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Santa Cecilia en Mieres

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Este 2017 la festividad de Santa Cecilia caía de miércoles, por lo que en Mieres decidió ocupar no ese día sino dos sábados el Auditorio Teodoro Cuesta, anterior y posterior al 22, con sendos conciertos a cargo de nuestras mejores señas musicales de identidad, el Orfeón y la Banda, también con formaciones invitadas para hacerlas partícipes de la fiesta y con las que hay especiales relaciones.

El sábado 18 y con poco más de media entrada era el día coral de la patrona con dos protagonistas de casa: la orfeonista y pianista Susana Álvarez y el director Carlos Ruiz de Arcaute Rivero, la primera encargada de abrir concierto con el conocido Torna a Surriento al piano y acompañando al invitado Coro Melódico también dirigido por el titular del orfeón.
Media docena de temas nos dejó esta agrupación femenina de carácter social, canciones conocidas por casi todo el público presente y presentadas por Eustaquio Álvarez Hevia, presidente del laureado e histórico orfeón local, obras sin grandes pretensiones ni arreglos pero que con el acompañamiento pianístico de Susana siempre ayuda y da empaque a estas melodías populares del pasado siglo, que paso a detallar y enlazarlas a YouTube©:
La popularizada por Jorge Sepúlveda Mirando al mar de Carlos de Haro Valencia (+1963) y Marino García González (1910), el bolero Viajera -1947- de Francisco García del Val (1897-1984) en el arreglo de Fernando García Morcillo (1916-2002), la conocida habanera-bolero Yo te diré de la película de 1945 “Los últimos de Filipinas”, con letra del polifacético malagueño Enrique Llovet Sánchez (1917-2010) y música del compositor y pianista húngaro Jorge Halpern (1916) en arreglo de M. Salina, la también muy versioneada Torna a Surriento (1902) de los hermanos De Curtis, el pintor y poeta Giambattista (1860-1926) y el músico Ernesto (1875-1937), más dos canciones de la mexicana afincada en EE.UU. María Grever (1884-1951) Cuando vuelva a tu lado (1924) y Despedida (1946).

Sin más espera que la entrega de presentes más el agradecimiento a los invitados, llegó el turno del
Orfeón de Mieres de nuevo con Carlos Ruiz de Arcaute que desgranaron otra media docena de temas de su repertorio, esta vez explicados por el director y una muestra de los diferentes estilos que nuestro coro lleva por toda la geografía, igualmente enlazados a su canal en YouTube©, ganando en empaste y sonoridades aunque se note el cansancio en alguna cuerda. Comenzaron con Señor, me cansa la vida (Antonio Machado / Juan Alfonso García, 1935), el siempre agradecido folklore asturiano de Atardecer (Sergio Domingo), Ay! un galán (Javier Armenter, 1965) y Mocina, dame un besín (Senén Guillermo Molleda / Antolín de la Fuente) más la habanera popular de Totana Un velero y una canción de Santos Montiel en armonización para coro mixto de José Luis López García, para finalizar recordando a Puerto Rico en un arreglo que personalmente nunca me ha gustado de Mi viejo San Juan (Noel Estrada / arr. Antonio Barés). Nuevos detalles entre formaciones para seguir recordando este concierto de “los coros de Carlos y Susana” con repertorios y objetivos distintos aunque la música vocal no entienda de etiquetas.

El broche final unió a los dos coros para entonar con el público sumado a ellos el himno Asturias, patria querida.
Dejo recortes del diario La Nueva España recogiendo el evento:

Y el sábado 25 llegó el turno de la Banda de Música de Mieres que llenó el Auditorio que lleva el nombre de nuestro bate y músico local Teodoro Cuesta, logrando un enorme éxito celebrando también sus Bodas de Plata, compartiendo evento con su “hermana mayor” de Pola de Siero, depositaria y heredera de instrumentos y partituras cuando desapareció la Banda Municipal, devolviendo honores para rescatarla del olvido desde la Asociación Mierense de Amigos de la Música (AMAM) presidida entonces por dos antiguos componentes, el recordado fliscorno Ricardo Merediz y el trompeta Ramón del Llano, que sería su primer director y actual presidente. Cual ave fénix levantaría nuestra laureda banda el vuelo hasta alcanzar una calidad digna de elogio con su actual director Antonio Cánovas Moreno al frente.

El concierto estuvo presentado por Luis Antonio García Pardo, quien además de algunas redundancias y obviedades también leyó las notas al programa que se entregaron a los asistentes, si bien la penumbra no ayudaba a leer, ayudando su aportación en este sentido.

La Banda de Música de Siero de la Asociación Sierense de Amigos de la Música (ASAM), con Alfonso Sánchez Peña al frente tiene una plantilla no muy amplia que lleva 30 años funcionando y parece estar ahora en proceso de relevo generacional. Trajo un programa con cuatro temas distintos y variados en dificultad de ejecución (especialmente para los clarinetes): el conocido pasodoble torero Pepita Greus -1926- de Pascual Pérez Choví (1889-1953), Variazione in blue -1992- del holandés Jacob de Haan (1959), un verdadero regenerador de la música de banda con obras actuales que siguen bebiendo de la tradición, la selección de la zarzuela La alegría de la huerta -1900- del madrileño Federico Chueca (1846-1908) y la selección de temas del musical también llevado al cine My fair lady -1964- de Frederick Loewe (1901-1988), arreglos para banda bien distintos y de resultados dispares en afinación y empaste, pareciendo más cómodos en lo tradicional, en parte por la falta de más efectivos o la carencia de instrumentos como oboes o fagotes que completarían unas versiones algo vacías pese a los esfuerzos del veterano maestro Sánchez Peña que por lo menos sacó buenas dinámicas de sus pupilos sin apretarles demasiado en los aires elegidos tejiendo con los mimbres de que dispone, pues supongo que todos querríamos una verdadera banda sinfónica a falta de orquesta.

Tras la entrega por parte del presidente mierense de una placa agradeciendo la ayuda y hermanamiento de ambas bandas llegó el turno de la local con tres obras actuales, difíciles e impactantes afrontadas desde el duro trabajo y esfuerzo con la ilusión e ímpetu juvenil de todos amén de una plantilla perfecta para las partituras elegidas por el maestro murciano y saxofonista Antonio Cánovas.

Cada concierto de la “plateada” banda mierense es una dosis de optimismo por la música y su intrepretación, difícil siempre elegir obras exigentes para ir ampliando repertorio actual sin perder calidad, al contrario, llenas de complejidades siempre bien resueltas con una plantilla diríamos que ideal en cantidad y calidad, aprendiendo cada día para enamorar al público allá donde actúan.
El murciano Roque Baños (Jumilla, 1968) no solo tiene excelentes bandas sonoras sino que como buen levantino la música de banda corre por sus venas, la mejor base para todo músico. Su pasodoble sinfónico A mi madre no pierde el carácter festivo e hispano esperado pero añade una escritura realmente sinfónica y llena de matices que su paisano Cánovas transmitió a cada sección de la banda para saborear la elegancia, sin echar de menos cellos.

Otro compositor murciano innovador en sus obras para banda es José Alberto Pina (Cartagena, 1984) del que pudimos disfrutar The legend of Maracaibo, partitura de toques épicos casi cinematográficos en la línea de John Barry o Vangelis pero conocedor a fondo de la plantilla de banda sacando de ella momentos bellísimos, contrastes de dinámicas increíbles y personalmente una tímbrica en clarinetes y saxofones exquisita y delicada sin perder un ápice la intensidad demandada. Todas las secciones brillaron a gran altura, con protagonismo de la percusión empujando al resto, sumando un joven trompetista inspirado y unas solistas de flauta u oboe que suman enteros a unas calidades envidiables para una formación que sigue dándonos muchas alegrías a sus seguidores haciéndonos llegar partituras como la de Pina.

Y de cine sería Bonaparte -2008- del austríaco Otto W. Schwarz (1967), equiparable con los murcianos en esta partitura dedicada al militar y distintas etapas, documental musical con variaciones del himno francés bien delineadas, herencia beethoveniana de La victoria de Wellington (La batalla de la victoria) y los contrastes dinámicos, anímicos, contagiados por todos los soldados a las órdenes del “mariscal Cánovas”, músicos plegados al mando, respondiendo al detalle desde una percusión marcial siempre ajustada a los toques militares. Músicas de nuestro tiempo, compositores básicamente españoles preparados y con proyección internacional interpretados por músicos con mucho futuro.

Finalizada la música el presidente de la ASAM hizo entrega de una placa para recordar estos 25 años de hermanamiento con la Banda de Música de Mieres, digna heredera de la municipal que también conocí y me acercó a una música que nunca he abandonado. Gracias y feliz aniversario.

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La mina canta a coro

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Sábado 17 de junio, 20:30 horas. Auditorio “Teodoro Cuesta”, Mieres. XVI Encuentro coral de los pueblos mineros “La Mina Canta Unida”.

En plenas fiestas del patrón y desde hace 16 años se celebra en Mieres este encuentro de coros que hermana poblaciones, cantantes y familias trayendo la música coral a la villa del Orfeón de Mieres, el decano de Asturias y uno de los más veteranos en España, con nuevos llenos hasta la bandera que el sábado retrasó su comienzo esperando que finalizase el pregón a cargo de Víctor Manuel en una concurrida Plaza del Ayuntamiento, y con el presidente del Orfeón Eustaquio Álvarez Hevia haciendo los honores de la presentación y agradecimientos obligados.

El viernes me fue imposible asistir pero no podía faltar esta segunda jornada donde nos visitaba la Coral Polifónica “Amadeus” de Vigo dirigida por Norma Urive-Echevarría Córdova que nos dejaron siete temas variados desde una formación madura, con mayor presencia femenina lo que siempre desequilibra la sonoridad global.

Comenzaron con la pavana Belle qui tiens ma vie de Thoinot Arbeau, más movida de lo esperado y con varios cantantes doblando instrumentos (tres guitarras, pandero y flauta dulce) no muy cuadrados rítmicamente pero sirvieron las disculpas finales de los nervios y los años de la directora, prosiguiendo con el conocidísimo vals criollo Alma, corazón y vida (de Adrián Flores y arreglado por Antonio Ezcurra), con toques personales en cuanto a tiempo y fraseos, la bellísima Esta tierra de Javier Busto, empastados y bien presente la melodía, No Niño Novo do Vento (texto de Álvaro Cunqueiro y música de Joaquín Carvajal) con el folklore vecino que nos gusta a todos, cruzando el charco para seguir con el bolero cubano Si llego a besarte (de Luis Casas Romero en arreglo de Marcos Valcárcel Gregorio) perfectamente leído rítmica y melódicamente por la directora nativa incluyendo su acompañamiento de claves, que ha sabido transmitirlo a este coro con el que lleva lo que llevamos de siglo, Pandur (Làjos Bardos) y de nuevo los aires gallegos con Lela (Daniel Castelao y Miguel de Santiago, en arreglo del citado Valcárcel), toda una muestra del buenhacer de estos coros aficionados que trabajan duro apostando por repertorios populares y cercanos en este concierto festivo. Buen sabor de boca e intercambio de regalos entre los dos coros que cerraban el encuentro este sábado.

Con los anfitriones podía ver por fin al director actual, Carlos Ruiz de Arcaute Rivero, hombre curtido en el mundo vocal y coral, con el que nuestro orfeón parece haber encontrado el camino deseado: mantener el repertorio base dotándolo de nuevos aires con gesto claro y preciso que da confianza a los coristas.

Así fueron interpretando temas asturianos como Ay, un galán (Javier Armenter), rítmica de danza prima que bailaremos la noche de San Juan, Atardecer (Sergio Domingo) sentido sin buscar estridencias, Mocina, dame un besín (Antolín de la Fuente) saltarín y bien fraseado, o el “himno no oficial” Soy de Mieres (Alfonso Ruiz Martínez), casi seña de identidad del orfeón (junto al hoy recordado Por el camino de Mieres) antes de unas habaneras que no pueden faltar en los conciertos como Mi viejo San Juan (Noel Estrada y armonizado por Antonio Barés) que parece haber renacido con Ruiz de Arcaute, una impresionante y emotiva Adiós Torrevieja (Manuel Ruiz Gómez) con bajos seguros y ricos matices en todos contagiando ese ritmo tan de ambas partes del “charco”, para finalizar esta travesía con Un velero y una canción (Santos Montiel). Haría falta rejuvenecer nuestro centenario orfeón aunque es una tarea necesaria en casi todo el mundo coral asturiano, pero no tenemos la receta para “enganchar” a las nuevas generaciones, aunque los intentos educativos no parecen cuajar.

Como hermanamiento los dos coros se unieron para un sentido Santa Bárbara (armonizado por José Fernández Avello) recordando al muy querido Luis Naves, fallecido este mismo sábado, antiguo componente del orfeón así como del renombrado Ochote La Unión, pérdida no por esperada muy sentida, dando el pésame a toda su familia, y especialmente a su hijo José Luis que tomó el relevo en este “su Orfeón”.

Ya quedan convocados los próximos encuentros para el 2018, con el apoyo de un público fiel que sigue apoyando al Orfeón de Mieres.