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Todo con cuerda

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Jueves 29 de abril, 19:00 horas. Sala de cámara del Auditorio de Oviedo, Primavera BarrocaCNDMCircuitos“: Enrike Solinís (laúdes y guitarras): “Ars Lachrimae“. Obras del Renacimiento y el Barroco. Entrada: 15 €. Fotos ©PabloSiana.

Continúa la cultura segura, las ganas de directo y el florecimiento de la Primavera Barroca de Oviedo en esta su octava edición que mantiene la colaboración con el CNDM y sus “Circuitos”, trayéndonos en solitario al guitarrista vasco Enrike Solinís (Bilbao, 1974) que hizo un recorrido por la cuerda pulsada a través de la historia antigua desde la óptica actual, con cumbres y cordilleras, ascensos y descensos en un denso programa titulado Ars lachrimae, una panorámica de este personal viaje con mucha cuerda pulsada y todo un legado de la música para dichos instrumentos señeros desde una perspectiva y visión con identidad propia y distintas calidades.

Bien el primer bloque con el laúd renacentista y los aires melancólicos de Dowland que nos trajeron el intimismo de salón sin apenas descanso en esa senda hasta los grandes vihuelistas españoles pero desde el mismo laúd, algo que no entiendo pues MudarraMilánNarváez con sus pavanas y diferencias podrían haberse escuchado en nuestro instrumento identitario, “la abuela vihuela” de la que los hispanos fueron su verdadero “tridente”. Explorar estas nuevas vías de ascensiones para este repertorio están bien, pero la cuerda elegida no me convenció del todo, si bien las notas al programa de Pablo J. Vayón son como el libro de ruta para explicar este itinerario opcional del instrumentista bilbaíno: “dicotomía entre dos mundos, el renacentista y el barroco, que son visitados siguiendo las líneas de las formas y los géneros esenciales de la música publicada (o simplemente interpretada) para los instrumentos de cuerda pulsada, muy en especial las danzas (…)  En un primer momento, las cuerdas pulsadas se vieron sustancialmente beneficiadas (…) aunque la realidad interpretativa estaba aún indiscutiblemente unida a la improvisación… los géneros trascienden las fronteras … fantasías (es decir, piezas más o menos libres que podían traducir justo una improvisación), glosas y variaciones sobre conocidas obras del tiempo (en España se llamaron «diferencias») y danzas, muchas danzas“.

Al Solinís en “estado puro” lo encontramos precisamente con ese “rabel pulsado” que nos recordó el medievo y la música del arco atlántico, el ritmo con aires reconocibles de los dos manuscritos del siglo XVI: el Barbarino con Quaranta de Francia y el de Osborn con dos danzas renacentistas, el Enrike rompedor desde hace años apostando por estos enfoques arriesgados y convincentes.

Pero el sosiego llegó en la bajada de estos cerros, montañas que son colinas para afrontar con el laúd barroco el ascenso a la verdadera cumbre que fue Robert de Visée (1655-1733) y una selección de la Suite nº 3 en re menor (I. Prélude II. Allemande III. Courante IV. Sarabande), donde la sonoridad es ideal pero faltó una pisada más segura del terreno. Se incrustó a Buxtehude antes que a Bach explicando las afinaciones de los distintos modelos utilizados y cómo la suite será la forma ideal de contrastar aires y transcripciones de la tecla a la cuerda pulsada. Prácticas habituales que personalmente me gustan porque “mein Gott” siempre es único y soporta todos los instrumentos, aunque no tanto Herr Dietrich. Cierto que el kantor se interesó por el archilaúd y la tiorba omnipresente caída en el olvido pero que parece rejuvenecer con esta generación de intérpretes como el propio Solinís o el asturiano Daniel Zapico. La Suite en do menor, BWV 997 de “nuestro señor” es una cumbre que exige un esfuerzo sobrehumano, más en la cuerda pulsada; matizados los cinco números (I. Preludio II. Fuga III. Sarabande IV. Gigue V. Double) la fuga fue lo más destacable por la claridad en las líneas y la sonoridad lograda en este repaso de la danza como columna central de los compositores elegidos.

Enrike Solinís retomó el pulso, cogió aire y nos despertó con la vihuela “salvaje”, descarada, rítmica y punzante de nuestro Gaspar Sanz, las danzas que siguen siendo seña de identidad del músico vasco y verdadera alegría su interpretación, manteniendo este final en las dos propinas que fueron gratificantes y muy aplaudidas.

Los montañeros utilizan distintas cuerdas según los ascensos, unos pocos privilegiados han coronado los “ocho miles”, todo concuerda en este paralelismo con cuerdas. Un esfuerzo de hora y media sin pausa de Dowland a Sanz sin olvidarse del mítico Bach para otro hito en “La Viena del Norte” español donde el Barroco mueve un público fiel al que la reducción de aforo (de por sí pequeño) en la sala de cámara del auditorio ovetense no le frena para comprobar la acústica ideal de madera y piedra, mucha cuerda que concuerda. La penúltima cita barroca y primaveral será en once días con la mezzo Vivica Genaux y Vespres d’Arnadí (con Dani Espasa), pero aún queda mucha música por el medio arrancando mayo, y aquí lo contaremos si nada lo impide.

Tiorba de Asturias al mundo

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En estos tiempos difíciles se demuestra cómo la adversidad nos hace crecer. Si este blog lo subtitulo “… de Mieres al mundo y con la música por montera“, tengo que escribir en mis vacaciones invernales esta entrada como “De Asturias al mundo con la tiorba” haciendo referencia a mi admirado Daniel Zapico (Langreo, 1983), que junto al francés Nino Laisné no solo han creado el sello “Alborada éditions” sino que además presenta su primer disco en solitario titulado Au Monde, una apuesta por producir y difundir proyectos de música antigua y tradicional con una calidad en el producto de aplaudir, sin olvidarse del soporte videográfico que dejo aquí como muestra de lo que supone este proyecto:

El año 2020 nos ha obligado a cambiar muchos hábitos, hasta nuestra forma de vida, pero también ha traído la oportunidad de consumir mucha más música desde casa, vídeos en directo, conciertos en el tiempo y muchos discos que han sido cual vitamina para el alma, por lo que a falta del imprescindible contacto que supone el directo, muchas de las novedades no solo llegaban por correo o mensajería, ayudando a mantener un mercado que se mantiene, sino que eran devoradas y comentadas desde aquí para poder compartir la valentía y calidad de unos artistas que lo han pasado mal desde marzo y acabando este nefasto bisiesto aún no saben qué les deparará el 2021.

Como bien escribe el director artístico, “la producción de discos parece tanto más necesaria para mantener el vínculo entre los artistas y sus oyentes“. Curiosamente a los hermanos Zapico los disfruté en su última grabación de Basset y a los gemelos en su dúo dedicado a Filippo dalla Casa, mientras que en vivo antes del último cierre en octubre, los tengo aún cercanos, primero el día 11 durante la semana de los Premios de la Fundación y el 25 dentro de SACO poniendo la banda sonora a la película “Juana de Arco”.

La trayectoria de Daniel Zapico en la tiorba no sólo va ligada a sus hermanos en Forma Antiqva sino que le han reclamado muchos músicos y formaciones nacionales e internacionales para sus actuaciones, grabaciones y proyectos donde la tiorba recupera un protagonismo no ya en el continuo sino en cada intervención solista, con una sonoridad redonda, completa, armónica y melódica siempre llena de virtuosismo tras un trabajo de años donde no debemos olvidar la labor docente imprescindible que Daniel Zapico está aportando al instrumento básico del renacimiento y barroco.

Sumemos la investigación paralela e incansable y tendremos al Maestro con mayúscula, intérprete y docente. A partir del Manuscrito de Vaudry de Saizenay (1699), Daniel Zapico eleva la transcripción a arte, las obras de Michel Lambert, Antoine Forqueray, Lully, Couperin, Du Boisson o Robert de Visée en la tiorba resuenan frescas, actuales, resucitadas de los originales para clave, viola de gamba o guitarra pero también desde obras vocales en esta práctica tan necesaria no ya para conocer un repertorio donde Daniel Zapico es toda una autoridad sino en la valentía por afrontar todo tipo de obras con una óptica actual sin perder el respeto histórico a unas partituras que la tiorba desempolva y actualiza.

Citando de nuevo a Laisné, “una primera floración tras meses de oscuridad, la creación de Alborada invita al regreso de la luz“, por lo que tanto el propio sello discográfico como la grabación son “canela en rama”. La apuesta por la calidad se refleja en cada detalle y la escucha del compacto otro placer.

La presentación incluye un póster blanco y dorado cual facsimil de la página 225 del manuscrito citado de Saizenay (1699, en la Biblioteca Municipal de Besançon) con las notas en francés, inglés y español del propio Zapico donde recuerda primero “Una práctica olvidada” referida a la transcripción desde sus inicios con la tiorba, y después “Nuevas páginas” desgranando las quince obras grabadas de las que solo dos son originales de Robert de Visée para la tiorba, el Preludio (corte 5) y la Chacona que cierra el disco, mientras las otras trece pistas son un verdadero viaje por Francia desde lo popular a lo cortesano con una toma de sonido impecable en una grabación del año pasado nada menos que en el estudio parisino de la Orquesta Nacional d’Ile-de-France con Mireille Faure de ingeniero de sonido con larga trayectoria en estas músicas.

Grabación para degustar en la cadena de alta fidelidad pero también en el coche o cualquier formato aunque siempre recomendable la primera opción para apreciar todos los detalles, con el sonido presente, cristalino, de ambiente confortable, saboreando la sonoridad de la tiorba y su riqueza tímbrica que en las manos de Daniel abarca un espectro realmente grande. La música inunda la sala y la sensación de tenerlo tocando para nosotros es un placer.

Presentado al público el pasado día 9 del presente, con Daniel Zapico en Tokyo, tiene el patrocinio del gobierno asturiano, que parece va abriendo los ojos a nuestra “marca de calidad musical”, ya van apareciendo críticas como la que dejo aquí a la izquierda, aplaudiendo este regalo navideño y nueva apuesta del tándem Laisné-Zapico que a lo largo del próximo año seguro llegará a un público amplio (evidentemente el francés será de los primeros), tanto el fiel a estos repertorios cada vez más cercanos a la gente joven que ha encontrado en estas músicas un mundo más comprensible e inmediato que el complejo sinfónico, como a los seguidores incondicionales entre los que me encuentro. Esta novedad se lo merece y el agradecimiento de todos por el esfuerzo, dedicación y entrega a un trabajo de años esperando disfrutarlo pronto en directo.

Como titulaba la prensa regional, “Daniel Zapico vuela solo” añadiendo el de mi propia entrada “de Asturias al mundo con la tiorba”.

©Fotos Webs enlazadas y RRSS.