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Vivica Genaux, la voz de Hasse

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Lunes 10 de mayo, 19:00 horas. Auditorio de Oviedo, Sala de cámara: VIII Primavera BarrocaCNDM “Circuitos”: Nápoles en DresdeVivica Genaux (mezzosoprano), Vespres d’Arnadí, Dani Espasa (Clave y dirección). Obras de Hasse, Zelenka y Pisendel. Entrada: 15 €.

Avanza la Primavera Barroca en Oviedo, agotando entradas para la sala de cámara, ya de por sí de aforo reducido, y recibiendo tras la apoteosis madrileña del sábado a la esperada mezzo Vivica Genaux (Fairbanks, Alaska, 10 de julio de 1969) que se ha convertido en la gran defensora y voz de Johann Adolph HASSE (1699-1783), el barroco tardío donde la norteamericana no ya se siente cómoda sino que domina con una técnica apabullante un repertorio que le sigue dando alegrías y a sus seguidores aún más. Con la formación que lidera Dani Espasa traía arias de Hasse, el compositor que el agente Matthew A. Epstein le recomendó como comentaba en una entrevista a Gabriel Rangel en 2014:  “¡Debes cantar Hasse!” Y yo le pregunté: “¿Quién es Hasse?” Un mes después hice una audición con René Jacobs para una ópera de Hasse en la Ópera Estatal de Berlín y obtuve el rol“. Recital perfectamente organizado alternando arias y personajes, intercalando para el necesario respiro obras instrumentales de contemporáneos afincados igualmente en Dresde como Zelenka o Pisendel que permitieron gozar de la calidad de esta orquesta barroca, especialmente la cuerda, con un continuo compacto sin olvidarme de un fagotista excelente y los oboes que dan ese colorido especial, sumándose en algunas el par de trompas naturales, desiguales como suele suceder en este instrumento tan desagradecido y difícil en estos repertorios pero que demostraron el músculo de esta formación catalana.

Hasse abría fuego con  la Obertura de “Didone abbandonata”, IJH 36 (1742), el orgánico al completo preparando la salida de una Genaux entregada, pletórica y feliz, recordando a “La Bordoniprima donna en Dresde cantando la música de su marido, hoy personificada por la norteamericana embajadora del mismo, primero a “Cleofide”, IJH 25 (1731) con el aria rápida Son qual misera colomba (acto II , escena 15) y el orgánico sin trompas, primera demostración de poderío y elegancia vocal, un registro grave carnoso, agudos delicados y unas agilidades prodigiosas que aún brillaron más en la cadenza final. Y sin apenas resuello, otro personaje y ópera, “Irene”, IJH 54 (1738), con un delicado recitativo de instrumentación elaborada, Il sacrifizio si compisca (acto III , escena 4) más el aria Un sì funesto addio, tiempo lento para saborear la dicción y proyección con ese color de mezzo que no abunda y una cuerda perfecta con el continuo siempre en su sitio controlado desde el clave por el maestro Espasa.

Del checo Jan Dismas ZELENKA (1679-1745), también afincado en la Corte de Dresde, escuchamos De Ouverture à 7 concertanti en fa mayor, ZWV188 (1723), tres movimientos donde degustar la instrumentación sin trompas, colocando el movimiento rápido en el medio (Grave – Allegro – Grave), y disfrutando del barroco que nunca pasa de moda.

Vuelta al canto de Hasse con Genaux y unas Vespres al completo para “Cajo Fabricio”, IJH 20 (1731), recitativo Lieto gioisci o core (acto II , escena 14) y aria Nocchier, che teme assorto, rápida y exigente de ornamentos por parte de todos, con la mezzo de emisión uniforme, agilidades de vértigo, coloratura, claridad de dicción, vocales sin trampa y la engañosa facilidad para alcanzar unos agudos que mantienen siempre su color irrepetible.

Un paréntesis de lujo poder escuchar el Allegro del “Concierto para violín en sol mayor”, JunP I.4c de Johann Georg PISENDEL (1687-1755), un virtuoso del violín que triunfó en “La Florencia del Elba” interpretado por FARRAN SYLVAN JAMES, la concertino solista esperada, de sonido aterciopelado con el grosso instrumental bien equilibrado de dinámicas y paladeando un continuo realmente de calidad en esta orquesta referente de la música antigua en España.

Nueva ópera, otro rol que dramatizar por parte de una Vivica que transmite pasión y fuego, “Numa Pompilio“, IJH 69 (1741), recitativo Qual di voi prima invoco (acto II , escena 8) y aria Piange quel fonte, con el oboe de PERE SARAGOSSA siempre impecable, y la orquesta de cuerda que me trajo recuerdos, quién sabe si inspiración para el Exsultate mozartiano, bellísimos juegos y diálogos entre los dos “protagonistas”, ecos y musicalidad a raudales con éxito compartido y merecido.

Interesante el Hasse instrumental con el Allegro de su Sinfonía en sol menor, op. 5 nº 6, el orgánico sin trompas y sin fisuras, el prólogo preclásico que mantiene el regusto barroco antes del último título por parte de La Genaux, “Solimano”, IJH 97 (1753) con el aria Di quell’acciaro al lampo (acto I , escena 12), ensemble al completo de aire marcial, casi guerrero en otra nueva demostración de buen gusto y voz carnosa, redonda, la mezzo verdadera de anchos graves, medios poderosos y agudos seguros, los melismas vocales aún más complicados, la instrumentalización de la voz en el barroco sin perder el sentido dramático de estas heroínas operísticas que hacían las delicias de la Corte de Dresde y ahora de nuestra Corte de Oviedo siempre apoyando el barroco y demostrando que la cultura es segura.

No podía faltar la propina con sonrisa, por supuesto Hasse y de su “Viriate” la conocida aria Come nave in mezzo all’onde virtuosa sin atropellos, “sujetando el tempo”, solo con la cuerda, que mantuvo el listón alto en esta verdadera locura barroca con Vivica Genaux y Vespres D’Arnadi.

DiDonato, la Dama del alma

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Viernes 8 de enero, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio, Oviedo: In my solitude, Joyce DiDonato (mezzo), Craig Terry (piano). Obras de Haydn, Mahler, Hasse, Händel, Berlioz, Giordani, Parisotti, Ellington y Piaf. Entrada butaca: 34 €.

Vuelta al cole y a la anormalidad (en el amplio sentido de la palabra) que no nos ha hecho perder el regreso de la gran DiDonato a Oviedo, nueva cita en una gira que incluye Barcelona y Madrid poniendo de nuevo a la capital asturiana en este lugar que vengo llamando “La Viena del Norte” español.

©Cris Singer

Cada visita de Joyce es una fiesta y el público asturiano acude necesitado de la música en vivo con la calidad que siempre rodea a la gran mezzo americana, diva y cercana, capaz de aglutinar en un mismo recital lírica y cabaret, música sin etiquetas en una voz única, madura, compacta, de dicción perfecta en cualquier idioma, actriz en cada rol y sobre todo intérprete con alma, esta vez con su pianista habitual Craig Terry y puro entertainment para mitigar incertidumbres y disfrutar cada día como si fuese el último, como así lo hizo saber tras su primera obra, agradecida de volver a sentir al público tras una etapa en la que tuvo, tuvimos, cielo e infierno, al igual que este recital inolvidable para los que tuvimos la fortuna de acudir sin importar el frío gélido exterior, porque el calor de “La Donato” derrite hasta a “La Filomena” de estos días.

Lástima que las medidas de prevención e higiene impidan tener en papel un programa que incluye las letras y su traducción, impagables para comprobar cómo la música engrandece el texto, pero al menos pudimos tenerlas “on line”, aunque no era la mejor opción estar durante el concierto con el teléfono encendido (de hecho no lo aprecié durante el mismo, como tampoco las toses que gracias a las mascarillas parecen erradicadas de los auditorios), por lo que fue excelente idea proyectarnos simultáneamente letra original y traducción, que a diferencia de la ópera está debajo del escenario y no miramos a las nubes sino a los músicos.

Una primera parte con Haydn y Mahler suficiente para satisfacer paladares delicados,  primero el “clásico” del vienés, la cantata para voz y piano Arianna a Naxos, Hob.XXVIb:2, primer recitativo poderoso, metida de lleno en el personaje que llama a Teseo y la primera aria Dove sei, mio bel tesoro? de cortar el silencio con un teclado casi orquestal, sin miramientos y tapa totalmente abierta pero siempre atento a las inflexiones, respiraciones y amplísima gama de matices. Aún mejor el siguiente recitativo, Ma, a chi parlo?Gli accenti Eco ripete sol con el piano cantando y contestando más el aria Ah! che morir vorrei, verdadera interpretación para morir pero de placer escuchando a la gran mezzo norteamericana y levantando la primera gran ovación de la noche tras la que DiDonato nos agradeció estar con ella en esta vuelta a los escenarios, hartos todos de pantallas y enclaustramientos, con la música que es la vida, toda ella a nuestro lado.

Y después el eterno Gustav y sus Rückert-Lieder (1860-1911) donde DiDonato comentó haber encontrado respuesta a muchas preguntas durante el confinamiento, debutándolo aquí, Oviedo capital musical, en un orden no cronológico pero sí lógico, diría que incluso ideal para el devenir del recital, con un Terry impecable y un alemán cantado y sentido con alma en las cinco canciones sobre los poemas de Friedrich RückertBlicke mir nicht in die Lieder (14 de junio de 1901), “No mires mis canciones!”,  Ich atmet’ einen linden Duft (julio de 1901), “Respiré una gentil fragancia de tilos”, el olor en los pentagramas, la palabra musicada y el sentimiento cantado; Liebst du um Schönheit (agosto de 1902), “Si amas la belleza”, la juventud, el amor, haciendo del idioma de Goethe poesía pura nunca rígido, amando la música de Mahler con la voz de JoyceIch bin der Welt abhanden gekommen (16 de agosto de 1901), “He abandonado el mundo en el que malgasté mucho tiempo”, estado de ánimo donde la muerte es música, “¡Vivo solo en mi cielo, en mi amor, en mi canción!” como la confesión de esta Dama del Alba parafraseando a nuestro Casona cual Dama del Alma mahleriana, y Um Mitternacht (verano de 1901), la rima Mitternacht-Macht, “A medianoche”-“fuerza” pero interior, con el sobrecogedor verso final:  Herr! über Tod und Leben
Du hältst die Wacht Um Mitternacht!
que Mahler eleva a esperanza, “¡Señor! ¡Sobre la vida y la
muerte, tú eres el centinela a medianoche!”. Impactante desnudez expresada con la voz y el piano íntimos concluyendo con un silencio sin prisas dejando flotar la última sílaba y la vibración del piano antes del aplauso más que merecido a la magia de “La Dama DiDonato”.

Tras el descanso y el cambio de vestido, la segunda parte comenzaría súbita con sus dos visiones de Cleopatra, primero la de JOHANN ADOLPH HASSE Morte col Fiero aspetto (“Marc’Antonio e Cleopatra”), la bravura barroca donde el color de voz uniforme en toda su tesitura y el piano orquestal nos trajeron a la Reina DiDonato, y a continuación la de GEORG FRIEDRICH HÄNDEL: É pur così in un giorno… Piangerò la sorte mia (“Giulio Cesare in Egitto”), la máxima belleza en una lección de canto y acompañamiento, el alma se serena y el corazón late agitado cual “síndrome de Stendhal” pero handeliano.

No podía faltar la ópera romántica con HECTOR BERLIOZ, Je vais mourir… Adieu, Fière cité (el aria de Didon de “Les Troyens“), la tragedia de Eneas y la plegaria a Venus, la orquesta hecha piano con todas las dinámicas escritas y la mezzo imbuida del espíritu troyano capaz de convertir el auditorio en un templo operístico desde el conocimiento y tránsito del Purcell inglés al Berlioz francés, dramaturgia en estado puro.

El fin de fiesta agrupado como “Canciones de Cabaret” y arreglos del propio pianista Craig Terry de lo más variado que en estas versiones suenan igualmente contemporáneas tras comentar y bromear con los jóvenes cantantes a quienes preguntaba si se habían sentido Callas o Berganza en sus primeras lecciones con dos arias que los estudiantes afrontan casi en la primer clase, GIUSEPPE GIORDANI: Caro mio ben,  y Se tu m’ami / Star vicino  (ALESSANDRO PARISOTTI / SALVATOR ROSA), los nervios del largo camino del cantante y la transición al show con clase, elegancia, dominio de estas obras con un piano exuberante y la Donato auténtica diva americana que sin perder la compostura es capaz de aplicar la misma técnica para estos aires de jazz tan clásicos como el barroco.

El intimismo del café concierto llegaría con (In My) Solitude de Duke Ellington con letra de Eddie DeLange e Irving Mills, auténtica gozada a dúo, elegancia y “soul” de un grande de la música del pasado siglo cuyas armonías suenan impresionistas en los arreglos de Terry completadas con unos graves dignos de las voces negras pero con el color único de esta mezzo todoterreno.

El francés íntimo, maravilloso cuando se canta de forma natural, pondría el último punto de sabor, glamour y buen cantar de esta simpar La Vie en Rose (Guglielmi- Monot) con letra de Edith Piaf que DiDonato reinterpreta junto a un Craig Terry enorme, Debussy padre del jazz en el idioma vecino y maridaje de gala.

Rendidos a La Dama que canta con el alma, nos asombraron con el regalo de Stardust (Carmichael) a cuatro manos que engrandece a la intérprete integral en guiños cómplices con su pianista, una joya vocal esta vez instrumental que supo a poco pero es esencia “marca de la casa“.

Con el ambiente de salón entre amigos, el público en pie y los intérpretes igualmente agradecidos, todavía llegaría un Somewhere, Over the rainbow mágico, embriagador, optimista, Oz es Oviedo, Dorothy DiDonato y Terry el Mago de Steinway en un camino rojo como el vestido de esta segunda parte, hacia las ciudades esmeraldas españolas antes del regreso al Kansas natal de la mezzo. Increíble, delicado, enorme para sobrecogernos el alma.

La locura desatada y el Mozart de Cherubino en “Las bodas de Fígaro”, su aria Voi che sapete, porque ellos sí que saben lo que es el amor por la música, el dominio idiomático y escénico, el gusto por el buen cantar y mejor estar.

Y la “postboda” mozartiana aún más asombrosa con un I Love A Piano desenfadado con Joyce y Craig, alegría de vivir, calor y color para un concierto inolvidable pasadas las 22:15 horas que recordaremos mucho tiempo en Oviedo.

ReJoice DiDonato

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Lunes 11 de marzo, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio: Joyce DiDonato (mezzo), Il Complesso Barocco, Dmitry Sinkovsky (violín y director). Obras de A. Cesti, D. Scarlatti, Monteverdi, G. Giacomelli, Vivaldi, G. M. Orlandini, J. A. Hasse, Händel, G. Porta, Gluck y Keiser.

El último disco de la mezzo norteamericana se titula Drama Queens que como bien explica en las notas al programa Carlos García de la Vega, es una expresión coloquial inglesa que “Tiene un matiz jocoso a la vez que peyorativo y viene a definir a aquellas personas que tienden a exagerar y sobreactuar ante la más mínima contrariedad que se encuentran en su vida diaria”, y el único que la diva de Kansas tuvo en Oviedo fue entrar para la segunda parte y caerse por dos veces al pisar el vestido de Vivienne Westwood Couture que también luce en las fotos del CD, del que también tenemos información en el programa. No constaban los calcetines rojos de los caballeros, a juego con el color de los dos vestidos de la “Reina Barroca“.

La formación musical italiana de Alan Curtis, que también figura en el CD, estuvo liderada en esta ocasión por el contratenor, violinista y director ruso Dmitry Sinkovsky, lleno de tics y gestos que por momentos resultaron exagerados, pero dejándonos un Concierto para violín y cuerdas “per Pisendel”, RV 242 del cura pelirrojo muy aseado, limpio y virtuoso aunque algo pobre de sonido. Los números instrumentales dieron prueba de calidad en una semana plenamente barroca (que finalizará el próximo sábado con otra mezzo como “La Bartoli”), formación de sonido brillante, dinámicas amplias y afinación siempre cuidada. Como acompañante en las arias de DiDonato sonó en su sitio, en tutti y continuo, incluso los solistas como Marco Brolli a la flauta brillando a gran altura.

De los dos bloques elegidos por una de las divas de ahora, y volviendo a las notas de García de la Vega, resultó un “pasatiempo de Auditorio con estas Reinas de Drama, princesas, emperatrices. personajes escritos por músicos del XVIII (excepto Monteverdi) que “La DiDonato” interpretó con su estilo propio y las críticas habituales que no desmerecen en absoluto su entrega en el escenario.

Hace tiempo que las voces se clasifican por color en vez de tesitura, y las mezzos para el barroco necesitan un registro casi de soprano con el cuerpo grave casi de contralto más una técnica que exige incluso más que el belcanto. La americana tiene todo esto con limitaciones; personalmente me gusta su timbre -sé que muchos discreparán- aunque juegue con cambios guturales, dentales o nasales que pueden enmascarar el color aunque siempre se dan en momentos de dramatismo puntual. El estilo para el barroco es impecable en técnica, ornamentos de locura siempre claros, aunque el grave quedase más de una vez tapado por la agrupación camerística y, al menos en Oviedo, demostró una riqueza y variedad interpretativa según los roles, en especial la Ottavia de “la Poppea” de Monteverdi en la primera parte o el aria lenta de la “Ifigenia” de Porta llena de lirismo donde los músicos arroparon aún más la elegancia.

Me encantó el Piangerò la sorte mia del “Julio César” de un Händel (que ya cautivó con su anterior “Furore”), más en la parte rápida que en los lentos flanqueantes, aunque la belleza de la partitura es capaz de sonar siempre bien. Los pianissimi cortaron la respiración y hasta las toses del respetable, porque también las divas son capaces de detener un instante…

El “regocijo” o si se me permite jugar con el inglés ReJoyce de Donato, fueron las cuatro propinas que parte del público parece evitar al llegar la hora de la cena, pillándoles de pie en la puerta de salida. De todos es conocido el caracter extrovertido y simpático de la cantante que también cautiva, incluso su italiano para agradecer los aplausos y explicar que prefiere cantar a caminar con polisones siempre incómodos.

Lasciami piangere de Reinand Keiser (de su ópera “Galsuinde, reina de España”), recogida en el CD, Col versar, barbaro, il sangue de Orlandini (“Berenice”), pues ya estaba bien de amoríos y llantos, más los bises de la primera y de Da torbida procella del citado Giuseppe Maria. Sin prisas seguro que hubiera continuado enamorando, pero también los músicos debían alimentarse de algo sólido.

El duelo de mezzos en semana barroca carbayona se decidirá el próximo sábado con “Mission” imposible y entradas agotadas. Para gustos, colores, y DiDonato brilló y enamoró…