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Villancicos en Málaga

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Viernes 27 de diciembre, 20:15 horas. Málaga, Iglesia del Sagrado Corazón: “Concierto para La Paz. La Navidad en el Mundo”. Orquesta Promúsica y Coral Santa María de la Victoria. Directores: Javier Claudio Portales y José Eugenio Vicente.

Varias generaciones musicales de intérpretes y obras se dieron cita en la hermosa iglesia neogótica ubicada en la plaza de San Ignacio en un concierto de villancicos que sirvió para comprobar cómo la música navideña sigue vigente y más cuando se interpreta desde el corazón y con espíritu solidario.
La Orquesta Promúsica de Málaga es todo un proyecto formativo para instrumentistas de cuerda fundado en 2009 gracias a la propuesta y el impulso de la Fundación Musical de Málaga diseñado y dirigido por el violinista y pedagogo malagueño Javier Claudio, profesor de violín en el Conservatorio Superior de Música de la ciudad. tiene como objetivo ofrecer apoyo, formación y estímulo musical actualmente a cerca de un centenar de niños y jóvenes de 6 a 26 años. La característica más destacada del proyecto es que los alumnos mayores ayudan como voluntarios en la formación de los más pequeños, creando una imbricación muy especial entre todos. El Proyecto tiene tres jóvenes orquestas: Orquesta Infantil, Joven Orquesta y Orquesta de Cámara, que pudimos disfrutar en las dos partes del concierto.

Sería los más pequeños quienes abrirían la velada con cuatro obras adaptadas a su nivel y con dos directores que también son instrumentistas de la Orquesta de cámara de Promúsica, Beatriz Claudio (violonchelo) con la Polka “Bella Bocca” de Waldteufel, y Bass-icamente Navidad de Piertpont ambas en arreglos de Bob Phillips, una gozada el entendimiento entre los músicos y la complicidad además del trabajo en la segunda, con un “swing” sin percusión digno de elogio, y Guillermo de Alba (contrabajo) con The Village Bells (Brahms) y The Sound of a sound (R. Meyer), partituras bien elegidas donde a los fundamentos de la cuerda se unen capacidades básicas como el ritmo y sobre todo el humor en ese “juguete musical” de Richard Meyer. Bravo por los “peques” y unos directores que apuntan maneras además de la pedagogía necesaria para llevar adelante estas cuatro obras.

La Joven Orquesta ya con el maestro Portales nos dejaron por su parte unos arreglos muy conseguidos de tres “clásicos americanos” como Let it Snow! (Jule Stine), Mister Santa (Pat Ballard) que no es sino el conocido Mr. Sandman bien traído a la orquesta de cuerda, y el eterno Irving Berlin fusionado Happy Holiday y White Christmas en una adaptación muy lograda para la una orquesta de cuerda, finalizando con el público malagueño sintiéndose vienés y la Marcha Radetzky de Johann Strauss padre, las palmas en su sitio además de matizarlas.

La Coral Santa María de la Victoria fundada por el recientemente fallecido Padre Gámez en 1969, y bajo la dirección del pianista malagueño además de catedrático José Eugenio Vicente Téllez, mantiene su excelente nivel de homogeneidad, empaste, afinación y buen gusto, años de tradición que suman enteros para un coro con mucha historia en estos 50 años de trayectoria con relevos generacionales que continúan la calidad y musicalidad que Don Manuel les transmitió desde sus inicios.

La parte “a capella” desgranaría lo mejor del repertorio navideño comenzando con Oh qué precioso niño (Mozart), El mensaje de los ángeles (F. A. Gevaert) que muchos conocemos como “Gloria in excelsis Deo“, bien compensado en sus cuatro voces, el villancico malagueño Dime niño (armonizado por A. Pérez Moya), en tempo y aire “clásico” como era de esperar en la formación malacitana, el popular Chiquirritín (armonizado por Oriol Martí) jugando con diferentes aires y contrastes entre las cuerdas, el Villancico Cordobés (arreglo de Francisco Civil) que no es otro que “Hacia Belén va una burra” en una armonización bellísima, Campanas de Belén del recordado Manuel Gámez López (Fuengirola 1927 – Málaga 2019 ) a quien Málaga le debe mucho y en el mundo musical aún más, para finalizar con Es Navidad (Gevaert).

El cierre del concierto lo ofrecerían junto a la Orquesta de Cámara con la batuta del Maestro Portales en cuatro obras populares donde la cuerda y las voces (reubicadas en su colocación como la orquesta, es decir los graves juntos, a a derecha según los vemos) dieron el salto de calidad, pues lo sinfónico coral une lo mejor de las dos formaciones. Primero A Christmas Festival (Leroy Anderson), un popurrí de temas navideños que reconocemos por tantas películas y grabaciones, especialmente los que ya peinamos canas, siguiendo con la popular alemana O Tannembaum (“El abeto” aunque conocida como “Oh! Luz De Dios”) y el arreglo del padre Gámez sobre el universal Noche de Paz de Gruber.

Para concluir en todo lo alto nada mejor que Haendel y el Aleluya de “El Mesías” donde las voces se emplearon a fondo, bien todas las cuerdas con unos bajos redondos y unas sopranos seguras, más una orquesta madura donde no echamos de menos vientos ni percusión dejándonos una versión ideal que sería el broche de oro para este mi último concierto del año en mi querida Málaga.

P. D.: Gracias a mi querido amigo Manuel L. Oliver-Copons por la invitación y el reencuentro breve e intenso, siempre con la música como “disculpa” y el recuerdo a Don Antonio.

Mozart y Haydn bien valen una misa

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Martes 16 de abril, 20:30 horas: San Isidoro El Real, Oviedo. Concierto: Un Clasicismo sacro: “Mozart y Haydn alla breve“.

En plena semana de Pasión la música en vivo no podía faltar y volvíamos a llenar el templo barroco de la plaza de la Constitución, la del Ayuntamiento ovetense, tras el “pago” de la Misa previa para encontrar asiento en un concierto con músicos de casa, bien avenidos como son el coro Amicorum Musicae que dirige Julia Fernández González, un grupo de cuerda de la Orquesta de la Universidad de Oviedo con Carla Martín Fernández de concertino, y el organista Emilio Huerta Villanueva, todos bajo la dirección de Amaro González de Mesa, a quien conozco desde sus años de estudiante de canto y ahora dirige el Coro de la Universidad de Alcalá, donde repetirán este programa el 11 de mayo, así como la Sociedad Coral “Excelentia” de Madrid. De todos ellos dejo escaneadas biografías así como las notas al programa de la Dra. María Sanhuesa Fonseca, perfectas para una mejor comprensión de las obras elegidas para este martes santo que continúan ampliando el repertorio del coro asturiano.

Obras “breves” pero intensas, muchas conocidas, comenzando por Mozart y terminando con Haydn, dos clásicos que eligieron el latín como idioma sacro salvo la inicial con el coro “a capella” God is our Refuge and Strength, KV 20 , obra de corta duración ideal para calentar voces, mostrando la supremacía femenina pero equilibrada con las voces graves antes de proseguir ya con los instrumentistas Santa Maria, mater Dei, KV 273, formación original y página bien interpretada por todos al igual que Alma Dei Creatoris, KV 277 donde intervinieron dos solistas del propio coro no indicados en el programa pero con buena afinación y proyección a lo que ayudó la propia acústica de San Isidoro que multiplica no solo las voces sino al sexteto de cuerda y un órgano eléctrico reforzando graves, redondeando esta alegre página del genio austríaco.

El conocido Ave verum corpus KV 618 se inició hasta tres veces por “discrepancias” entre coro e instrumentistas en cuanto a entradas y tempo, pero ya arrancado nos dejó una buena versión aunque personalmente falta de más matices. Otro tanto en cuanto a dinámicas algo exageradas fue el exitoso Lacrimosa del inacabado Requiem KV 626, ambos bisados al final del concierto, esta vez más “contenidos” y ya rodados tras el concierto al completo. Entre ambas otra de las páginas sacras de Mozart que no suelen faltar en las ceremonias como el Laudate Dominum, (de las Vesperae Solennes de Confessore, KV 339) con Lucía García Fernández, soprano del coro a quien se la escuchó perfectamente afinada y “ensamblada” con todo el conjunto, algo bajo de volumen el órgano, pero bien llevado globalmente por Amaro González en esta digna selección de las obras del genio de Salzburgo que van desde las tempranas hasta esa cumbre que es el réquiem y donde el grupo instrumental resultó más que suficiente para unas versiones muy dignas.

Tras una breve pausa para cambiar papeles y descansar pudimos escuchar a Haydn y su Missa brevis Sancti Joannis de Deo in B, Hob. XXII/7 hermosísima, de nuevo con Lucía García de solista en el Benedictus, un ordinario de la misa corta pero intensa, obra clásica de “papá Haydn” por su escritura característica, y donde los universitarios junto al organista de Pola de Siero dieron la talla en cuanto a buen gusto y musicalidad; Amicorum Musicae demostraron el porqué de su nombre, amigos de la música que siguen ofreciendo estos conciertos donde alternan éxitos y páginas menos escuchadas con distintos directores, esta vez González de Mesa, con quien ya trabajaron anteriormente.

Semana santa de vacaciones para unos, trabajo para otros, recogimiento y disfrute siempre con la música protagonista que seguirá siendo protagonista como el resto del año.

Comienza otra semana de música en Avilés

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Viernes 5 de abril, 20:00 horas. XLII Semana de Música Religiosa de Avilés, Iglesia de Santo Tomás de Cantorbery. Coro Easo Araoz gazte, Ana Belén García Pérez (órgano), Gorka Miranda (director). Obras de Mendelssohn, Buxtehude, Rheinberger, Guridi, Widor y Chilcott.

Cuarenta y dos años de una cita previa a la Semana Santa avilesina con protagonismo de la música religiosa organizándola desde la calidad y la amistad en tiempos de penurias económicas que no pueden con la ilusión y buen hacer de Chema Martínez, incansable en la lucha por mantener esta cita imperdible para todo buen melómano que acuden puntualmente, al frente de un equipo digno de elogio.
Y de amistades que acuden cuando se las necesita está llena esta semana que arrancaba este viernes con donostiarras queridos y admirados, la organista Ana Belén García y el Coro Easo Araoz gazte que dirige el maestro Gorka Miranda Blanco, un verdadero placer de programa derrochando calidad en cada obra, variado en estilos, con “el Acitores” en manos de la profesora de Andoaín acompañando con el volumen idóneo, deleitándonos en sus obras solas, más las chicas (de 12 a 17 años) de Easo enamorando desde sus voces jóvenes, limpias, afinadas, de amplias dinámicas, modelo a seguir para una cantera de la que los donostiarras, y vascos en general, siempre son únicos.

Comenzó el concierto con quince minutos de retraso sobre el horario previsto tras la misa de las 19:30 presentando semana y protagonistas del primero de los cinco conciertos, pantalla para no perdernos detalle del coro donde se ubicaron para los Dos Motetes op. 39 de Mendelssohn (1809-1847), sonoridades celestiales en el latín universal de la religión católica que tan grandes páginas musicales nos ha dejado.

Ana Belén García atacaría la Chacona en mi menor, BuxWV 160 de Buxtehude (1637-1707) eligiendo unos registros que conoce en “el Acitores de Santo Tomás” apropiados al barroco y recuperando el sabor a salitre de un órgano impresionante para cualquier repertorio.
Josef Gabriel Rheinberger (1857-1944) escribe su Missa Sincere in memoriam op. 187 para los seis números del ordinario de la misa (Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus, Benedictus y Agnus Dei) que las chicas del Easo Araoz gazte cantaron como ángeles desde el coro avilesino, perfecta emisión de claridad pluscuamperfecta arropadas por Ana Belén, repertorista del mismo, bien llevado por Gorka Miranda en tiempos, siendo él quien arrancaba el “Íncipit” gregoriano antes de la polifonía blanca de color único. A mitad de esa misa el II. Intermezzo de la Orgel Sonate nº 3 op. 88 no solo sirvió de respiro sino de complemento ideal en el discurrir del compositor afincado en Munich, gran conocedor de un instrumento que dominó y para el que escribió páginas casi obligadas para un concierto como el de este lluvioso viernes de abril.

De un coro vasco no podía faltar Guridi (1886-1961) del que escuchamos su Ave María, breve e intenso con todas las chicas, página mariana impregnada de un espíritu que no se pierde en las fiestas donostiarras de agosto donde Ana Belén es parte de ellas desde el Cavaillé-Coll de Santa María en San Sebastián. Ella nos ofreció el Bach’s Memento del francés Charles-Marie Widor (1844-1937), escuela organística que se rinde al “dios Bach” en un virtuoso homenaje desde el coral final de la “Pasión Según San Mateo” que el Acitores hizo sonar romántico, pleno, jugoso en registros, transiciones delicadas entre teclados y todo un juego dinámico además de tímbrico que perduró en Santo Tomás impregnando cada rincón.
Mientras las chicas bajaron hasta el altar y “a capella” nos regalaron Lift thine eyes (Mendelssohn) reafirmando su calidad vocal en todas las cuerdas, increíble y difícil en voces blancas con graves que el órgano refuerza pero solas demostraron el color impecable, los registros amplios y sobre todo una musicalidad única desde ese sello vasco por excelencia.

Para terminar el concierto eligieron al inglés Bob Chilcott (1955) con el piano electrónico de Ana Belén García, compositor que los coros jóvenes tienen en su repertorio por la modernidad armónica que exige escucharse, interiorizar y exteriorizar ritmos genuinos del antiguo cantor de los legendarios King’s Singers, quien en sus Cuatro baladas amarillas toma textos de nuestro Federico García Lorca, vocalizaciones perfectas, contrastes anímicos en cada una, En lo alto de aquel monte un arbolito verde, La tierra estaba amarilla, Dos bueyes rojos en el campo de oro y la explosión rítmica con palmas Sobre el cielo de las margaritas ando, un piano complemento polifónico remarcando una poesía que Chilcott entiende como pocos para los coros del mundo.

El “poderío” vocal de Easo Aaoz gazte fue la propina, colocados en tres grupos (altar y laterales) con la canción de cuna vasca más maravillosa que se haya escrito, Aurtxo Seraskan (Gabriel Olaizola, 1891-1973) que me descubriese Luis Mariano, aquí en Avilés cantada por una solista de altura con un futuro prometedor de voz educada, clara, emisión potente y buen gusto, y el “colchón” a boca cerrada de sus compañeras, manteniendo tensión, afinación, color y calor, bien llevado por Gorka Miranda dejando lucirse a la soprano en esta maravillosa nana que nos dejó la excelencia coral de una cantera de siglos que mantiene la tradición desde esta juventud que seguirá toda la vida cantando, el mejor sabor de boca para esta nueva SMRA que apuesta por repertorios identitarios y calidades plausibles.

Cuando menos es más

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Domingo 17 de junio, 19:00 horas. Santa María La Real de La Corte, Oviedo: Ensemble vocal In Paradisum, Elena Mitrevska (directora). Obras de: Rheinberger, Nielsen, Grieg, Alfvén, Casals, Villa-Lobos, Poulenc, Béla Bartók, Mendelssohn y Diéguez.

Si hace nada me quejaba de la elevada media de edad en los coros salvo honrosas excepciones, nada mejor que acudir a escuchar al Ensemble vocal In Paradisum, cantera coral de la Escolanía de Covadonga que debutó en marzo de 2017 sumándose voces graves hasta las nueve que pudimos disfrutar este domingo veraniego de amplia oferta en la capital, porque este coro de cámara aúna lo mejor que se puede pedir: juventud, gusto por el canto, calidad y repertorio poco escuchado, con la suerte de “fichar” a la macedonia Elena Mitrevska, directora de enorme experiencia que llegó a nuestra tierra como una bendición para ser elegida titular del Coro de la Ópera y sumarla a este proyecto reciente presentado en el programa por otro antiguo escolano como Guillermo Alonso Ares, con buena presencia de familias y amigos del mundo coral hecho desde un nivel envidiable y encomiable.

El empaste que dan los coros de voces iguales es único, en el caso de los hombres su tesitura alcanza el cimiento de los registros profundos, aunque solamente hubiese dos bajos, y la luz de los tenores, cinco divididos en tres y dos aunque plenamente intercambiables como si de violines se tratase. La argamasa entre extremos la ponen otros dos barítonos y el resultado es un color homogéneo ideal.

Los años de trabajo desde la infancia en escolanías y otros coros ya adultos consiguen una técnica y educación necesarias desde una formación vocal completa para unirse todos ellos y afrontar cualquier tipo de repertorio, de lo religioso a lo profano en todas las épocas hasta nuestros tiempos. No me extraña que Mitrevska se encuentre literalmente “en el Paraíso” Natural que es Asturias y en el coral de estos nueve hombres que pueden cantar lo que les traiga y más, en todos los idiomas y combinaciones porque la grandeza musical así lo permite, disfrutando de un concierto extraordinario en el amplio sentido del término.

La propia directora en un español perfecto pese al poco tiempo entre nosotros, nos presentó tras el Herz Jesu Hymne del alemán Joseph Gabriel Rheinberger el viaje musical a realizar, incidiendo en el itinerario global con unos temas donde textos originales y traducciones se nos entregaron con el programa demostrando la importancia de gozar con todo, música y palabra, también leída por distintos componentes del ensemble, siendo de agradecer el esfuerzo del detalle, programas de calidad pareja a la interpretativa sin escatimar nunca trabajo porque el pago va implícito desde al amor por la música.

Un verdadero placer escuchar y contemplar el entendimiento de voces y directora, claridad de gesto, intención, dicción, gamas dinámicas llenas de sutilezas, la música realzando la palabra o el texto elevado por la melodía, juegos onomatopéyicos y reminiscencias gregorianos en una polifonía nórdica que sigue siendo referente coral, sin olvidarse compositores para quienes la voz “a capella” ha sido el mejor instrumento posible. Así fuimos escuchando el Ave Maria de Rheinberger en latín, Aftenstemning del danés Carl Nielsen, Min Dejligste Tanke del noruego Edvard Grieg, la canción folclórica Uti Vàr Hage arreglada por el sueco Hugo Alfvén, Na Bahia Tem del brasileño Heitor Villa LobosO Vos Omnes de nuestro Pau Casals universal que siempre tuvo la voz presente en su obra, Quatre Petites Prières de Saint François d’Assise del francés Francis Poulenc, siempre “a capella” sin echar de menos el piano de las Five Slovak Folksongs del húngaro Béla Bartók, y finalizando pletóricos con Zwei Geistliche Choere del alemán Felix Mendelssohn, sin olvidar la propina asturiana de La filandera de Leoncio Diéguez, un leonés en Asturias con Covadonga y la música en su periplo vital desde la docencia hasta la composición pasando por la dirección.

Pequeñas estampas vocales y enormes obras musicales, lo bueno si breve y cuando menos es más, paisajes evocadores de unas tierras que adoro tanto como su cultura donde la música se integra en la formación personal sin discusiones políticas, desde los ateos a los creyentes, porque cantar a coro es compartir y escucharse. trabajo en común por el bien intelectual y espiritual de todos. Nadie mejor para explicar lo sentido como Guillermo, el escolano leonés con Covadonga como su familia, quien escribe en las notas “(…) sensibilidad y cariño consiguiendo transportarnos a toda una variedad de espacios soñados. Sumiéndonos en calma, mostrándonos un sonido hermoso, embaucador y placentero” ordenándonos disfrutarlo pues no cabe otra cosa, como si hubiese estado físicamente presente en este gozo para los sentidos.

Mieres, fiesta coral por San Juan

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Coincidiendo con las fiestas patronales de San Juan, Mieres lleva celebrando desde hace diecisiete años el “Encuentro coral de los pueblos mineros La mina canta unida“, con visitas de coros amigos invitados por el anfitrión, a menudo devolviendo viaje con nuestro centenario Orfeón de Mieres, el decano de los asturianos, que volvieron a llenar el Auditorio Teodoro Cuesta los días 15 y 16 de junio, siendo el sábado a las 8 de la tarde cuando acudí a escuchar los dos coros en la última jornada.

Antes de comenzar volver a mostrar mi preocupación por la elevada media de edad de unas formaciones con mucha historia pero donde cantar casi es terapia e inclusión social más que buscar la belleza del canto. El envejecimiento de los coros, salvo honrosas excepciones, sigue siendo preocupante, lo que deja voces cansadas, con emisiones no correctas y problemas de afinación, olvidando unos mínimos de calidad que compensan con ilusión y ganas de gustar. No denigro esta faceta pero un coro amateur también debe buscar calidad dentro de sus posibilidades. Y si profundizamos en los repertorios elegidos también nos encontramos con muchas obras conocidas que el público demanda, así como arreglos o adaptaciones que darían para mucha crítica, acompañados por instrumentos que más que ayudar entorpecen, olvidándose de la existencia de obras asequibles, agradecidas y menos populares que como embajadores musicales también deberían dar a conocer.

Es el caso de la veterana Coral Polifónica Follas Novas de A Coruña que dirige el maestro Fernando Vázquez Arias, con acompañamiento de piano (electrónico) a cargo de la armenia Anna Mirzoyan en todas las obras que trajeron a Mieres, distintas calidades con resultados dispares y muy mejorables, donde sí encontramos tradición, popularidad y cierta renovación.

De ejemplo la Insalata italiana (Richard Genee) donde el repaso por la terminología musical debería ir pareja letra y música, aunque no siempre resultó. En general el coro coruñés abusó de brusquedades en emisión y matices, a menudo alejadas de lo escrito, con desajustes para elegir entre cuerdas y piano, por otra parte con desequilibrio entre hombres y mujeres que parece endémico en muchos coros y hasta se opta por coros de voces blancas. Los intentos del maestro Vázquez por encajar piano y coro fueron constantes pero la afinación no se logró más los matices demasiado exagerados.

De las tres obras de zarzuela mejor no ensañarme y de la llamada Suite latina del propio director Vázquez Arias resultó un pupurri excesivamente largo de boleros y canciones del otro lado del charco más propicio para una sobremesa que elegirlo para un concierto. Su obra A Coruña e unha serea desconocida para mí ofrece buenas ideas musicales que me gustaría escuchar por otra formación para poder emitir un mejor juicio de valor.

Tras entregas e intercambios de regalos entre los dos coros así como la entrega de distinciones al Área de Cultura de nuestro ayuntamiento por el apoyo a eventos como el que nos ocupa, o la insignia de plata del Orfeón a Rosa Mª Llaneza que lleva toda la vida cantando y es historia viva del coro decano de Asturias,

el Orfeón de Mieres con Carlos Ruiz de Arcaute Rivero seleccionó para casa siete partituras variadas donde se escuchó por primera vez la obra Mieres del camino originalmente para voz y piano del pintor gijonés Juan Martínez Abades (1862-1920) que también escribía música para cabarets y salones de su época. De aplaudir la incorporación de temática local buceando o trabajando en adaptaciones como esta estrenada hoy por el propio orfeón.

Del folklore asturiano no podían faltar el Axuntábense (Sergio Domingo) o la hermosísima Tengo de ponete un ramu de Benito Lauret que tanto hizo por la música en Asturias durante su estancia allá por los años 70 con la entonces Orquesta de Cámara “Muñiz Toca” que sería la Sinfónica de Asturias, y la Capilla Polifónica “Ciudad de Oviedo”. Del repertorio habitual con el que disfrutamos del orfeón La golondrina (J. Pagán), Mi viejo San Juan pero del portorriqueño musicado por Antonio Barés, o Ilusión de amor (Santos Montiel, armonizada por Ginés Abellán), sumándose la conocida Chiquitita del grupo ABBA que dio un toque de “modernidad” aunque también habría mucho que escribir de los repertorios e incorporada recientemente en La Calzada por nuestro decano coro. Con todo felicitar a este Orfeón que con Ruiz de Arcaute está llevando la música coral con el nombre de Mieres por la geografía española.

Tratándose de poner voz, esta vez alzándola con el silencio de la razón, todos los componentes del orfeón a los que se sumó algún conocido más sobre el escenario en una campaña que se extiende por todas partes, hicieron visible con carteles la petición del Grado de Deportes para nuestro Campus de Mieres, pues ya va siendo hora de dotar de más contenidos a unas instalaciones modélicas e infrautilizadas por parte de la Universidad de Oviedo, el pasado minero e industrial que tanto dio a Asturias y España, teniendo todavía por saldar una deuda con Mieres, justo cuando se vuelve a plantear el cese de la actividad minera y la defensa de energías limpias y renovables. Al menos que nos dejen ser una verdadera ciudad universitaria al completo.

El colofón tras la reivindicación, Asturias, patria querida cantado por todos los presentes que volvió a sonar luchador y esperanzador porque “quien canta, su mal espanta”.

Todavía llegaría a casa para el “Liceu a la fresca” con un Manon Lescaut de Puccini donde brilló el español Carlos Chausson y el estadounidense Gregory Kunde que cunde pese a los años, aunque no haya sido para archivar. Al menos el “horario cultural” no resultó ser las dos de la madrugada sino el llamado “prime time” y todo lo que sea popularizar la ópera siempre será bien recibido.

A disfrutar de la fiesta siempre con música…

Placeres corales

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Miércoles 18 de abril, 20:30 horas. Auditorio Teodoro Cuesta, Mieres: II Semana de la voz: La Voz en la Música Coral. Ensemble Voblana, Fernando Santirso González (piano), Rocío Fernández López (directora). Entrada: 5 €.

Me pregunto dónde está la afición coral mierense, porque de nuevo el auditorio que lleva el nombre de nuestro poeta, escritor, folklorista y músico local presentaba una entrada ridícula y desalentadora para todo el que se sube al escenario, y eso que los artistas viajan con sus familias y amistades, esta vez desde la cuenca hermana. Con esfuerzo se organiza esta semana de la voz y nada mejor que un coro justo cuando la Música Coral ha sido declarada bien cultural de la sociedad en España. cuya texto dejo aquí:

“El reconocimiento de la actividad coral como bien de nuestra sociedad y el apoyo a las iniciativas que persigan su fomento, así como el reconocimiento de la figura del director de coro como elemento indispensable de dicha actividad”.

Un coro de cámara con cuatro voces por cuerda, doce voces más la directora, todas mujeres, voces blancas que son el espejo a seguir con toda una trayectoria detrás desde el Conservatorio del Nalón formando a niños desde los 6 años, entendiendo que para recoger hay que sembrar, y esta mujeres, todas con estudios musicales decidieron en 2015 organizar este coro de VOces BLAncas del NAlón, pues es el acrónimo de su origen (dejo enlazada su página web). Con un programa dificilísimo y variado demostrando que no hay etiquetas, solo buena música coral -hay que buscarla- cantado de principio a fin de memoria con coreografías varias, implicación de todas ellas, no es de extrañar que allá donde van sean premiadas. Elegantes y sobrias, falda azul azulete con top negro, zapatos negros o descalzas, según las canciones, y el tono dándolo una de las componentes para cercanía en la escucha y comodidad en la dirección.

La calidad de VOBLANA es innegable, nos dejó boquiabiertos y disfrutamos como hacía tiempo con su empaste, afinación, sentimiento, buen gusto, desparpajo al presentar distintas componentes cada uno de los temas largamente aplaudidos como no recuerdo en Mieres, y un placer coral junto a mi admiración por estas jóvenes que nos hicieron pasar este miércoles al fin primaveral con sus temas.
Con la sala en penumbra fueron entrando con velas para cantarnos la bellísima canción irlandesa Jersulamen (en arreglo de Michael McGlynn) circulando entre las butacas y pasillos en un efecto de abrazo vocal desde la siempre difícil heterofonía, esa textura única donde las trece voces eran independientes para alcanzar esa belleza indescriptible.

Una muestra de polifonía religiosa con la Salve Regina del húngaro Miklós Kocsár nos transportó a las formaciones monacales, coros de niños o monjas de luz celestial, con unas sopranos sorprendentes y las contraltos sustentando unos graves increíbles para las voces blancas, en esta difícil página llena de disonancias y contrapuntos delicados bien interpretados por las chicas de Voblana.

Ya conocía Nunc dimittis del alicantino Albert Alcaraz, con la contralto solista y el piano de Fernando Santirso González antes de la entrada del coro a capella sumándose el teclado dejándonos una interpretación portentosa.
El gallego Julio Domínguez es otro de los grandes compositores para coro de nuestros días, y el Pater Noster de Voblana conjuga una hermosa partitura y una ejecución detallista, vocalizada y sentida con Rocío Fernández que conoce cada obra a la perfección también como contralto, lo que se nota por el entendimiento entre todos.

Torrevieja es un referente mundial en el mundo de los coros y sobre todo por su certamen de habaneras donde Voblana se presentaron con Habanera Salada (Ricardo Lafuente Aguado) balanceada al ritmo marino con el vuelo de la falda cual olas mediterráneas sobre las que se reflejaron unas celestiales sopranos, estratosféricas en agudos bien emitidos y sin chillar, con una sonoridad envidiable de las trece voces al sumarse la directora que en un extremos simplemente apuntaba y ayudó al final siempre exacto. La repetirían como regalo.

Desconocida para mí esta partitura actual desde México La Muerte Sonriente de la joven compositora Diana Syrse con toda su cultura de celebración alegre para ese paso obligado, resultó un auténtico bombazo por la puesta en escena, recitado previo, de nuevo la contralto solista, la coreografía, sumar instrumentos precolombinos, percusión y aerófonos, crótalos en tobillos o muñecas, percusiones con los pies en las tablas en un auténtico espectáculo, visualmente un placer y vocalmente estratosféricas. El número 13 es mágico y sin supersticiones con Voblana, y la sonrisa fue de oreja a oreja contagiándonos vitalidad, juventud y excelencia musical.

Todavía quedaban dos joyas más. Bob Chilcott es otro reputado compositor coral y con un pianista de talla como Fernando Santirso, sin contrabajo ni batería, pudimos escuchar el “Kyrie” y el “Sanctus” de A Little Jazz Mass, aires de gospel en latín para unas liturgias que deberían ser obligadas cuando se cantan así, voces llenas de matices y dinámicas amplias pero siempre ajustadas, buen gusto y estilo, movimiento corporal adecuado y las trece voces de color único lleno de brillo.

Fin de fiesta mágico con un piano virtuoso necesario para el arreglo de Bohemian Rapsody de Queen, maravilla de mi juventud por la que no pasa el tiempo, la inspiración clásica de Freddie Mercury cuya voz llegó a rivalizar con “la Caballé” para regocijo olímpico. Adaptación para voces blancas y piano que por momentos nos puso la carne de gallina y una lágrima corriendo por la mejilla.

Porque habiendo calidad en la partitura y además en interpretaciones como esta de Voblana y Fernando Santirso nos encontramos con este auténtico espectáculo músico-coral, de trabajada coreografía donde cada motivo daría para una exposición fotográfica, interpretación global tanto corporal como vocal de estas trece flores con piano que espero sigan funcionando en estos tiempos donde la verdadera crisis acaba siendo la intelectual, y mejor desconectar de las noticias para seguir disfrutando con la mejor terapia.

Si es coral y del nivel de Voblana el placer es obligado. Excelencia coral y el mejor de los conciertos de esta II Semana de La Voz organizada por la Concejalía de Cultura y la coordinación de la Escuela de Canto y Repertorio Haragei que dirige mi querida Elena Pérez-Herrero que disfrutó tanto o más que los privilegiados que acudimos este miércoles al auditorio de este Mieres adormecido y gris donde la luz sigue poniéndola la música.

GRACIAS

Dorado renacimiento vocal

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Domingo 15 de abril, 19:00 horas. Sala de Cámara, Auditorio de Oviedo, V Primavera Barroca: El León de Oro, Marco Antonio García de Paz (director). #Monteverdi 4.5.0 Italia y España: La Edad de Oro. Obras de G. P. da Palestrina, C. Monteverdi y Tomas Luis de Victoria.

Continúa este ciclo ovetense por quinto año, en colaboración con el CNDM (Centro Nacional de Difusión Musical) que por climatología y obras este domingo merecería llamarse “Invierno Renacentista”, supongo que programado aquí por ese intercambio entre Ayuntamiento y el centro dependiente del Ministerio Educación, Cultura y Deporte cultura que también mantiene su ciclo monográfico de Monteverdi, y que siempre sea bienvenido nuestro mejor coro de la historia que tiene a Peter Phillips como Director Honorífico del que han bebido y tomado buena nota para repertorios como el que sonó en la sala de cámara.

El León de Oro (LDO) es capaz de organizar sus voces en todas las combinaciones y ubicaciones posibles en la permanente búsqueda de la belleza sonora: 19 voces blancas y 22 para Palestrina o Monteverdi para combinar en Victoria 15+14 o 17+10, posibilidades que pocos coros tienen pero que nuestros “leones” llevan trabajando desde siempre, siendo estas obras renacentistas de tres grandes polifonistas un verdadero masaje espiritual además de un esfuerzo físico y mental para cantantes e incluso público.

Como recuerda Enrique Martínez Miura en las notas al programa que dejo aquí arriba, el Concilio de Trento marcará un antes y después en la música religiosa para convertirla en “digna y clara” siendo Giovanni Perluigi Da Palestrina (1525-1594) y su Missa Papae Marcelli (1567) el modelo a seguir por todo compositor en pos de poder seguir el texto litúrgico. Tras el Laudate pueri Dominum (1572) que ya trabajasen no hace mucho, “los leones” afrontaron la difícil misa papal con la pulcritud a la que nos tienen acostumbrados, voces que mantienen tras veinte años una base sólida sobre la que la renovación es natural y hasta necesaria. El equilibrio de color y dinámicas lo logran con las combinaciones ya apuntadas, siempre buscando el mayor entendimiento del texto y la riqueza melódica y armónica de las partituras. Los cinco números del ordinario de esta “Misa del Papa Marcelo” escuchados fuera de la liturgia los seguimos como si en ella estuviésemos, creyentes o simples oyentes pero nunca pasivos, fieles seguidores convertidos en “leónigans” que crecen en cada concierto del LDO. Inmensidad coral esta partitura donde se respira paz y misticismo, el tactus lejano de la rítmica mecánica barroca que este coro conoce como pocos dándole esa ductilidad en cualquier repertorio pero la maestría en esta “Edad de Oro” de la polifonía.

Tras la solemnidad vendría el color de Claudio Monteverdi (1567-1643) considerado el primer barroco aunque las obras elegidas rezuman renacimiento madrigalesco pese al texto religioso, la música sobre todas las cosas capaz de iluminar una oración cual madrigal divino, pasar de lo terrestre a lo celestial con esa naturalidad tan única transmitida en las voces del LDO. Adoramus te Christe, SV 289 presenta homogeneidad en el color vocal y todo el juego polifónico limpio que este coro atesora desde hace más de 20 años. Cantate Domino canticum novum SV 292 a seis, es realmente luz vocal, cántico nuevo madrigalesco, de poderosos graves y etéreos agudos con el texto latino siempre preciso, claro y rítmico como estilo propio que preparará un barroco universal desde la vieja Europa con las repúblicas italianas y el mecenazgo pugnando por imponer modas y estilos. Ambas partituras serían bisadas para finalizar el concierto para regocijo de una sala completa rendida de nuevo al león.

De Tomás Luis de Victoria (1548-1610) el LDO se ha convertido en el referente coral frente a la tradición inglesa precisamente de la mano de P. Phillips, fundador de The Tallis Scholars que ha encontrado en nuestro coro la perfecta herramienta para el músico español más importante y universal del Renacimiento. Así que el Magnificat Primi Toni (1600) a ocho, y el Regina Caeli laetare (1576) volvieron a sonar únicos en estas voces, combinando y reponiendo elementos, protagonismos compartidos con la recompensa del esfuerzo titánico que ha dejado huella, cantando al abulense como pocos coros.

Otro éxito de nuestro coro esperando el siguiente en la sala principal nada menos que en los Conciertos del Auditorio del próximo miércoles 25 de abril con la Orquesta del Mozarteum de Salzburgo dirigida por Leopold Hager para cantarnos la Misa de Coronación para órgano,coro, solistas y orquesta en domayor, KV 317, otro hito del LDO que espero contar desde aquí.

41 años de SMRA y otro estreno en Avilés

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Sábado 17 de marzo, 20:30 horas. XLI Semana de Música Religiosa de Avilés, Parroquia de San Nicolás de Bari: coro femenino de cámara Aquam Lauda, Javier Busto (director). Obras de Josu Elberdin (1976), Alfonso X El Sabio (1221-1284), Michael McGlynn (1956), Tomás Luis de Victoria (+1611), Javier Bello-Portu (1920-2004), David Basden (1957), Christine Donkin (1976), Hyun Kook (1967) y Javier Busto Sagrado (1949).

La Semana Santa avilesina tiene una cita previa en el terreno musical, otra veterana y referente de la música religiosa dirigida por Chema Martínez al frente de un equipo que con mucho trabajo y esfuerzo de todo tipo en esta era de recortes siguen apostando por la calidad y ofreciendo conciertos de primera donde sigue el espíritu de los estrenos que marcan parte de estas cuarenta y un ediciones.

Un coro de cámara hoy con 17 voces blancas irundarras con Javier Busto de director era todo un reclamo y cartel ideal para arrancar la edición 2018, primero de los cinco conciertos y tres espacios, con un público abarrotando la iglesia de San Nicolás tanto local como aficionados de toda Asturias y alumnos además de amigos del doctor Busto, muchos “leones” que han bebido de las enseñanzas de esta figura de la música coral internacional. Un lujo tenerlo entre nosotros y volver a disfrutar no solo de la calidad de sus coros sino de los repertorios que explora como conocedor de toda la actualidad coral en los múltiples certámenes internacionales a los que es invitado como jurado.

Aquam Lauda, con todo el juego de su propio nombre, es un coro ideal para cantar partituras de todas las épocas y estilos, apostando por un eclecticismo enriquecedor para coralistas y director, aunque centrándose en la temática religiosa avilesina trajeron una selección desde las Cantigas de Santa María medievales arregladas por el propio Busto (que sigue dando los tonos desde un mini teclado electrónico) hasta nuestros días pero siempre con más peso contemporáneo. Las voces iguales permiten la homogeneidad de color, aún más las femeninas a las que sumando una técnica prodigiosa, un empaste ideal y una musicalidad innata en los coros vascos, da por resultado este canto cristalino.

Desde la sacristía al frente del altar y en corro comenzaron con Beata es, Virgo María (Elberdin) antes de presentarnos las tres cantigas elegidas y arregladas por Javier Busto, las números 257 y 328 con pandero de percusión y vestimenta armónica medieval pero totalmente a capella y sentida de hoy la conocida Santa María (nº 100) en el medio, la vuelta al pasado con los medios actuales, preparando nuestros oídos a una polifonía deliciosamente espiritual.

Mariam Matrem del irlandés Michael McGlynn contó con el solo de Montse Latorre, una soprano de voz pura y cristalina, casi infantil que repetiría en el Dona nobis Pacem (Hyun Kook), antes de nuestro Victoria y su Domine, non sum dignus transportándome estas voces femeninas al Monasterio de las Descalzas Reales madrileño cual otra inspiración del tolosarra Javier Bello-Portu y su O vos omnes, motetes renacentistas de todas las épocas, la polifonía pura que permite orar con música, sin perderse ni una sílaba siguiendo el espíritu tridentino.
La figura de la velada sería el australiano David Basden que de los cuatro cantos sacros escritos para Aquam Lauda, el último, Alleluia, sonaría por vez primera en Avilés, estreno mundial tras Ave Maria, God be in my head y Ave Maris stella, cantos marianos desde las voces blancas, estilos religiosos atemporales pero bien entendidos por compositor e intérpretes.

La mezzo Pili Anuncibay sería la solista en el pasillo central para el complicado Magnificat de Donkin con el coro “abrazándonos” en paralelo a parte del público en un despliegue efectista y efectivo, sin necesidad de director (el trabajo previo nos lo imaginamos) y escucha mutua atenta, donde la unidad tímbrica resultó milagrosa, continuidad de unas voces a otras, disonancias que finalizaban consonantes en un clima irrepetible.
Cerraría este concierto seguido en un silencio casi sepulcral Ubi caritas del propio Javier Busto, este himno religioso antifonal de Jueves Santo y el lavado de pies que comienza cantando “Donde hay caridad y amor, allí está Dios” que han musicado grandes compositores de todas las épocas, amor coral y religiosidad suma en cántico celestial, elevado en el amplio sentido de la palabra por las mujeres de Aquam Lauda que aún nos regalarían otro tema de su director sobre texto de Santa Teresa de Jesús, unión de música y mística por parte del músico de Hondarribia y un himno propio mientras se retiraban a la sacristía dando por finalizada esta verdadera eucaristía coral con Busto de oficiante, común unión vocal.

Alleluia (D. Basden)

 

Santa Cecilia en Mieres

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Este 2017 la festividad de Santa Cecilia caía de miércoles, por lo que en Mieres decidió ocupar no ese día sino dos sábados el Auditorio Teodoro Cuesta, anterior y posterior al 22, con sendos conciertos a cargo de nuestras mejores señas musicales de identidad, el Orfeón y la Banda, también con formaciones invitadas para hacerlas partícipes de la fiesta y con las que hay especiales relaciones.

El sábado 18 y con poco más de media entrada era el día coral de la patrona con dos protagonistas de casa: la orfeonista y pianista Susana Álvarez y el director Carlos Ruiz de Arcaute Rivero, la primera encargada de abrir concierto con el conocido Torna a Surriento al piano y acompañando al invitado Coro Melódico también dirigido por el titular del orfeón.
Media docena de temas nos dejó esta agrupación femenina de carácter social, canciones conocidas por casi todo el público presente y presentadas por Eustaquio Álvarez Hevia, presidente del laureado e histórico orfeón local, obras sin grandes pretensiones ni arreglos pero que con el acompañamiento pianístico de Susana siempre ayuda y da empaque a estas melodías populares del pasado siglo, que paso a detallar y enlazarlas a YouTube©:
La popularizada por Jorge Sepúlveda Mirando al mar de Carlos de Haro Valencia (+1963) y Marino García González (1910), el bolero Viajera -1947- de Francisco García del Val (1897-1984) en el arreglo de Fernando García Morcillo (1916-2002), la conocida habanera-bolero Yo te diré de la película de 1945 “Los últimos de Filipinas”, con letra del polifacético malagueño Enrique Llovet Sánchez (1917-2010) y música del compositor y pianista húngaro Jorge Halpern (1916) en arreglo de M. Salina, la también muy versioneada Torna a Surriento (1902) de los hermanos De Curtis, el pintor y poeta Giambattista (1860-1926) y el músico Ernesto (1875-1937), más dos canciones de la mexicana afincada en EE.UU. María Grever (1884-1951) Cuando vuelva a tu lado (1924) y Despedida (1946).

Sin más espera que la entrega de presentes más el agradecimiento a los invitados, llegó el turno del
Orfeón de Mieres de nuevo con Carlos Ruiz de Arcaute que desgranaron otra media docena de temas de su repertorio, esta vez explicados por el director y una muestra de los diferentes estilos que nuestro coro lleva por toda la geografía, igualmente enlazados a su canal en YouTube©, ganando en empaste y sonoridades aunque se note el cansancio en alguna cuerda. Comenzaron con Señor, me cansa la vida (Antonio Machado / Juan Alfonso García, 1935), el siempre agradecido folklore asturiano de Atardecer (Sergio Domingo), Ay! un galán (Javier Armenter, 1965) y Mocina, dame un besín (Senén Guillermo Molleda / Antolín de la Fuente) más la habanera popular de Totana Un velero y una canción de Santos Montiel en armonización para coro mixto de José Luis López García, para finalizar recordando a Puerto Rico en un arreglo que personalmente nunca me ha gustado de Mi viejo San Juan (Noel Estrada / arr. Antonio Barés). Nuevos detalles entre formaciones para seguir recordando este concierto de “los coros de Carlos y Susana” con repertorios y objetivos distintos aunque la música vocal no entienda de etiquetas.

El broche final unió a los dos coros para entonar con el público sumado a ellos el himno Asturias, patria querida.
Dejo recortes del diario La Nueva España recogiendo el evento:

Y el sábado 25 llegó el turno de la Banda de Música de Mieres que llenó el Auditorio que lleva el nombre de nuestro bate y músico local Teodoro Cuesta, logrando un enorme éxito celebrando también sus Bodas de Plata, compartiendo evento con su “hermana mayor” de Pola de Siero, depositaria y heredera de instrumentos y partituras cuando desapareció la Banda Municipal, devolviendo honores para rescatarla del olvido desde la Asociación Mierense de Amigos de la Música (AMAM) presidida entonces por dos antiguos componentes, el recordado fliscorno Ricardo Merediz y el trompeta Ramón del Llano, que sería su primer director y actual presidente. Cual ave fénix levantaría nuestra laureda banda el vuelo hasta alcanzar una calidad digna de elogio con su actual director Antonio Cánovas Moreno al frente.

El concierto estuvo presentado por Luis Antonio García Pardo, quien además de algunas redundancias y obviedades también leyó las notas al programa que se entregaron a los asistentes, si bien la penumbra no ayudaba a leer, ayudando su aportación en este sentido.

La Banda de Música de Siero de la Asociación Sierense de Amigos de la Música (ASAM), con Alfonso Sánchez Peña al frente tiene una plantilla no muy amplia que lleva 30 años funcionando y parece estar ahora en proceso de relevo generacional. Trajo un programa con cuatro temas distintos y variados en dificultad de ejecución (especialmente para los clarinetes): el conocido pasodoble torero Pepita Greus -1926- de Pascual Pérez Choví (1889-1953), Variazione in blue -1992- del holandés Jacob de Haan (1959), un verdadero regenerador de la música de banda con obras actuales que siguen bebiendo de la tradición, la selección de la zarzuela La alegría de la huerta -1900- del madrileño Federico Chueca (1846-1908) y la selección de temas del musical también llevado al cine My fair lady -1964- de Frederick Loewe (1901-1988), arreglos para banda bien distintos y de resultados dispares en afinación y empaste, pareciendo más cómodos en lo tradicional, en parte por la falta de más efectivos o la carencia de instrumentos como oboes o fagotes que completarían unas versiones algo vacías pese a los esfuerzos del veterano maestro Sánchez Peña que por lo menos sacó buenas dinámicas de sus pupilos sin apretarles demasiado en los aires elegidos tejiendo con los mimbres de que dispone, pues supongo que todos querríamos una verdadera banda sinfónica a falta de orquesta.

Tras la entrega por parte del presidente mierense de una placa agradeciendo la ayuda y hermanamiento de ambas bandas llegó el turno de la local con tres obras actuales, difíciles e impactantes afrontadas desde el duro trabajo y esfuerzo con la ilusión e ímpetu juvenil de todos amén de una plantilla perfecta para las partituras elegidas por el maestro murciano y saxofonista Antonio Cánovas.

Cada concierto de la “plateada” banda mierense es una dosis de optimismo por la música y su intrepretación, difícil siempre elegir obras exigentes para ir ampliando repertorio actual sin perder calidad, al contrario, llenas de complejidades siempre bien resueltas con una plantilla diríamos que ideal en cantidad y calidad, aprendiendo cada día para enamorar al público allá donde actúan.
El murciano Roque Baños (Jumilla, 1968) no solo tiene excelentes bandas sonoras sino que como buen levantino la música de banda corre por sus venas, la mejor base para todo músico. Su pasodoble sinfónico A mi madre no pierde el carácter festivo e hispano esperado pero añade una escritura realmente sinfónica y llena de matices que su paisano Cánovas transmitió a cada sección de la banda para saborear la elegancia, sin echar de menos cellos.

Otro compositor murciano innovador en sus obras para banda es José Alberto Pina (Cartagena, 1984) del que pudimos disfrutar The legend of Maracaibo, partitura de toques épicos casi cinematográficos en la línea de John Barry o Vangelis pero conocedor a fondo de la plantilla de banda sacando de ella momentos bellísimos, contrastes de dinámicas increíbles y personalmente una tímbrica en clarinetes y saxofones exquisita y delicada sin perder un ápice la intensidad demandada. Todas las secciones brillaron a gran altura, con protagonismo de la percusión empujando al resto, sumando un joven trompetista inspirado y unas solistas de flauta u oboe que suman enteros a unas calidades envidiables para una formación que sigue dándonos muchas alegrías a sus seguidores haciéndonos llegar partituras como la de Pina.

Y de cine sería Bonaparte -2008- del austríaco Otto W. Schwarz (1967), equiparable con los murcianos en esta partitura dedicada al militar y distintas etapas, documental musical con variaciones del himno francés bien delineadas, herencia beethoveniana de La victoria de Wellington (La batalla de la victoria) y los contrastes dinámicos, anímicos, contagiados por todos los soldados a las órdenes del “mariscal Cánovas”, músicos plegados al mando, respondiendo al detalle desde una percusión marcial siempre ajustada a los toques militares. Músicas de nuestro tiempo, compositores básicamente españoles preparados y con proyección internacional interpretados por músicos con mucho futuro.

Finalizada la música el presidente de la ASAM hizo entrega de una placa para recordar estos 25 años de hermanamiento con la Banda de Música de Mieres, digna heredera de la municipal que también conocí y me acercó a una música que nunca he abandonado. Gracias y feliz aniversario.

Liturgia leónigan

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Miércoles 8 de noviembre, 20:00 horas. Teatro Jovellanos, Sociedad Filarmónica de Gijón, concierto nº 1594: 20 años de El León de Oro (LDO), Marco Antonio García de Paz (director). Obras de Tavener, Byrd, Victoria, Pärt, Nystedt, Stanford, Rachmaninov, Arnesen y Lauridsen. Entrada no socios: 10 €.

Como todo declarado leónigan convencido, no importa peregrinar o repetir concierto porque cada uno es distinto, de nuevo Gijón esta vez teatro, otra acústica y algunas obras más que en la iglesia de La Laboral, pero toda la liturgia de una música coral religiosa que abarca 500 años para los veinte del LDO.

Repaso a parte del repertorio de esta vida coral que entra en plena madurez, lo antiguo y lo moderno en continua evolución, enseñanzas recientes del director honorífico Peter Phillips en Victoria y Pärt, puede que algo más relajados este miércoles pero igualmente entregados a unas músicas que dominan en todas las formaciones y colocaciones.

No importa la dificultad de la partitura, las disonancias casi imposibles, los dobles coros o las distintas ubicaciones en esa continua búsqueda de sonoridades allá donde van, los leónigans seguimos disfrutando. Vocalidad en estado puro, empaste, afinación, gusto por cada sílaba en latín o inglés, en ruso o castellano de acento mexicano como así lo dedicó el estonio Pärt, este coro sigue enamorando y ganando adeptos, los que no pudieron asistir a “la fiesta” del sábado y los que repetimos, porque así somos sus fieles seguidores, hooligans del LDO sin violencia, es decir leónigans.

Volvíamos a disfrutar de las obras dirigidas por P.P. pero asumiendo toda la responsabilidad Marco, de nuevo Tavener pero cambiando a Frank Martin por un muy sentido William Byrd y su Ave verum corpus “de cámara”, la emoción de la religión incluso para ateos porque la belleza no tiene credo.

En la segunda parte de nuevo Standford compartiendo visiones recuperadas y asentadas como el sorprendente Inmortal Bach (Knut Nystedt) aprovechando escenario y pasillos laterales para cantar a Mein Gott “deconstruido”, el Bogoroditse Devo (Rachmaninov) aún más profundo o ese “inmenso misterio” de Morten Lauridsen tras la “nueva” Even When He Is Silent (Kim André Arnesen, 1980) dominando un repertorio cercano a la propia formación con el amplio bagaje de sus compositores, que lo entienden como estos cantores sin complejos y así lo transmiten, búsqueda de la belleza coral en estado permanente de trabajo.

Interesantes las notas al programa de Miguel Rodríguez Fernández-Bustillo “Sobre el análisis musical” que dejo a continuación.

Contestando el último interrogante, con El León de Oro mis análisis son siempre emocionales, si litúrgicas son las obras, el público estuvo como en Misa (entendida también como puesta en escena) con el milagro de no escuchar toses pese a la penitencia del caramelo cercano, y escuchar al mejor coro asturiano se merece una cena allá donde pueda acudir.
Si hay dios, amén de Bach, seguro que también es musical, los leones sus voces y sus seguidores una parroquia que rogamos celebrar incluso las bodas de oro. El camino más difícil ya está superado, toca seguir disfrutando sin pereza y con toda la diligencia porque igual que el “dios cantor” escribía Soli Deo Gloria, El León de Oro canta a mayor gloria de todos, ateos incluidos ganados para esta causa mágica con la esperanza de seguir juntos este camino.

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