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En el buen camino

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Domingo 22 de abril, 12:30 horas. León, Hall del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC): EL CANTO DEL PEREGRINO. Canciones y danzas medievales para amenizar el Camino. ELOQVENTIA (Alejandro Villar: flautas, symphonía y voz – Efrén López: zanfona, cítola, arpa, laúd y coro – David Mayoral: dulcimer, percusiones y coro). Entrada libre.

Dentro de la exposición titulada Muchos caminos. Imágenes contemporáneas del Camino de Santiago, abierta hasta el 2 de septiembre, el MUSAC organizó esta mañana de domingo un concierto de música medieval con el grupo Eloqventia en un marco contemporáneo, rompiendo barreras y haciendo camino como hace más de mil años, música atemporal que tiene cabida en cualquier lugar haya unas mínimas condiciones. El hall del museo se quedó pequeño y hubo que montar muchas más sillas para dar cabida a los muchos seguidores de estas músicas y este grupo capitaneado por el leonés Alejandro Villar.

Como rezaba la publicidad en las redes sociales tanto del grupo como del Museo y la menor de la prensa leonoesa tanto digital como en papel, que titulaba como “la banda sonora de los peregrinos medievales“, suficiente también para los que peregrinamos por la música hasta nuestra vecina del sur, Eloqventia con formación de trío (sumándose el valenciano Efrén López al dúo Villar-Mayoral) presentaban una variada selección de canciones y danzas de los siglos XIII y XIV que nos invitaba a realizar un recorrido por la Europa medieval a través de algunas obras italianas y francesas recogidas en el códice 29987 de la Biblioteca del Museo Británico en Londres y en el Chansonnier du Roi de París, respectivamente.

El programa incluía también una moaxaja andalusí, como muestra de la música vocal del momento y del rico patrimonio peninsular, añadiendo una pieza de devoción mariana perteneciente al Llibre Vermell, una “cantiga de escarnio y maldecir” firmada por Alfonso X “El Sabio” y una canción del trovador del Rosignol Berenguer de Palou.

Acallando murmullos aparecía Alejandro Villar tocando una especie de aulós o doble flauta en peregrinación por el hall hasta la tarima donde le esperaban sus dos compañeros con la cítola y percusiones varias, comenzando este viaje musical con la Tierche Estampie Roial, un anónimo francés antes del italiano Saltarello, ahora David Mayoral en el dulcimer, esa especie de salterio, cimbalón o cítara de cuerdas percutidas, y la zanfona de Efrén López, instrumento cual “motor” cuya rueda empuja estas músicas de todos los caminos medievales donde lo importante era el propio discurrir más que el destino, y donde estas páginas anónimas eran moneda de cambio y verdadero patrimonio inmaterial.

La sonoridad del trío gana muchos enteros además de completar un colorido tímbrico que en el caso de Efrén encaja a la perfección con el dúo habitual de Eloqventia.

No podía faltar algun tema vocal de aquellos peregrinos hacia Montserrat donde se custodia el Llibre Vermell (siglo XIV),  y así pudimos escuchar la voz de Alejandro cantando Cuncti simus concanentes acompañándose él mismo con la “symphonia“, madre o prima de la zanfona que consigue el mismo efecto de movimiento pausado, cumplimentado por la cítola y el bodhram mientras cumplían cual coro “cantemos todos a una Ave Maria”.

En este otro viaje mediterráneo, el laúd andalusí transmutado del Ud para hacerse europeo hasta finales del barroco, cuerda punteada y relajada bien arropada por flauta y percusión integrados en nuestra piel de toro una hermosa Moaxaja anónima del enorme tesoro que nos dejaron en la inmensa y rica Al-Ándalus.
Cercanas de herencia, historias y sentimientos son las música italianas como el anónimo In pro, perteneciente al género conocido como “Istampitta” o “estampie“, manteniendo el laúd casi como ostinato o nota pedal rítmica sumándose la flauta grave y la percusión, unidades sonoras y colorido en cada uno de los tres instrumentistas.

Alejandro Villar es un excelente barítono que hace cantar sus flautas, aunque imposible unirlas pero al menos volvió a entonar con buena voz cual trovador del Rosignol acompañándose a la “symphonia” De la gensor de Berenguer de Palou, mientras arpa y dulcimer completaban este lienzo sonoro de líricas para las que música y palabra eran uno.

Volvía el ritmo para coger el paso alegre de este peregrinaje, estampidas instrumentales de anónimos caminos procedentes de Francia como Quarte Estampie Royal con zanfona, cuerno y percusiones, más la Italia amorosa, Isabella con punteo de cítola, flauta aguda y percusiones, fuerza y belleza, ímpetu y descanso que los tres músicos trasladan con facilidad desde su virtuosismo.

En esta “banda sonora medieval” no podía faltar alguna de las Cantigas de Alfonso X El Sabio, la más fructífera época de convivencia pacífica de culturas que en música nos han dejado un vasto legado con ilustraciones que han servido, al igual que el Pórtico de la Gloria en Santiago, de modelos a replicar y reconstruir para hacernos una idea de cómo sonaban aquellas músicas. Con zanfona y percusiones sumándose las dos “voces elocuentes” escuchamos la cantiga de escarnio Non quer’eu donzela fea (no queremos mujer fea), melodías y ritmos de caminantes en noches estrelladas que también fueron cantadas por peregrinos del viejo continente en tiempos de miserias donde peregrinar no solo era espiritual sino otra forma de vida.
Para terminar este recorrido de una hora abundante nada mejor que desde la querida Italia con La Manfredina unida a La Rotta della Manfredina en juego instrumental lento – rápido cambiando del arpa a la zanfona, del dulcimer a las percusiones y de la flauta más grave a la doble para alcanzar un éxito total que supo a poco.

Conocido el magisterio de Villar en cada flauta y como barítono, el virtuosismo discreto de Mayoral capaz de sacar desde su “arsenal” todo el color para revestir estas melodías, y de nuevo el feliz añadido de las distintas cuerdas de López, obligaron a bisar saltarello cual estampida con flauta aguda, zanfona y ese caleidoscopio percusivo que nos hizo viajar en el tiempo y el espacio desde un peregrinaje personal, sincero y honesto.

Savall, marinero musical

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Miércoles 31 de mayo, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Sala de cámara: IV Primavera Barroca, “DIÁLOGOS E IMPROVISACIONES, diálogos musicales entre Oriente y Occidente, y entre el Viejo y el Nuevo Mundo”. Jordi Savall (lira de gamba, viola de gamba baja y dirección), Ferran Savall (voz y tiorba), David Mayoral (percusión).

Llegamos al final de esta cuarta edición de la Primavera Barroca de Oviedo con el patrocinio del CNDM presentando ayer martes en Madrid ya la quinta, un ciclo consolidado que en la despedida ha vuelto a colgar el “no hay entradas”, y es que Jordi Savall sigue teniendo tirón entre los muchos aficionados a las músicas que el catalán universal ha ayudado a difundir.

La conferencia o introducción previa en la sala 4 del mismo auditorio resultó lo mejor en el regreso del músico a nuestra tierra, sabiduría y filosofía de la vida con la música como verdadero motor, con alumnado joven que sigue interesado en la llamada música antigua y barroca con Savall de Maestro, con mayúscula. Más de una hora compartiendo vivencias, experiencias, casi 70 años de práctica musical vivida en primera persona de plural, compartida y respondiendo a interrogantes tan habituales como la forma de enfrentarse al “tigre” del público y disfrutar de las frambuesas, hacer lo que a uno le gusta y sentirlo porque es la única forma de emocionar y transmitir. Interesantes sus comentarios históricos, la importancia de la música para vivir y para sobrevivir, la transmisión oral de la madre al hijo desde el primer lenguaje humano y el poso último del cerebro, la necesidad de la música en nuestras vidas. La “otra” historia de España desde el horror a nombrar la Reconquista como tal, el mestizaje ancestral de romanos, íberos o fenicios, antes y después de descubrir “Las Indias” que resultaron ser otro mundo nuevo, los esclavos negros requeridos por fortaleza ya incluso antes de 1492, la pernocta en las tres carabelas de unos judíos que les expulsarían de la Península en tres días, la imposición y la convivencia, la ausencia del laúd en nuestra dolorida España por su procedencia árabe como el furor por “sepultarla” en la Mezquita de Córdoba o la Alhambra granadina, su propio viaje vital y musical, el de Savall, recordando y recorriendo Irlanda y Estambul, Armenia o Marruecos y hasta el Nuevo Mundo sin olvidar el cariño francés y su cercanía, el Nápoles catalán o la improvisación como algo natural, una vida por y para la música que ha marcado muchas otras biografías, incluyendo la mía. Si para morir también está la música, su grabación del Requiem de Mozart sigue siendo la más luminosa y liberadora, como la de los esclavos, los judíos expulsados de nuestra piel de toro reflexionando sobre el dolor como verdadero motor vital con la música de último testigo, la tradición oral y popular frente a la escrita y palaciega o incluso eclesiástica.

El concierto sería el reflejo de este periplo, un cuento para todas las edades, verdadero viaje desde el Oriente sefardí en travesía mediterránea (Sarajevo, Israel, Afganistán) escrita y descrita por Cervantes o Lope, incluso Bartolomé de las Casas, una primera escala en nuestra querida patria con Diego Ortiz (1510-1570), sin olvidar las tradiciones de su Cataluña natal, el inevitable paso y tributo francés con Marin Marais (1656-1728), el siempre peligroso crucero al Nuevo Mundo improvisando con canarios y folías (locuras) de jarabes jarochos antes del retorno al Mare Nostrum para variar una melodía común que todos consideran propia aunque la escuchemos en Grecia, Rodas, Marruecos o Turquía. La web del CNDM presentaba mejor que un servidor el programa:
Bajo el título Diálogos e improvisaciones, Jordi Savall, su hijo Ferran Savall y David Mayoral viajarán por una geografía sonora cartografiada entre Oriente y Occidente. Músicas de múltiples orígenes que recuerdan la diáspora sefardí, la propia cuna israelí, que rememoran el aniversario cervantino, reviven el acervo catalán, nos trasportan al lejano Afganistán, nos embarcan en la travesía por el Atlántico, hasta que nos devuelven luego a Europa, volviendo a sonar Ortiz y Marais, y nos bañan finalmente en las orillas mediterráneas, con sus tan diversas culturas“.

Pasando de la lira de gamba (ese viola de brazo que tiene parentesco con nuestra bandurria asturiana o rabel) a la hondura de la viola de pierna en la que Savall ha sido referente, el trayecto resultó comercial, diría que cercano, pasando de las velas en las carabelas a unos ferries de lujo, esos transatlánticos que hacen escala para regocijo del comercio del puerto de amarre momentáneo, y Oviedo fue uno de ellos. Ya no hay la frescura de antaño, su hijo Ferran ha heredado una musicalidad heterogénea y una voz natural como la de su madre, la recordada Montserrat Figueras, que venderá por apellido y compañía pero no está entre mis preferidas. Acompañándose de una tiorba cual guitarra acústica “vintage” de siglos y con una leve amplificación fue desgranando unos textos de los que carecíamos en el programa de mano con el apoyo grave de “papá Jordi” y sobre todo el verdadero protagonista del concierto, un David Mayoral en la percusión capaz de magnificar el más mínimo detalle con un gusto y profesionalidad que le hacen estar en las mejores formaciones de música medieval, renacentista o medieval además de ser la mitad de Eloqventia, y el mejor compañero de viaje posible, algo que los Savall saben muy bien. Todo un despliegue de membranas, pinceladas de campanas, claves y sonajas, percusiones mediterráneas que marcaron la calidad de un recital donde la improvisación en el amplio sentido de la palabra, tiñó incluso la propina final… Dos mundos y dos generaciones con Mayoral de mediador quitando importancia a un debate más subjetivo que artístico pero que dio el equilibrio necesario para evitar un fiasco equiparable en esto que se suele denominar “bolos”.

Puedo entender el amor de padre, el paternofilial admirable y la promoción de unos diálogos siempre difíciles entre ambos, generaciones distintas incluso desde una posición omnívora como mi caso y el del propio hijo por todas las músicas, siempre que estén bien hechas. La idea es buena, el guión mejor y la economía de medios muy rentable, pero sin Mayoral esta música histórica no hubiese funcionado. Parte del público enfervorecido con Savall lo es en cualquier repertorio (aunque su última visita en solitario ya apuntaba cierta decadencia interpretativa) y todos atesoramos grabaciones que serán irrepetibles, casi “incunables”. El marketing y la propia figura, casi mítica, del músico catalán atrae público joven, siempre de agradecer, pero los que ya peinamos canas esperamos, como en otros casos, una retirada a tiempo aunque se necesite seguir trabajando para vivir.

Las sagas en la música no siempre funcionan, ni siquiera los Bach. Las apuestas por renovar o remozar repertorios deben sopesar calidad y comercialidad, así no importaría otro entorno o ciclo, pero cerrar así esta luminosa primavera barroca ovetense pareció más “un ocaso otoñal”. Jordi Savall tiene todavía mucho que enseñar a los que vienen detrás, una nueva generación de JASP (jóvenes aunque sobradamente preparados) y el escenario es tan magnético pero más exigente que muy pocos saben bajar cuando se está en lo más alto, cuesta tomar la decisión y acertar. Si el barco empieza a “hacer agua” no es ningún deshonor atracarlo en buen puerto y dejar de navegar, siempre mejor que provocar una catástrofe. Los viejos lobos de mar engrandecen la historia, pero morir en un naufragio no les hace inmortales.

Eloqventia danza en La Pulchra

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Viernes 23 de septiembre, 21:00 horas. Catedral de León, segundo concierto del FIOCLE: ELOQVENTIA (Alejandro Villar, flautas; David Mayoral, percusión): “Danzas imaginarias”, música instrumental del medioevo europeo. Entrada libre.

Eloqventia en su formato original de dúo llegaba a la ciudad natal de Alejandro, su fundador allá por 2009, para presentar su reciente trabajo discográfico, “Danzas imaginarias”, grabado en la Sala de Cámara del Auditorio de Oviedo con una calidad y cercanía en la toma de sonido nada habituales en otros registros, y que en la catedral leonesa, con una leve amplificación, ideal para apreciar todos los detalles y amplia gama de matices de su repertorio, unida al directo siempre irrepetible, mejoraron aún más estas obras medievales fruto del trabajo de muchos años, entendimiento y química perfecta entre el madrileño David Mayoral, un genio de las percusiones al que se rifan muchas otras formaciones y que también nos dejó el dominio del dulcimer, dulcémele o tympanon, variante del salterio con cuerdas percutidas, más el leonés Alejandro Villar, verdadero virtuoso de todas las flautas de pico, incluida el aulos o doble pero también el cuerno o la sinfoniaorganistrum, zanfona, zanfonía, zanfoña o gaita de rabil, que así se conoce este cordófono de cuerda frotada, en un tándem capaz de hacer crecer cada “danza” hasta límites insospechados desde el dominio y el rodaje de un programa que hizo las delicias del público, nuevamente llenando La Pulchra tras la cola de rigor, y la mejor promoción de su CD con el prestigioso sello Cantus que comienza a ser reconocido por especialistas y melómanos “omnívoros” como el que suscribe en una verdadera recreación sonora de muchas ilustraciones de las Cantigas de Alfonso X “El Sabio” o tantos pórticos catedralicios.

Más de una hora de programa donde fueron desfilando distintos anónimos medievales, piezas recogidas en las dos colecciones fundamentales de la época, el Chansonnier du Roi de Paris y el Códice italiano 29987 de la biblioteca del Museo Británico en Londres. Combinaciones de flautas y percusiones que vestían unas melodías ricas, llenas de vivacidad y frescura, juegos de pandero “tipo bodhram”, panderetas y darbukas siempre asociadas a historias sonoras del viejo Al Andalus y la música sefardí, alternando con los trovadores franceses o los goliardos italianos.

Eloqventia arrancaron con el anónimo italiano Belicha y a continuación el andalusí Badri Ader Kasa antes de esa joya del “Llibre Vermell” como el Polorum regina con unas iniciales campanas delicadas que preparan la entrada de la zanfona en un engarce de riqueza tímbrica que la amplificación permitió degustar en toda su amplia gama dinámica, lo mismo que ese pandero universal, bodhram capaz de “afinar” y casi cantar.

La Tierche estampie roial fue una peregrinación sonora por las alas del aulos hasta el crucero más la darbuka con la pandereta esperando, generando emociones cercanas en ese tránsito musical antes de volver al escenario con el anónimo andalusí Lamma Bada de largo solo de salterio, intimismo y juegos tímbricos más la posterior aparición de la flauta grave, perfecta afinación y entendimiento, o la canción sefardí Los Bilbilicos que resultó otro placer de pandero y flauta capaz de hacernos viajar y danzar en el tiempo, multiculturalidad y convivencia añorada que solo la música mantiene, al igual que el anónimo italiano Tre fontane.
Volvería la estampie, una danza típica medieval y que el trovador Guiraut Riquier (ca.1230-1292) compone a partir de la “cansó” Mot me tenc ben per paguatz, obra de lucimiento para los dos intérpretes, donde la sonoridad del cuerno evoca intercambios musicales de ida y vuelta con el subrayado siempre acertado de unas percusiones increíbles.

El “fin de fiesta” tuvo sabor italiano, el Chominciamento di gioia en nuevo dúo de flauta aguda, ligerísima como la jugetona pandereta unida al grave de la darbuka, o La Manfredina con su correspondiente “rotta” de zanfona ornamentada y esas pinceladas de la percusión que arrancaron bravos de un público totalmente entregado.
Sinceras y emotivas palabras de gratitud a cargo del local que arrancaba de niño en esta misma catedral una andadura musical con un horizonte siempre inalcanzable pero lleno de alegrías como estas compartidas en el festival leonés, verdadero referente antes de la propina en “formato Eloqventia”, saltarello de flauta y darbuka danzarinas para encaminarnos a la Plaza de Regla tras casi hora y media de música pura que también tiene su hueco en estos tiempos pluriculturales. Bravo por Eloqventia (nombre de la obra de Dante Alighieri De vulgari eloqventia vinculada a la música medieval y a la poesía trovadoresca) y a seguir escuchando estas “Danzas Imaginarias” que no tienen desperdicio porque nunca pasan de moda.

Flautas de pico en el Museo de Bellas Artes

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Jueves 9 de abril, 19:00 horas. Museo de Bellas Artes de Asturias, Oviedo. II Ciclo de Música Antigua “Sonidos de la historia”. Alejandro Villar (flautas de pico): Recorder 8.3. Obras de Diego Ortiz, Jacob Van Eyck, Telemann, N. Bousquet, Maki Ishii y anónimos. Entrada libre.

Nadie se espera que un concierto con solo flautas de pico en solitario puedan convocar tanto público, pero evidentemente el programa era más que un reclamo, Oviedo tiene una oferta donde la llamada música antigua sigue llamando y llenando, nuevo éxito de la JAM (Joven Asociación de Musicología de Asturias) en este segundo año que resulta no ya de asentamiento de un “ciclo para los jueves” sino todo un reto para preparar los próximos que seguro vendrán.

Alejandro Villar tiene un largo historial de colaboraciones con otras formaciones del que podemos leer algo en los enlaces del concierto y en su propia página web, para muchos “medio Eloqventia” y todo un virtuoso además de profesor y estudioso de la flauta de pico, “tristemente” asociada al terreno escolar merced a Orff, pero que está asentada en la historia llegando a ser tan importante como sus hermanos hasta la llegada de los instrumentos llamemos actuales.

Alejandro se encargó de desmontar falsedades abordando ocho obras de ocho siglos con un tipo de flauta para cada una de ellas, toda una lección y elección magistrales para poner en su sitio la flauta de pico, la de bisel fijo (como los silbatos), “recorder” que llaman los anglófonos, siempre aderezando de forma breve y amena los orígenes así como procedencia de las músicas interpretadas, diría que recreadas por el flautista astur-leonés.

Sin entrar en cada una de ellas, desde los anónimos del siglo XIII (con doble flauta o aulos) y XIV con la “estampida” como forma medieval francesa e italiana, músicas bailables, hasta la última, cada obra fue un ejemplo del papel que tanto el instrumento como la propia música ha tenido a lo largo de la historia, “sonidos de la historia” como se titula este segundo ciclo e “historia del sonido” por el trayecto que Alejandro Villar nos brindó, virtuosismo cada vez mayor desde Diego Ortiz, intercambiables tratados para cuerda o viento, al “Paganini de la flauta” Jacob Van Eyck,

el barroco inglés de Telemann con una verdadera fantasía en tres movimientos, siempre contrastados, que encumbra la música instrumental en su momento álgido, para “caer” y recordarnos el siglo XIX donde la flauta travesera parece relegada al olvido pero donde Bousquet escribe para este instrumento olvidado unos estudios de los que el tercero Allegro moderato puso el estilo clásico al servicio de la “recuperada flauta de pico”, con intentos de modernizar mecanismos (flagolet) aunque nada mejor que volver al origen y auparla por fin a la actualidad en los años sesenta y setenta del pasado siglo gracias al llamado movimiento historicista donde el recién fallecido Frans Brüggen eleva a la máxima categoría las interpretaciones con flauta de pico desde los Países Bajos, centro de “peregrinación” de estudiantes y músicos que predijeron el renacer de las mal llamadas músicas antiguas haciéndolas cada vez más actuales.

El virtuosismo siempre al servicio del estilo permitió disfrutar de esta auténtica clase magistral del músico leonés afincado en nuestra tierra, para acabar en el siglo XX con Black intention I (1976) de Maki Ishii (Tokyo, 1936), la inspiración japonesa tamizada por sonidos casi milenarios de la protagonista en manos y boca de Alejandro Villar, introspección casi mística con tres flautas distintas y un gong recuperando sonoridades que cierran círculos, la presencia de lo antiguo desde nuestro tiempo en una época capaz de conjugar en primera persona la atemporalidad de la música.

La propina tenía que ser de Bach, padre de todas las músicas, del que Villar nos regaló la Allemande de la Partita BWV 1013 para flauta solo como colofón a una tarde de museo vivo lleno de sonidos mágicos de flautas.

Otoño en primavera

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Martes 1 de abril, 20:00 horas. Sala de cámara, Auditorio de Oviedo. Primavera Barroca: Jordi Savall (viola da gamba): Les voix humaines. Centro Nacional de Difusión Musical (cndmu) “Circuitos”. Entrada: 15€. Abono seis conciertos (sin numerar): 72€.
Hay figuras mediáticas capaces de llenar salas con el mero anuncio de su presencia aunque hora y media de música sólo con viola de gamba no sea precisamente la mejor publicidad y el programa esté más que escuchado tanto en vivo como grabado. Un otoñal Jordi Savall volvía en solitario a Oviedo con “su” instrumento, la española viola de pierna o gamba (seguramente nacida en España por el siglo XV en la zona levantina, fusión de fídula con técnicas del rabel morisco) que le mantiene desde hace décadas como figura mediática, primero en Francia y poco a poco también en España, aunque los años no perdonan en la ejecución pero sí sumen magisterio, dominio escénico y don de gentes, popularidad mundial. Tomemos pues esta visita como otro merecido homenaje a su trayectoria.
El repertorio ya no sorprende pero tenerlo en la distancia corta como en el salón de casa, tropezando con el arco en la mesita o la pantalla de la lámpara, con el ambiente que se logró en la sala de cámara carbayona, de acústica perfecta, y explicando incluso la afinación según los bloques confeccionados, hace a Savall único, humano, cercano a fin de cuentas, resultando más una autobiografía sonora que un concierto al uso, por otra parte nada extraordinario.
Titular su presencia abriendo este ciclo barroco de primavera como “Las voces humanas” ya quedaba claro en la presentación escrita: la imitación de la voz en todas sus modulaciones, algo que el músico de Igualada consigue con su joya de siete cuerdas fabricada por Barak Norman (Londres, 1697), con el apoyo del Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya y el Institut Ramon Llull.
Seis bloques independientes y titulados sirvieron para repasar musicalmente su vida, incluso con cierto humor: “cuarenta años tocando pero un tercio afinando” o comentar que “Marais siempre tocó Marais o Bach solo Bach”, pudiendo añadir que “Savall siempre toca Savall”, pues los Sainte-Colombe, el citado Marin Marais del que toma el título para el recital, o incluso las referencias celtas, son como sus cuarenta principales.
“Invocation” con Abel, Bach o Schenk apenas calentaron cuerdas pero faltó la emoción. “Les Regrets” rememoraron su más célebre banda sonora precisamente de los De Sainte-Colombe aunque sigan resultando monótonas y las “improvisaciones” añadidas sobre la Bourré borrasen la autoría de Bach. “Les voix humaines” de Machy y Marais fueron más de lo mismo antes de entrar en “Musicall humors” de Hume, como si lo militar resultase sinónimo de marcha y su viola ganase sonoridad ante el mayor despliegue de recursos, con un arco más generoso pero igualmente impreciso. Los últimos bloques también resultaron más didácticos, “Lessons for the Lyra-Viol” explicando la afinación para las obras de Ferrabosco, Ford o Playford, y la música cercana de gaitas o cornamusas de los anónimos de Manchester (entre 1580 y 1640) titulados “The Lancashire Pipes“, progresión de las tinieblas iniciales a la tamizada luz con neblina celta (ñublu y orpín que diríamos en Asturias).
Incluso la primera propina mantuvo la permuta de las cuerdas 4ª y 5ª para la misma referencia al bordón gaitero que remueve nuestras raíces astures, otro manuscrito del XIX que recoge músicas anteriores aunque faltase la transmisión maestro alumnos que sirvió para ahondar en la investigación donde El Jordi ha hecho historia. La segunda y definitiva propina fueron unas variaciones sobre una canción de cuna francesa que despertaron más que adormecer a un público entregado a la figura aunque supongo que menos al intérprete o su música.

Notre Dame de León

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Sábado 19 de octubre, 21:00 horas. Catedral de León: XXX Festival Internacional de Órgano Catedral de León, Peregrinatio: VIII Ciclo Músicas Históricas de León: Ensemble Organum, Marcel Pérès (director): Peregrinatio II. París – Limoges – Moissac – Compostela. Peregrinaje musical en la Europa del siglo XII.

Nada más, y nada menos, que un quinteto vocal incluyendo a su director, fue capaz de mantener en silencio hora y media a una catedral a rebosar que escuchó las liturgias latinas del Ars Antiqva como si de una misa se tratase (incluyendo alguna tos resistente y aplausos iniciales rápidamente acallados por el propio Pérès), música no litúrgica aunque sus fuentes sí, pero música sacra a fin de cuentas. Arte antiguo, Ars veterum pero también historia vocal por suponer el arranque de la Polifonía a cargo de unos especialistas que dominan este dificilísimo repertorio logrando sonoridades que resonaron por las bóvedas de la Pulchra leonina al ir cantando y colocándose en distintas ubicaciones, con un empaste digno de admiración, dinámicas increíbles de proyección total fuesen a solo, dúos o conjunto, alguna entrada titubeante pero siempre atentos a los gestos del maestro Pérès.

Salieron de la Sacristía entonando el Conductus Beata viscera Marie Virginis de Perotin El Grande, el de Notre Dame, “conductus” real por ser pieza cantada cuando el leccionario era conducido procesionalmente al sitio en el que se proclamaba la lectura, y así se dirigieron con cirios encendidos hasta el coro antes del Versus (esta vez un “conductus” monofónico) Vellus rore de San Martial de Limoges. Impresionante espectáculo, inédito seguramente para muchos y además en su entorno natural, esos organum melismáticos o floridos, técnica polivocal y adornos por debajo de canto principal.

Del Codex Calixtinus, primera guía del Camino de Santiago, escuchamos ese diálogo que es la Antífona Ad sepulchrum beati lacobi, música que engrandece el texto, que lo subraya y ayuda a comprender, aprender, aprehender y entender en su magnitud desde las voces francesas que proseguían su lección de música antigua difícil de digerir pero capaz de vaciarnos para meditar desde el silencio profundo que toda escucha necesita.

Volvíamos a Limoges con el grueso de esta peregrinación vocal, la Prosa Alma chorus domini seguida de Veri solis radius, otro conductus (cum cauda por los melismas utilizados) Noster cetus psallat letus y la oración Ora pro nobis Sancta Maria, advocación de la catedral leonesa donde el canto sonó aún más cercano. Juegos virtuosos de interválicas casi imposibles siempre resueltas desde el magisterio de este “ensemble“, reconstrucciones de la manera como se cantaba antiguamente, con especial atención a la ornamentación, los intervalos y los microtonos que tanto me recordó al canto corso de Cortona.

De Moissac, donde la formación tiene su sede, disfrutamos del canto del diácono Venite populi, para dejarnos una muestra de Canto Mozárabe de Toledo, el Alleluia: Ortus conclusus más marcado que los anteriores volvió a enamorar en sonoridades, el cantus firmus en un potente bajo como base románica sobre la que se sustenta el gótico vocal, tenor y alto, con auténticas melopeas.

Del otro maestro parisino, Leonin el Benedicamus Domino a dos voces volvió a convertir la Catedral de Santa María en Notre Dame Leonesa, nueva lección de empaste y fiato en una voz grave que retumbaba abrazando las otras cuatro, antes de volver en peregrinaje al punto de partida procesionando con el Congaudeant Catholici de Albert de Paris, más que un concierto toda una liturgia vocal de formas inverosímiles con un magisterio francés tan cercano a esta peregrinación interior hasta Santiago de Compostela donde León y su Catedral es siempre parada obligada, esta vez musical.

Ars Pulchra

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Sábado 12 de octubre, 21:00 horas. Catedral de León, Alia Mvsica, Miguel Sánchez (director). Peregrinatio I. Devoción Mariana. Obras de los siglos XII al XIV. Entrada libre.

Dentro del VIII Ciclo Músicas históricas de León, coproducción del CNDM y enmarcado en el XXX FIOCLE, el sexteto de Miguel Sánchez llenó la “Pulchra Leonina” para mucho despistado que se apunta a todo espectáculo gratis, cueste lo que cueste, incluso esperando escuchar el “bicho” que hoy dormía plácido. Con leer el cartel de la reja exterior hubiesen evitado cola, empujones para coger silla y comentarios fuera de lugar.

Organizado en tres rutas, el programa resultó interesante musicológicamente por el repaso del Ars Antiqva al Nova con anónimos latinos, Hildegard von Bingen, Philippe de Vitry, nuestro Alfonso X El Sabio o M. Iohannis Legalis para cerrar con un Romance de Don Gaiferos.


La ruta europea caminó a capella con las dos féminas hacia el escenario en el crucero y el Gloria, laus et honor tibi sit, contestado por los seis caballeros y el Christus resurgens parando en el coro, primeros “organum” donde la acústica catedralicia ayuda a multiplicar pero resta inteligibilidad. Los hombres compaginan voces e instrumentos, laúd, pandero y viola de brazo o fídula (alternando con el órgano portativo que alguno pensaría fuese el de Klais), siempre complemento o refuerzo a las seis voces empastadas para los orígenes polifónicos a dos y tres voces, monodia acompañada, voces iguales y mixtas, delicada y completa hermana Bingen y su O Virga ac diadema, hasta el Vitry de Vos qui admiramini… Gaude gloriosa, parada y encrucijada de caminos en León, ida y vuelta entre Montserrat y Santiago.

La ruta española empezó y terminó en el XIII, Cedit frigus hiemale, Maria, virgo virginum hasta la cantiga Por dereito ten a Virgen del rey sabio, nuevas combinaciones íntimas que se perdían en la grandiosa “Pulchra leonina” antes de la tercera ruta directa a Santiago, fuera Roderici (Juan Rodríguez) por indisposición de la soprano “titular” pero con la Vox nostra resonet de Legalis, el anónimo del siglo XII Dum pater familias más el tradicional Romance de Don Gaiferos, mismas combinaciones vocales pensadas para paladear en familia aunque la evolución del Románico al Gótico, de la monodia a la polifonía, viviese en todo recinto. Recreaciones e interpretaciones pulcras y sentidas pero sin la emoción del latín difícil de entender cual pueblo llano y regalo “in secula seculorum” donde prefiero cambiar el amén por un imperativo amen… Con todo, sigo peregrinando!

Ubicación: León

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