Viernes 31 de enero, 20:00 horas. Teatro Campoamor, LXVI Temporada de Ópera de Oviedo: Don Giovanni (Mozart), función “Ópera joven“. Fotos datadas: ©foto-Alonso para ÓperaOviedo.

Don Giovanni: Carlos Daza;
El Comendador: Ievgen Orlov;
Donna Anna: Susana Cordón;
Don Ottavio: Pablo García López;
Donna Elvira: Agnieszka Adamczak;
Leporello: Marco Filippo Romano;
Masetto: Davide Bartolucci;
Zerlina: Maren Favela.
Dirección de escena, escenografía e iluminación: Alfred Kirchner.
Diseño de vestuario: María Elena Amos
Coro de la Ópera de Oviedo (director: Patxi Aizpiri). Orquesta Oviedo Filarmonía. Dirección musical: Álvaro Albiach.

Inmensa alegría sentirme mayor en la ópera ante el público asistente al segundo reparto, tan distinto en todo al “percibido” en Mieres, en una iniciativa digna de reseñar (1) como la de invitar a 500 estudiantes asturianos (acompañados de profesores y padres), que además de completar aforo, siempre de agradecer, prepara la afición de mañana, más cercana de lo que intuimos al menos los de mi generación. Felicitaciones por los tres “títulos jóvenes” con abono propio y precios asequibles que además resultaron delicias de elencos (además del aquí reseñado, el Don Pasquale de noviembre y La Traviata de octubre).

Nada como acudir en vivo al coliseo carbayón, disfrutar del espectáculo ya comentado que siempre mejora las malas sensaciones en pantalla, donde escenografía y vestuario cobran más color, pero sobre todo de un elenco vocal muy equilibrado y sobre todo entregado, contagiado de la jovialidad del teatro desde nada más levantarse el telón, cantantes con largo recorrido y experiencia totalmente metidos en sus personajes creíbles, vivarachos, convincentes, con la única rémora de la dirección de Albiach apuntada en la segunda función televisada, diría que negativa en todos los concertantes especialmente los finales de los dos actos que resultaron inquietantes para todos al contagiar la sensación de desconcierto en escena y foso, así como una elección de aires demasiado rápidos para unos números que deben ser cantados sin atropellar nunca respiraciones ni textos. Los lentos tampoco resultaron ajustados ni logró concertar una orquesta ya madura como la OvFi, con imprecisiones y sonoridades desiguales, donde los recitativos fueron salvados por un continuo siempre seguro (el clave de Aarón Zapico y cello de Alegría Solana) poco ayudado desde el podio. Del coro nada que añadir lo comentado en la entrada anterior y sólo señalar lo poco lucido del vestuario masculino.

De las voces voy a comentarlas comenzando por las graves: el donjuanesco Daza que resultó realmente seductor, línea de canto sólida y destacar una sentida serenata (“Deh, vieni alla finestra”) con el acompañamiento de la mandolina de María de Mingo. Por físico y voz Romano parece encasillado en papeles cómicos y su Leporello está en ello, pero no debemos olvidar la parte dramática de un personaje vejado permanentemente por su amo, reflejado en cada aria con “el catálogo” más positivo en lo expresivo que cantado aunque solventado sin problemas. Bartolucci canta Masetto en todas las funciones y se le notó algo cansado vocalmente, más barítono que bajo, sobre todo en los conjuntos donde quedó siempre en segundo plano, algo parecido al Comendador Orlov aunque su breve papel desgaste menos, pero en el final con Don Giovanni su color de voz resultó muy similar al barítono protagonista, puede que por la dificultad de encontrar auténticos bajos profundos en estos tiempos.

Dejo para el final al tenor cordobés Pablo García López que cumplía su sueño de debutar en Oviedo como Don Ottavio, triunfando de cabo a rabo porque resultó perfecto para este personaje por color, estilo, técnica y escenificación. Todavía joven podemos congratularnos del acierto en la elección por parte de los responsables ovetenses de esta voz ideal para este mozartiano rol siempre difícil, más allá de las arias conocidas (mejor “Dalla sua pace” que “Il mio tesoro” por lo apuntado en la dirección) y exigente en todas y cada una de las intervenciones donde el genio de Salzburgo riza el rizo con dúos, tríos… sextetos y hasta septeto. Mi tocayo resultó creíble en su papel con aristas variadas de enamorado resignado a incapaz vengador, desenvuelto y fresco, quedándome con una seguridad interpretativa, su magnífica emisión y su color idóneo.

Foto ©Pablo García López

De las voces blancas la Zerlina de Favela -como su Masetto en las cinco funciones- volvió a cumplir sobradamente, igualmente debutantes en la ópera carbayona como Agnieszka Adamczak en una Elvira digna de primer reparto, perfecto contraste dibujado con la otra triunfadora, la Donna Anna de Susana Cordón, papel difícil escénica y vocalmente, interpretado con más poso que “la Moreno“, en un momento álgido, emocionando en arias y dúos además de empastar los conjuntos escuchándosela bien matizada sin estridencia alguna para redondear la pareja protagonista también en el éxito.

Triunfo juvenil para un cierre de temporada capeando crisis este primer domingo de febrero, tomando nota de un plantel de buenas voces dignas de más trabajo, aunque escribir de agentes, representantes y repartos daría para una auténtica novela.

NOTA(1): La Consejería de Educación, Cultura y Deportes, a través de “Club Cultura” subvencionó esas entradas, pagando el alumnado solo 5€  demostrando su interés. Gracias a Ópera Oviedo.
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