Inicio

Contra la adversidad más música

Deja un comentario

Jueves 6 de abril, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Sala de cámara: Ayuntamiento de Oviedo – CNDMIV Primavera BarrocaMusica Boscareccia, Andoni Mercero (violín y dirección). “Paseos por la Real Capilla”, cantadas sacras y música de cámara en torno a Francisco Corselli. Obras de Boccherini, Corselli, Schmidt Comaposada, Brunetti y D. Scarlatti.

Tener un programa preparado con la soprano Alicia Amo y que por la mañana no tenga voz, peregrinar por farmacias y doctores para finalmente convencerse de la imposibilidad del concierto plantea soluciones drásticas: cancelar, con todo lo que supone, o acordar con la organización un programa nuevo tirando de nuevas tecnologías para recuperar partituras ya vistas, otras que se están preparando así como aprovechar lo previsto, y por supuesto dar el concierto en un tiempo récord completando hora y media sin decepcionar al público. Incluso hubo tiempo de imprimir el nuevo programa (aunque sin una obra) tal y como Andoni Mercero (San Sebastián, 1974) nos lo contó, ejemplo de profesionalidad a cargo del director de esta formación donde la responsabilidad estuvo a cargo de Alexis Aguado (violín) y Mercedes Ruiz (violonchelo) para asombrarnos con unos tríos clásicos, virtuosos, frescos, interpretados desde el conocimiento y el entendimiento. Un aplauso de gratitud y reconocimiento para ellos por parte de un público, nuevamente con excelente asistencia, que reconoció el esfuerzo. Completaron dos cuartetos (sin el segundo violín) otros músicos de primera como Juan Carlos de Múlder (archilaúd) y Carlos García Bernalt (clave), cerrando concierto todos en el músico que mantuvo la línea argumental como Francisco Corselli o Courcelle (Parma, 1705- Madrid, 1778), un músico italiano que como tantos llegaron a Madrid tras haber sido maestro de capilla del Duque de Parma, futuro rey de España con el nombre de Carlos III, sucediendo a José de Torres como Maestro de la Real Capilla, y contemporáneo de José de Nebra, compositores que conformaban el programa original (que también dejo arriba con la breve historia) aunque podemos disfrutarlo en la última grabación de estos intérpretes y seguro que en YouTube© irán apareciendo conciertos con la hoy añorada soprano Alicia Amo.

Aunque dejo aquí autores y obras, quiero ahondar en cada una porque mereció la pena disfrutar un excelente concierto de Musica Boscareccia, seguro más que los intérpretes tras una tensión que no mermó sino incluso ahondó en una velada de emociones y buena música.
El concierto se abría con el Trío para dos violines y cello en si bemol mayor op. 4 nº 2, G. 84 (L. Bocherini) con tres movimientos (Allegro – Largo amoroso – Presto assai) contrastados en aires, ricos de matices y el feliz entendimiento de una partitura que exige del trío empaste, sonoridad y coordinación de protagonismos bien llevados por Mercero, Aguado y Ruiz.
Continuaban con una sonata de 1776 de Corselli también en tres movimientos pero en cuarteto (sin Aguado) donde el protagonismo lo llevó el violín de Mercero mientras el continuo mezclaba sonoridades de clave y archilaúd que completaron más la armonía pero donde la cuerda frotada llevaba todo el peso en una obra barroca por la moda y gustos de aquella corte española pero con aires pre-clásicos dado el conocimiento de lo que se hacía en el resto de Europa.

De nuevo como trío llegó una obra que están preparando tras su rescate del Archivo de la Catedral de Salamanca, asombrándonos de los tesoros ocultos que guardamos, Gaspar Schmidt Comaposada ?(1767-1819), también podemos encontrarlo como Gaspar Smit, y su Trío para dos violines y chelo nº 2 en si bemol mayor, tres movimientos (Allegro molto – Larghetto – Minuetto) totalmente clásicos en estilo, un descubrimiento que interpretado con la profesionalidad de Mercero, Aguado y Ruiz promete y pide figurar en los repertorios camerísticos por su frescura y calidad. Es interesante saber que estuvo de organista y Maestro de Capilla en Astorga y Tui, Orense o A Coruña, trayectoria documentada entre otros por Xoán Carreira.

Volvería el preparado Corselli en cuarteto con la Sonata para violín y bajo en re menor (1765) de cuatro movimientos (Largo – Allegro – Andantino – Presto) donde Andoni Mercero volvía a mostrarnos su magisterio con el violín y cómo el bajo se enriqueció en el último movimiento al incorporar el archilaúd de Múlder rasgueos y leve percusión en la caja, mientras clave y cello aportaban el continuo que revistió cada aire clásico más vienés que italianizante barroco salvo la inspiración del violín virtuoso como protagonista de esta sonata, aunque el estilo de Corselli sea difícil de clasificar.

Otro músico que se está recuperando tanto por los musicólogos como por formaciones especializadas en el barroco y el clasicismo y dentro de la Capilla Real es Gaetano Brunetti (Fano, 1744 – Colmenar de Oreja, 1798), el compositor preferido de Carlos IV ¡el Borbón más melómano! ya desde sus tiempos como Príncipe de Asturias de quien fue profesor de violín y continuaría en la Real Cámara organizándola como ninguno, pero que caería en el olvido tras su muerte pese a ser equiparable sin complejos a sus conocidos Haydn o Boccherini, si bien diferenciándose e incluso distanciándose de ellos. El Trío para dos violines y cellos en re mayor, L. 118 es buena prueba del oficio que este compositor tenía, dominando la escritura de todos los géneros (para trío de cuerda compuso nada menos que 47 que sepamos a día de hoy), distribuyendo protagonismos como así lo entendieron Mercero, Aguado y Ruiz en los tres movimientos (Allegro con moto – Larghetto – Rondeau: Allegretto) dejándonos ese sabor que la música de cámara del Clasicismo tiene, cantera de compositores, intérpretes y público, bien ejecutado antes del final dedicado a otro “español” nacido en Italia, Domenico Scarlatti (Nápoles, 1685 – Madrid, 1757).

El Andante de la Sonata K. 32 en re menor adaptada por Mercero para la formación de dos violines y bajo continuo, al igual que el Allegro de la Sonata K. 96 en do mayor nos permitieron disfrutar de este quinteto para la ocasión, timbres de cuerdas frotadas, punteadas y percutidas en el estilo barroco de la corte madrileña que mantuvo cohesionado un programa donde no solo Corselli sino “La Música” pudo con la adversidad gracias a unos músicos de larga y variada trayectoria con el donostiarra al mando, capaces de tomar decisiones desde la profesionalidad unida al trabajo de años.

La difícil sencillez

1 comentario

Viernes 19 de diciembre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Concierto Extraordinario “Europa canta a la Navidad“: El Mesías (Haendel). María Espada (soprano), Kristina Hammarström (mezzo), Valerio Contaldo (tenor), José Antonio López (barítono); Coro de la FPA (maestro de coro: José Esteban García Miranda); OSPA, Pilar Montoya (clave), Juan Carlos de Múlder (archilaúd), Eduardo López Banzo (director).

Final de año y trimestre, inicio de vacaciones navideñas, El Mesías me sirve como punto y seguido cada diciembre, nacimientos y muertes, el ciclo vital que las creencias religiosas conforman y los pueblos transmiten. Este 2014 suponía dejar atrás la Catedral y escucharlo en el Auditorio, con todo lo que queramos añadir para buscar el fiel de la balanza. A menudo la comodidad puede resultar peligrosa, como el todo gratis, y el lleno no evitó que existan los maleducados pendientes del reloj a quienes su egoísmo y miopía cultural no impide levantarse y marchar cuando les da su real gana. Ni siquiera saben esperar el final de un número, la hora les expulsa como una diarrea hacia otro destino cuando conocían dónde estaban y a qué venían, ¡aunque no les costase ni un euro!. Supongo que en las iglesias es habitual marchar en medio de la misa, antes de la comunión e incluso a medio sermón porque es “la hora de…”. Puedo asegurar que incluso los ateos son más educados, al menos aplican el refrán de “donde quiera que fueres haz lo que vieres”. De toses, móviles y ruidos tristemente habituales ya ni los comento porque me encabrono todavía más. Llevo toda la semana con resfriado, tos y malestar general, me he quedado sin asistir a varios conciertos para evitar sobresaltos, y hoy algo mejor decidí a última hora no perderme este Mesías distinto, aunque siga siendo descorazonador el comportamiento de una parte del público que parece contagiarse más que la gripe y convierten en cotidiano lo que siempre ha sido irreverente y maleducado. Me estoy haciendo mayor.

Tras el rollo inicial fruto del estado anímico e insalubre, este Mesías 2014 lo recordaré como el mejor de los últimos años, y han sido muchos, precisamente porque la misma obra nunca suena ni la percibimos igual por veces que la disfrutemos, canten o interpreten. Los ingredientes estuvieron todos en su justa proporción y el resultado final de nota.

Y esta vez quiero comenzar por el responsable de este Mesías distinto por el rigor desde el primer momento. Eduardo López Banzo conoce a Händel desde todas las facetas musicales, incluyendo la de profesor de canto que le da una visión realista de cómo llevar tiempos y dinámicas para que cada número brille en su medida. Tanto las arias como los números corales están llenos de dificultades sólo salvables cuando se conocen antes de afrontarlas. Maravilloso poder degustar tanto el fraseo como las agilidades sin perder frescura ni solemnidad cuando así lo requería el número. Por lo tanto el Coro de la Fundación estuvo y se le notó feliz, cómodo, adaptado a una obra que cada año afrontan como nueva y que en este parecía todo sencillo: volúmenes precisos, seguridad pasmosa, claridad en la emisión y placer al cantar que se transmitió desde el primer hasta el último número.

Del cuarteto solista, por fin todos de gran nivel, y puedo añadir lo mismo pues el aragonés López Banzo supo concertar y elegir el aire exacto para cada aria, mimando el acompañamiento para solaz de los solistas, y por poner sólo algún ejemplo con dos voces conocidas en Oviedo, el Rejoice de María Espada nos contagió de esa alegría desde ese color único y musicalidad firma de la emeritense, o el final del barítono-bajo José Antonio López realmente convincente en The trumpet shall sound con Maarten en pie resonó en el auditorio sin reverberaciones indeseadas o excesivas. Y he citado todo españoles, tanto el maestro como estos dos solistas aunque quiero resaltar a la mezzo sueca, barroca convencida de registros homogéneos y color hermoso, y especialmente al tenor italiano, que nos devolvieron la fe en estos papeles de oratorio porque cuando hay calidad vocal y además el repertorio es adecuado, no puede haber malos resultados. Contar con un cuarteto tan homogéneo siempre es para nota, y este 2014 por fin se alcanzó. Incluso el detalle de cantar todos juntos el Amen es más que indicativo del buen ambiente de trabajo y el placer compartido de este Mesías para recordar.

La OSPA tiene claroscuros desde hace tiempo, y esta vez dividida entre el foso del Campoamor para “el Barbero” y este Mesías con una plantilla ideal en todo (cuerda 6-6-4-4-2, 1 fagot, 2 trompetas y timbales) con el añadido del continuo de clave y archilaúd -excelencia habitual con López Banzo-, en un repertorio donde no se mueven todo lo bien que sería exigible a músicos de plantilla. La Sinfonía inicial fue desconcertante por los desajustes en entradas, que de haber sido en la Catedral hubiese achacado a la acústica, no siempre hubo la respuesta exigida desde la dirección precisamente en los tiempos, pero al menos respondieron en todas las dinámicas, y fueron calentando en un escenario que es su casa, para bien y para mal. Prescindir de los oboes (que no hubo en el estreno dublinés de El Mesías como comentaba el maestro López Banzo en la entrevista que dejo al final) y mimar el contingente sonoro sirvió para conseguir una versión de aparente sencillez en una obra compleja como tantas del universal Haendel. Lástima que siempre haya algún pero que poner a nuestra orquesta, nunca del todo perfecta y dependiendo del maestro que los conduzca. Esta vez pienso que no había disculpa alguna.

Los recitativos con archilaúd fueron un placer, los unísonos realmente vocales en la instrumentación, los fugados claros en su discurrir, la contención de timbales y trompetas realmente dignas de admiración, sobresaliente el papel acompañante de un coro que duplicaba los efectivos instrumentales rindiéndose al equilibrio buscado. No sé cómo estarán “los de la barbería”…

Para pérdida de los impacientes, el regalo de Stille Nacht Heilige Nacth (Gruber) también lo recordaremos por la elección de la versión original a dúo femenino celestial con acompañamiento terrenal de archilaúd (cual guitarra) y posterior incorporación del dúo masculino, la orquestación discreta y el coro suficiente para dejarnos una auténtica “Noche de Paz” tras las turbulencias que en estas fechas olvidamos para acabar ciclo y comenzar otro. La vida no sigue igual pero debemos vivirla ¡es nuestra obligación! y la música ayuda mucho.

Entrevista al Maestro López Banzo en LNE del viernes 19 de diciembre de 2014:

FELIZ SALIDA Y ENTRADA DE AÑO