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En honor a Lidón

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Domingo 26 de marzo, 19:00 horas. Auditorio de Oviedo, Sala de cámara: Ayuntamiento de Oviedo – CNDM: IV Primavera Barroca. Eugenia Boix (soprano), Marta Infante (mezzo), Carlos Mena (contratenor), Víctor Cruz (barítono), Acadèmia 1750, Emilio Moreno (concertino), Aarón Zapico (director). “En honor a Santa Bárbara“: Oratorio al Iris de paz, la gloriosa Vírgen y Mártir Santa Bárbara (José Lidón, Béjar 1748 – Madrid 1827).

La vida te da sorpresas y la música muchas más. Oviedo, a la que llamo “La Viena del norte” (de España, se entiende), presentaba hoy tres eventos: el recital de José Bros en el Teatro Campoamor dentro de la temporada de zarzuela, y en el propio Auditorio la despedida del Maestro Francisco Vigil Sampedro al frente de la Banda de Música “Ciudad de Oviedo” más la segunda jornada de la primavera barroca. Ante la posibilidad de elegir me decanté por lo último, no ya al tener adquirido el abono (con descuento para los que lo estamos a los otros) sino por la posibilidad de disfrutar de un estreno en tiempos modernos de un oratorio dedicado a Santa Bárbara compuesto por el bejarano José Lidón, otro de tantos grandes compositores españoles que han dormido el mal llamado “sueño de los justos” pues el olvido también es pecado y máxime en obras religiosas que por lo menos tenemos la suerte de ir recuperando con musicólogos de talla internacional como Raúl Angulo y Antoni Pons desde Ars Hispana, que el tiempo deberá reconocerles, trabajando para las muchas formaciones dedicadas a unos repertorios que no pueden seguir archivados. Al menos los aficionados lo agradecimos y poder compartir en una sala de cámara (casi) llena nuevamente con un precio de 15 € esta joya de nuestro patrimonio musical demuestra la grandeza de una oferta cultural para todos los públicos.

Sevilla, Madrid, Burgos y Oviedo han sido las ciudades que Acadèmia 1750 con el gran Emilio Moreno de concertino, visitó estos días para presentar este “Oratorio a Santa Bárbara” (1775) del que no nos dejaron los textos (que yo sí enlazo), bajo la dirección del asturiano Aarón Zapico. A él supongo se debe la elección de las cuatro voces solistas bien buscadas por color, estilo, empaste y musicalidad para una partitura exigente técnicamente pero donde la formación internacional se vistió a la medida para poder disfrutar de todo el esplendor, gracias a un control de dinámicas y tiempos desde su gestualidad amplia y precisa, “respirando con ellos” como cualidad de todo buen director que el langreano posee.

Como bien escribe Mario Guada en su crítica para “Codalario” del concierto celebrado en Madrid el pasado viernes 24, “el manuscrito autógrafo se hallaba en la Real Biblioteca, de donde por fortuna ha sido rescatada, además del libreto del mismo, encontrado en la Biblioteca Pública de Castilla La Mancha, en Toledo. La portada reza de la siguiente manera: Oratorio / que se ha de cantar / en el Real Colegio / de su Majestad / al Iris de Paz, / la gloriosa Virgen y Mártir, / Santa Bárbara, / como patrona y titular, / en el día 4 de Diciembre / de este año de 1775 / Puesto en música / por Don José Lidón, / organista de la Real Capilla y maestro de dicho Colegio“. También aclara algunos errores como que “no tres de los papeles son femeninos y uno masculino, especialmente porque concebir en esos términos roles en aquella época carece de sentido, cuando las mujeres no podían cantar en ámbitos sacros y sí estaban destinados a castrati. Por otro lado, la totalidad de los recitados no es para acompañamiento de cuerda, sino que algunos de ellos se acompañan únicamente por el continuo”.

Bien matizado todo lo anterior, el “Oratorio al Iris de Paz” consta de 22 números que se dividieron en dos partes, supongo que por la duración, alternando recitados, arias para cada voz y dúos donde poder apreciar la cantidad de matices en las combinaciones y acompañamientos. Las voces y  roles según rezaba el programa, estuvieron a cargo de: Eugenia Boix (Santa Bárbara, vírgen y mártir cristiana del siglo III), Marta Infante (Custodio, que alienta y reconforta a la santa), Carlos Mena (Valenciano, compañero cristiano de Bárbara) y Víctor Cruz (Dióscoro, cruel y malvado padre de Bárbara, que tras intentar en vano que su hija abandonara el cristianismo, la entrega a la tortura y la muerte).

Si Eugenia Boix como solista es un seguro en repertorios que la buscan, el empaste con Carlos Mena ya lo descubrimos en Crudo Amor grabado precisamente en este mismo recinto (y concierto grabado para “Los Conciertos de la 2” emitido por RTVE en Madrid). Los recitativos siempre sentidos y las arias variadas (Ya no temo la cadena) manteniendo buen gusto, compostura, dicción y buena emisión, independientemente del acompañamiento de cada una. El contratenor vitoriano sigue siendo indiscutible por musicalidad, registro y sobre todo color. Escucharle en escena resulta convincente, desde unos recitados claros (Nuevamente indignado) a unas arias cargadas de expresión (Como nave después de tormenta). Ambos se lucieron en cada intervención con algunas agilidades endiabladas, vocalización clara y verdadero dramatismo en sus papeles.

El barítono granadino Víctor Cruz me sorprendió gratamente no ya por las mismas cualidades antes apuntadas sino por una tesitura muy igualada en todos los registros sin necesidad de cambiar el color ni abusar de dramatismo para el grave, con el aria Muriendo aleve verdaderamente bien interpretada y el dúo ¡Oh, sumo Bien! “bárbaros” ambos. Capítulo aparte Marta Infante, una mezzo “de verdad”, voz carnosa, profunda, llena de matices, perfecta línea de canto, interpretación sentida sin perdernos ni una sílaba y un color empastado con todos sus compañeros de “reparto”. Las arias a cuatro (la inicial El cielo y la tierra y la final No tema borrascas) nos permitieron escuchar cada una de ellas con personalidad propia desde el conjunto bien empastado, pero los dúos entre Custodio y Valenciano en contraste a los de éste con Santa Bárbara brindaron momentos sublimes para una escritura de altura a cargo del recuperado Lidón.

La formación instrumental adoleció de más precisión en la afinación (aunque sabemos los problemas con estos instrumentos), aunque las combinaciones en dúos de flautas y oboes sobresalieron sobre las trompas, por otra parte comedidas en presencia y buscando más el color que la intensidad. Brilló con luz propia el continuo de clave (Eva del Campo) y chelo (Mercedes Ruiz) mientras la cuerda comandada por Emilio Moreno logró una paleta dinámica amplia acorde con el estilo de Lidón. Bien el maestro Zapico que se consolida como un director demandado más allá de los proyectos con Forma Antiqva, un investigador y laborioso trabajo de concertar una partitura (por cierto le robaron en el Hotel de Sevilla la suya junto al traverso de Joan Bosch) para esta orquesta que, a la vista de las posibilidades, bien podría ampliar efectivos (especialmente violines segundos) y porqué no, llevarla al disco o DVD porque estamos ante un oratorio de primera en una tierra donde sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, siendo también patrona de artillería y de la minería.

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Forma Antiqva: café en La Felguera

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Sábado 18 de marzo, 20:00 horas. Nuevo Teatro de La Felguera (El Maripeña): “Café Telemann”, Forma Antiqva. Entrada: 5 € más 0,60 € por gestión (desde mi casa y paseo hasta un cajero para retirarlas, es decir, ¡Liberbank nunca pierde! y siempre pagamos nosotros). Obras de Georg Philipp Telemann (1681-1767).

Forma Antiqva siguen en plena erupción tras el CD titulado The Volcano Symphony (para el sello alemán Winter & Winter del que son artistas exclusivos) interpretando una composición original calificada como “poema sinfónico” del holandés Ernst Reijseger (1954), que recomiendo escuchar con detenimiento por lo que supone hacer música de hoy con instrumentos de ayer y hoy en feliz conjunción atemporal, tal como hicieron en la propina de este sábado desde “la otra Cuenca” para los de ésta, uniendo dos temas asturianos: la popular Santa Bárbara Bendita (desde el minuto 39:26 del enlace) y un Fandango de Leitariegos. Porque no hay etiquetas para los langreanos que volvían a su casa con otros dos “adoptados” encontrando por fin el apoyo merecido a su trabajo de difusión del concejo, del Principado y de la que muchos llaman #MarcaEspaña pero olvidando a menudo la música y sus intérpretes. Por cierto que pese a la agenda tan apretada de la formación y sus integrantes con distintos programas, están metidos estos días en la grabación del nuevo CD volviendo a apostar fuerte, titulado Poem of a cell con música de Vivaldi, Mozart, Haydn, Fumio Ysadu, Fabio Nieder y Uri Caine (el mismo de las exitosas Estaciones Zapico) en el Estudio Uno de Colmenar Viejo que espero escuchar en cuanto salga.

Ya había degustado el pasado verano este “Café Telemann” que este sábado servían a un público venido de toda Asturias con la misma formación que entonces: Alejandro Villar (flauta de pico), Daniel Pinteño (violín), Daniel Zapico (tiorba), Pablo Zapico (guitarra barroca) y Aarón Zapico (clave), del que tuve además el honor de realizar mi crónica para el diario La Nueva España, aunque la total libertad de espacio que me da el blog supuso una entrada con múltiples enlaces a toda la repostería que acompañaba cada café.

Como los reconocidos baristas, este café puro se preparó en cuatro entregas con postres por parte de Forma Antiqva, bloques de distintas sonatas bien organizadas para poder saborear las combinaciones que ese quinteto, para la ocasión, pueden realizar a partir de la música de Telemann, en el año de celebración de los 250 años de su muerte (porque los grandes genios siempre siguen vivos).

Si en el mes de julio me asombraban con estas joyas, destacando la búsqueda no ya de repertorio sino de cómo presentarlo, con el paladar hecho a este café alemán volvíamos a degustar las sonoridades tan logradas que permiten no ya el lucimiento individual a modo de dulce, sino los diálogos entre violín y flauta uniendo virtuosismo en los pasajes rápidos y lirismo en los lentos.

Escuchar la tiorba a dúo con el violín abre nuevos sabores más allá de la decoración florida, que también. Y las intervenciones de los hermanos Zapico en solitario fueron impecables además de virtuosas, especialmente Aarón que sacó del clave sonidos impensables, ataques dinámicos (para que opinen los expertos), otros secos jugando con la resonancia junto a acordes tenidos que iban quedando en la nota principal.

Por supuesto reencontrar a Alejandro Villar en este repertorio barroco para situarle entre los virtuosos de la flauta de pico, asombrándonos el fiato, las dinámicas y la musicalidad amén del empaste con el violín de Daniel Pinteño, otro músico impresionante que Forma Antiqva ficha en estas formaciones que crecen desde el trío, tanto como su propio repertorio. Excelente café antes de una Guinness© en “mi oficina” de Mieres.

Forma Antiqva traen café y dulces

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Jueves 14 de julio, 20:00 horas. Festival de Verano, Claustro del Museo Arqueológico de Oviedo. “Café Telemann”, Forma AntiqvaAlejandro Villar (flauta), Daniel Pinteño (violín), Daniel Zapico (tiorba), Pablo Zapico (guitarra barroca), Aarón Zapico (clave). Entrada libre.

Oviedo no es Leipzig ni el Arqueológico el Café Zimmermann pero el público volvió a llenar el claustro del antiguo Monasterio de San Vicente para probar un Café Telemann preparado por los hermanos Zapico, esta vez en quinteto al sumarse a este nuevo proyecto dos habituales colaboradores de los langreanos: el flautista leonés Alejandro Villar (cofundador con Daniel Mayoral del dúo medieval Eloqventia) y el violinista malagueño Daniel Pinteño (líder del ensemble Concerto1700) en un programa dedicado a Georg Phillipp Telemann (Magdeburgo, 1681 – Hamburgo, 1767), reconocido por el Libro Guinness como el más prolífico compositor con más de 800 obras acreditadas de las más de 3000 conocidas), contemporáneo de su amigo Bach o del vecino Händel, un triunvirato aunque entonces él les eclipsó, y que aprovechando los 250 años de su muerte en 2017 espero recuperemos parte de su obra y lugar en el barroco, como han hecho los Zapico con este original concierto que saca a la luz el dominio instrumental de Telemann con un brillo propio.

Si por algo se ha caracterizado Forma Antiqva desde su nacimiento es bucear en el tiempo para retomar y recuperar obras dándoles la frescura de los tiempos actuales, apostando por combinaciones tímbricas que van más allá de sus instrumentos, ya originales en este formato propio. Incorporar esta vez flauta y violín es un nuevo escalón, partiendo de un Telemann cuya máxima parece seguir nuestra formación: “Dar a cada instrumento lo que pide de manera que el instrumentista obtenga placer y el compositor satisfacción” (recogida en las notas al programa), y del que recomiendo para los que entiendan inglés la lectura de esta tesis del año 2001.

La organización del programa parte de los “Essercizii Musici overo Dodeci Soli e Dodeci Trii à diversi stromenti” (Hamburgo, 1740) sobre los que versa la tesis antes citada, y donde están las sonatas para flauta de pico y continuo TWV 41:C5 y TWV 41:d4, virtuosismo a la medida de Villar, las “Trio sonata en la menor para flauta, violín y continuo” TWV 42:a4 y TWV 42:a1, ideales para sumar a Pinteño más la “Sonata a 3” TWV 42:d10 basada en el manuscrito V7117 de la biblioteca del Conservatorio de Bruselas y la “Sonatina en do menor” TWV 41:c2 (Hamburgo, 1730) junto a otra similar catalogada TWV 41:a4 de las que solo sobrevivieron la parte solista en la Biblioteca Real de la capital danesa sumándola al bajo de otra versión para violín de estas obras conservadas en Dresde, pero combinadas de forma que todo el quinteto pueda lucirse.
Incluso ya que de café se trataba esta música surgiendo natural y agradable aunque sin tertulia (sólo los pájaros parecían estarlo), nada mejor que acompañar cada taza con dulces de origen y nombre francés como era la moda, pero fabricados en Asturias como los carbayones: Macaron, Petit beurre, Brioche y Mille-feuille, de los que dejo los enlaces en vez de las imágenes (verdaderas tentaciones de los golosos como servidor) pero que según vayan leyendo acabarán probando.

La Trio Sonata TWV42:a1 abría boca con el quinteto, flauta virtuosa y solista contestada por el violín atento y cómplice, mientras clave, guitarra y tiorba ponían la consistencia de un café puro contrastado en cinco movimientos que abrían papila gustativa y auditiva como si de una carta se tratase: Largo, Vivace, Affettuoso y Allegro. Los lentos, especialmente el tercero, ideales y bien situados entre los rápidos para presentar el estilo Zapico, juegos tímbricos en cascadas y remansos alternados antes de las combinaciones de elementos tomados en distintas proporciones, café natural o torrefacto frente a los arábica o robusta, educando paladares.

Después vendría la Trio Sonata TWV 42:a4 jugando con el orden de los movimientos y la primera galleta, el primer punto de inflexión, tras el Affettuoso un Vivace sin violín de la Sonata TWV 41:C5 traería el Grave de repostería más creativa y atractiva, la tiorba de Dani sola y polifónicamente rotunda con un punteo cual variante de pistacho para el mismo dulce, sumándose sus dos hermanos más el violín antes de completar este dulce con la flauta y atacar el Vivace en vertigionosa glotonería sólo compensada en azúcar por el Menuet & Trio que el “dúo invitado” contrastó en timbre y buen gusto frente al “tutti”.

La Sonata TWV 41:d4 fueron dos galletas de mantequilla en el Affettuoso comenzando con un dúo de violín y tiorba verdaderamente sabrosos, contrastando forma pero no sabor con un trío de guitarra, clave y flauta al que añadiendo en el último momento la tiorba atacaríamos el Presto prescindiendo del violín, manteniendo paladar para un café en dos tragos largos ya que el pan de leche, el toque de yema lo pondría el clave en el inicio del Larghetto (de la TWV 41:C5) degustado en trozos pequeños bien masticados desgranando notas, pausas rotas por el grave salpicado de agudo puro alejándose para entrar la doble cuerda rasgada más la frotada malagueña, sin la flauta que entraría como el azúcar en el café final del Allegro de la TWV 42:d10), otra combinación ideal como si en el Café Central de la capital de la Costa del Sol pidiésemos uno de los diez tipos, geniales hasta en los nombres, incluso si me apuran hasta el tipo de leche.

Pero todavía quedaba seguir combinando una Sonata y una Trío Sonata, dulce de múltiples variantes locales que servidos al “estilo forma antiqva” serían milhojas de crema, la Sonata TWV 41:d4 tomando el Grave, nuevamente lento aperitivo de guitarra, después flauta y tiorba y volviendo a unir los tres ingredientes antes del Adagio de la Trio Sonata TWV 42:D10 con todos ellos, sabor profundo y color oscuro sin aditivos, trago largo del que despojar el violín para un muy Allegro de la primera Sonata y todos juntos posar el Allegro de “la Trio”, apurando un Presto global del que no dejamos ningún poso con flauta y violín vertiginosos, virtuosos, bien arropados, entregados al placer de la música.

Buen café este de Telemann servido por Forma Antiqva, arte de combinar elementos de calidad, movimientos lentos con tímbricas bien mezcladas y planos equilibrados donde flauta y violín colorean al trío local, y los rápidos para lucimiento de estos “invitados” que enriquecen los cafés donde el dulce sigue siendo marca de la casa.
De regalo un postre ovetense, Vivaldi cual carbayón: el Allegro de la Trio Sonata en do mayor, RV 82 en versión “ad hoc” del quinteto, degustando los dos “ingredientes nuevos”, y repetimos el primer Allegro para recordar el buen sabor de la primera taza. La carta sigue creciendo, ahora con Telemann y este proyecto tendrá mucho recorrido, el tiempo me dará la razón (como hace cinco años con sus estaciones de Vivaldi).

P. D.: Crítica aparecida en la versión en papel de LNE del domingo 17 de julio:

Steffani, afectos y efectos

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Domingo 24 de abril, 19:00 horas. Sala de Cámara del Auditorio de Oviedo. III Primavera Barroca: Mª Eugenia Boix (soprano), Carlos Mena (contratenor), Forma Antiqva, Aarón Zapico (clave y dirección). “Crudo amor: Pasiones y afectos en la voz de Agostino Steffani“.
No pudo ser el 3 de marzo pero por fin volvieron a casa Forma Antiqva este último domingo de abril para traernos a la “Primavera Barroca” su Crudo amor, un programa que presentaron en Gijón durante el Festival de Música Antigua el 15 julio de 2014 y festejando sus 15 años en el Conservatorio de La Felguera el pasado 11 de octubre de 2015 tras grabar en esta sala, donde trabajan regularmente como grupo residente, su último trabajo para el sello alemán Winter&Winter, por lo que los muros del antiguo depósito de agua aún conservaban parte de la memoria reciente de los mismos intérpretes que han dejado otra joya para nuestra historia musical.

Impresionante ver la agenda de todos y cada uno de estos músicos que alternan trabajo docente (cuando lo permiten las autoridades incompetentes), escenarios, repertorios, formaciones, pero que vuelven a reunirse para recrear ahora a un Steffani por el que han transitado otros muchos intérpretes pero que “los Zapico” han actualizado y adaptado a su ya amplio repertorio, volviendo a contar con la “hermana adoptada” Ruth Verona y las voces de la soprano aragonesa Eugenia Boix y el contratenor vitoriano Carlos Mena, repuesto de sus problemas, en un directo siempre único e irrepetible porque el barroco todavía permite la licencia del momento, los ornamentos nunca iguales, los tiempos sin ceñirse a marcas metronómicas, los matices extremados hasta el infinito, todo ello desde el dominio de un programa por parte de cada uno que les permite disfrutar y contagiar “pasiones y afectos” con todos los efectos de la época.

Y como en el disco, las seis cantatas del cantante, organista, compositor, obispo, diplomático y puede que hasta espía Agostino Steffani (Venecia, 1654-1728), todo un personaje con una vida de novela donde sus partituras fueron admiradas y conservadas por Händel, alternando en un discurso muy homogéneo con intervenciones solistas de los hermanos Zapico perfectamente elegidas para completar un idioma común desde distintos acentos, como el propio veneciano, variando ligeramente el orden de la grabación.
Para empezar “Begl’occhi, oh Dio, non piú piangete” (1699) con sus seis números alternando dúos y solos y distintas combinaciones de acompañamiento instrumental: Begl’occhi, oh Dio, non piú piangete (dueto), el aria para alto Clori mia, s’il cor t’ingombra más recitativo Per te, mia vita, moro disfrutando de un continuo plegado a la expresividad del contratenor, manteniendo la estructura con una nueva aria de alto La tua troppo pietà ti fa crudele  seguidas del recitativo de soprano Se la tua gelosia  y el aria duetto Clori mia, deh, ferma alquanto.
Sin apenas pausa “Dimmi, dimmi, Cupido” (ca. 1688) en edición de los asturianos, que comienza con el recitativo para alto Dimmi, dimmi, Cupido, poderoso en el grave, afecto sin afectación al igual que el continuo, preparando el duetto: Son erede dei tormanti, una maravilla de empaste de las voces, líneas que se entrecruzan, contestan, contracantan, se “instrumentalizan” sin olvidar jugar con la melodía fundamentada en el acompañamiento exacto para realzar textos; el recitativo de soprano Ah, che quei piedi, oh Dio antes del último duetto Non bastava al Dio d’amore con el primoroso el trabajo instrumental donde las combinaciones de instrumentos están elegidas para jugar con las voces en registro y fraseo, además de la riqueza tímbrica que proporciona el cuarteto de cuerda junto a las agilidades vocales bien entretejidas para no perdernos los textos.
Y lo mismo cabría decir de los solos en los “intermedios”, comenzando con Daniel Zapico a la tiorba que nos dejó la Toccata Terza del “Libro Terzo d’involatura di chitarrone” (Giovanni Girolamo Kapsberger) para disfrutar, reposada, llena de matices y sonido limpio.

Nueva edición propia de “Occhi, Perché piangete?” (ca. 1702) introducido por el clave cristalino antes de lento Occhi, Perché piangete? en juego vocal primoroso, sin necesidad de buscar dónde empieza y acaba una voz para unirse en color, engrosado por el cello de Ruth “Zapico” que enriquece aún más la paleta, al igual que el allegro Stolto è ben chi vi crede donde las agilidades vocales juegan con la cuerda frotada o el rasgueo de la guitarra, antes de retomar el lento Dal vostro pianto amaro.
La guitarra barroca de Pablo Zapico con la Passacaglia del libro cuarto de “Varii scherzi per la chitara spagnola” (Johann Caspar Ferdinand Fischer) hace de nexo entre cantatas recreándose en la rítmica sin olvidar lo lírico, casi un paseo entre cuadros, bocetos preparatorios del mismo trazo aunque distinta autoría.

Más extenso “Crudo Amor, morir mi sento” (ca. 1702) que da título a programa y grabación ahonda en pasión y efectos jugando con afectos bien ejecutados desde el primer aria duetto Crudo Amor, morir mi sento, el recitativo de Mena Come nel mar d’amore seguido por el arioso Egualmente mi nega deja paso y protagonismo a Boix con su recitativo La stella ch’a me splende casi operístico seguido del arioso Oh, toglimi la speme, de los momentos más emotivos del concierto, pausado, amoroso, rico en matices y templado, el clave completando con igual delicadeza las notas largas, respirando con la soprano, como el duetto, recitativo y nuevo duetto final È la speme un falso bene, Così seguendo le fallaci idee Mai non gode quel cor, explicación sin palabras del título del programa llevado al disco.
Aarón Zapico al clave deleitó con una primorosa Passachaglia de “Musikalischer Parnassus” (Francesco Corbetta), trinos claros para una mano izquierda cantante y cambio de roles para una derecha lírica, perlada, apoyada en unos graves poderosos, alcanzando la impensable continuidad de estilo y afecto entre cantatas.

“Sol negl’occhi” (ca. 1702) tiene cuatro números con los mismos ingredientes anteriores ordenados en duetto (Sol negl’occhi del mio bene), recitativos de soprano (Filli crudele, oh Dio!) y alto (Ma, se nel tuo bel viso) donde el virtuosismo del contratenor en las agilidades rivalizaba con el cello de Ruth Verona antes del duetto final (Chi vedesse la beltà) en un tutti matizado lleno de fuerza y empuje.
Placidissime catene (1699) fue la última cantata del concierto, también edición propia para demostrar las múltiples combinaciones posibles que dotan de colorido la previsible monotonía de autor, mantener figuras cambiando el paisaje, duetto Placidissime catene para jugar con color y calor en los tempi: Ha perduto ogni suo bene, Vivo in doglie, e moro in pene, Affani pene e guai voi non farete y Amor fa quanto sal da la prigion. Las voces como instrumentos de viento en agilidades, las cuerdas de ripieno y continuos diferenciados, asombrando los exactos finales de frase para mantener flotando el último acorde en el aire. Placidísimos momentos muy trabajados con las horas de ensayo que un disco requiere y aprovechados para el directo aún más exigente e irrepetible.

Monteverdi y L’incoronazione de Poppea fue el espaldarazo en el foso del Campoamor para Forma Antiqva, y como regalo, además de su aparición en la exitosa serie “El Ministerio del Tiempo” (este lunes 25 de abril), la oscense Boix-Poppea con el alavés Mena-Nerón nos interpretaron Pur ti miro, pur ti godo tras un preludio instrumental Made in Zapico’s preparando la aparición por los laterales del patio de butacas y llenando la sala con “el más bello dúo de amor jamás escrito” en unas voces nuevamente empastadas con un perfecto entendimiento que arrancó las másque  merecidas ovaciones para poner el punto y seguido de un “Crudo Amor” que seguirá sonando, al menos el grabado.

Crítica en La Nueva España del martes 26:

Crudo amor y puro afecto

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Domingo 11 de octubre, 19:00 horas. Auditorio del Conservatorio Manuel Fernández Rodríguez “Jaurés” de Langreo. Forma AntiqvaCrudo Amor“: Pasiones y afectos en la voz de A. Steffani (1654-1728). María Eugenia Boix (soprano), Carlos Mena (alto), Ruth Verona (chelo), Daniel Zapico (tiorba), Pablo Zapico (guitarra barroca”, Aarón Zapico (clave y dirección). Concierto solidario en colaboración con Cruz Roja Española, Asamblea de Langreo.

Amparo Antuña Asenjo, directora del conservatorio langreano, hizo la presentación de un concierto muy especial por ser la casa de la familia Zapico, comenzando por Eloy Zapico, el patriarca que en sus tiempos de presidente de la AMPA con sus hijos estudiando en ella, organizaba talleres de construcción de instrumentos antiguos (Manuel Ángel Paz lo sabe bien) que cautivarían a los mellizos, organizando un ciclo de Música Antigua cuando casi nadie había escuchado conceptos como música historicista y buscando recursos económicos para un conservatorio que trajo al mecenas Jaurés, hoy dando nombre a este centro que acogía un concierto con tres de sus ex-alumnos más famosos e internacionales. El auditorio se quedó pequeño para recibirlos como se merece, con alumnos y claustro de profesores incluidos, recién acabada la grabación del CD que llevará el título de “Crudo amor” para el sello Winter&Winter con unos intérpretes de verdadero lujo.
A Steffani muchos le han descubierto por Cecilia Bartoli pero los Zapico le tienen en el repertorio haciéndolo suyo y realizando ediciones propias como la mitad de las escuchadas en una tarde dominical cercana, emocionante y donde la “Teoría de los afectos” tomó cuerpo sonoro como pasión del alma llena de toda la intensidad posible, un concierto que pude disfrutar dentro del XVII Festival de Música Antigua de Gijón el 15 de julio de 2014 y que en Sama resultó especialmente distinto.

A la formación original más la “hermana” Ruth Verona, tan de la familia como ellos, sumábamos dos voces idóneas para esta música y en estado de gracia: la oscense (de Monzón) Eugenia Boix, madurez y magisterio en cada frase, auténtica delicia canora, y el vitoriano Carlos Mena, un contratenor de registro único capaz de convencernos que su voz tiene la naturalidad negada antaño, con un color propio hermoso en todo su amplio y poderoso registro.

La cercanía del inmenso trabajo para un programa ya rodado más todo el previo a la grabación en el Auditorio de Oviedo, suponía dominar las obras al detalle, algo que se transmitió en todo: respiraciones, agilidades a dúo imposibles, finales dejando flotar en el aire cada acorde, recitativos alternando el virtuosismo de los cuatro instrumentistas para una variada y eficaz paleta diferenciadora de cada pentagrama, alternancia de efectos y afectos en las seis “cantatas”, entendimiento entre los intérpretes y sobre todo la complicidad de un público emocionado que nunca tuvo prisas en aplaudir, dejándonos un concierto irrepetible.

Abría Begl’occhi, oh Dio, non più con un duetto perfectamente ensamblado y alternancias con alto y soprano siempre con el subrayado adecuado del cuarteto instrumental. Dimmi, dimmi, Cupido tiene edición propia lo que se reafirma por el papel de acompañamiento y solos instrumentales hechos a medida y cuidando cada fraseo e intención textural, cuatro números con recitativos y dúos de unos cantantes empastados como si llevasen toda la vida cantando juntos, la carnalidad de la soprano junto al calor del alto y el subrayado del chelo de aire veneciano. Otro tanto en Occhi, perché piangete? con tres movimientos donde el Allegro está en el central para degustar afectos en estado puro, el cello de Ruth una voz más cuando no “tubo de cuerda” completando tímbricas diría que orgánicas precisamente por la edición tan trabajada de Forma Antiqva, colores específicos en la guitarra de Pablo al inicio, el clave de Aarón antes del lento o la tiorba de Daniel completando un oropel aterciopelado de presencia mientras Mª Eugenia y Carlos ponían figura y contestación a la poética pregunta del título, “ojos, por qué lloráis?”…

Crudo Amor es la cantata estrella de las elegidas, completísima con ocho números llenos de subidas y bajadas de tensión y emoción, calor y color, verdadera fresco sonoro donde las pinceladas de la cuerda son perlas adornando las voces solistas, tapices y oropeles barrocos con la mejor expresión musical posible, combinaciones y contrastes llevados al máximo cual ópera de cámara, intervenciones instrumentales atentas al sentimiento y virtuosismo vocal. Imposible detallar pero no quiero olvidar el endiablado arioso de Carlos Mena Egualmente mi nega frente al aria Oh, toglimi la speme de Mª Eugenia Boix con un acompañamiento de clave digno de las grandes óperas barrocas, agilidades y adornos en todos, solos o a dúo para degustar antes del final en un caminar antes de correr, como las propias líneas de canto rotas tras la calma, especialmente al cantar “speme lusingare” con la guitarra de Pablo rasgueando cual folia inconclusa y sorpresiva dotándola de un ritmo marca de la casa.

Aún quedaba mucho drama por degustar, Sol negl’ occhi para solaz de Ruth “chelo bachiano” seguido de la tiorba cautivadora de Dani dando entrada a los juegos amorosos de Mª Eugenia y Carlos en cuatro números de pureza barroca, líneas claras pese al adorno innato y casi imposible tanto en voces como instrumentos, virtuosismo lleno de musicalidad y colorido, más el último Placidissime catene en edición propia, nueva explosión de color con las agilidades sonando a uno, búsqueda de tímbricas únicas en los cinco números perfectamente fraseados. Una verdadera delicia comprobar el entendimiento de estos músicos.

Y la propina todo un regalo, el dúo Pur ti miro, Pur ti godo de “La coronación de Poppea” (Monteverdi), con tantas similitudes con Steffani, entrando las voces de Poppea Boix y Nerón Mena por el patio de butacas mientras el cuarteto de cuerda preparaba la alfombra espiritual para envolvernos en esa melopea sentimental y bellísima con la música interpretada por Forma Antiqva ¡siempre en forma en estos 15 años!.

Crudo Amor en casa

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La asociación “Aula de Música Antigua”, organizadora entre otras muchas iniciativas del Festival “Eloy Zapico”, traerá a Langreo al conjunto Forma Antiqva recién llegado de sus conciertos por Colombia y su programa “Con afecto y armonía” contando con la soprano canaria Raquel Lojendio, gira organizada por el CNDM dependiente del INAEM, y habiendo alcanzado las cien actuaciones de su Concerto Zapico, todo un hito en el panorama de la música barroca.

©Foto CNDM

En un concierto extraordinario y de carácter solidario que tendrá lugar el domingo 11 de octubre a las 19:00 horas en el Auditorio del Conservatorio Profesional de Música Manuel F. Rodríguez “Jaurés” de Sama de Langreo y con entrada libre, el programa del concierto titulado “Crudo Amor”, se centrará en las composiciones vocales a dos voces y acompañamiento del compositor italiano Agostino Steffani, una de las figuras de más trascendencia y relevancia en la música del periodo barroco. Para este exigente y bello programa, Forma Antiqva se rodeará de dos de las mejores voces del panorama internacional: la soprano María Eugenia Boix y el contratenor Carlos Mena.

Además, estará la violonchelista Ruth Verona, a la que en alguna ocasión he bautizado como la “cuarta herrmana” con Los Zapico, los mellizos Daniel a la tiorba y Pablo a la guitarra más el hermano mayor Aarón al clave y dirección.

Este programa, estrenado en uno de los festivales más importantes de Alemania (el Ludwigsburger Schlossfestspiele), y que ya pudimos disfrutar por los mismos intérpretes en Gijón dentro del Festival de Música Antigua 2014, está siendo grabado estos días en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo, sede de la formación asturiana para Winter & Winter, el prestigioso sello alemán que apostó por Forma Antiqva desde el principio, disco que será presentado en marzo de 2016, en una larga tourné que les llevará por Madrid, Oviedo, Zamora o Zaragoza.

Los langreanos no actúa en su “primera casa” de Sama desde 2012, en la Sociedad “La Montera”, por lo que aprovechando la excepcionalidad del concierto, éste tendrá carácter solidario y colaborativo. Mediante donativo libre recogido al finalizar el concierto por la Asamblea de Langreo de la Cruz Roja, la asociación musical y Forma Antiqva colaborarán en la ayuda a las familias necesitadas del concejo. Ahí estaremos para contarlo.

Bach (con)vence a Händel

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Llevaba tiempo con ganas de acercarme a las maratones musicales que la Fundación Bilbao 700 organiza el primer fin de semana de marzo en el inmenso Palacio Euskalduna, siempre con un tema común, a precios asequibles y la mayoría de conciertos en torno a la hora de duración, para poder acudir a varios y organizar cada uno su programación, este 2015 nada menos que 75 conciertos ofertados en “Musika-Música” durante 3 días de festival.

Las comunicaciones por carretera desde Asturias se han ido mejorando con el tiempo en lo que a carreteras se refiere, así que escaparse a Bilbao siempre es un placer, aprovechando efemérides familiar para unir pasiones que mis lectores conocen: música, viajes y gastronomía. Además este año había amplia representación de “la tierrina” por lo nada mejor que apoyar a los músicos de casa, pulsar la opinión de otros públicos, escuchar obras e intérpretes a los que admiro, saludar amistades y sobre todo disfrutar de la vida porque sólo tenemos ésta y no sabemos cuánto nos durará.

Sin hacer una crónica de un fin de semana donde apenas pisé el centro histórico, asistiendo a ocho conciertos desde el viernes 6 a las 18:00 horas hasta el domingo 8 a las 16:00 de los que fui subiendo las respectivas impresiones (tituladas como Toma N) que algunos llaman críticas y yo prefiero llamarlas comentarios de un musicógrafo, siempre con el permiso de Luis Suñén -a quien pude saludar en esta maratón-, me gustaría dejar aquí unas pinceladas que en el día a día se quedan fuera de las entradas.

Con el tiempo justo, hotel reservado cerca y a la búsqueda de cajeros que imprimiesen las entradas compradas desde casa pero no imprimibles para este macroevento, al no estar numerada ninguna sesión, tuve el primer “percance” con La BBK al terminarse el papel y quedarme a medias perdiendo incluso una de las de la primera jornada que tampoco solucioné en el siguiente cajero en el Zubiarte. Asustado por las colas me dirigí a la taquilla donde resolvieron sin problemas la incidencia comentándome que había un cajero exclusivo para las entradas detrás de los habituales en otras salas, pero que en la página indicando los posibles no figuraba. Con todo, amabilidad a raudales y una vez dentro nos dispusimos a disfrutar de la primera jornada.

Increíble el despliegue técnico en esta catedral de la música (la del fútbol cerca de la que también hablaré) para cinco salas nombradas con lo más representativo de los músicos a los que este año se dedicaba el concierto, Bach y Händel, sin olvidarse de los “kioskos” Collegium Musicum de Leipzig dentro del recinto y abierto donde actuaban distintas agrupaciones y alumnos de conservatorios venidos de distintos puntos, gente joven que son realmente los protagonistas de este festival. Un total de 820 artistas a los que se acredita con un “cipol” que les permite acceder a los distintos conciertos en el último momento siempre que haya entradas disponibles. Se respiraba música por todas partes, juventud cargada con sus instrumentos disfrutando de los maestros y conviviendo un fin de semana con lo más granado del panorama concertístico europeo, sino mundial. El resto del público impresionante, muchos franceses por la cercanía, seguidores, amigos y familiares de artistas, muchos melómanos locales en una capital con larga historia musical, y el personal atento a todas las incidencias.

Cada sala se vaciaba por completo, cerraba y volvía a abrirse para el siguiente concierto, con las colas correspondientes para intentar acceder a la mejor localidad, todo con una educación exquisita donde no faltarían caraduras profesionales como en todos los sitios. También se aprovechaba para charlar de lo humano y lo divino, encontrarte artistas que también fueron público, con quienes comentar conciertos, experiencias, proyectos, haciendo de la espera una tertulia irrepetible. Para quienes tenían “huecos” en su agenda, había stands de publicaciones como mi seguida Scherzo y una tienda de discos y partituras donde no faltaba un amplio surtido de los artistas programados.

Y una vez dentro del palacio con cualquier entrada, asistir al “kiosko” donde la música tampoco paraba. Los datos son impactantes: 33.800 entradas vendidas, 51 de 75 conciertos completos y la promoción de la música con Bilbao como epicentro en estos tres días. Todavía existen personas que consideran la cultura como una inversión y fuente de ingresos, desde la calidad y buen hacer. la llamada cultura naranja, el turismo cultural tan habitual en países de nuestro alrededor debería incluirse en las agendas de nuestros gestores políticos que a fin de cuentas manejan nuestros recursos pero no siempre con acierto, y menos con la disculpa de la crisis.

Por lo menos en Bilbao no se notó. El Euskalduna llegó a competir con San Mamés el sábado, dos catedrales de fútbol y música, el Athletic vencía por la mínima al Real Madrid, Bach a Händel, ambiente festivo, calles llenas, bares y restaurantes a rebosar, Bilbao soleado ofreciendo postales inimaginables en estas fechas. Toda una fiesta. La gastronomía daría para un blog específico y ya se sabe cómo se come en el norte. Por supuesto tenemos familia y amistades en “el botxo” con las que pudimos encontrarnos aunque fuese con la rapidez de una visita médica. Esta vez la música tenía la etiqueta de “full time” pero siempre volvemos.

 

De los entresijos me fui enterando por distintas fuentes, comentándome la llegada de más de veinte camiones con material, un número ingente de claves con varios afinadores profesionales que tenían siempre a punto el instrumento rey, con permiso del órgano, en este espectáculo barroco, operarios cambiando tarimas, moviendo sillas, todo cronometrado y con unas tripas no visibles pero que resultan el corazón del espectáculo, sin olvidarme de las azafatas y azafatos más todo el personal de plantilla del Euskalduna. Catorce años supongo que dan la experiencia para una organización impecable, con ligeros y perdonables incidencias que no influyeron en la nota final de sobresaliente.

Musicalmente el nivel variaría dependiendo de muchos factores, aunque no debo olvidar que algunos artistas afrontaron hasta cuatro programas distintos con todo lo que ello supone de esfuerzo físico y mental. Quienes me leen conocen mis pasiones musicales y artísticas, Bach es Mein Gott y con él disfruté de lo lindo el viernes noche con los alemanes y la “Pasión de San Juan”, el domingo por la mañana al piano con la recreación de Bussoni, y el sábado con las de Stokowski, en este orden de satisfacción. Con Händel hubo más cantidad pero menos calidad, puede que mis querencias jueguen a favor del kantor.

De los intérpretes “leónigan” convencido y “en Forma”, si los unimos en concierto ya se sabe dónde vamos a estar. Como curiosidad, este viernes mi señora “sufridora” se encontraba en Almería por razones profesionales, y no perdió la ocasión de asistir al concierto de Forma Antiqva en la Iglesia de Las Claras, animándola a escribir unas líneas como colaboradora desde hace 24 años en mi vida, compartiendo todas las pasiones. En Bilbao acudimos a escuchar tanto a nuestro querido LDO, a los Zapico’s con distintas formaciones, y al Zapico mayor con la OSPA, dirigiendo también Milanov el sábado, la tercera pata del “tayuelu” suficiente para sustentarse en cualquier terreno y llenarnos de pequeño orgullo patrio comprobando que la “Marca Asturias” funciona también con nuestros músicos además de la sidra o los quesos.

A otros intérpretes les sigo y escucho en Oviedo, otra capital musical que sigue en los circuitos de ellos, por lo que no podíamos faltar al concierto de Carlos Mena, a Dani Oyarzábal tanto en el continuo como de organista solista con nuestra OSPA, y sobre todo al del pianista Luis Fernando Pérez, conciertos elegidos que sabíamos no defraudan nunca. También escuchar repertorios nuevos como esa pasión de Händel que los langreanos han rescatado, desempolvado y rehecho con el buen gusto, calidad y trabajo constante en una carrera asentada tras quince años, que continúa en ascenso. Siempre un orgullo apoyar lo nuestro.

La vuelta a casa se hizo llevadera a pesar de la niebla en este Mordor del Norte, y las experiencias engrosan mi mochila de la que alguna vez sacamos y compartimos con quienes me leen.

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