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Placeres corales

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Miércoles 18 de abril, 20:30 horas. Auditorio Teodoro Cuesta, Mieres: II Semana de la voz: La Voz en la Música Coral. Ensemble Voblana, Fernando Santirso González (piano), Rocío Fernández López (directora). Entrada: 5 €.

Me pregunto dónde está la afición coral mierense, porque de nuevo el auditorio que lleva el nombre de nuestro poeta, escritor, folklorista y músico local presentaba una entrada ridícula y desalentadora para todo el que se sube al escenario, y eso que los artistas viajan con sus familias y amistades, esta vez desde la cuenca hermana. Con esfuerzo se organiza esta semana de la voz y nada mejor que un coro justo cuando la Música Coral ha sido declarada bien cultural de la sociedad en España. cuya texto dejo aquí:

“El reconocimiento de la actividad coral como bien de nuestra sociedad y el apoyo a las iniciativas que persigan su fomento, así como el reconocimiento de la figura del director de coro como elemento indispensable de dicha actividad”.

Un coro de cámara con cuatro voces por cuerda, doce voces más la directora, todas mujeres, voces blancas que son el espejo a seguir con toda una trayectoria detrás desde el Conservatorio del Nalón formando a niños desde los 6 años, entendiendo que para recoger hay que sembrar, y esta mujeres, todas con estudios musicales decidieron en 2015 organizar este coro de VOces BLAncas del NAlón, pues es el acrónimo de su origen (dejo enlazada su página web). Con un programa dificilísimo y variado demostrando que no hay etiquetas, solo buena música coral -hay que buscarla- cantado de principio a fin de memoria con coreografías varias, implicación de todas ellas, no es de extrañar que allá donde van sean premiadas. Elegantes y sobrias, falda azul azulete con top negro, zapatos negros o descalzas, según las canciones, y el tono dándolo una de las componentes para cercanía en la escucha y comodidad en la dirección.

La calidad de VOBLANA es innegable, nos dejó boquiabiertos y disfrutamos como hacía tiempo con su empaste, afinación, sentimiento, buen gusto, desparpajo al presentar distintas componentes cada uno de los temas largamente aplaudidos como no recuerdo en Mieres, y un placer coral junto a mi admiración por estas jóvenes que nos hicieron pasar este miércoles al fin primaveral con sus temas.
Con la sala en penumbra fueron entrando con velas para cantarnos la bellísima canción irlandesa Jersulamen (en arreglo de Michael McGlynn) circulando entre las butacas y pasillos en un efecto de abrazo vocal desde la siempre difícil heterofonía, esa textura única donde las trece voces eran independientes para alcanzar esa belleza indescriptible.

Una muestra de polifonía religiosa con la Salve Regina del húngaro Miklós Kocsár nos transportó a las formaciones monacales, coros de niños o monjas de luz celestial, con unas sopranos sorprendentes y las contraltos sustentando unos graves increíbles para las voces blancas, en esta difícil página llena de disonancias y contrapuntos delicados bien interpretados por las chicas de Voblana.

Ya conocía Nunc dimittis del alicantino Albert Alcaraz, con la contralto solista y el piano de Fernando Santirso González antes de la entrada del coro a capella sumándose el teclado dejándonos una interpretación portentosa.
El gallego Julio Domínguez es otro de los grandes compositores para coro de nuestros días, y el Pater Noster de Voblana conjuga una hermosa partitura y una ejecución detallista, vocalizada y sentida con Rocío Fernández que conoce cada obra a la perfección también como contralto, lo que se nota por el entendimiento entre todos.

Torrevieja es un referente mundial en el mundo de los coros y sobre todo por su certamen de habaneras donde Voblana se presentaron con Habanera Salada (Ricardo Lafuente Aguado) balanceada al ritmo marino con el vuelo de la falda cual olas mediterráneas sobre las que se reflejaron unas celestiales sopranos, estratosféricas en agudos bien emitidos y sin chillar, con una sonoridad envidiable de las trece voces al sumarse la directora que en un extremos simplemente apuntaba y ayudó al final siempre exacto. La repetirían como regalo.

Desconocida para mí esta partitura actual desde México La Muerte Sonriente de la joven compositora Diana Syrse con toda su cultura de celebración alegre para ese paso obligado, resultó un auténtico bombazo por la puesta en escena, recitado previo, de nuevo la contralto solista, la coreografía, sumar instrumentos precolombinos, percusión y aerófonos, crótalos en tobillos o muñecas, percusiones con los pies en las tablas en un auténtico espectáculo, visualmente un placer y vocalmente estratosféricas. El número 13 es mágico y sin supersticiones con Voblana, y la sonrisa fue de oreja a oreja contagiándonos vitalidad, juventud y excelencia musical.

Todavía quedaban dos joyas más. Bob Chilcott es otro reputado compositor coral y con un pianista de talla como Fernando Santirso, sin contrabajo ni batería, pudimos escuchar el “Kyrie” y el “Sanctus” de A Little Jazz Mass, aires de gospel en latín para unas liturgias que deberían ser obligadas cuando se cantan así, voces llenas de matices y dinámicas amplias pero siempre ajustadas, buen gusto y estilo, movimiento corporal adecuado y las trece voces de color único lleno de brillo.

Fin de fiesta mágico con un piano virtuoso necesario para el arreglo de Bohemian Rapsody de Queen, maravilla de mi juventud por la que no pasa el tiempo, la inspiración clásica de Freddie Mercury cuya voz llegó a rivalizar con “la Caballé” para regocijo olímpico. Adaptación para voces blancas y piano que por momentos nos puso la carne de gallina y una lágrima corriendo por la mejilla.

Porque habiendo calidad en la partitura y además en interpretaciones como esta de Voblana y Fernando Santirso nos encontramos con este auténtico espectáculo músico-coral, de trabajada coreografía donde cada motivo daría para una exposición fotográfica, interpretación global tanto corporal como vocal de estas trece flores con piano que espero sigan funcionando en estos tiempos donde la verdadera crisis acaba siendo la intelectual, y mejor desconectar de las noticias para seguir disfrutando con la mejor terapia.

Si es coral y del nivel de Voblana el placer es obligado. Excelencia coral y el mejor de los conciertos de esta II Semana de La Voz organizada por la Concejalía de Cultura y la coordinación de la Escuela de Canto y Repertorio Haragei que dirige mi querida Elena Pérez-Herrero que disfrutó tanto o más que los privilegiados que acudimos este miércoles al auditorio de este Mieres adormecido y gris donde la luz sigue poniéndola la música.

GRACIAS

PP, leónigan de oro

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Sábado 4 de noviembre, 19:30 horas. Iglesia de La Laboral, Gijón: 20 aniversario del Coro “El León de Oro”. Peques del León de Oro (PLDO), Aurum, Elena Rosso Valiña (directora); El León de Oro (LDO), Marco Antonio García de Paz (director), Peter Philips (director honorífico). Obras de Palestrina, Michael McGlynn, Julio Domínguez, Susanna Lindmark, John Tavener, Ch. V. Stanford, Frank Martin, T. L. de Victoria, F. Poulenc, Knut Nystedt, Ola Gjeilo, P. Philips y Arvo Pärt. Entrada con invitación (agotadas).

Verdadera fiesta coral de cumpleaños la vivida, sentida y compartida desde la desacralizada iglesia de “La Laboral” para seguir conmemorando veinte años, nada según el tango y toda una vida en el difícil mundo de la música, aún mayor en el mundo coral y un verdadero milagro en estos tiempos. El León de Oro es una filosofía de vida, unir personas para hacer lo que les gusta con pasión, cantar y además bien. Una familia cuyos progenitores son Marco y Elena, músicos capaces de aunar ilusiones desde el amor coral regalándonos todo un proyecto con visión de futuro.

Veinte años que me he declarado “leónigan” porque a diferencia del hooligan futbolístico, no soy violento ni agresivo sino “incondicional a muerte“, enamorado de la música que hacen estos leones. La legión de leónigans ha ido creciendo cautivados desde el primer concierto, las redes sociales otro descubrimiento incluyendo canal propio en YouTube©, los concursos, los premios internacionales, la Champions League de los coros, una trayectoria impecable que les ha permitido afrontar cualquier repertorio con la misma calidad, todo el trabajo que se desconoce pero lleva a la búsqueda de la perfección vocal. Que alguien legendario, historia viva de la música coral inglesa y mundial como Peter Phillips, PP para ir aclarando el titular, cayese rendido ante el LDO era algo inevitable y capitaneará los leónigans el resto de su vida. Este “coro de autor” como titulaba el programa y el número del pasado verano de la revista Scherzo  (agotado y que guardo como un tesoro) tiene unas señas de identidad únicas, pero verlo y sobre todo escucharlo dirigido por PP convierte en milagroso lo que se escucha, agradeciendo que aceptase la dirección honorífica de este coro apasionado mútuamente.

Este sábado nuestro LDO reunió a todos los leónigans que cabían en la iglesia de la Laboral (muchos no pudieron hacerse con una invitación, agotadas rápidamente desde muchos días antes), para compartir música y pasión además del nombramiento de Peter Phillips como Director Honorífico, quien disfrutó del concierto de principio a fin, como “leónigan de oro” pero también al frente nuevamente del LDO. La acústica del faraónico, escurialense si se prefiere, templo elíptico de Cabueñes, resultó ideal para unos coros fantásticos, reverberación cercana a los cuatro segundos pero que no emborrona el resultado vocal sino que lo engrandece aún más, a diferencia de otros conciertos instrumentales o sinfónicos, aunque alguno buscaba precisamente estos efectos.

Mi pasión por los leones puede hacer pensar que también me ciega, pero obnubilar además de nublar o confundir, también significa embelesar, fascinar y deslumbrar, como el oro puro que atesoran. Los peques PLDO de Elena son el futuro desde el presente, solo hace falta escucharles y con una calidad impensable en otros coros de la misma edad. Su Palestrina del Adoramuste Christe fue magistral, la afinación de Si la nieve resbala de Julio Domínguez milagrosa, la interpretación con cajón peruano y dramatización incluída de Song of hope (Susanna Lindmark), canción de esperanza y la línea a seguir por cualquier coro infantil y juvenil. No quiero olvidarme de Maria Matrem de McGlynn con el coro separado, peregrinando hacia Olaya Álvarez Suárez en solitario presidiendo y enamorando con su voz perfectamente arropada por sus compañeros. No quiero pasar por alto que la soprano solista cantaría con los tres coros, cambios de vestuario incluidos, y todavía repetiría intervención solista en la obra que cerraría concierto, una joya de la que este coro de oro puede presumir. La cara de satisfacción de PP, sentado delante de mí junto a los comentarios con Marco, corroboran su título de “leónigan de oro“.

A continuación Marco dirigiría al LDO con tres obras muy trabajadas (escuchadas hace poco en el Campoamor celebrando doble aniversario) a las que acústica, variadas disposiciones del coro y gusto en interpretar obras del siglo XX son una seña de identidad de los leones. As one who has slept de Tavener (1944-2013), siempre jugando con la policolaridad y ubicaciones distintas, Beati quorum via de Stanford, y especialmente el “Credo” de la Misa para doble coro de Frank Martin volvieron a enamorar a los leónigans, PP en cabeza.

Las satisfacciones últimamente vienen a cargo de Aurum, las leonas que triunfan allá donde van en el complicado mundo de los coros de voces iguales, que en el caso de las chicas, las llamadas voces blancas, aún resulta más difícil. Pero con la misma filosofía de siempre, Elena ha sido capaz de ensamblar unas voces redondas, delicadas, flexibles con los repertorios, y de una calidad que está siendo recompensada internacionalmente. De nuevo PP se rendía ante el nivel de “las chicas de rojo” (por no llamarlas “las chicas de oro”) porque sus cuatro intervenciones fueron indescriptibles, desde O Regem caeli de Victoria que “firmó el propio PP” asintiendo feliz al final, Ave verum corpus de Poulenc que cerrando los ojos era británico de escuela vocal por el color tan unificado de las distintas voces, el Hosanna de Nysted poderoso y con gusto, separando del coro para envolver al público de las primeras filas (inenarrable sentir el aliento cual abrazo de las voces graves) y Northern Lights de Gjeilo, nuestras femeninas luces del norte adaptadas a cualquier época y estilo desde un trabajo vocal de altura.

Adela Sánchez fue la maestra de ceremonias presentando las diferentes partes del concierto, recordando la trayectoria de estos primeros 20 años, números abrumadores de actuaciones, obras y cantantes que han pasado por el coro (muchos presentes), compositores, músicos, docentes, antes de la parte final del concierto ya con Phillips al frente de autores y obras que domina como pocos, dirección en estado puro (Elena daba los tonos), transmisión clara y diáfana, comunicación innata por la química entre cantores y directores, milagro hecho realidad con ¡un solo ensayo! porque todo es posible con estos leones.

Descubrir al “otro” Peter Phillips (1560-1628) y su Ecce vicit Leo a 8 fue el mejor aperitivo antes de Victoria y Pärt a pares, maestros de la música coral ideales para el lucimiento del mejor coro asturiano de la historia, con todas las combinaciones de coros y voces.

Del abulense dos joyas como el Super flumina Babylonis y el Magnificat Primi toni, la chispa que saltase hace años en la Catedral de Oviedo multiplicada por la madurez de todos, y el estonio etiquetado como padre del “minimalismo sacro” pero artesano vocal desde un lenguaje actual que los leones con PP también han entendido al detalle: Virgencita dedicado a la mexicana Vírgen de Guadalupe en 2012 que bisarían al final, sentido, emocionado, dramáticos silencios rotos por las toses, herencia española bien entendida por un creyente y músico universal en interpretación magistral, más Nunc dimitis de nuevo con Olaya Álvarez de solista arrancando bravos entre unos leónigans entregados.

Vendrían las palabras de Marco (traducidas por Paco al oído de Peter), el británico agradecido en español, el regalo de un retrato a carboncillo del agradecido Director Honorífico y esa Virgencita que puso broche dorado a este cumpleaños para esta familia coral que empezó en el bar de Julio y pocos imaginarían hasta dónde iban a llegar desde Luanco.

Aún continuaría la fiesta con asturianía internacional, sidra en un lagar cercano, como el propio Phillips, cercanía de los grandes, sencillez, afabilidad desde la maestría de un leónigan de oro para siempre. Gracias Leones y veneración total con PP.

P. D.: Fotos en Facebook© de Beatriz Montes Durán (BMD Studio).
Crítica del concierto en La Nueva España por Eduardo Viñuela, y reseña en El Comercio.

Aurum, mujeres al poder

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Miércoles 29 de octubre, 20:30 horas. Auditorio del CONSMUPA, Oviedo: Coro Femenino “Aurum”, Elena Rosso Valiña (directora). Obras de César Alejandro Carrillo, Jacobus Gallus, R. Schumann, Eva Ugalde, Jackson Berkey, Javier Fajardo, Idoia Azurmendi, Javier Busto, Tobin Stokes, Josu Elberdin y Julio Domínguez.

El León de Oro más que un proyecto musical es una filosofía coral, una familia numerosa bien avenida y planificada, donde “Aurum” ha alcanzado su mayoría de edad sin abandonar nunca el hogar. En dos años han crecido en todos los sentidos y los premios solamente avalan el duro trabajo bien hecho con Elena Rosso al frente.

Como embajadoras corales acudirán el próximo fin de semana a Tolosa para competir en la 46 edición de su reconocido concurso, con las mejores formaciones mundiales, así que hemos podido comprobar en el auditorio del conservatorio carbayón con un público entendido, que escuchó con riguroso silencio, respeto y admiración, el programa que defenderán en la capital coral guipuzcoana y cantarán en una minigira por tierras vascas antes de llegar al destino final.

Dos partes como es costumbre, polifonía y folklore, difíciles ambas, memorizadas por todas y dando una lección de excelencia en todo: colorido vocal y visual, coreografías, afinación, empaste, dinámicas impresionantes y sobre todo mucha disciplina. Aún retocarán y asegurarán cada una de las partituras que llevan preparadas al detalle. Destacar la (s)elección de obras básicamente actuales, frescas, cercanas al LDO casi todas y perfectamente organizadas para un certamen competitivo donde el nivel global es altísimo aunque la experiencia de las féminas sea grande y garantía de éxito.

Del programa íntegro que dejo aquí, destacar a Schumann, pero especialmente el hermosísimo Miserere de Eva Ugalde que hacen aún mayor emocionalmente, transmitiendo la riqueza de una partitura casi a medida de “las chicas de oro”. También el Ascendit Deus de Jackson Berkey por el alarde polifónico de una obra que conjuga el saber del “Ars Antiqva y Ars Nova” ya trabajado por Los Peques de El León de Oro también para Tolosa, pero que Aurum recrean y engrandecen desde su excelencia vocal. Dejo para el final de la primera parte Fervor na brétema de Javier Fajardo (presente en la sala) por tratarse de una obra ejemplar de principio a fin, participación puntual de dos xilófonos (esta vez metalófonos) y tambor de tormenta, reubicaciones de las voces en el escenario, siempre con una sonoridad rotunda, y la belleza de una partitura que estas voces blancas sienten propia, para ellas compuesta y algo indescriptible que transmiten desde el escenario.

Un breve descanso para afrontar la parte de folklore, calzadas con madreñas que no sólo les dan altura sino el recurso de percusiones más allá de lo asturiano, como en el Zutaz del doctor Busto, la maravilla visual y vocal de Ikimilikiliklik (T. Stokes), conjuro de brujas, aquelarre con rememoranzas maoríes, trabalenguas, magia coral en estado puramente femenino, y D’Alborada de Julio Domínguez, más que una recreación de temas asturianos, inspiración donde la percusión de las madreñas vuelve a integrarse en el canto. Excelentes las Aurum con Elena Rosso que vuelve a marcar diferencias en la dirección por su magisterio, gesto claro y preciso, pero sobre todo una trabajadora nata que ve recompensado su esfuerzo.

Gracias a todas y Tolosa disfrutará con ellas, el mejor premio que se puede tener.

Final y principio en Covadonga

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Miércoles 29 de agosto, 19:00 horas. Real Colegiata de San Fernando, IV Ciclo de conciertos “Órganos de Covadonga”: Rubén Díez García (órgano), Escolanía de Covadonga (director: Jorge de la Vega Laria). Obras de J. P. Sweelinck, P. Bruna, Julio Domínguez, D. Zipoli, J. Rinck, J. Lidón, J. Mª Beovide, y J. Adam Reincken.

Volvía a Covadonga un día antes de la Novena y como final de un agosto organístico dando comienzo a un curso por parte de la Escolanía que se prepara ya con nuevas voces blancas ilusionadas en esta etapa donde compartirán tanto con los ya veteranos, alternando este cierre de ciclo nada menos que en esa joya del siglo XVIII que es el realejo de la Colegiata y en las manos de mi admirado Rubén Díez con un programa lleno de esquisiteces, que dejo a continuación.

La parte coral bien llevada por el maestro De la Vega (antiguo escolano y alumno de Leoncio Diéguez) estuvo perfectamente elegida para un día y lugar donde la Virgen siempre es protagonista. Tras la apertura organística de la Fantasía chromatica (Sweelinck), clara y pulcra como nos tiene acostumbrados el padre Rubén, el “incipi” del Salve Regina de las voces graves alternado con el Tiento de 1º tono de mano derecha y al medio a dos tiples (Pablo Bruna) del órgano portátil, duro en su mecánica pero realmente sobrecogedor en sonoridades y registros divididos, para seguir la Escolanía completando el gregoriano y rematando el tiento, para al completo desgranar ese bellísimo Ave María de Julio Domínguez, sabedores que la nueva hornada tendrá que acoplarse al duro trabajo diario con los veteranos pero compartiendo desde el primer concierto buena música, siempre un placer ver chiquillos de seis años que apenas pueden con las partituras pero “concelebrando” esta liturgia musical de órgano y coro.

La Suite II en Sol m. de Domenico Zipoli tuvo su “interludio coral” a la mitad de sus cuatro movimientos (Preludio, Corrente, Zarabanda y Giga) con el Pange Lingua de Rinck y el posterior gregoriano de las voces graves, buena elección y momento de esa cesura conjugando el perfecto maridaje de las voces a capella y el subrayado instrumental plenamente espiritual como resultó igualmente el Cantábile para órgano al alzar en la misa y allegro (José Lidón), glosa incluída del Pange Lingua, delicia para paladares auditivos, esquisiteces en los registros y subrayado pleno antes de ese nuevo rezo cantado de la Cantiga a la Virgen (Beovide) entonado por las voces graves, veteranas y sustento necesario en el quehacer diario.

El cierre una auténtica maravilla en este recuperado realejo de la Colegiata que ya le había escuchado en Valdediós: la Fuga en Sol de Johann Adam Reincken, organista sin concesiones delineando unas voces cristalinas para esta obra virtuosa en ejecución maestra.

Volví a disfrutar con todo el programa, parte conocido pero siempre nuevo al escucharlo en este órgano cuya mecánica antigua convive con la tubería nueva respetuosa con su ubicación y reverberación, maestría intrepretativa desde la elección de los registros que lograron pasar de momentos íntimos a sonoridades plenas sin olvidar la perfecta ornamentación en Bruna o Zipoli y la íntima mística de Lidón hasta alcanzar la plenitud con Reincken, un Rubén Díez trabajador, estudioso y artista en el amplio sentido de la palabra al que espero escuchar más a menudo.

Y la propina estuvo fuera cuando la Escolanía subió hasta la Sagrada Cueva a entonar el “Himno de Covadonga” a capella y prefacio musical a la Novena de la Santina. Final de ciclo, principio de un curso escolar que en Covadonga arranca a lo grande como no podía ser menos.