humor, sentimientos enfrentados con mucha autocrítica, sorna “minera y dinamitera“, sucesiones de interludios orquestales conjugando lenguajes cercanos (desde el jazz o los musicales de Lloyd Weber hasta el más puro Bollywood) e históricos (habaneras, pasodobles…) con dúos, romanzas (directamente las llama arias) y coros de reminiscencias variadas desde la personalidad y buen oficio de un Guillermo Martínez siempre exigente para las voces.

Marzio Conti, ya ovetense de adopción, en su discreta despedida musical de nuevo al frente de “su” Oviedo Filarmonía, fue responsable -en el amplio sentido de la palabra- de que todo encajase con lo escrito, atento a las voces, buscando los planos adecuados, jugando con los balances de una instrumentación variada donde no faltó el arpa, una batería, ni las percusiones indias, formación de foso que asegura la continuidad de este verdadero festival de teatro lírico en este estreno mundial, entregada a esta apuesta local que defendió con encomiable profesionalidad.

Otro tanto cabe decir de la Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo (dirigida por Pablo Moras Menéndez) imponente en escena y vocalmente. Guillermo Martínez domina la escritura coral como pocos y los números escritos para ellos fueron ideales tanto para los hombres, recordando al Coro Minero de Turón por el detalle de las fundas (monos decimos por aquí) y los cascos con la lámpara que tanto Maxi como todos los de Mieres conocemos y sentimos nuestros, como para la capilla en su totalidad, fuera (Welcome to Asturias) y dentro del escenario (Manifa y la escena sidrera del nº 15), voces jóvenes, afinadas, empastadas y entregadas además a una acción digna de profesionales. Siguen siendo seña de identidad de la zarzuela en Oviedo y nunca defraudan.

Y para que lo musical complete el éxito nada mejor que elegir las mejores voces para este espectáculo que cierra temporada, cantantes de casa con trayectoria internacional, reconocidos más fuera que dentro, pero con los que se ha contado desde los inicios del proyecto, redondeando un estreno de altura en todos ellos.

En cabeza la soprano allerana y protagonista Beatriz Díaz en el rol de “Vane la de Vallobín” con su inseparable trolley a cuestas, capaz de cautivar a Mishka -persiguiendo hasta Oviedo a Vanisha-, a Ana que quiere ser como ella, a Velino el sindicalista que la espera tras su periplo “indiano”, a todos. Simpática, convincente y brillando en cada número, desde el primer dúo protagonista No sueltes mi mano (nº 2) o Quiero ser tú (nº 8) con Ana, hasta su aria ¿Calidad de vida? (nº5), comprometidos por extensión, matices y dicción que sólo una cantante de su calidad podía defender y convencer.
Otro tanto de la mezzo ovetense Mª José Suárez, cantante y actriz, dramaturgia pura por escena y línea de canto desde la hondura, la empresaria del restaurante “Anapurna” emocionando con la hermosa y crítica Niebla (nº7) más el dúo con Vanisha (nº8), sumando carcajadas con Orlando en verdadera química cómica.

Las apariciones en casa del barítono castrillonense David Menéndez se cuentan por triunfos, una portentosa unión de cantante y actor poco habitual que en su caso dota los roles cómicos de personalidad propia, engrandeciendo sus papeles como este Mishka – Mittal del que hubiésemos deseado más arias aunque tanto el dúo inicial como el concertante decimotercero antes del aria Tengo de subir al árbol (nº17) donde volvió a demostrar su excelente momento vocal.
El tenor poleso Juan Noval-Moro encarnando a Velino hubo de aplicarse a fondo para un papel durísimo de cantar y representar, especialmente en su aparición durante la Manifa (nº6) o el concertante con coro Nubes negras (nº9), por presencia y dinámicas, y el aria final Dumping (nº19) aún más potente y enérgica con toda la emoción acumulada en casi dos horas de trepidante y desternillante acción.

Completando el elenco vocal de lujo y merecedor del “título honorífico” de ATA (Adoptado Tenor Asturiano) para el madrileño Francisco Javier Sánchez Marín, habitual en el Campoamor y de risa asegurada con su presencia y buen hacer. Orlando redondea una zarzuela de casa donde su musicalidad y escena, tanto cantada como hablada, fueron siempre aplaudidas. Pareja ideal de Ana en ironías (Puto yoga casi “leit motiv” de este Maharajá sinónimo de carcajada), sentido dúo con ella en Si fueras aventurero (nº 11), cuarteto concertante (nº 13) de sainete “hilarionte” y campeón escanciador de altura en OrLalandO (nº16 junto al coro Bebida Compañera). Siempre un placer tener a Paco en Oviedo.

La prensa del “día después” (gracias a Andrea G. Torres en La Nueva España) recoge mejor que nadie argumento y sensaciones. Personalmente felicitar a todos los responsables, del primero al último (también a los niños figurantes de Divertimento) sin olvidarme de la escena de Carmen Castañón, Alejandro Carantoña como ayudante, la iluminación de Juanjo Llorens, el vestuario de Azucena Rico y Carmen Barquero, colorido, sobre todo el indio con el de la sidrería o la coreografía de Estrella García, para una velada donde sin olvidar la crítica nunca nos falta el humor, calidad desde esta “Asturias, patria de prejubilados” que necesita como nunca no ya un ferrocarril que sigue en el XIX sino nuevas señas de identidad, y la música escénica es una de ellas.

Perfeccionamiento y descubrimiento

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Martes 11 de abril, 20:00 horas. Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA), Oviedo: La Castalia, Concierto de Clausura “Curso de Repertorio Vocal” con Manuel Burgueras (piano).

La Castalia retoma el ideal de la primitiva agrupación bajo la dirección de Begoña García-Tamargo que como profesora de canto mantiene estos cursos de repertorio vocal con un pianista como Manuel Burgueras de amplia experiencia y trayectoria en el mundo de la lírica, con cantantes de distintas procedencias conocedores de que la voz siempre hay que entrenarla, perfeccionarla y encontrar los repertorios ideales para ello. Con Begoña y Manuel saben que encontrarán el apoyo imprescindible en una carrera que nunca acaba, sea por afición o profesión, y estos cursos siempre finalizan con el concierto para el público. Tras algunas bajas y cambios en el programa que he intentado “arreglar” un poco más abajo para dejarlo en el orden que pudimos escuchar el público que abarrotó el RIDEA, incluso por los pasillos laterales tras hacer cola con más de media hora de antelación, me llevo distintas impresiones de los artistas que llevaron a la práctica las enseñanzas de sus maestros.

Sin entrar en muchos detalles quiero al menos destacar pequeños detalles y algún “descubrimiento”, con intervenciones salteadas que completaron diecisiete números variados donde no faltó ópera, zarzuela o música religiosa en este Martes Santo, con el magisterio de un Burgueras que sigue siendo un maestro en el piano desde el rol conocido como “repertorista“, el apoyo necesario para todo cantante y pilar imprescindible de estos cursos.

Distintos niveles en las sopranos Canela García (con Mozart y Fauré) o Paula Lueje (Toldrá, R. Strauss, Massenet o Giménez), donde las tablas de la moscona se notan, quedándome con Madre, unos ojuelos vi pese a estar acostumbrados a las versiones de mezzo, como perfecta expresión del cantar diciendo que exigen estos lieder españoles así como continuar apostando por nuestra zarzuela con la difícil romanza Sierras de Granada de “La Tempranica” y a la primera que tendremos que seguir su evolución, apuntando maneras como suele decirse en estos casos.

Aún en formación el tenor Adrián Begega que apunta maneras, con un registro grave sin problemas pero debiendo trabajar más la afinación, con dos Schubert más el Beethoven en la línea del genuino lied alemán por color más apropiadas para barítono, y dicción, que el tiempo le dará aplomo y autoconfianza porque está en buenas manos.

Y quienes me leen conocen mi debilidad por la voz de mezzo, contando esta vez con dos: María Heres, feliz reencuentro con Gluck y Vivaldi pero también con el complicado Rossini de L’invito al que hemos escuchado en sopranos pero que la ovetense defendió con solvencia, y el saleroso Tango de la Menegilda, segura en todos los registros, buena técnica y la confianza que da una trayectoria donde cantar es su vida, lo que se nota en cuanto la escuchamos.

El “hallazgo” de la tarde fue la barcelonesa Anna Gomà, una profesional que ya pasase por Gijón y que este martes se erigió en la voz del recital desde sus dos primeras intervenciones (en tercer y cuarto lugar), primero con arias de ópera con MassenetVa! Laisse couler mes larmes de “Werther“, y una Carmen de Bizet arrolladora en la “Canción Bohemia“, sentida, dramatizada, color vocal carnoso e  igualado en todos los registros; después romanzas de zarzuela en el decimocuarto número y cerrando el recital, nueva demostración de buen cantar y sentir, Cuando está tan hondo el querer de “El barquerillo” (Chapí) y un Qué te importa que no venga… de “Los claveles” (Serrano) que levantó literalmente al público de los asientos. Voces como la de esta mezzo catalana que acuden a estos cursos da idea de lo que se busca, mejorar y ampliar repertorios con los maestros, estando Oviedo en el mapa de muchas voces profesionales de toda España.

Para quienes quieren seguir aprendiendo saben que no hay vacaciones, lo mismo que para descubrir de primera mano figuras que en breve estarán en los mejores escenarios, y por el Palacio del Conde de Toreno había varios “cazatalentos” que no habrán desperdiciado la ocasión, como tampoco ninguno de estos alumnos que encuentran en La Castalia el apoyo necesario para darse a conocer un poco más mientras siguen formándose en una carrera que nunca termina.

Los caramelos viajeros de Cecilia

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Jueves 23 de marzo, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio, Oviedo. “Un viaje por 400 años de música italiana“: Cecilia Bartoli (mezzo), Antoni Parera Fons (piano).

Cada visita de la mezzo romana asegura lleno allá donde vaya, independientemente de lo que se programa. En esta gira española eligió un programa de música variada, la que ha cantado como solo ella sabe, con simpatía y buen gusto, técnica apabullante, pianísimos que enamoran y acallan toses o móviles, potencia la justa en vivo y esta vez con piano.

Pero está visto que en Oviedo parecemos gafados y el habitual acompañante Sergio Ciomei tras una indisposición obligó a retocar un programa (dejo los dos arriba) con el que el compositor, productor y pianista Antoni Parera Fons (Manacor, 1943) hubo de lidiar tomando algunas propinas para incorporarlas, sustituyendo la Fantasía en re menor de Mozart (que en Oviedo no aparecía) por T’estim i t’estimarem  y con toda la profesionalidad (los modernos dirían “el marrón”) adaptarse a la diva que al principio hubo de tranquilizar a su acompañante accidental.

Se notó al mallorquín cauto, en cierto modo apagado abusando del pedal izquierdo como temiendo tapar a “La Bartoli” incluso con la tapa bajada, en un repertorio barroco donde el instrumento no es ideal aunque los estudiantes de canto tienen que estudiar estas obras desde este formato. Selve amiche de Caldara, las dos de Bellini, la encantadora y personal versión donizettiana del Me voglio fa na casa o el “hit” de Händel Lascia la spina que la propia mezzo se basta para cantarlas como sólo ella sabe desde sus inicios. Cierto que a una artista integral como Cecilia Bartoli cuesta acompañarla así de improviso y seguirla en sus acelerandos, pausas no escritas y ornamentos imprevisibles, pero ella siempre ayuda y esta vez se tornaron los papeles en cuanto al temple pero brillando “la diva“.

Nos perdimos por el camino esos esperados VivaldiMozart de Parto, ma tu ben mio (“La Clemenza di Tito”) que el docto Arturo Reverter comentaba en las notas al programa, aunque con piano hubieran resultado “distintos”, y apareció el Rossini de La danza que no nos hace olvidar a los grandes tenores aunque Cecilia no teme repertorios de voces “ajenas” pues siempre los hace suyos. El recuerdo de mi infancia radiofónica resultó el Munasterio ‘e Santa Chiara (Alberto Barberis) de Claudio Villa que aquí hizo famoso y traducido Jorge Sepúlveda aunque tras la versión a dúo romano-barcelonés me quedo con “la Bartoli de cámara”, mejor incluso que Mina o Vittorio De Sica que también la (re)interpretaron entre muchos más italianos famosos.

Tras las “chuches” de la primera parte y el cambio de vestuario, seguiríamos con el Puccini melódico e inspirado, descanso vocal incluido con el Piccolo valzer a cargo de Parera con la conocida aria de Musetta enlazada ya con “La Bartoli” y su peculiar Lauretta para otro “hit” como O mio babbino caro. Mejoría con un Tosti que siempre destila belleza en cualquier registro (su Aprile de lo mejor) y que Cecilia siente, canta y transmite incluso en el gesto, grande hasta los mínimos detalles. Después Donaudy, Parera Fons más tranquilo con unas páginas menos exigentes y traidoras, la conmovedora Santa Lucia luntana o simpática Tammurriata nera, ambas de E. A. Mario (1884-1961) napolitanas tan populares y cercanas a toda una generación como las de De Curtis (del que también regaló Non ti scordar di me) o el “Volare” de Modugno que Parera Fons acompañó como si fuese suya y Cecilia la destinataria, antes de las siempre esperadas propinas (algunas “reutilizadas” cual reciclaje obligado): O sole mio que no puede faltar en este recorrido de cuatro centurias de música italiana, la seguidilla de “Carmen” verdaderamente carnosa en la voz de “La Bartoli” apurando al pianista con el taconeo, y Mamma además del citado De Curtis, redondeando una fiesta italiana con pianista manacorí, plagada de dulces que Cecilia Bartoli eleva a delicadezas.

En Asturias diríamos caxigalines con ingredientes y presentación de alta repostería. Como ha pedido en Madrid o Barcelona nos encantaría escucharla en una ópera, aunque con la orquesta en el foso no creo que luciese tanto y el banquete podría atragantarse. Pero siempre nos queda DiDonato que cerrará los Conciertos del Auditorio, parece que manteniendo ese “duelo” en el ciclo ovetense que las suele traer juntas ¡pero distanciadas!. Las grabaciones están bien pero siempre comento que el directo es irrepetible… y sino que se lo digan al bueno de Parera Fons, verdadero héroe para sobrevivir al volcán italiano.

La voz cruzando el océano

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Miércoles 15 de marzo, 20:00 horas. Auditorio “Teodoro Cuesta”, Casa de la Cultura, Mieres. Semana Internacional de la voz, “Transatlántico”: José Miguel Llata (voz) y Marta Gutiérrez (piano). Obras de Giulio Caccini (1550-1618), A. Scarlatti (1660-1725), Ch. Gounod (1818-1893), C. Saint-Saëns (1836-1921), Roger Quilter (1877-1953), L. Bernstein (1918-1990), S. Barber (1910-1981), Geoffrey Wright (1912-2010), Manuel Ponce (1882-1948), F. Obradors (1897-1945), Joaquín Turina (1882-1949), F. Paolo Tosti (1846-1916) y Antón García Abril (1933). Entrada: 5 €.

Segundo concierto tras el del martes con más público en esta semana de la voz, esta vez masculina y seleccionando páginas vocales de ida y vuelta en un viaje variado como describen el el programa que dejo aquí (también se nos brindaron las letras traducidas así como la presentación de las dos “etapas”: el Orient-Express de Venecia a Le Havre, cruzar a Southampton y embarcarnos en un crucero tipo “Titanic” que casi se hunde antes de Nueva York, con vuelta haciendo escala en Veracruz, Cádiz, Barcelona y Nápoles cruzando el charco con el sobrecargo Llata y la capitán Gutiérrez.

Con todo el respeto que me merecen todos aquellos que se suben a un escenario, sean estudiantes, aficionados o profesionales, esta tarde el viaje no fue todo lo plácido que aventuraba el mapa pese a navegar por mares conocidos aunque traicioneros. A José Miguel Llata no me atrevo a llamarle tenor porque su color para el repertorio elegido no siembre se adaptó. En Venecia hizo agua porque Amarilli mia bella (Caccini) o Le Violette de la ópera “Pirro e Demetrio” (A. Scarlatti) exigen unas agilidades para no caerse además de sentir unas páginas que creo deben tener otra expresión.
Está bien sacar del olvido páginas poco escuchadas como Venise (Gounod) o Soireé en mer (Saint-Saëns) porque en el hilo argumental del recorrido geográfico y musical están bien ubicadas, pero la variedad rítmica o tonal también hay que transmitirla, más allá de la partitura, sin importarme que el original esté escrito para una voz u otra.
Mejor y más cómodo en el repertorio británico por gusto y “cercanía” como las dos páginas de Roger Quilter (Now Sleeps The Crimson Petal y Music, When Soft Voices Die) que van mejor al estilo de Llata aunque el piano de Gutiérrez también debería darle un aire más allá del propio acompañamiento. Difícil pese al título de Simple Song (de la Misa de Bernstein) por la afinación y un piano cercano al jazz, nuevamente más sentido que interpretado, para ir calentando “en tierra” con Solitary Hotel (Barber) con texto de Joyce, de difíciles armonías, y esa nana Transatlantic Lullaby del británico G. Wright ambientando la cubierta del barco, un estilo más adecuado a la voz del cántabro afincado en Asturias que además pareció sentirse cómodo o así lo percibí, aunque la dicción no siempre fue correcta.

Había mucho que cantar en la segunda parte tras una mínima pausa para un atraque rápido, obras de enjundia y poderío que requieren mucho recorrido por parte de los dos intérpretes, saliendo a flote por la propia música aunque estilísticamente hubo reparos por quien suscribe. Las referencias de cada una de las partituras son demasiado exigentes y no puedo evitarlas, aunque Llata y Gutiérrez pusieron a toda máquina su vuelta a casa. Lejos de tí (Ponce) una de las más bellas melodías mejicanas escritas, la Saeta en forma de Salve a la VIrgen de Turina con letra de los Hermanos Quintero cual lied andaluz junto al catalán donde piano y voz se equiparan en la sentida Del cabello más sutil (Obradors) nuevamente con el listón muy alto aunque aplaudo la valentía interpretativa, para cerrar con el gran Tosti y dos napolitanas que solo necesitarían una mandolina o un acordeón para viajar también mentalmente: Malia más Il pescatore canta, antes de la propina española de Antón García Abril con el hermoso tema asturiano No te pares a mio puerta, de pianismo exquisito para una melodía tan nuestra que el turolense ha hecho internacional como tantas otras, captando a la perfección la riqueza de nuestro folklore para llevarla a la sala de conciertos.

No tuve que usar chaleco salvavidas porque en el Mediterráneo y el Cantábrico hubo calma chicha pese a la amenaza de tormenta. La música vocal sigue de celebración y cuando está tan bien escrita merece la pena un periplo como el elegido por Llata y Gutiérrez, porque el riesgo forma parte de la aventura y llegamos sanos a buen puerto. Mañana tomamos otros aires con coplas y boleros

Mieres celebra la semana internacional de la voz

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Martes 14 de marzo, 20:00 horas. Auditorio “Teodoro Cuesta”, Casa de la Cultura, Mieres. Semana Internacional de la voz, “España, fuente de inspiración”: Elisabeth Expósito (soprano) y Omar Navarro (piano). Obras de Á. Émbil, O. Navarro, E. Granados, W. A. Mozart, G. Bizet y G. Rossini. Entrada: 5 €.

Aunque el día mundial de la voz se celebra el 16 de abril, todo los días debemos concienciarnos de su cuidado porque es nuestra principal herramienta de comunicación, y no digo para los muchos profesionales de ella (profesores, locutores, actores, cantantes…), por lo que no es baladí celebrar una semana de la voz en Mieres que esperemos tenga continuidad cada año, buscando todos los aspectos relacionados con un instrumento que cuando se hace musical para a convertirse en arte.
Las fechas para este 2017 coincidían con el periodo vacacional de la Semana Santa, por lo que encontrar huecos en el auditorio mierense se hacía difícil, así que serán estos días donde podamos disfrutar de varios conciertos, como así nos los presentó Elena Pérez-Herrero, una mierense de pro, cantante, profesora y coordinadora de esta semana que desde Haragei, con sede en Oviedo pero extendiéndose por toda España, continúa formando a generaciones de cantantes.

Este primer concierto nos trajo a Elisabeth Expósito y Omar Navarro que prepararon un programa titulado “España, fuente de inspiración” que daría para muchísima música, por lo que la elección se adecuó al repertorio donde no faltaron páginas líricas ni guiños a nuestra tierra, presentando cada obra dándole también ese aspecto didáctico que siempre se agradece.

Anxelinos es una añada o canción de cuna asturiana compuesta por Ángel Émbil Ecenarro (1897-1980), un guipuzcoano de Zumaia afincado en Asturias desde los diez años y asentado en Pola de Siero, quien además de crear escuela y dejarnos obras vocales para distintas formaciones, supo captar nuestro folklore como pocos, dejándonos esta delicia coral en su versión para soprano y piano.

Un placer escuchar obras nuevas, contemporáneas, más en las manos del propio compositor, Omar Navarro (Oviedo, 1983), quien además estrenaba en la versión con acompañamiento de piano Ya toda me entregué y dí,  con texto de Santa Teresa de Jesús que Navarro convierte en un lied donde la voz de Elisabeth y el piano se complementan engrandeciendo desde la música las palabras de la Santa de Ávila.

Granados sigue de celebración porque su música es atemporal, y de sus Goyescas escuchamos el Intermezzo por Omar Navarro, haciéndonos recordar desde el piano la riqueza que en versión orquestal atesora esta joya, y con Elisabeth Expósito La maja y el ruiseñor, también llamadas quejas, casi continuación de las llamadas canciones de salón que tan de moda estuvieron a finales del siglo XIX, nuevo diálogo más que acompañamiento entre soprano y piano para una voz que gana quilates con el tiempo, fraseando estas páginas del catalán, completando este homenaje con la conocida Andaluza, la Danza nº 5.

El bloque final lo pondría la ópera con Sevilla siempre protagonista, desde Mozart con Don Giovanni y las arias “Vedrai, carino, se sei buonino” o “Batti, batti, o bel Masetto” con ingenuidad equívoca, o Las bodas de Fígaro y el “Venite, inginocchiatevi“, recreaciones escénicas de una Expósito que siempre ha elegido bien su repertorio, hasta la famosaUna voce poco fa” de El Barbero de Sevilla (Rossini) con endiabladas agilidades y mucho sentimiento, sin dejar constancia de la barbaridad que suponen las reducciones orquestales para piano. No podía faltar tratándose de Sevilla la Carmen (Bizet) entre los genios de Salzburgo y Pésaro, con la versión para piano solo de Leopold Godowsky, un verdadero virtuoso para “recrear” los números de Escamillo (“Toreador”) y Don José (“La fleur que tu m’avais jetée”), casi cantadas mentalmente en un ejercicio de vocalización interior tan importante para el estudio.
Recomiendo a quienes puedan acercarse estos días a esta celebración donde la voz tiene Música, con mayúsculas y sin etiquetas, distintos estilos y épocas para disfrutar como en casa.

Golondrinas de altos vuelos

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Jueves 16 de febrero, 20:00 horas. Teatro Campoamor, Oviedo: XXIV Festival de Teatro Lírico Español. Las Golondrinas (música José María Usandizaga – libreto Gregorio Martínez Sierra y María Lejárraga). Abono butaca de Principal, cuatro funciones: 90 €. Fotos del autor, más las sacadas del libreto y Web de OFil.

Desde el madrileño Teatro de La Zarzuela llega esta producción al Teatro Campoamor con el mismo elenco del pasado (re)estreno en octubre pasado, con dirección de escena de Giancarlo del Mónaco y musical del asturiano Óliver Díaz al frente de la Oviedo Filarmonía y la Capilla Polifónica “Ciudad de Oviedo” (que actualmente dirige Pablo Moras) en esta recortado festival con una entrada rozando el lleno en una joya musical como la del donostiarra Usandizaga.

Obra compleja para todo el elenco, de la que Díaz sacó lo mejor desde su dominio musical total tanto para una orquesta en foso entregada, arropando las voces y protagonista absoluta de los bellos preludios del primer y tercer acto llevados sin necesidad de batuta buscando el lirismo preparatorio de los números siguientes y permitiendo brillar a los solistas como si de voces se tratase. Volúmenes bien trabajados, planos orquestales bien diferenciados, tiempos de difícil encaje con las voces pero siempre ayudándolas. Porque Usandizaga posee un lenguaje que para el año de su estreno (1914 y después como ópera en 1929) tuvo que asombrar y la mantiene plenamente actual, escritura difícil de cantar no solo para el trío protagonista por las pocas referencias melódicas desde el foso manteniendo una orquestación tan protagonista como las romanzas, dúos o coros que exigen del trío una afinación perfecta unida a momentos escénicos de espaldas al público que tampoco ayudan a la mejor proyección.

Con todo esta zarzuela-ópera trajo el reparto madrileño donde volvió a brillar en primer lugar el Puck del barítono brasileño Rodrigo Esteves, complejo en caracterizarlo sin excesos, remarcando su brutalidad con momentos íntimos (hermosos sus dúos con las protagonistas) merced a una voz penetrante y rica de matices. Bien cantada la conocida romanza “Caminar, caminar” y una voz en la línea de los que hicieron grande estas Golondrinas, con un final rotundo y convincente.

Excelente la Cecilia de la mezzo canaria Nancy Fabiola Herrera, en un momento ideal, vocalidad serena y escena grandiosa, capaz de encajar unos textos complicados desde una dicción clara para recrear este personaje que siempre superó a Lina en todos los aspectos, carnosa en el grave, rotunda en los medios y unos agudos llenos de matices delineando un papel que le va física y vocalmente. Cada visita a Oviedo nos gusta más, profesionalidad total y musicalidad innata en una voz de referencia mundial.

La valenciana Carmen Romeu fue de menos a más reconociendo las dificultades apuntadas de la partitura y escena, pero tiene un registro grave casi inaudible y el fraseo no permitía hacer el español del todo inteligible. Añadir que su color en los dúos con Cecilia no permitía apreciar grandes diferencias, por lo que más que tesitura habría que buscar contraste, saliendo “perdedora” desde su primera aparición aunque escénicamente también tuvo momentos brillantes, mejorando en cada acto hasta el trágico final.

Sin problemas para el tenor asturiano Jorge Rodríguez-Norton como Juanito y en su línea habitual el bajo Felipe Bou que ha enlazado final de ópera e inicio de zarzuela, esta vez como Roberto, breve y seguro aunque algo corto de volumen en el registro grave.

La Capilla Polifónica sigue siendo el coro titular del festival lírico, suficiente en número para aunar escena y canto con cuerdas muy equilibradas para unas intervenciones tirantes que solventaron con su calidad, incluso en el segundo acto cantando de espaldas para recibir a la “Colombina” del segundo acto en un efecto visual que introduce a los espectadores en el propio espectáculo pero engaña al oído por su ubicación inicial aunque finalicen frente al patio de butacas. El tándem ovetense Capilla-OFil sigue funcionando a la perfección en la temporada de zarzuela, y más con directores como Óliver Díaz, teniendo que sumar para esta producción el excelente trabajo de Barbara Staffolani, directora de reposición y movimiento coreográfico (como figuraba en la fe de erratas para las páginas 4 y 13 del libreto).

Hay que mencionar a todo el elenco circense de verdaderos profesionales buscados para esta producción madrileña aunque con los “excesos” escénicos habituales como si de un horror vacui contagiase a los registas, pero sin ellos la escenografía de del Mónaco no hubiese sido igual, con unas notas al programa donde explica su concepción de “Las Golondrinas”. Luces y sombras, el blanco y negro solo roto en el segundo acto por el colorido homenaje a la Commedia dell’Arte totalmente apropiado para la época, caracterizaciones y vestuario completando una representación sobresaliente.

La música de Usandizaga es digna de escucharse más a menudo, y no solo en aquellos “montajes” de la única televisión pública que sí culturizaba, siempre que contemos con repartos equilibrados, como en esta producción, aunque su dificultad obligue a programarla con cuentagotas. Al menos Oviedo ya la ha disfrutado para abrir boca hasta junio. Iremos contándolo desde aquí porque, pese al recorte reduciendo el festival a dos funciones para los cuatro títulos, esta temporada previa a las bodas de plata y en el Centenario del Campoamor, promete: Doña Francisquita 30 de marzo y 1 de abril, Don Gil de Alcalá 11 y 13 de mayo, más el estreno absoluto del Maharajá “asturiano” 15 y 17 de junio, música de Guillermo Martínez, libreto de Maxi Rodríguez y voces también de casa con el regreso a la “tierrina” entre otros, de nuestra Beatriz Díaz, estos días repitiendo éxitos cual Fura de Bóo.

Balances y avances

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Ya finalizando julio, donde todavía queda mucha música, y antes de “cerrar” por vacaciones, me gustaría hacer un balance rápido de la temporada que finaliza, siempre muy rica en Oviedo donde somos privilegiados de contar con una oferta de primera en cuanto a cantidad y calidad.
Quiero comenzar comentando la celebración de las Bodas de Plata de “nuestra” OSPA, aunque sus orígenes, como así se recordó en el último concierto, sean republicanos y todavía haya algunos maestros vivos de unos orígenes que han mantenido una orquesta histórica en nuestro Principado. Como viene siendo “norma” se ha optado, como la mayoría de orquestas españolas,  por una programación que aúna repertorios “imprescindibles” para público y músicos, con obras menos habituales donde no faltaron los estrenos. Igual que en botica o en grandes almacenes, hubo de todo, si bien lo nuevo al carecer de referencias en nuestro recuerdo o memoria auditiva, hace más difícil juzgar las interpretaciones. Me preocupa la poca asistencia en el auditorio incluso de abonados habituales, desconociendo las razones, aunque pueda intuirlas.

El titular, que tampoco dirigió muchos programas, ha ido desencantándonos a muchos y de algunos desaguisados mejor no hablar porque ya está reflejado en su momento. Me quedo con la apuesta que ha supuesto Link Up, cuatro años y preparando el quinto, en cuanto a movilizar a más de veinte mil escolares asturianos para hacer música juntos, labor didáctica y de futuro que no podemos perder si deseamos un siglo XXI con nuevo público que entienda y disfrute de la música en general y la sinfónica en particular. De los 16 conciertos de abono en la capital, parece haberse aparcado la idea gastronómica y pediría más publicidad para las conferencias en colaboración con la Universidad de Oviedo por lo que suponen de acercamiento al concierto posterior, mucho más que las notas al programa (este curso se han recuperado las revistas que siguen siendo necesarias aunque los costes aumenten el siempre ajustado presupuesto). Se ha mantenido al maestro Lockington de principal director invitado así como otras batutas conocidas con resultados desiguales, a los que sumar una larga lista de solistas invitados donde no han faltado los primeros atriles de la OSPA, apostando por los de casa que no desmerecen nunca. No quiero olvidarme de la aportación a la temporada de ópera que pese a privarnos como abonados de una continuidad en la temporada, es la “financiación asturiana” a la segunda temporada más antigua de España y pone el nivel alto en un foso compartido con la OFil.

Del ciclo Conciertos del Auditorio y Jornadas de Piano “Luis G. Iberni” globalmente todo un éxito en cantidad y calidad, 19 conciertos más el de Lang Lang fuera de abono, apostando sobre seguro con figuras que aseguran llenos frente a otros que “equilibran” una oferta que supone no ya un atractivo cultural de primera sino enriquecer nuestro “Paraíso Natural” y generar un tejido económico que aún debe explorarse más a fondo. La Oviedo Filarmonía, además de su participación en las temporadas de ópera y zarzuela, supone el ropaje ideal para cantantes y solistas que van conociendo la madurez y flexibilidad de una orquesta originariamente “de foso” pero creciendo con los años, aunque nuevamente la titularidad parezca distanciarse de lo que cualquier melómano desea para una orquesta como la ovetense.

Tanto la temporada de ópera como la de zarzuela han ido ganando públicos jóvenes, espantando a los “conservadores” que desean figuras mundiales, con las que no podría mantenerse el actual nivel, apostando también por repartos “noveles” que también sirven de aprendizaje con las voces principales aunque siempre echamos de menos algunas, siendo algo preocupante constatar cierta continuidad en algunos de los elegidos que no van parejos a la “calidad” esperada, echando de menos otras que parecen olvidadas para las temporadas carbayonas cuando no desaparecidas, mientras algunas hacen dobletes en el Campoamor.

De los gestores supongo que daría para mucho, algo como con el fútbol y el seleccionador, pero intuyo que cierta “comodidad” da la impresión de evitar buscar, optando por castings cerrados donde hay de todo. Como subida al carro que en cambio ha resultado muy positiva, en este caso con el CNDM el ciclo “Primavera Barroca” plenamente asentado y con público fiel además del joven al que esta música parece llegarle mejor que la sinfónica, con un avance para 2017 que promete mantener alto el listón, sin dejarme en el tintero el Ciclo de Música Sacra “Maestro De La Roza” que llena Noviembre de músicas e intérpretes singulares y este otoño llegará a su décima edición, todo un hito que demuestra el trabajo bien hecho con mucho amor por la música a pesar del poco dinero con que cuentan, pero el público se ha volcado y “algo tendrá el agua cuando la bendicen“.

De la Temporada 2016-17 ya conocemos fechas, intérpretes y autores, comenzando por la OSPA (que estará en el FIS el próximo 1 de agosto), arrancando el 14 de octubre con 15 conciertos de abono que traerán nuevas batutas además de las conocidas como Bayl, Rasilainen, Rubén Gimeno, J. R. EncinarVíctor Pablo Pérez que es casi de casa, junto a Oliver Díaz o Pablo González (que estrena la figura de colaborador artístico) y solistas de casa como Andreas Weisgerber, Maximilian von Pfeil o Juan Barahona, además de Leticia Moreno, Jesús Reina o Ning Feng, más los “aportados” por directores que trabajan con otras formaciones y nos “descubren” figuras que triunfan en otros escenarios, también al otro lado del charco, nuevamente con repertorios equilibrando novedades y tradición, destacando los compositores españoles Jesús Torres, Marcos Fernández y Consuelo Díez junto a Mason Bates en contraposición a la interpretación de la novena sinfonía del avilesino Ramón de Garay (1761-1823), un clásico que en La Villa del Adelantado llevan años recuperando.

Mención especial para los 20 Conciertos del Auditorio y Jornadas de Piano “Luis G. Iberni” que harán volver a Oviedo los grandes Sokolov, Volodos, Pogorelich además del “debut” de Martha Arguerich en la capital junto al último triunfador de Santander, Juan Pérez Floristán, además de “las mezzos divas” Bartoli y Di Donato, también conocidas en Oviedo, sin perder de vista los “fichajes” de Bryan Terfel y Piotr Beczala con la OFil, así como Nathalie Stutzman en la batuta… porque 125 años del Campoamor no podían olvidarse de las figuras actuales aunque sean en recital, sin olvidarnos de formaciones y solistas de primera (Akademie für Alte Musik de Berlín, Orfeus Chamber Orchestra con Alisa Weilerstein, Renaud Capuçón o el nuevo espectáculo de Daniel Hope, así como el Cuarteto Brodsky con la Sinfónica de Guanajuato) que traerán a Oviedo melómanos llegados de todas partes.

Y es que la temporada del coliseo carbayón sigue su línea, ópera y zarzuela con las dos orquestas en foso y dos coros solventes como el propio de la ópera (con Elena Mitrevska de nueva directora) más la Capilla Polifónica “Ciudad de Oviedo”. Aún no conozco el próximo festival lírico, recién finalizado el actual pero sí la LIXX Temporada, con un estreno nacional, Mazepa de Tchaikovsky combinado con los “imperdibles” Mozart, Verdi, Bellini y Gounod, volviendo a los viernes jóvenes donde los repartos de “cover” siempre preparados para cubrir bajas inesperadas, tienen su protagonismo. Los años anteriores he intentado no perdérmelos por el aire fresco y calidad que los “primeros repartos” no siempre tuvieron. Gijón se ha sumado a la oferta y esperemos continúen las entradas de última hora ¡a 15€! y las proyecciones en pantalla gigante que están llevando la lírica a lugares y públicos que probando seguro repiten en vivo, algo constatable por quien suscribe.

También haremos escapadas puntuales como a la vecina y cercana León donde el órgano Klais de “la Pulchra” seguirá sonando muchos jueves antes del sabatino vermut madrileño, además de conciertos gratuitos donde el pago es el peaje del Huerna y la cola obligada, pero están a poco más de una hora, así como la fiesta del Euskalduna bilbaino. Continuaré jugando todas las semanas a la Primitiva porque mi ilusión es viajar con la disculpa de la música, aunque con ella podamos hacerlo sin movernos de casa.

Seguimos con gobierno en funciones y hay dudas sobre la magnitud de los “obligados” recortes donde la cultura seguida o unida a la educación parecen estar en primera línea de fuego, así que viendo el curso que se avecina, toquemos madera y digamos aquello de “que me quede como estoy”. Mientras tanto, a disfrutar de agosto y hasta la próxima…

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