Inicio

Un amor de teatro

Deja un comentario

Oviedo en verano tampoco se detiene musicalmente y el turismo, tanto regional como nacional e incluso internacional, pienso que lo agracede. Además del llamado “Festival de Verano” que presenta una amplia oferta, personalmente quiero recomendar las visitas teatralizadas al Teatro Campoamor que bajo el título “Vámonos pal Campo Amorrrr” está colgando el cartel de ENTRADAS AGOTADAS con días de antelación, pese a venderse solamente en la propia taquilla, con un precio de 6€.

En Julio los días 11, 12, 18 y 19 fueron un auténtico éxito y en agosto sólo quedarán los días 1, 2, 22 y 23, con dos pases – visitas de una hora- viernes a las 18:30 y 20:00 y sábados 11:30 y 13:00, que van más allá de una visita, por otra parte también con historia sin perder rigor desde el humor.

Se cuenta con el guión y dirección de escena del gran Enrique Viana, un auténtico acierto como en él suele ser norma, una escenografía, iluminación y vestuario muy logrados de Luis A. Suárez, las coreografías de Estrella García y Beatriz Cabrero coordinando al equipo musical formado por Anabel Santiago (tonada), Maria José Suárez (mezzo), Juan Noval Moro (tenor), Marta Mardó (actriz), Julio César Picos (pianista) y Noel García (gaita), todo un plantel de primera desde casa y otro detalle a tener en cuenta, un “Made in Asturias” que supone publicidad y marca propia.

Los grupos de 80 personas van asombrándose desde la misma entrada donde el recibimiento ya capta la atención, para ir desgranando simpáticos diálogos entre dos hermanas que interpretan Marta y María José, con “el servicio” donde Anabel encarna y mejora una actualizada y asturiana Gracita Morales, Juan Noval como el señorito que vuelve “entrado en años”dominando el skate, siempre jugando con palabra (no hay descanso para la risa, sonrisa, doble intención, crítica actual y calidad) y música (variada y reflejo de la que se puede escuchar en el coliseo capitalino) en un viaje que asciende al entresuelo, Salón de Té, volviendo al patio de butacas y finalizando en el escenario para sentirse protagonista por un día.

Podemos escuchar una habanera, un bolero, todo un desfile de fragmentos (como muestrario en rebajas) de arias, quedando con ganas de más, a cargo de Juan y Maria José, sin olvidar la gaita “galáctica” y la impresionante voz de una Anabel ampliando horizontes siempre, además del gijonés Julio César Picos que tiene a su disposición dos pianos verticales en el interior más el de cola sobre el escenario para ser el perfecto “hombre orquesta” salido entre el público. Sin querer contar un argumento realmente bien llevado (con guiños gastronómicos donde el carbayón es más que el pastel típico de Oviedo) para los que acudan en agosto, la recomendación para todas las edades no puede faltar.

La oferta veraniega ovetense es amplia, siendo la musical un referente y esta visita al Campoamor además de original cargada de humor y amor.

Cantera musical asegurada (pese a la crisis)

Deja un comentario

Lunes 25 de noviembre, 19:30 horas. Auditorio del Conservatorio Profesional de Música, Oviedo. Concierto de Santa Cecilia, Entrega de Premios Fin de Grado y Concurso de Música de Cámara. Pianistas acompañantes: Andrés de la Puente, Consuelo Heres y Marta Losa.

En tiempos de recortes donde la Cultura está atravesando momentos difíciles y la Música todavía más, invitaría a los “gestores” a un concierto como el de este último lunes de noviembre para que comprobasen que esta generación joven son un futuro asegurado, una auténtica inversión que esperemos no disfruten otros. El esfuerzo de un alumnado que compatibiliza estos estudios con los de Secundaria o Bachillerato, unido al apoyo y sacrificio de sus familias, es ímprobo y sin dinero para las enseñanzas artísticas públicas será imposible mantener un nivel que tantos años ha costado alcanzar pero poco en destruirse, volviendo a tiempos que mejor no recordar.

Tras la palabras del catedrático de cello Santiago Ruiz de la Peña, nuevo director del Conservatorio Profesional ovetense anunciando los múltiples proyectos para este curso, las próximas elecciones al Consejo Escolar y con palabras de gratitud para esta generación de artistas y sus profesores, se procedió a la entrega de los premios del VII Concurso de Música de Cámara así como los Premios Fin de Grado del pasado, alguno de los cuales pude escuchar en su momento.

Paso a ir comentando premiados, instrumentos y obras interpretadas con las correspondientes fotografías.

El recién licenciado en Historia y Ciencias de la Música por nuestra Universidad de Oviedo, Llorián García Flórez, completa en este curso recién acabado su curriculum de musicólogo con el Grado Medio de Gaita, del que ha obtenido el Premio Fin de Grado, e interpretando en el concierto el tema popular Lo Suelto, sin tambor ni baile, por lo que pudo jugar con los tiempos dando una lección de virtuosismo del tema en modo mayor y variándolo a menor, cromatismos de difícil ejecución para recordar que nuestro instrumento tradicional ha alcanzado su mayoría de edad y tiene su hueco en las enseñanzas regladas y oficiales, contando con auténticos maestro gaiteros a los que se suma Llorián.

El trombonista Gabriel Alfredo O’Shea Llana tocó el Andante-Vivo de la Sonata de Telemann, acompañado por el piano de Andrés de la Puente, con algunos nervios pero musicalidad a raudales, afrontando el grado superior con una sólida formación en un instrumento de viento metal donde la región valenciana ha llevado la fama pero que en momentos de bonanza ha expandido “escuela” incluso a nuestro Principado.

Conrado del Campo no es un compositor que podamos escuchar a menudo pero su Romanza en la viola de Lucía Mullor Martínez sonó a gloria, dignificando como solista un instrumento a menudo “segundón” en la orquesta pero con un timbre siempre cálido sin perder brillantes. El piano estuvo a cargo de Marta Losa.

Un nombre a recordar en poco tiempo es el de la joven pianista Fátima García Cabanelas que se atrevió con el Estudio op. 33 n 8 en sol menor de Rachmaninov, apuntando más que maneras, con un gusto natural en el fraseo, amplias dinámicas, pedales en su sitio y unos dedos que darán muchas alegrías tanto de solista como en trío (se llevó el 3er. Premio del VII Concurso de música de cámara con Alfonso Peñarrolla y Martín Álvarez).

Del violinista Ignacio Rodríguez Martínez de Aguirre llevo escrito bastante en el blog y sigo su trayectoria casi desde sus inicios. La Introducción y Tarantella, Op. 43 de Sarasate es una obra que tiene muy trabajada e interpreta con una madurez y pose (añadiría también poso) realmente impresionantes, avanzando técnicamente a pasos agigantados con una hondura donde el virtuosismo subraya la inspiración italiana en tiempos románticos que nunca pasan de moda y menos con el talento del compositor navarro. Marta Losa no estuvo a la altura para una partitura que también exige mucho al piano.

Iker Sánchez Trueba elevó el contrabajo al rango más alto con la transcripción de Cassadó del Intermezzo de “Goyescas” (Granados), melodía hispana con un arco amplio, pizzicati potentes pero líricos desde la rotundidad del bajo (en buen entendimiento y complicidad con la pianista Consuelo Heres), instrumentista con mucha carrera por delante y amplia trayectoria pese a su juventud, que vive lo que toca y eso se nota.

Nada mejor para terminar que con el cuarteto ganador del Premio del VII Concurso de Música de Cámara, cuatro excelentes estudiantes e instrumentistas: Marina González Álvarez (vioín I), Lucas Fernández Calvo (violín II), Sara Ballesteros Álvarez (viola) y Rubén Martínez (cello) que deleitaron a los presentes con el Allegro con brio del Cuarteto op. 18 nº 1 (Beethoven), todo un ejemplo del trabajo conjunto tan necesario en la vida cotidiana e imprescindible en una obra que requiere muchos ensayos para sonar como uno sólo, juventud de protagonismos alternados y compartidos, sonoridad y empaste que les hicieron acreedores del galardón dejándonos una interpretación muy buena.

Sigo apostando por la música en la formación integral del individuo, primero como disfrute y después como opción de futuro profesional, y Asturias está dando sus frutos tras muchos años de cosecha. Es un placer asistir a conciertos de unos jóvenes que demuestran profesionalidad a raudales sin decaer nunca, trabajando a diario para un futuro no muy prometedor, quién sabe si abocados también a emigrar. Y luego dicen que es un “mito urbano”… No hay peor crisis que la intelectual de algunos gobernantes.

Con P de Pasquale

Deja un comentario

Siempre un placer asistir a los “Encuentros Ópera – Universidad” de la Extensión Universitaria en LAUDEO, este lunes 18 de noviembre en el Paraninfo escuchando los “Diálogos en torno a Don Pasquale” con la presencia de Carlos Chausson y el maestro Marzio Conti bien presentados por Mª Encina Cortizo que nos regaló toda una lección de Donizetti y la ópera representada estos días en Oviedo (este martes asistiré a la segunda representación), en este trío de “Ces” al que añadir Cabaletta y Cavatina como motores de la ópera comentada que tras el coloquio pasaron a ser muchas “Pes” en cuanto a la interpretación de un personaje que necesita Poso logrado con el Paso del tiempo para que cada Papel adquiera Peso, evidentemente con todo un trabajo de años que sólo ellos pueden darnos esa visión tanto interpretativa como auditiva. Para seguir con más “Pe”, incluso nos meteríamos en el Psicoanálisis.

Anécdotas por parte de todos, incluído el público, y mucho amor por la ópera, en especial este Pasquale tan divertido y aparentemente sencillo que exige un enorme trabajo por parte de cantantes y orquesta como bien recordaron los maestros. En cierto modo como Mozart cuya sencillez resulta engañosa y endiablada en toda su producción, a quien evidentemente también recordaron dentro de este género más que bufo, giocoso…

Sin entrar en la puesta en escena de “película años 50” que nos presenta ese sesentón canoso y todavía atractivo, más cercano que el auténtico vejestorio del libreto original, sabemos que este Don Pasquale sigue vigente: matrimonios de conveniencia, mujeres con mando en plaza (Beatriz Díaz es la Norina), amores románticos y como bien comentó Chausson, sin llegar a bautizar como “calzonazos” y “marimandonas”, una historia imposible sin Ernesto (José Luis Solá) que se niega a este apaño porque está realmente enamorado y es el responsable final de una historia de casi tres horas que contaremos como siempre.

Premio para Don Ignacio

2 comentarios

Siempre es un orgullo seguir de cerca la prometedora carrera de un joven violinista de esta tierra que tanto ha cambiado en el terreno musical, esperando no ceder ni un paso más, pero los tiempos se están poniendo muy difíciles.

Pero los sacrificios familiares y sobre todo personales, tienen recompensa, y en la tarde de este Lunes 11 de noviembre mi admirado Ignacio Rodríguez Martínez de Aguirre se alzaba con el Premio Fin de Grado 12-13 del Conservatorio Profesional de Música de Oviedo en dura competición, junto al contrabajista Iker Sánchez Trueba y la viola de Lucía Mullor Martínez, cada uno en su instrumento

Mi querido Don Ignacio se enfrentó a la obra elegida por el Tribunal: el dificilísimo primer movimiento (Allegro molto appassionato) del Concierto para violín en mi menor, op. 64 de Mendelssohn ¡en el grado profesional! con la orquesta reducida al piano pero demostrando una madurez interpretativa unida a una trabajada técnica que seguro decantó al jurado por darle el merecido premio. Aplomo sobre el escenario, sonido potente, un arco decidido que es una delicia, y sobre todo la cadenza llena de personalidad.

Y la Introducción y Tarantella, op. 43 (Sarasate) rubricó mis sensaciones veraniegas y volvió a demostrar cómo se vive por y para la música, sin olvidar los estudios en el Instituto, compaginar con mucho esfuerzo ambos y salir airoso. Hondura, sonido, musicalidad a raudales y sentimiento… así interpretó al siempre endiablado navarro este virtuoso asturiano.

Continuaré siguiéndole porque el camino iniciado no tiene marcha atrás y sus padres y familiares seguirán apoyando una carrera que está muy bien asentada. El merecido premio es otro escalón más.

Pasión corsa por Don Alfredo

2 comentarios

Viernes 25 de octubre, 20:30 horas. Iglesia de San Isidoro, Oviedo: IX Ciclo de Música Sacra “Maestro de la Roza”. Concierto inauguralGargulae Vocis, polifonía corsa.

El viernes final de octubre y los de noviembre son citas en la agenda musical carbayona desde hace nueve años con este ciclo que recuerda a Don Alfredo y trae a la capital asturiana músicas que también tienen su hueco y público en una ciudad tan melómana como Oviedo. Los organizadores trabajan y mucho para sacarlo adelante año tras año aunque la ceguera cultural de todos los políticos sea un lastre a la vista de más recortes que acaban necesitando y recabando el apoyo económico de una afición que también pasa por penurias aunque no pueda prescindir de este alimento espiritual que hace más llevadera esta angustia de la que no tiene culpa.

Apuntémonos con cualquier figura musical desde la semicorchea a la redonda en yosoydelciclo.com.

La Escolanía San Salvador continúa con la misma ilusión organizando un ciclo que mantiene calidad en los intérpretes, pues mengua sólo la cantidad, y este primer concierto del ciclo lo ofrecería un cuarteto hispano-francés (Juanma Rivero, Ángel David Martín Blas, Paul Leclerc y Jean-François Richon) apasionado por la polifonía corsa -declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 2009 como bien inmaterial, precisamente por esta característica polifónica, pues en muchos aspectos recuerda por momentos otras melodías del arco mediterráneo y si me apuran, hasta de nuestra Misa de Gaita– que mezcló cantos sacros y profanos de ahora y siempre, haciendo las delicias de un templo abarrotado que premió cada intervención y explicación del español Ángel David con merecidísimos aplausos.

La “Paghjella” es la tradición corsa cantada por hombres que combina tres registros vocales que siempre se producen en el mismo orden (Siconda, u Bassu y Terza) como bien explican las notas al siempre excelente programa editado para el ciclo, usando idiomas como el corso, sardo, latín y griego además de aunar la tradición oral secular y litúrgica, repertorio del que pudimos disfrutar en San Isidoro el Real a cargo del cuarteto Gargulae Vocis.

Llegaban cantando la tradicional L’Orme sanguine y caminando hacia la tarima que también se unió al concierto crujiendo y alternando con las campanadas que ayudaron a crear un clima único e irrepetible. Prosiguieron con dos tradicionales de la zona de Rusiu, Salve sancta parens, que me llevó al reciente concierto en León del Ensemble Organum que tanto ha influido en esta formación- y Kyrie, más el Ave Maris Stella en arreglo de Barbara Furtuna -otra formación corsa-, arte vocal tradicional, voces naturales con juegos melismáticos tan próximos a nuestra tonada, siempre con esa polifonía tan peculiar y difícil de empastar pero que este cuarteto domina a la perfección, rematando un expléndido y siempre emocionante Stabat Mater de la región Nebbiu, no tan lejana a nosotros.

La profano vino con dos melodías hermosas, Fiore y A Biasgina, llamándonos la atención la peculiar forma de unirse para el canto e incluso taparse un oído por parte de alguna voz para precisar la siempre difícil afinación, otra similitud con nuestros cantantes de tonada.

A mi lado, en el centro de la iglesia, se situaron para cantar el dúo Tota pulchra es Maria del manuscrito franciscano corso del siglo XVII, auténtica delicia de primera mano que me hizo sentir esta cercanía para unas obras que vinculan lo litúrgico y secular del pueblo como la citada Misa de gaita asturiana hizo aunque en menor medida. Prosiguieron con un impresionante Requiem y Tantum ergo sacramentum del mismo manuscrito corso, cerrando otro bloque polifónico de emociones y pasión vocal.

Dos canciones tradicionales profanas: Lettera a mamma, carta desde prisión de un soldado de la primera guerra mundial, tristemente actual en muchas partes de este mundo nuestro donde la música parece aminorar sufrimientos, seguida por un arreglo de J. E. Langianni de E Muntagne d’Orezza, prepararon la vuelta a lo sacro con el Offertoriu y el actual pero atemporal Lamentu à Ghjesù (M. Torchini / N. Acquaviva / T. Casalonga / R. Mambrini) donde Juan Manuel nos dejó una emocionada interpretación solista siempre con el “roncón” o bordón en boca cerrada de sus tres compañeros.

Para terminar la tradicional Moita Lode à San’Ghjiseppu antes de volver a situarse en el centro para cantar el himno corso Diu vi Salvi Regina, sentido con ellos, respirando y vibrando cada frase, cada sílaba, cada nota que reverberaba en San Isidoro. Todavía nos harían el Sanctus tradicional de la misa de Rusiu, un inicio que nos unía Córcega y Cerdeña con Oviedo para disfrute de Don Alfredo y todos los presentes, “La luz de la fe” como título e hilo conductor de este ciclo de 2013.

Elogio del Cuarteto

2 comentarios

Jueves 24 de octubre, 19:45 horas. Teatro Filarmónica, Sociedad Filarmónica de Oviedo: año 107, concierto 1.895, 13 del año 2013. Cuarteto Bretón. Obras de Guridi y Beethoven.

El cuarteto como formación de cámara, más que un género musical, banco de pruebas compositivo, orquesta a escala, “órgano de cuerda”, experimentación sonora, combinaciones de cuatro elementos tomados de uno en uno, de dos en dos, de tres y uno para sentir como unidad indivisible e indisoluble. Cuarteto como alimentación de intérpretes y público, aprendizaje necesario para disfrutar de la música en estado puro compartiendo los mismos sentimientos.

Definiciones del DRAE: cuarteto (Del it. quartetto). 2. m. Mús. Composición para cantarse a cuatro voces diferentes, o para tocarse por cuatro instrumentos distintos entre sí.
3. m. Mús. Conjunto de estas cuatro voces o instrumentos.

Sentimiento tras escuchar al Cuarteto Bretón: conjunto de cuerda que vive y siente las obras que interpreta como un solo intérprete. Así nos sentimos los presentes en este coliseo donde puede decir que aprendí a escuchar y sentir la música, una formación que dedicada a recuperar y estrenar obras, muchas a ellos dedicadas, no olvida el repertorio camerístico buscando esa unión entre lo de ahora y lo de siempre.

El Cuarteto nº 2 en la menor (1949) de Jesús Guridi (1886-1961) es una joya donde confluye el oficio compositivo del organista y compositor vitoriano, la inspiración melódica, el respeto a la forma sonata en sus cuatro movimientos, la geografía cantábrica tan cercana a muchos de los presentes, con toques parisinos impresionistas, y el conocimiento del cuarteto para quien escribe magistralmente, dando el protagonismo puntual y equilibrado a sus componentes para lucirse individualmente como excelentes músicos, y exigirles sonar como un sólo instrumento, lo que se consigue con muchos años de trabajo remando, compartiendo y sintiendo lo mismo  -han grabado los dos cuartetos para el sello Naxos-. Forma perfecta en este cuarteto dedicado al chelista Juan Antonio Ruiz Casaux, el Allegro moderato sirve de presentación melódica y armónica a la vez que rigurosa; un Adagio sostenuto realmente lírico donde los arcos piensan en la misma dirección; el Prestissimo me trajo salitre vasco con una limpieza otoñal que los asturianos conocemos con esos aires de danza en ese “scherzo”; y el Vivace non troppo remató un cuarteto que compartiría programa con otro grande, todo un ideario del Bretón, de nuevo sentimientos aunados desde la pasión interpretativa, el rigor musical, la belleza del sonido con ese intermedio tan lírico antes del potente final, y una búsqueda de excelencias al alcance de muy pocos.

El Cuarteto nº 8, op. 52 nº 2 en mi menor, “Rasoumovsky” (1806) de Beethoven resulta tras el segundo del vasco como un homenaje a las fuentes, el cimiento del cuarteto como hoy lo entendemos, compartir cada intervención solista como si de un sólo músico se tratase, ligazones expresivas, dinámicas apabullantes, redondez sonora en cada movimiento y el lenguaje ya avanzado del genio de Bonn. Anne Marie North (primer violín), Antonio Cárdenas (segundo violín), Iván Martín Mateu (viola) y John Stokes (cello) unieron el latir como un sólo corazón para deleitarnos con una interpretación impresionante, digna de un gran cuarteto con cuatro solistas de primera, que muchos descubrieron en Radio Clásica pero que diez años a sus espaldas consiguen estos resultados. Esperamos la edición crítica de la integral de Conrado del Campo que llevan preparando con mimo, porque tras lo escuchado en Oviedo será otro referente en nuestra historia musical y cultural mal que les pese a muchos dirigentes.

Y regalarnos La oración del torero, op. 34 del sevillano Joaquín Turina tras los merecidos y abundantes aplausos, decantó la balanza hacia nuestra tierra, campeona en obras hermosas, completas, atemporales y capaces de dar el salto a la gran orquesta, pero que en la versión original para cuarteto de laúdes, esta vez de cuerda frotada con “el Bretón“, resultó otro impagable, de faena para salir por la “Puerta del Príncipe” (aunque el de Asturias estaba en el Auditorio a la misma hora).

Amores y tormentos en el Paraíso

1 comentario

Jueves 17 de octubre, 19:30 horas. Patio del Palacio de Velarde (Museo de Bellas Artes de Asturias. Raquel Andueza (soprano) y Jesús Fernández Baena (tiorba): D’Amore e Tormenti (Música profana en la Europa del siglo XVII). I Ciclo de Música Antigua: Sonidos de la Historia. Organiza: Joven Asociación de Musicología de Asturias.

Mi más cordial y sincera enhorabuena a la JAM de Asturias por el esfuerzo y mucho trabajo demostrado en preparar este ciclo en la capital que además contó con un dúo de fama internacional para augurar e inaugurar un buen puñado de eventos para un repertorio que también tiene un público incondicional que llenó el patio y ventanas del primer piso.

Foto © Víctor Gallego

Evidentemente tener entre nosotros a Raquel Andueza y Jesús Fdez. Baena por primera vez en Oviedo, resultaba un aperitivo que no podíamos perdernos, con un programa íntimo, en el amplio sentido de la palabra, que nos hizo sentirnos en Palacio como auténticos cortesanos privilegiados, música antigua siempre tan actual y cercana.

Amor y dolor, placer y tormento, paraíso e infierno, alma y cuerpo“pensar con el corazón y sentir con el cerebro” que decía el filósofo paleño Sebastián Mora en la radio mientras volvía en el coche para la aldea, frase perfectamente aplicable a lo que nos cantó y contó la soprano navarra en perfecta simbiosis con el tiorbista sevillano, con el único intermedio de la Toccata arpeggiata de Kapsperger capaz de hacer hablar sin palabras un instrumento ideal para la voz de Raquel Andueza, natural, limpia, fresca, sentida, teatralizando los bellos textos italianos de Merula, Strozzi, Landi o Ferrari, “apartar los Canarios” tras cantarnos la bellísima nana Figlio dormi, y acabar Si dolce è il tormento de Monteverdi, cuyas palabras abrían las notas al programa escritas por la JAM (casi JASP que decía un anuncio de hace décadas). Lo más aplaudido Ferrari (aunque aquí no pinte nada Fernando Alonso) aunque cada obra resultase un auténtico bombón relleno.

Ligeros cambios en el orden de los temas (tras la nana Son ruinato y Che si puó fare), pero sin perder un ápice esta unidad dual. Mi tocayo sevillano titula en una entrada de su blog “El dulce veneno de Raquel Andueza” comentando el disco que titula el programa disfrutado esta tarde, siempre antónimos que funcionan cual sinónimos, simbiosis vocal en cada joya del siglo diecisiete que embelesó, acalló y enamoró a todos los presentes. Despedida francesa con texto español y ganas de más, aunque el refrán dicte “Lo bueno si breve, dos veces bueno” del dúo Andueza-Fernández Baena, Pamplona-Estepa, Norte-Sur.

Older Entries Newer Entries