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El que canta dos veces ora

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Viernes 13 de noviembre, 20:30 horas. Iglesia de San Isidoro el Real, Oviedo. XI Ciclo de Música Sacra “Alfredo de la Roza”. Himnos bizantinos, Nektaria Karantzi (voz).
No deja de sorprenderme la afición musical asturiana llenando veinte minutos la sede de este ciclo único para escuchar cantos bizantinos y “a capella” con una voz para muchos desconocida pero que demuestra, al menos es mi opinión, la avidez por repertorios y culturas nuevas corroborando el acierto de los organizadores en esta apuesta que lleva once años de continuo crecimiento.

La helena Nektaria Karantzi traía a la iglesia de la plaza mayor ovetense diez cantos de su tierra con distintos modos o tonos de los que el propio Gregoriano o canto llano también bebió, precisamente por el ideal de conjugar tradiciones, y la griega (todavía cantamos Kyrie en esta lengua), ortodoxa o bizantina están en una misma raíz que no nos es tan ajena como pueda parecer. Impresiona escuchar estos rezos (proyectándonos la traducción al español) en toda su máxima expresión, íntima, plegaria que torna a clamor o directamente el himno en su perfecta definición de “composición poética o musical de tono solemne que representa y ensalza a una organización o un país y en cuyo honor se interpreta en actos públicos” pues así lo entiende la cantante griega, que atesora una riqueza natural en su canto capaz de emocionarnos en cada una de sus intervenciones.

Con una megafonía suficiente, tal vez prescindible, el público escuchó en respetuoso silencio los diez cantos elegidos, contando también con traducción en vivo, recordando los procedentes del sagrado Monte Athos de los ortodoxos o los salmos de David donde el “Terirem” alcanza momentos de verdadero pathos que bien podrían ser desde el comentado por la cantante como idioma de los ángeles hasta la nana de la Virgen María a Su Hijo, delicia desde una voz natural llena de matices que el micrófono y altavoces permitían captar hasta la respiración. Me quedo con el “Entraré en tu casa” -del Salmo 5 de David– de los Monjes de Simonopetra (en lo alto del monte sagrado que tanta música atesora) de la primera parte o el “Alabad al Señor” de la segunda.

Mantener viva esta tradición está al alcance de muy pocos, normalmente conventos y órdenes religiosas, por lo que debemos alabar el trabajo de Nektaria Karantzi, quien también dio una “masterclass” en la universidad asturiana, sin olvidar una obra actual (con el compositor griego presente entre el público) inspirada en la propia tradición, enlazando con el anterior concierto del ciclo donde partiendo de distintos cantos llanos los organistas construían sus obras. Giros vocales cercanos y misteriosos, melismas o adornos sobre sílabas interminables que nos transportan desde los muecines de las mezquitas a los claustros románicos y góticos, lo popular hecho divino devuelto al propio pueblo con todas las variantes abarcando del cante jondo a nuestra asturianada, con una joven cantante transmitiendo la grandeza de unos textos que la música eleva al cénit expresivo, como en ese himno final Oh! Virgen Pura, Himno a la Madre de Dios de San Nectarios de Aegina.

Todo un éxito para los aficionados y seguidores (#yosoydelciclo) con el regalo de un canto ortodoxo dedicado a María al pie de la cruz, postrados con dolor y agradecimiento, Mater dolorosa que tanto arte ha inspirado.

Gracias.

Don Alfredo, la muerte no es el final

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Este sábado 31 de octubre se cumplían once años del fallecimiento del Maestro Alfredo de la Roza Campo (Santa Marina de Siero, 1925 – Oviedo, 2004) y “su” Escolanía San Salvador le rendía homenaje con una Misa en San Isidoro oficiada por su párroco Don José Luis Alonso Tuñón, y cantando porque es la mejor forma de mantener vivos a nuestros seres queridos, desde el inicial Cerca de tí, Señor hasta La muerte no es el final pasando por una de las misas compuestas por el propio Don Alfredo, cuyas partituras calígrafas eran mejores que las de imprenta, porque así era este sacerdote que ejerció su pastoral por y desde la música, con alumnado a lo largo de muchos años al que inculcó su pasión plantando una semilla que con el tiempo ha dado buenos frutos.

La “Escolanía de Don Alfredo” sigue funcionando a la perfección, con muchos avatares (situación o vicisitud contraria a la buena marcha de algo) pero muy viva y madura, dirigida actualmente por Elisa García Gutiérrez, también organista y profesora. Por esta formación han pasado varias generaciones, incluyendo a su anterior director Don Gaspar Muñiz, sin olvidarme de Joaquín Sandúa que tanto trabajó codo con codo con Don Alfredo en la Capilla Polifónica “Ciudad de Oviedo” (en los tiempos de Benito Lauret) y que le ayudó a crear junto a Manuel Ardura Nachón la Escolanía de Mieres, de breve recorrido ensayando en la entonces llamada Casa de la Juventud de Mieres en Oñón, con Javier Pérez López de responsable. Todos buenos amigos.

Y los viernes de noviembre vuelven a ser cita obligada del Ciclo de Música Sacra “Maestro de la Roza”, que con esfuerzo, como todo en la vida, alcanza su undécima edición, siendo esta Misa el verdadero arranque del mismo y siempre con nuestro Alfredo presente. El lema de este año “Nada te turbe”, acertado como la música e intérpretes elegidos para la misma, cuatro conciertos #yosoydelciclo, etiqueta en las redes sociales donde la Escolanía y sus seguidores van informando puntualmente.

La Iglesia de Santa María de La Corte acogerá el día 6 de noviembre a las 20:00 horas el concierto del compositor y organista burgalés Germán Yagüe, también en su momento escolano en su tierra, ahora estudiante y organista en Oviedo, que interpretará obras de Correa de Arauxo, Pablo Bruna, Cabanilles o Frescobaldi entre otros. Buen repertorio para poner a prueba el órgano de La Corte, también con mucha historia.
Volveremos a la “sede oficial” de San Isidoro el 13 de noviembre a las 20:30 horas, la iglesia de la Plaza del Ayuntamiento, con la cantante griega Nektaria Karantzi, un referente del canto bizantino que será objeto del programa a escuchar.
El 20 de noviembre a las 20:30 horas será el turno del grupo malagueño Oniria que dirige Daniel Anarte, especializado en repertorio renacentista y barroco en una formación que seguro llamará la atención del público con sacabuches, antecesores de los actuales trombones, percusión y narrador en un concierto titulado “La música estremada”, música y mística del Siglo de Oro enlazando con ese “Nada te turbe” tan teresiano con obras del Cancionero de Upsala, Francisco Guerrero, Morales, Cabezón o Victoria.
Cerrará el XI Ciclo la propia Escolanía San Salvador dirigida por el prestigioso profesor y músico argentino Gabriel Garrido, especialista del barroco y fundador del Ensemble Elyma, el 27 de noviembre a las 20:30 horas, un concierto titulado “Oh luz gozosa” con Marc Sunyer al violón, Luis Alberto Rodríguez al bajón, arpa y Elisa García al órgano, interpretando villancicos navideños con batallas y lamentos de Juan de Araujo encontrados en los archivos del virreinato peruano donde fue Maestro de Capilla en Lima, verdadera mina para rescatar repertorio hispano.
coincidiéndome con un concierto en el Auditorio, pero seguro que colofón perfecto de una música que ha encontrado su hueco en el mes que comienza con todos los santos y los difuntos, aunque como la propia letra de esta maravillosa partitura del sacerdote Cesáreo Gabaráin Azurmendi (1936-1991), autor entre muchas más de la popular Pescador de hombres, y hoy convertida como otras en himno militar, aunque fuese compuesta tras la pérdida de Juan Pedro, joven organista de 17 años de su parroquia:

Tú nos dijiste que la muerte
no es el final del camino,
que aunque morimos no somos,
carne de un ciego destino.

Tú nos hiciste, tuyos somos,
nuestro destino es vivir,
siendo felices contigo,
sin padecer ni morir.
Siendo felices contigo,
sin padecer ni morir
.

Casi palabras en boca del propio Don Alfredo, siempre en nuestro recuerdo.