Inicio

Santander espera

Deja un comentario

Jueves 7 de junio, 20:00 horas. Salón de Actos, Casa de la Música, Mieres: Juan Barahona (piano). Obras de Mozart, Beethoven, Ravel, Albéniz y Liszt.
Mi más enorme gratitud hacia Juan Andrés Barahona Yépez (París,1989), musicalmente Juan Barahona por volver a acordarse de Mieres y brindarnos un concierto cercano, duro, entregado, casi familiar y todo un privilegio poder seguir su evolución imparable, preparando el camino que le llevará por segunda vez al Concurso Internacional de Piano de Santander “Paloma O’Shea” en su decimonovena edición, siendo uno de los 20 finalistas mundiales, todo un premio estar de nuevo entre lo mejor de los jóvenes intérpretes sin dejar de trabajar, estudiar, dar conciertos, en una carrera internacional que no tiene más límites que los que quiera ponerse, y de momento no lo parece.

En esta parada mierense del músico “ovetense” sus alforjas venían llenas de un mundo pianístico variado en estilos, todos bellos y exigentes, demostrando la versatilidad y respeto por todos ellos aunque los gustos personales, del intérprete pero también del público, nos hagan sentirnos más identificados. Cada uno representa un microcosmos, un universo que debe explorarse, y cada vez distinto aunque se afronte periódicamente, pues el directo siempre es único e irrepetible. Los recitales previos a los concursos me recuerdan las pretemporadas deportivas con encuentros amistosos en distintos terrenos de juego, por comparar campos y pianos distintos, pues solo unos pocos genios se permiten viajar con su propio piano caso de Zimerman, diseñarlo como Barenboim o exigir un modelo concreto para traerse incluso afinador propio. La mayoría de pianistas se encuentran instrumentos de todo tipo y solamente la profesionalidad les hace sacar de cada uno lo mejor independientemente del estado en el que se encuentre, algo que Juan consigue siempre.

Quería hacer ese comentario previo porque el piano de un conservatorio pequeño como el nuestro, no suele ser el mejor de los instrumentos para un concertista aunque esté bien ajustado y afinado, lo mínimo para sacar todo el partido a las obras elegidas. El de Mieres aguantó el chaparrón hasta la tormenta final, incluso soportó excelentemente la propina, porque Barahona esculpe los sonidos y busca ese lenguaje específico de cada compositor. La Sonata nº 9 en re mayor, KV 311 de Mozart requiere limpieza y velocidad, pedales en su sitio, fraseos, ataques, discursos diferenciados y todo lo exigido para unas obras de engañosa facilidad porque esconden mucha más música de la que aparenta. La firma del genio se percibe en los tres movimientos de “receta clásica”, incluso podemos imaginarnos su música camerística y hasta la ópera, melodías cantabiles con orquesta reducido todo a las 88 teclas sin perder nada de sentido. Así entendió Juan Barahona esta sonata de 1777 donde el llamado estilo clásico tiene la marca mozartiana como ejemplo perfecto.
Avanzando un paso adelante en el tiempo del piano será Beethoven el elegido, la misma forma sonata como un mismo paisaje pero con visiones distintas, la Sonata nº 27 en mi menor, op. 90 en dos movimientos, romanticismo, fuerza interior llena de claroscuros que deben aflorar, indicaciones en alemán que más que aclarar el aire o tempo parecen exigir mayor introspección y dudas para encontrar el punto justo, “con vitalidad y completo sentimiento y expresividad” para el primero liviano contrastado con el “no demasiado rápido y cantable” del segundo perfectamente traducido en la interpretación de Barahona, llena de colorido, sutileza y musicalidad sin tópicos para el de Bonn entendido como la normal evolución tras el genio de Salzburgo conviviendo en la Viena capital mundial de la música.
No podía faltar en este viaje por el universo multicolor desde el blanco y negro pianístico la parada en el impresionismo francés, nada menos que tres obras de Ravel que también rinden tributo a otros músicos sin perder estilo propio y romper sin extremismos. A la manera de Borodin, A la manera de Chabrier vals parisino, y la bellísima Pavana para una infanta difunta, recuerdos rusos, franceses y realeza española pintados por el pianista Ravel y felizmente recreados por Barahona que se desenvuelve en esta música como pez en el agua transmitiendo plenitud, bienestar y felicidad ante unas partituras de las que traduce como pocos ese ambiente y “maneras” compuestas por un gran orquestador del que el piano más que herramienta es maqueta previa.

Una parada necesaria antes de la segunda parte para tomar aire, refrescarse y sin perder la magia sonora francesa, la visión andaluza de un catalán con el Mediterráneo unificando lo etéreo, Almería de Albéniz perteneciente al segundo cuaderno de Iberia, el mayor monumento pianístico al que muchos intérpretes han dedicado toda su vida, otros dejándolo para una madurez que parece no llegar nunca, y los jóvenes acercándose poco a poco en un itinerario que exige más vida que técnica aunque ésta sea imprescindible. Barahona nos deleitó recreando el sonido francés que Albéniz se trajo de los vecinos del norte para traspasarlo a la piel de toro ibérico, siendo Almería una de las perlas que más me siguen gustando por la hondura definida con líneas bien delimitadas y precisas que presagian más etapas de un viaje interior por el que todo solista debe transitar aunque el viaje pueda resultar más duro que la satisfacción de prepararlo.
Y si hablamos de dureza, sacrificio, virtuosismo, nadie mejor que Liszt y Après une lectura de Dante: Fantasia quasi Sonata cuya fama de intérprete viajaba con su música, inalcanzable y enrevesada, tortura para aflorar entre tantas notas las precisas en dinámicas imposibles sin dejarse ninguna, “Años de peregrinaje” para esta fantasía donde la imaginación e inspiración literaria daría para filosofar con la música del húngaro que llenaba teatros y enamoraba. Juan Barahona cerca de la frontera mágica de los 30 años tiene descaro para tocar y madurez para interpretar, por lo que su Liszt brilló con luz propia en toda la gama cromática, enérgica, lírica y estilística tras este viaje pianístico que terminará pronto en Santander para seguir demostrando el excelente momento por el que está pasando.

La impresionante propina tras un recital pleno de “cantabiles” uniría a Liszt con Verdi del que el virtuoso tomaría el cuarteto “Bella figlia…” de Rigoletto para su Paráfrasis sobre Rigoletto S 434, paráfrasis
como “explicación con palabras propias del contenido de un texto para aclarar y facilitar la asimilación de la información contenida”, en este caso propia música a partir de la ópera desde un piano casi imposible que rehace y engrandece al reducir, género que estuvo de moda en muchos virtuosos popularizando músicas de otros, y Barahona generoso tras el esfuerzo de todo el recital, sumando otro trabajo impecable merecedor de lo mejor.

Gracias Maestro y “MUCHO CUCHO©” para Santander
(quienes me conocen no necesitan traducirlo).
Anuncios

Una vida, dos pasiones y diez años

1 comentario

Sábado 27 de mayo, 20:00 horas. Auditorio Teodoro Cuesta, Mieres: X Gala Coraldanza 2017 “La décima”. Centro de danza KarelVirginia Herrero (bailarina y directora), Coros de la Escuela de Música de Mieres, Reyes Duarte (directora), Verena Menéndez (piano), Ángela R. Corta (piano), Francis Ligero (guitarra y cante).

Reyes Duarte ha conseguido aunar sus dos pasiones a lo largo de diez años, toda una hazaña en nuestro Mieres y con el apoyo del ayuntamiento local: la danza por amor no solo cercano (faltaba Raquel en las antípodas pero entre nosotros) y la música coral desde su labor docente y divulgativa en la Escuela de Música que ha sentido siempre como suya, varias generaciones de coristas que siguen acudiendo a esta cita. Nuevamente lleno el auditorio que lleva el nombre de nuestro bate y músico mierense con los protagonistas esperados que, como sucede en la vida, se renuevan y cumplen años pero con la semilla bien plantada que en esta décima edición pudimos disfrutar, coros y danza, cantantes y bailarines en una velada colorida en todos los sentidos con el programa abanico, todo un clásico de CoralDanza y catálogo de intenciones afianzadas desde hace una década.

Organizar una gala variada de hora y media sin apenas respiro tiene mucho valor, comentar cada parte organizada en cinco bloques imposible, reflejar emociones aún más complicado. Todo perfectamente engranado, desde una iluminación ideal para cada momento, una megafonía adaptada y adecuada combinando mucha música en directo y grabada (para varias partes bailadas) hasta el presentador “oficial” de las galas, Alberto Cienfuegos, Michel para todos, quien comenzó con el guitarrista todoterreno Francis Ligero
para cantar el bolero Piel canela adaptando la letra al día aunque el estribillo “me importas tú” vale para todo y “que se quede el infinito sin estrellas” porque Marcos a los mandos técnicos es capaz de recrear universos sonoros y lumínicos como nadie, proyectándose además imágenes de las galas anteriores recordando los temas interpretados a lo largo de estos diez años con nuevos arreglos, formaciones y la misma ilusión.

Primer bloque con Francis al cante y toque más Virginia Herrero al baile se marcaban unas Alegrías transportándonos con todo el embrujo del flamenco a una tierra cercana en nuestra memoria colectiva.

Michel comentaba lo curioso y simpático de los nombres con los que Reyes ha bautizado los distintos coros que dirige en Mieres: “Precorín” los que comienzan a cantar casi como un juego, el “Corín” con los pequeños, “Vox Junior” las adolescentes que unen dos generaciones, y el “Corón” de todas las edades, aquél que surgió para los papás y mamás emulando a los vástagos pero que se han asentado como un coro de adultos cantando repertorios nada tradicionales que el público conoce de siempre.

Reyes con el Precorín y Verena al piano abrieron la parte coral con tres temas que llevan su coregrafía adaptada a estas edades donde se construyen los cimientos musicales: coordinación, afinación, dicción, idiomas, movimiento y juego, tres números comenzando con el italiano Sotto la luna (Tullio Visioli – A. Vernata) y dos preciosidades del vasco Jesús Guridi: Cazando mariposas y La vacación (de sus “Seis canciones infantiles”).

La danza de la escuela Karel, siempre con un vestuario elegante y vistoso sin “folclorismos”, abría el segundo bloque de la gala con un excelente tema titulado Río de plata combinando estilos de baile y música, un mix de lo más moderno –Santa María (del Buen Ayre) de Gotan Project– que conjuga clásico y tango, guitarras y bandoneón con un ritmo mecanizado con mucho gusto, el mismo que el cuerpo de baile mostró: danza española y ballet unidos en una coreografía logradísima que fue de lo más destacado por su creatividad y buen hacer.

El Corín nos trajo tres temas: el conocido Hallelujah de Leonard Cohen con Verena acompañando al piano, para seguir “a capella” los siguientes: la popular asturiana ¿Quién quier?, ¿Quién quiere entrar?) armonizada por Xabier Sarasola, con dos grupos frente a frente sumando palmas, y la habanera popular La Bella Lola con vaivén marinero de L’Arena.

Desde el teclado electrónico, la profesora  y pianista habitual Verena Menéndez, también cantante en el corón, interpretó el tema principal de Memorias de Africa (John Barry) antes de la pareja de baile Borja Villa y Susana García con un delicado Just the way you are, delicadeza o como bautizó Michel en la presentación de este bloque, “poesía en movimiento“, la danza clásica atemporal con este tema romántico de Billy Joel que me transportó a mi juventud entonces en blanco y negro, coloreada por estos bailarines en bella plasticidad subrayada por una iluminación cinematográfica perfecta para este tema de siempre.

Renovándose y manteniendo el espíritu adolescente llegaron las Vox Junior con Blue Moon (L. Hart/R. Rodgers) cantado “a capella” y con mucho swing antes del Cabaret de Liza Minelli con Ángela R. Corta al piano, difícil mantener el tono del que se aprende al recuperarlo, pues el directo también hace escuela. Alfonsina y el mar (de Ariel Ramírez en arreglo de Hugo C. de la Vega) nos permitió escuchar cantar a Reyes, con “las vox” de acompañamiento (un vértigo de afinación para esta página tan complicada y emotiva).

El baile de Karel cerraría este cuarto bloque con Francis tocando y cantando un animado Garrotín, coreografía con sillas y zapateado visualmente bellísimo, impactante y alegre nuevamente “revestido” por una iluminación que engrandeció al poderoso sonido del directo

El fin de fiesta lo ocuparía el Corón, que se renueva y mantiene temas de los primeros años que nunca se archivan: la lograda armonización realizada por el cubano Electo Silva de Dulce embeleso (Miguel Matamoros) con claves y maracas, el verso de Benedetti con la música de Alberto FaveroTe Quiero armonizado por Liliana Cangiano con cuatro solistas de timbres variados enriqueciendo siempre el original, y la brasileña Rosa amarela (H. Villalobos),

antes de la sorpresa que no puede faltar, esta vez el baile de salón latino con Rocío A. Duarte, arte en los genes y alegría para toda la familia, mamá, papá y abuela apoyando su carrera de siempre,

y el nunca deseado final porque cuando todo funciona el tiempo pasa volando, con todos los participantes sobre el escenario cantando Imagine de John Lennon con el piano de Verena y Alegría con Francis a la guitarra y Virginia al cajón antes de la propina sobre la marcha, un himno de despedida como el Color esperanza de Diego Torres que sigue en la recámara y surge del recuerdo y el optimismo de “la décima” esperando ya el 2018.

Formando pianistas

Deja un comentario

Martes 17 de mayo, 20:00 horas. Salón de Actos, Casa de la Música, Mieres: David Sánchez Álvarez (piano). Obras de Mozart, Debussy, Scriabin y R. Schumann.
Organizado por el Conservatorio de Mieres, más la Concejalía de Educación y el Ayuntamiento de Mieres, el joven pianista ovetense David Sánchez se presentaba en Mieres (unos días antes en Llanes) preparando el fin de curso y fogueándose con público variado (profesores, alumnos y aficionados), con un programa difícil en la recta final de sus estudios de interpretación y pedagogía del piano del CONSMUPA tutelado por la profesora Teresa Pérez Hernández.

Con un amplio currículo y una trayectoria tanto de solista como en música de cámara que dejo aquí y en una formación que nunca se acaba, David tiene por delante un futuro prometedor, siendo los conciertos parte de una experiencia necesaria que todos los estudiantes deben afrontar, vencer miedos e inseguridades, sentirse cómodos con un instrumento que nunca es el mismo, esforzando la memoria sin apoyos en la partitura delante, adaptación a las temperaturas de la sala y tantos factores que los concertistas tienen en cuenta en cada salida al escenario.

Las obras elegidas todas ellas exigentes, de estilos cercanos en el tiempo de su escritura pero totalmente variadas: el siempre clásico y “traicionero Mozart” de la Fantasía en do menor, KV. 475 que fraseó con limpieza y fuerza, amplios contrastes de volúmenes para una forma extensa con distintos movimientos continuados (Adagio – Allegro – Andantino – Più allegro – Tempo I) que permite condensar muchas técnicas sin perder el inimitable sabor del genio salzburgués; el impresionismo francés de Debussy con los tres números  con dedicatoria de “Pour le piano“, maravillando unos pedales ajustados para crear ambientes sin perder claridad en las manos, un Prélude de potencia, la reposada Sarabande y la enérgica Toccata, cerrando el primer bloque nada menos que el Estudio op. 8 nº 12 de Scriabin, el mago ruso emulando los homónimos de Chopin pero elevado a cotas supremas que requieren un esfuerzo global por parte del intérprete mucho más allá del virtuosismo supuesto.

El romanticismo de Schumann con su poco escuchado Carnaval de Viena (Faschingsschwank aus Wien) op. 26 llenó la segunda parte, cinco números que presentan el lenguaje pianístico del alemán complejo de dedos, dinámicas amplias, expresión extrema que necesita madurez y trabajo para sacar a flote los distintos motivos pero también los detalles nunca accesorios, con rubatos adecuados, ataques seguros, mano izquierda marcada y todo el material que un pianista trabaja desde siempre. Allegro, poderosamente rítmico; Romanze, serenidad para un ambiente interior; Scherzino, juguetón y saltarín, sincopadamente claro y contrastado a la vez que preciso para ambas manos; Intermezzo, virtuosismo de arpegios envolviendo una melodía siempre presente desde la fuerza contenida; y el Finale, enloquecido, brutal de velocidad y expresión, verdadero mazazo físico y psíquico, remate brillante a los cinco movimientos que conforman estos lienzos sonoros de un compositor obsesionado con la técnica pero con profundidad expresiva que el tiempo ayudará a madurar en las manos y talento de David Sánchez Álvarez. Mucha suerte en este fin de curso y ánimo porque el camino es largo, contando con una familia que le apoya así como un profesorado guiándole en la dirección correcta. Más no se puede pedir y sabe que en el Conservatorio de Mieres siempre será bien recibido.

Junio siempre duro incluso para pianistas

Deja un comentario

Martes 16 de junio, 20:00 horas. Salón de Actos, Casa de la Música, Mieres. Ciclo de Jóvenes Intérpretes: Julián Turiel Lobo (piano). Obras de Beethoven, Chopin y Rachmaninov.

Para los estudiantes, como para los profesores, el mes de junio es temible, pero necesario porque no hay punto y final sino seguido. El joven pianista de Alcalá de Henares afincado en nuestra tierra se presentaba en Mieres con un concierto duro donde estaban tres autores que siempre son necesarios en la formación y habituales a la hora de programar recitales, un poco buscando sensaciones y estilo propio en un proceso de trabajo desde una técnica exigente que parece no acabar nunca. Los distintos maestros que le han orientado habrán dejado muchos apuntes que el eterno estudiante deberá adaptar y hacer suyos para alcanzar las mayores cotas de calidad. Julián Turiel Lobo apunta maneras y el concierto fue una pequeña muestra de las altas cotas que puede alcanzar en breve.

La Sonata nº 31 op. 110 en la bemol mayor de Beethoven forma parte de ese repertorio que siempre está ahí y al que se necesita volver con los años para redescubrir pasajes, intenciones, remansos en un fluir tumultuoso. La pasión contenida a lo largo de sus tres movimientos, por otra parte también complejos, como el último Adagio mano troppo – Allegro ma non troppo no permitió gozarlos en su amplitud emocional, no es solo tocarla, todo un esfuerzo, sino interiorizarla para disfrutarla aunque ese “no demasiado” parezca coartar al intérprete. Con la madurez del tiempo que deja poso estoy seguro que la terminará de rematar, pero quedaron detalles dignos de resaltar como las amplias dinámicas alcanzadas y la visión global de cada tiempo, echando de menos un trabajo de pedal más escrupuloso en pos de la limpieza de líneas, especialmente en la fuga del último movimiento.

Chopin es también habitual en todo pianista, esta vez dos obras distintas en ejecución y sentimientos, el Estudio op. 25 nº 12 que exige sacar a flote (de hecho se le ha llamado “Océano”) entre un marasmo de notas las distintas melodías en una forma que va más allá de una técnica concreta y donde la mayor o menor velocidad no siempre marca diferencias, aunque se la supone. En cambio la Polonesa-fantasía op. 61 representa lo que mejor pude apreciar en Turiel, esa contención de pasiones, un autocontrol para no desbordarse con un auténtico torrente sonoro. Le encontré más cómodo y profundo en su discurso.

La segunda parte sería un paso más en estilo pianístico a partir de las Variaciones sobre un tema de Corelli, op. 42 de otro virtuoso y compositor como Rachmaninov. Complicado resulta mantener presente ese tema que parece crecer en encaje de bolillos y exigencias de todo tipo: ataque, fraseos, pedales, sonoridades, y Julián Turiel Lobo demostró aplomo ante las turbulencias, capaz de no perder los papeles (ni la concentración) pese a los odiados móviles o distintos ruidos en la calle, con un discurso aún necesitado de limpieza pero apuntando maneras de intérprete con mucho que decir, intenciones no solo estilísticas desde el respeto a la partitura, sino con la fuerza juvenil necesaria que el tiempo redondeará. Siempre un placer descubrir talento en una generación a la que deberemos mimar para no perderla a la vista de las previsiones de nuestros incultos dirigentes.

Compartir a cuatro manos

Deja un comentario

Lunes 2 de marzo, 20:00 horas. Salón de Actos, Casa de la Música (Mieres). Dúo Wanderer (Francisco Jaime Pantín y Mª Teresa Pérez Hernández, piano a cuatro manos). Obras de Mozart, Schubert, Grieg y Dvorak.

Emulando el “grandonismo” y a la vista de la prensa regional, Oviedo es casi un barrio de Mieres (o viceversa), porque realmente hoy no hay distancias y es de agradecer cualquier oferta musical en la llamada área metropolitana de Asturias. Si el marco del concierto es el Conservatorio local, aún sin reconocer su nivel profesional por parte de la Consejería del ramo, ubicado en la llamada Casa de la Música, el público acude y llena la sala, como sucedió este primer lunes de marzo, contando además con dos profesores vinculados a este centro, al que tienen presente para sus actuaciones.

Y es que parecen volver los dúos de piano (aunque siempre están en los programas), funcionando bien en la versión a cuatro manos con repertorio propio o adaptaciones que en muchos casos suponen el primer acercamiento al mundo sinfónico, y es que las sonoridades logradas con estas obras es lo más parecido a una orquesta reducida. Interpretar estas partituras siempre comento que exigen de ambos pianistas mucho más que ensayo y renuncias, sacrificio del pensar en común, sentir lo mismo para alcanzar esa grandiosidad con veinte dedos y una sola idea. Si la convivencia es diaria está claro que hay mucho terreno ganado, pues damos por supuesto que la música corre por las venas de ambos, y en el caso del Dúo Wanderer respiran música por los cuatro costados.

Hay estudios sobre el efecto positivo que las obras de Mozart tienen en las embarazadas, por extensión a todo ser humano, y especialmente las obras a cuatro manos. El Andante con variaciones en sol mayor, k. 501 es un claro ejemplo de esta escritura original que necesita planteamientos diáfanos, claros, equilibrados en sonoridades y discurso presente, terapéutico podríamos decir. Así resultó cada variación, diálogos reales entre los registros agudos (a cargo de Maite Pérez) y los graves (con Paco Pantín), equilibrio equívoco en apariencias y entretejidos complejos desde la falsa simpleza del niño prodigio. Maravilloso ejercicio de solidaridad musical, de afectos y efectos, de compartir entre todos.

Schubert es la seña de identidad de este dúo asturcanario, y el Divertimento a la Húngara D. 818 otra joya del no siempre reconocido compositor vienés. Los tres movimientos son un catálogo melódico y armónico lleno de lirismo y virtuosismo, diversión y contrastes rítmicos, evoluciones y revoluciones románticas, con la mirada puesta en los aires de moda en aquellos tiempos dentro de las veladas conocidas como schubertiadas, los salones humanistas que tenían la música como epicentro. El Andante parece preparar el ambiente, calentando más que dedos en un derroche sonoro que se agranda en la Marcha, sabor zíngaro más que húngaro, rico en cada detalle, poderío en la zona izquierda, brillo en la derecha, balanza sin fiel y fiel al espíritu del bueno de Franz, antes de rematar con un Allegretto característico de toda su obra camerística como laboratorio de pruebas sinfónicas, la posibilidad que cuatro manos en el piano tienen como microcosmos que la pareja Wanderer entienden como uno, el Schubert como música pura.

La segunda parte supuso avanzar en tiempo y estilo con una transcripción del conocido Peer Gynt”, Suite nº 1 op. 46 (Grieg), reducción orquestal con claro sabor pianístico de sonoridades cercanas a Tchaikovsky, exploración sonora y técnica donde una mano deja paso a dos (no necesariamente del mismo intérprete pero sí una sola interpretación) enlazando las cuatro danzas con el misterio numérico del propio número cuatro, dos veces dos, ánimos y espíritus, Por la mañana de sonidos casi intuidos y delicados, La muerte de Ase oscura y diseñada en el grave con toques de esperanza, la Danza de Anitra de nuevo con aires rusos de ballet sinfónico en cuatro manos, y En el palacio del rey de la montaña como conclusión en una vorágine dinámica y rítmica de menos a más, un contínuo crescendo y acelerando que exige total entendimiento entre los dos intérpretes para encajar a la perfección una obra compleja.

Las Danzas eslavas (Dvorak) como bien me explicaron los maestros, son originales para cuatro manos antes de la versión orquestal más conocida, por lo que la riqueza del piano es fácil elevarla al mundo sinfónico, pero la dificultad que entrañan es enorme y nuevamente muy exigente para el mundo camerístico en su versión plena de paleta sonora. Primero escuchamos las Danzas eslavas op. 46 nº 6 y nº 8, reparto de papeles protagonistas con momentos de lucimiento en ambos pianistas, matices ricos, tiempos donde el rubato siempre debe estar controlado, aires de la Europa oriental sentidos más cercanos con la música, y después las aún más comprometidas Op. 72 nº 2 y nº 7, toda una lección magistral del Dúo Wanderer, exprimiendo el instrumento al máximo desde un virtuosismo necesario para volcar un universo más allá del sentimiento popular, cortando la respiración de un público siempre atento, muchos estudiantes que asistían a esta clase extraordinaria donde el aprendizaje no tiene precio.

El orgullo de compartir música entre intérpretes y público se amplió con las dos propinas del Moderato y Allegro comodo (segunda y cuarta de las Cinco danzas Españolas op. 12 de Moszkowski, originales para dueto de piano aunque también orquestadas posteriormente), para seguir jugando con el dos en una nueva muestra de generosidad por parte del matrimonio pianístico tras recibir un ramo de flores y un detalle de manos de dos alumnos, siempre agradecidos de que Paco y Maite sigan teniendo a Mieres en sus agendas.

VII Gala Coraldanza 2014

2 comentarios

Sábado 17 de mayo, 19:00 horas. Auditorio Teodoro Cuesta, Mieres. VII Gala Coraldanza 2014, con la colaboración de  la Obra Social “La Caixa”. Entrada: 1 kilo o 1 litro para “Amicos“.

Amplia y variada oferta para este sábado de climatología veraniega, pero nuevamente música y danza me traían al auditorio mierense para seguir coleccionando los abanicos-programa y haber vivido las de los años 2009 y 2010 con todo lo que supone el paso del tiempo. Pero Reyes Duarte sigue aglutinando y sumando personal que parece no cumplir años, excepto los pequeños que crecen tan rápido como envejecemos los demás.

Ahí estuvieron los Coros de la Escuela de Música de Mieres, el “Corín” (de 5 a 14 años, recientes triunfadores del concurso organizado por el Coro Reconquista de Oviedo) y el “Coro de la EM”(con altas y bajas pero siempre rondando las 40 voces, todo un triunfo), auténtica “marea naranja” defendiendo el grado profesional de nuestro Conservatorio y protestando contra los recortes, Verena Menéndez al piano electrónico, el Centro de Danza Karel, el guitarrista y cantante Francis Ligero, y la última incorporación, la cantante María Vega (componente de mi idolatrado LDO y del Coro de la Ópera de Oviedo, esta vez en solitario).

La fiesta de la música y la danza estuvo presentada nuevamente por el incombustible Alberto Cienfuegos Michel, capaz de cambiar de registro mejor que un teclado aunque “el inglés lo pronuncia sin acento” (el que lo pille para él) y el merengue del decisivo partido final de Liga le hizo madrileño. Finalmente una distinción de honor al equipo técnico de la Casa de Cultura por lograr tanto un sonido perfecto, difícil por las especiales características del evento, como una iluminación que pese a lo escasa demostraron que con buen gusto se es capaz de olvidar las carencias y escasez.

Imposible detallar las dos horas de espectáculo variado, alternando o combinando ambas artes y con agilidad entre ellos, sólo dejaré algunas fotos y unos breves comentarios.

El famoso “América” de West Side Story (Bernstein) tomó vida con las chicas de Karel, baile adaptado con colorido y buen hacer, con dirección de Isidro Herrero y la artística de Virginia Herrero, coreógrafa junto a Ana Losa, una de las bailarinas del grupo.

El “Corín” de Reyes sigue siendo cantera, entretenimiento y sobre todo formación musical, la que para wertgüenza de nuestra casta política quiere eliminar de la educación obligatoria, se atrevió con cinco temas difíciles pero con nota, acompañados al piano por Verena: Ave María (Dante Andreo), la penumbra con guantes blancos y lenguaje de signos para el siempre emotivo Can You Hear me? (Bob Chilcott), la conocida habanera La Bella Lola con movimiento marinero de los peques, el popular tema de ABBA Chiquitita (B. Anderson – G. Ulvaeus) que contó con un acompañamiento de excepción a cargo de los chelos de con el dúo de Victoria López Cortina y Aníbal Mortera Pariente, en arreglo de J. L. Blasco, y Someone Like You (Adele Adkins – Dan Wilson) tema de la cantante británica Adele arreglado por Mac Huff con dos solistas en primer plano que brindaron una interpretación actual y conmovedora en conjunto, arrancando lágrimas en más de uno, con musicalidad unida a la naturalidad de unas voces limpias, claras y afinadas que fueron quienes más aplausos tuvieron por parte del respetable.

Volvía el baile llamado español con cajón, palmas y la guitarra con voz de Francis Ligero sobre una base instrumental pregrabada para Noches de Bohemia que popularizasen Navajita Plateá, y dos “palos” Rondeña y Sevillana más que de academia, teatrales, arte en estado puro demostrando que Asturias también da bailarinas capaces de transmitir el sentimiento del sur.

Originalmente las familias del alumnado de la Escuela de Música y Conservatorio de Mieres formaron con el impulso de la vehemente Reyes Duarte un coro de adultos que ha ido evolucionando para montar un repertorio alegre, coreografías que enriquecen la propia música, siendo desde hace años el “Coro de la EM de Mieres” que ha ampliado la oferta coral del concejo.

La versatilidad y madurez de este coro, esta vez “a capella”, quiso ofrecer dos ejemplos a tres voces iguales, primero las damas que cantaron el bolero de Agustín Lara Solamente una vez (armonizado por A. Velasco) y después los caballeros con la mexicana Cielito Lindo (arreglo de J. Ismael Coca Araníbar).

Ya a cuatro voces mixtas Las mañanitas (arr. J. L. Fdez. Coll) y la popularizada por Lee Marvin en la película “La leyenda de la ciudad sin nombre” ahora en arreglo coral de José Luis Blasco Estrella errante (A. Lerner – F. Loewe), silbando de espaldas antes de girarse para ofrecernos una buena versión por parte de la formación coral del “conser”.

También de película resultó The Lion Sleeps Tonight (Weiss – Peretti – Creatore) con la percusión de una darbuka, el piano y una coreografía para la ocasión en arreglo de Raimundo Coello que los mayores, incluyendo a su directora, disfrutaron como niños con este rey león.

© Foto: Amor Muñiz

El cine parecía ser hilo conductor al aunar baile y voz en directo que pondrían el momento álgido con María Vega cantando con el acompañamiento de Verena Menéndez el hermosísimo tema de “Romeo y Julieta” (1996) Kissing you -Des’ree song- (Tim Atack) mientras seis bailarinas dibujaban un plástico cuadro de baile (enlace al vídeo en YouTube©).

Nuevamente con Francis Ligero a la guitarra y Virginia Herrero al baile devolvieron lo flamenco con una Bulería-vals de punteo, rasgueo y bata de cola sinfín que requiere mucho oficio y arte para moverlo como pudimos disfrutar (algo podemos apreciar en la foto  aunque mejor en el vídeo enlazado de Reyes Duarte).

El canto del pueblo, un poema de Juan Luis Álvarez del Busto para el Coro Peña Rebollera de Cudillero fue recitado con hondura y buen fraseo por Fernando Llaneza sobre el fondo vocal de los coros entonando a boca cerrada Asturias patria querida antes de ponernos en pie con la versión “oficial” y la posterior ceremonia de entrega de recuerdos.

© Foto: Beatriz Jara

Mi más sincera felicitación a Reyes Duarte, pues sin ella siete años uniendo “sus pasiones” no hubieran sido posibles. De hecho ha comenzado a preparar la octava…

Sábado saga Sorozábal

1 comentario

En la historia hay apellidos que son como una marca, más en música donde familias a lo largo de generaciones han mantenido su oficio de fabricantes, intérpretes o compositores, siendo especialmente famosa la familia Bach.

De larga familia musical este sábado 1 de marzo a las 19:00 horas tendrá lugar un concierto de música barroca y renacentista en el Salón de Actos de la Casa de la Música de Mieres con el siguiente

PROGRAMA

Giovanni Paolo Cima: Sonata per il violinoIrene Sorozábal Moreno (flauta de pico) – Nerea Sorozábal Moreno (violonchelo).

J. S Bach: Suite nº 3 en do mayor BWV 1009 para cello solo (Preludio-Allemanda-Sarabanda-Giga). Nerea Sorozábal (violonchelo).

J. S Bach: Partita en do menor para flauta sola BWV 1013 (Allemanda-Courante-Sarabanda-Bourée). Irene Sorozábal (flauta de pico).

Gabriel Fauré: Sicilienne y Romance para cello y piano. Nerea Sorozábal (violonchelo) – Ángel Álvarez Rodríguez (piano).

Pietro Castrucci: Sonata para flauta y bajo (Adagio-Allegro-Adagio-Allegro). Irene Sorozábal (flauta de pico) – Ángel Álvarez Rodríguez (piano).

Anonymus: Chominciamiento di goia (flauta y cello). Irene Sorozábal (flauta de pico) – Nerea Sorozábal (violonchelo).

La curiosidad que quiero reflejar se refiere no ya a la participación del pianista asturiano Ángel Álvarez Rodríguez sino, sobre todo, al protagonismo de dos hermanas de apellido Sorozábal, cual saga o familia donde la música se lleva en los genes: Irene Sorozábal Moreno, flauta de pico, y Nerea Sorozábal Moreno, violoncello, con la responsabilidad que conlleva siempre mantener esa tradición, aunque la trayectoria de ambas sigue dejando muy alta esa genealogía musical.

Nerea e Irene son hijas, nietas y bisnietas de músicos. Su abuelo fue Pablo Sorozábal Serrano (Madrid, 1934- 2007), escritor, traductor y músico: Cantos de Amor y Paz, Cantos de Amor y Lucha, la ópera La tierra roja, así como obras corales y de cámara; también es autor del “Himno de la Comunidad Autónoma de Madrid” con letra de Agustín García Calvo; con su padre el aún más famoso Pablo Sorozábal Mariezcurrena, compuso la música de la zarzuela Las de Caín (estrenada en 1958), basada en una comedia de 1908 escrita por los hermanos Álvarez Quintero y llevada también al cine en 1959.

Sus bisabuelos la cantante Enriqueta Serrano y el gran Pablo Sorozábal Mariezcurrena (Donosti 1897 – Madrid 1988) compositor de la legendaria ópera Juán José y autor de algunas de  las zarzuelas más importantes de nuestro país (Katiuska, La del manojo de rosas, La tabernera del puerto, Black el Payaso, …) entre otras muchas composiciones, sin olvidarnos de canciones poderosas y populares como Maite o la música de un clásico de nuestro cineMarcelino, pan y vino”.

Irene Sorozábal Moreno (Madrid, 1996) cursa 6º curso de Grado Profesional en el Centro Integrado de Música “Padre Antonio Soler” de San Lorenzo de El Escorial, donde ha recibido clases de flauta de pico con los profesores Fernando Paz y Pepa Megina. A lo largo estos años ha asistido a clases magistrales con Paul Leenhouts, Eric Boosgraaf, Bárbara Sela y Guillermo Peñalver. Junto a su trío del conservatorio ha ganado el concurso “Open Recorder Days” en Amsterdam en el año 2012. Irene está interesada en el canto y además de pertenecer  al coro de la JORCAM entre los años 2011 y 2013, ha recibido clases de canto con Lola Bosom y Bridget Clark. Junto con su hermana Nerea formó el “Dúo Irenea” con el que ha tocado durante todos sus estudios en el conservatorio y los años 2011 y 2013 en el Festival de Música de Piantón (Vegadeo, Asturias).

Nerea Sorozábal Moreno (Madrid, 1994) desde muy pequeña comienza a interesarse por la música y en especial en violoncello, instrumento que aprende con Clara Terán. En el año 2001 es admitida en el Centro Integrado de Música “Padre Antonio Soler” de San Lorenzo de El Escorial y allí empieza a estudiar con la profesora Victoria Méndez y Dimitri Furnadjiev. Al inicio del grado medio completa su formación oficial en el conservatorio con Arantza López y María de Macedo y comienza a asistir a clases magistrales con entre otros Asier Polo, Suzana Stefanovic, Gary Hoffmann, Lluis Claret, Leonardo Luckert y Peter Bruns. En el año 2008 es admitida en la joven Orquesta Iuventas, de la cual es miembro activo durante tres años y toca el Concierto en Do Mayor de F. J. Haydn como solista. Más o menos paralelamente comienza su compromiso con la JORCAM, orquesta de la que será miembro hasta el 2012. En junio de ese 2012 acaba el Grado Profesional con Matrícula de Honor en violoncello y música de cámara, cerrando sus años de estudiante en El Escorial actuando como solista del Triple Concierto de Beethoven bajo la batuta de Giuseppe Mancini. Sus estudios superiores continúan en la Musikhochschule “Felix Mendelssohn Bartholdy” en Leipzig (Alemania) en la clase del violoncellista Peter Bruns. Actualmente cursa el 2º año de “Bachelor” en dicho conservatorio y toca un violoncello francés Goviot prestado por Christian Schneider. Durante el presente curso 2013-14 Nerea es becaria de la Fundación Alexander von Humboldt. Junto a su hermana Irene formó el “Dúo Irenea” con el que han tocado en dos ediciones del Festival de Música de Piantón en Asturias.

Un concierto muy recomendable para este primer sábado de marzo en mi pueblo natal no ya por las obras programadas, variadas y agradables para todos los públicos, sino por la personalidad de esta saga Sorozábal que continúa siendo sinónimo de música. Enhorabuena a los rectores del Conservatorio de Música de Mieres por su esfuerzo y trabajo en plena lucha por mantener la música en nuestro sistema educativo y como oferta cultural para todos en tiempos poco propicios (según los gobernantes) donde la crisis parece ser de valores más que económica.

PODCAST de “La música de la casa”

Older Entries