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Savall sin fronteras

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Sábado 23 de enero, 20:30 horas. Auditorio de León, XIII Ciclo de músicas históricas. Hespèrion XXI, Jordi Savall (viola de gamba y dirección): “La Europa musical: 1500-1700”. Entrada: 10€. Coproducción del CNDM.

Magia universal con las violas de gamba en todas las tesituras la que trajo a León nuestro universal catalán, con siete músicos en escena capaces de romper las fronteras de una Europa ideal que recordaba el propio Savall antes de la segunda propina, compositores en otros países uniendo acentos para una música a atemporal que mueve público de todas las edades como el que llenó el auditorio de la capital hermana de la asturiana.

Un renacido Savall con la viola de gamba soprano preparó seis bloques bien hilvanados con la danza de nexo, repartidos en dos mitades:

Unas “Danzas italianas del Renacimiento veneciano” para presentar la capacidad de este Hespèrion del XXI: Lorenz Duftschmid a la viola baja más un Philippe Pierlot doblando alto y baja, casi alter ego “savalliano” a lo largo del programa, el violone de Xavier Puertas, la tenor de Sergi Casademunt al lado del maestro, completando toda la tesitura de una viola de gamba más actual que nunca, y los dos detallistas necesarios cual orfebres para preparar unos grabados musicales llenos de monocromías irisadas: Enrike Solinís con doblete tiorba y guitarra siempre complementando con punteos o rasgueos el fluir frotado, más la imprescindible percusión de un siempre maravilloso Pedro EstevanLas cuatro danzas elegidas prepararon lo que vendría después dado que aún faltaban detalles como cuidar más los finales de Pavana, Gallarda, Tedescha y Saltarello.

El segundo bloque “Elizabeth Consort Music” nos preparó a tres ingleses (Dowland, Gibbons y Brade) con verdadero acento británico que el septeto interiorizó al detalle convirtiendo el auditorio leonés en corte danzante de las islas. Maravilloso empaste de cuerda frotada con las perlas de la tiorba y la percusión vistiendo a Savall y su viola soprano de rey supremo.
Para cerrar la primera parte unas “Danzas y variaciones de España y Portugal” para seguir paseando por aquella Europa de intercambios sin fronteras como Hespèrion XXI deleitando polifonías vocales o ritmos ibéricos de Luys de Milán, Cabezón con las Diferencias sobre la Dama le demanda, Diego Ortiz y el portugués Pedro de San Lorenzo, delicioso escuchar las voces agudas de Savall y Casademunt contrapuestas a los bajos de Pierlot y Duftschmid con el soporte del violone de Puertas mientras Solinís rasgueaba la guitarra completando las excelentes pinceladas de Estevan, para ir rematando con unos Canarios para lucimiento de un Savall inspirado recorriendo todo el registro de la soprano, de arco poderoso jugando con mayores y menores cual Jam session renacentista más actual que nunca, demostrando un entendimiento con sus músicos envidiable.

Los tres bloques de la segunda parte, ya con el septeto en plena forma, nos llevaron por Francia y Alemania antes de una recapitulación europea:
“Músicas para el Rey Luis XIII” capaces de alternar intimismo y danza, “Músicas de Alemania” centradas en un Samuel Scheidt de colorido etéreo en la línea de aguafuertes y grabados bien delineados, y “Música de la Europa Barroca” haciendo convivir a Purcell, Joan Cabanilles, J. H. Schein, Dumanoir y la excelencia de la Gallarda napolitana de Antonio Valente, juegos de “pizzicatti” actuales para una música de “solo” 500 años que con Hespèrion sigue más actual que nunca, recreando sonoridades de claves y laudes celestes.

Aplausos más que merecidos que nos dejaron de propina otro bloque de cuatro danzas francesas, la segunda lengua de Savall que hace suya esta música cercana a la que el país vecino tanto le debe. Reconforta volver a escucharle feliz tras malos tiempos recientes y comprobar que su legado todavía sigue creciendo. Verdadera y merecida ovación, palabras de agradecimiento y reivindicación de una Europa sin fronteras que tristemente este siglo vuelve a levantar, antes de regalarnos unas danzas de Brade donde todo Hespèrion con Savall a la cabeza recreó sonidos célticos que los asturianos sentimos tan cercanos como este León que me ha hecho un gran regalo de cumpleaños.

Despojando los textos

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Viernes 20 de noviembre, 20:30 horas. Iglesia de San Isidoro el Real de Oviedo, XI Ciclo de Música Sacra “Maestro de la Roza”. Oniria Sacabuches: “La música estremada” (Música y mística en el Siglo de Oro español). Obras de Vivanco, Pisador, Juan Vásquez, Victoria, Morales, Guerrero, Cabezón y Salinas.

Nuevo lleno en San Isidoro pese a la variada oferta musical ovetense para este viernes de noviembre con una original propuesta de este grupo andaluz formado por tres trombones antiguos o sacabuches, Manuel Quesada y Carmelo Sosa (sacabuches alto y tenor) más Daniel Anarte (sacabuche bajo, tenor y dirección), con el percusionista Eugenio García Navarro y la recitadora Caroline Astwood, tomando como punto de partida la polifonía renacentista a la que despojan de los textos, que se proyectan en español, pudiendo seguir la poesía de Juan Boscán, lecturas de Jeremías o el “Cantar de los Cantares” e incluso el “Romance del Conde Claros de Montalván” musicado por Francisco Salinas, que cerraría el concierto, siempre presentadas con poemas bien sentidos que pareciesen recopilación de las anteriores temporadas de este ciclo ovetense, escuchando a Fray Luis de LeónSan Juan de la CruzSanta Teresa de Jesús cuyo éxtasis de Bernini también ilustraba el programa.

Cuatro bloques con entidad propia capaces de “cantarse sin letra“, desde Si la noche haze oscura del Cancionero de Upsala o el del salmantino Diego Pisador (1510-1557) que abrían y cerraban “La noche oscura”, con dos motetes del abulense Sebastián de Vivanco (1551-1622), polifonía olvidada y recuperada con metales y leve toque de percusión remontándonos a los Ministriles catedralicios que tantas veces doblaban a las voces e incluso, como esta vez, las sustituían directamente, respirando cual canto y fraseando mentalmente los textos latinos o en castellano antiguo.

“Una mirada contemplativa” nos traería a otro gran abulense como Tomás Luis de Victoria (1548-1611), dos “Benedictusvictorianos de verdadero rezo sin palabras, pertenecientes a las misas O magnum mysterium y O quam gloriosum, escoltado por Si no os hubiera mirado Juan Vásquez (1500-1560) y Cristóbal de Morales (1500-1553) con dos visiones del mismo texto armonizadas por un vihuelista o un polifonista esta vez con este trío de trombones.

“Canciones o cánticos espirituales” trajeron la alegría de Francisco Guerrero (1528-1599), villanescas cual cantos caballerescos donde la Dama es amada y loada, Pastor, quien madre Virgen, limpieza de líneas vocales desde un trío de sacabuches plenamente compenetrado, Tan largo ha sido, escuchando al tenor bien acompañado por las otras dos voces, ¡Oh, venturoso día! para seguir paladeando la polifonía vocal desde unos metales sedosos y terminar con ¿Qué se puede desear?, arduo trabajo el de estas transcripciones capaces de hacernos “olvidar” unos textos y desnudar la música pura.

El último bloque “Divina Armonía”, comenzaba con el Tiento primero de Antonio de Cabezón (1510-1566), órgano a tres sacabuches que debieron ornamentar cual teclista con toda la dificultad técnica del trombón de varas, para engrandecer con sus “crescendos” lo que la mecánica no puede y el soplo humano convierte en imposible, dos nuevos “Benedictus” del Maestro Victoria Trahe Me Post Te y Quam pulchri sunt dibujadas las voces desnudas en una tímbrica sorprendente, antes del ya citado romance Media noche era por filo del genial ciego Salinas, perfecto broche de un concierto donde la palabra la pusimos todos y la música una agrupación original en formato con repertorio verdaderamente de oro, como nuestro mejor siglo cultural. La propina despliegue de folía del cuarteto con su mejor percusión y la alegría del Adviento con una música que siempre resulta “divina armonía”.

 

La música interior de Santa Teresa

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Jueves 15 de octubre (festividad de Santa Teresa de Jesús), 21:00 horas. Catedral de León, XII Ciclo Música Históricas del CNDM, en coproducción con el XXXII Festival Internacional de Órgano Catedral de León (FIOCLE). Capella de Ministrers: Catherine King (mezzo), Carles Magraner (viola da gamba), Ariel Abramovich (vihuela): Mística: Paisajes sonoros del itinerario fundacional de Santa Teresa de Jesús. Obras de Juan del Enzina, anónimos, Diego PisadorLuis de Narváez, Francisco Guerrero, Miguel de Fuenllana, Antonio de Cabezón, Bartolomé Escobedo, Esteban Daza, Alonso Mudarra, Luys de MilánAdrián de MoxicaEntrada libre.

Nada mejor para comenzar esta crónica que un poema de la propia santa de Ávila en este 2015 donde se conmemora su quinto centenario:

¡Oh hermosura que excedéis
a todas las hermosuras!
Sin herir dolor hacéis,
y sin dolor deshacéis,
el amor de las criaturas.
Oh ñudo que así juntáis
dos cosas tan desiguales,
no sé por qué os desatáis,
pues atado fuerza dais
a tener por bien los males.
Juntáis quien no tiene ser
con el Ser que no se acaba;
sin acabar acabáis,
sin tener que amar amáis,
engrandecéis nuestra nada.

La música podría ser la destinataria de tan bellas palabras juntando dos cosas tan desiguales y necesarias como música y silencio, pues el recital de este trío resultó no ya un paisaje interior sino toda una sesión de recogimiento por parte de una feligresía no toda melómana pero igualmente entregada a una meditación más allá de la mística ante los textos elegidos, cantados o instrumentales que la formación valenciana -aunque plenamente internacional- fue desgranando durante más de una hora, como si música y silencio formasen un todo para que “Nada te turbe” volviendo a la Santa precisamente en el día de su festividad.

La voz femenina más natural es la clasificada como mezzosoprano, y así resultó la británica, canto natural, por momentos íntimo pero bien proyectado, con la dificultad del idioma y la dicción clara perdida a menudo por la sonoridad catedralicia que sin embargo compensó unos instrumentos perfectamente percibidos y contrastados, la viola de gamba del solista valenciano, tan cantarina como la humana y en otros momentos grave cual cuerda masculina, más la vihuela del argentino punteando, haciendo el contracanto y solista en sus páginas propias.

Música y textos de la época de la santa en su itinerario español, música como oración sin palabras incluso por compositores también clérigos, latín o castellano antiguo, alternancias instrumentales y vocales en este paisaje sonoro que todos caminamos con respeto casi olvidado. Partituras de distintos cancioneros, formas instrumentales variadas desde villancicos y villanescas a fantasías espirituales, romances y pavanas con sus glosas emparejados con textos de Santa Teresa, bellezas y recogimiento individuales y compartidos desde el silencio interrogante del alma a cargo de este trío con larga trayectoria como Capella de Ministrers. Las notas del programa explican bien este itinerario:

“En su libro Las fundaciones, la santa de Ávila apunta en varias ocasiones la presencia de “mucha música” en sus andanzas y hechos fundacionales. Es un paisaje místico que trata de pintar el concierto de la Capella de Ministrers, que recoge ejemplos de los cancioneros de Palacio y Uppsala. Coetánea de Teresa de Jesús fue la gran música española para vihuela, pero también la gloriosa polifonía, como la de Guerrero o Escobedo de esta velada, ese canto de órgano, tan sutil como un cristal, pues “que un punto o compás que se yerre, disuena toda la música”, como afirma Santa Teresa en el Libro de la vida.

Dejo el programa así como los textos enlazados, destacando en el terreno instrumental la marcha anónima inicial Sacris Solemnis, la Fantasía del primer tono por gesolreut (de Los seys libros del Delphin (1538) de Narváez o la otra de Mudarra para acariciar la vihuela tenue de Abramovich, las obras de nuestro genio Cabezón,  Tiento X (del Libro de Cifra Nueva) o Para quién crié yo cabellos, romance y pavana con su glosa, recreando el dúo de cuerda tímbricas corales y de tecla siempre con mimo, aunque sería con la mezzo donde alcanzaron los momentos más intensos y bien dosificados a lo largo del concierto.

Nadie mejor que el salmantino Juan del Enzina para comenzar a disfrutar del recital, pero especialmente nuestro gran polifonista Francisco Guerrero con Si tus penas no pruebo, cántico espiritual, con voz y viola primero, voz y vihuela después y ensamblando el trío en orgánico canto realzando los textos, o las últimas Adiós mi amor, instrumental original para dos vihuelas donde la cuerda realmente cantó esta canción para ministriles de Lerma, y Niño Dios d’amor herido, “Canto de cisne blanco. Oh Señor mío y Esposo mío, ya es llegada la hora tan deseada” (Sta. Teresa), incluyendo recitado por parte de Magraner (que a mitad de concierto dirigió unas palabras a un ensimismado auditorio) más la voz de mezzo casi poniendo música celestial a las canciones y villanescas espirituales.

Me emocionaron los motetes, tanto el Erravi sicut ovis a 4 del zamorano Bartolomé de Escobedo y el de Bernardino de Ribera (o Bernardino de Sahagún) Virgo prudentissima donde la polifonía resultó viva con la voz cantada con recogimiento cual rezo de la mezzo y las otras voces instrumentales en un lujo de interpretación casi coral, así como Dama, mi gran querer de Adrián de Moxica. Otro placer el villancico de Miguel de Fuenllana o el de Esteban Daza de título Dame acogida en tu hato, de nuevo voz alternando el acompañamiento entre los dos instrumentos antes de la plenitud del trío, todas las obras engarzadas al detalle, para terminar regalándonos una villanesca de Guerrero para marchar en paz. Emoción teresiana en un itinerario musical y personal desde la Pulchra Leonina, marco perfecto para este verdadero acto de fe y devoción.

Sara Águeda, arpista y artista

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Jueves 19 de marzo, 19:00 horas. Museo de Bellas Artes de Asturias, Oviedo. II Ciclo de Música Antigua “Sonidos de la historia”. Sara Águeda (arpa de dos órdenes): El teatro del arpa de dos órdenes. Obras de Fernández de Huete, Lucas Ruiz de Ribayaz, Fr. Agostinho da Cruz, Antonio de Cabezón, Martín y Coll, Juan Bonet de Paredes, Alonso Mudarra, Juan Hidalgo, Bernardo de Zala. Arpa construida por Javier Reyes (2007) basada en el modelo de Juan López de Toledo. Entrada gratuita.

Los jueves que no son santos toca ciclo de música antigua, cada vez más joven y con otro lleno en el museo para recapacitar cómo la capital asturiana tiene público adicto a todas las músicas, siendo estas programadas por la Joven Asociación de Musicología de Asturias todo un éxito que tendrá continuidad hasta el siguiente mes, con alternancia de conciertos y conferencias capaces de convocar tanta gente ávida de eventos donde siempre se disfruta. Vuelvo a dejar arriba escaneado el programa porque la información con formación siempre completa la escucha, y la sencillez no está reñida con el rigor. Un acierto y mi más sincera felicitación.

La arpista Sara Águeda traía a Oviedo toda una lección de música recuperada, escrita originalmente en su mayoría para un instrumento que compartió hegemonía y espacios con sus hermanos de cuerda y tecla. Siempre es difícil elegir la música para un recital o grabación, y más todavía organizarlo para no resultar demasiado lineal, máxime cuando se trata de un instrumento solo. Como artista integral que es, no solo fue presentando obras y autores sino que también nos deleitó con su voz natural de bello timbre en tres de los llamados “tonos humanos” donde el arpa acompañaba como entonces en las representaciones teatrales, siendo un recital ameno, didáctico, muy musical y breve. Más no se puede pedir.

Los que habitualmente seguimos a esta joven artista del arpa pudimos escucharla en el programa de Radio Clásica “La dársena” el pasado 26 de enero, presentando su discoUn viaje a Nápoles” que también se vendió y firmó como una auténtica estrella al finalizar el concierto ovetense, afán de muchos por recuperar repertorios e instrumentos como llevan haciendo esta joven generación de músicos integrales desde España para todo el mundo.

Desfilarían como perlas engarzadas danzas, fantasías o tonos, bien hilvanados dando colorido desde la cercanía. Así comenzábamos con una Canción Alemana de Diego Fernández de Huete como uno de los compositores para arpa y “padre” por su tratado de cifra cual “biblia del arpa antigua” del que también pudimos escuchar unas Gaitas cercanas en geografía musical o los famosos Zarambeques, una Pavana, las Achas, las Españoletas y hasta las Xácaras de Lucas Ruiz de Ribayaz que nos transportaban a las danzas palaciegas bien ensambladas entre otras obras para hacer muy llevadero el orden programado, una pequeña incursión a nuestros vecinos portugueses con un Tento 4º Tom (de falsas do) de Fray Agostinho da Cruz que bien puede ser un fado de la época, siempre por ese intercambio de música vocal e instrumental que se daba en el Renacimiento, y el primer tono humano cantado por Sara Águeda: el anónimo del siglo XVII Yo soy la locura con una frescura y vigencia que cautiva desde el primer momento, acallando voces, respetando respetuosamente los bloques de obras.

Por supuesto no puede faltar nuestro inmenso Antonio de Cabezón, referente más allá de la tecla también para la cuerda del arpa en esas “migajas que se caían de la mesa” transcritas por su hijo Hernando, descubrimiento de sonoridades para un instrumento polifónico rico como es el arpa de dos órdenes (cuerdas cruzadas lo de doble cuerda, unas para las notas naturales y otra para las alteradas, como las teclas blancas y negras) así como los imprescindibles Canarios de Martín y Coll. El complemento Alonso Mudarra y su Tiento “Cifras para arpa y órgano” y la única obra no original pero claramente trasladable como es la conocida Fantasía X que contrahaze la harpa a la manera de Ludovico.

Cada obra era un redescubrir sonoridades, gama amplia de matices, nuevos ritmos frente al tactus y un instrumento cálido pero poderoso que Sara tañe con auténtico virtuosismo y musicalidad. Volver a escucharla cantar el anónimo Vuestros ojos tienen de amor, o la Noche tenebrosa del compositor y arpista Juan Hidalgo fue como un juego de luces y sombras en ese entorno increíble del museo con una acústica perfecta que cautivó a todos los presentes.

Tanto la Sarabanda de Bernardo de Zala como la que nos regaló de propina pusieron el broche brillante que cerraba un collar de perlas antiguas siempre actuales con cualquier vestimenta, y la de Sara Águeda unifica lo sobrio y monumental con la fantasía ligera de unas músicas atemporales. De nuevo felicitaciones a la artista y especialmente a los organizadores, juventud que apuesta por la calidad desde la calidez, auténticas delicias en un menú siempre abundante que para los “fartones omnívoros” como el que suscribe, nunca nos sacia.

Tubox asombrando

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Domingo 1 de junio, 19:30 horas. Iglesia de San Pedro, Pola de Siero. Concierto de órgano y saxoDúo Tubox (Antonio Cánovas Moreno, saxos; Rubén Díez García, órgano). Obras de André LamproyeLassoGiorgio ParisCabezónCabanillesGuy de LioncourtGeminianiVillalobos y Denis Bedard.

El pasado 16 de mayo asistía en Avilés a la presentación de esta “extraña pareja” como les titulaban en la primera crónica del diario La Nueva España, augurando larga vida al Dúo Tubox por lo novedoso en España de esta combinación órgano y saxo.

Repetían programa en Pola de Siero, volviendo a dejar aquí los mismos enlaces de entonces y suscribiendo plenamente lo escrito hace quince días, con pequeños matices: no hay dos órganos iguales, en este caso el nuevo de Gerhard Grenzing, con lo que supone de ardo trabajo en la búsqueda de registraciones específicas; no hay dos acústicas iguales, citando siempre la dificultad añadida de la reverberación para las músicas rápidas en ejecución, si bien la ubicación tanto del órgano como del solista en un lateral del crucero, aún más cerca del público, favorecieron la riqueza de mixturas; finalmente que no hay dos días iguales, en este caso este dúo sigue rodando repertorio y cada vez más compenetrados desde un perfecto entendimiento entre ambos intérpretes.

Volver a destacar el ímprobo esfuerzo por parte de Rubén Díez en la búsqueda de los registros del Grenzing, segunda vez que le escuchaba y que como cualquier instrumento, va adquiriendo identidad sonora, comentando hace tiempo que los órganos tienen un acento como el propio lenguaje y hasta una personalidad propia. Si en Avilés el de Acitores puedo hablar de su carácter marino y salitroso pese a fabricarse en Tierra de Campos, este de Pola de Siero, con menos posibilidades sonoras pero rico igualmente, posee un carácter recio como el alemán afincado en Cataluña, llegado a las vegas de este rico concejo asturiano. Posibilidades sonoras, texturas adaptadas a cada partitura, flautados, trompeterías y la lengüetería más allá del acompañamiento o el rigor histórico de la obra interpretada, al igual que la elección por parte de Antonio Cánovas del saxo alto o del soprano volvieron a impresionar al público que acudió en buen número y llegado de varias partes de Asturias a este concierto del primer día de junio.

Los seis números del “Hommage a Saint Hadelin” de André Lamproye (1931-2005) siguen el orden y espíritu litúrgico, música totalmente apta para el culto en combinación de saxo soprano y alto con órgano plenamente integrados en esta especie de poema organístico. Entrée Solennelle: Cantique à St. Hadellin marcial, pleno, toque a llamada antes de la Méditation: A son maitre Remacle de belleza y recogimiento a partir del órgano solo en “registros franceses”, exquisitos en el Grenzing, antes del central Choral: L’envoi en mission deudor de los luteranos que todos los compositores organistas tienen en su catálogo, de nuevo combinando colores con el saxo y el Offertoir: Le Miracle de la Source de virtuosismo y placidez en perfecto equilibrio, melodía casi mariana con típica estructura ABA preparatoria de la explosión sonora de la Communion: La Résurrection de Guiza o la salida Sortie: Au Christ Couronnant pletórica, ambos de escritura logradísima en ritmos ternarios, ligeros o procesionales, contrastando dinámicas con registros bien empastados. “Espectáculo sonoro” de una partitura muy actual, agradecida de escuchar y dura de trabajar, resultando obra perfecta para abrir concierto y avanzando la multiplicidad que se avecinaba.

Susane un jour” (Orlando di Lasso) opta lógicamente por registros renacentistas en órgano y saxo alto emulando sonidos de cornetto, dúos habituales en aquella época todavía vigentes con esta combinación, volúmenes sumatorios en teclados y saxo desde una melopea vocal contenida, fraseos no ya musicales sino expresamente “cantados” donde parece que el instrumento cantase un texto inexistente.

Moderna de composición e inspirada en la ancestral secuencia de CelanoDies Irae“, el “Alio Modo” del compositor Giorgio Paris (1961) vuelca recursos para lucimiento de ambos intérpretes, comenzando con un solo de saxo soprano virtuoso donde la acústica formando parte de la propia obra, otro descubrimiento del Dúo Tubox y lo apuntado de la “verbalidad” en los fraseos.

La extraordinaria formación musical de Rubén Díez como organista y músico en la amplia acepción, le permite adaptar y preparar obras ad hoc, caso de esta “Suite” muy personal uniendo dos de nuestros grandes, castellano y valenciano, Antonio de Cabezón y Juan Bautista Cabanilles a partir de las obras más populares de ambos, Diferencias sobre el canto llano del caballero y Corrente Italiana, dos épocas españolas enlazadas desde la actual, Renacimiento y Barroco, música modal y tonal, registros de entonces en instrumentos actuales para que el saxo alto volviese a “ejercer” de cornetto, cañas y lengüetas, unión de órgano y saxo que en los pasajes pianísimos se hacía difícil diferenciar ambos en la búsqueda de una sonoridad única e irrepetible, contrastes y variaciones de ambos intérpretes aprovechando la técnica de las diferencias, algo tan del jazz asociado al saxo precisamente en esta musical suma. Guiño al origen renacentista organístico y al norteamericano saxofonista del jazz, aquí la aportación o visión de Antonio Cánovas, donde ambos instrumentos son los reyes para fusionar desde la excelencia ambos mundos en el único posible y eterno: el musical que ponía la potente a la vez que solemne “corrente” de Cabanilles.

Mismo gusto musical y gravitando en cierta cuarta dimensión espacio temporal Guy de Lioncourt (1885-1961) escribe “Trois Melodies Gregoriennes” que Tubox siguen actualizando, combinación saxo alto y órgano que supone la esencia gregoriana, importancia del texto en latín realmente “pronunciado” por Antonio Cánovas en una auténtica lección de fraseo, y el magisterio del órgano que con los años pasó a completar (que no acompañar) el canto llano. Clemens Rector comienzo desde las teclas antes del delicado y dulce canto del alto, timbres ensamblados desde el conocimiento histórico y la técnica instrumentística del dúo; Puer Natus Est brillante y ligero sin perder de vista la expresividad del propio texto; Pascha Nostrum rematando la liviana redondez del propio “canto llano” en otra demostración de buen gusto, definiendo ese estado anímico que siempre supone el canto gregoriano, bien entendido especialmente por Rubén Díez.

La Sonata en mi menor (Francesco Geminiani) de cuatro movimientos bien contrastados es típicamente barroca: Andante, Allegro, Largo y Vivace, muy difícil en este arreglo a órgano y saxo soprano que en los tiempos rápidos la acústica impide degustar plenamente el virtuosistimo de ambos aunque a favor la disposición más cercana que de nuevo permitió paladear esas sonoridades buscadas desde el riguroso trabajo de investigación en los registros del organista praviano y el saxofonista murciano.

De la amplia producción musical de Heitor Villalobos, buscando el mismo espíritu de este programa que bebe de la historia para hacerla suya y compartirla con todos, escuchamos con auténtico placer de las Bachianas brasileiras nº 5 el “Aira Cantilena” para corroborar que la buena música lo es en cualquier versión, con un órgano cual orquesta de violonchelos, otra excelencia en los registros del Grenzing, y el saxo soprano respirando, recitando, cantando y vocalizando cual voz blanca, sensaciones nuevamente únicas, invención desde la recreación, catarata sentimental de esta joya musical en interpretación sentida y contagiada.

El brillante colofón lo puso la Sonata I de Denis Bedard (1950), tres movimientos y original para este dúo con saxo alto del organista y compositor canadiense, despliegue tímbrico, armónico y melódico que hizo parecer el instrumento de Pola de Siero mayor en sus posibilidades, reconstruyendo ingredientes tomados de Avilés para cocinar un postre de nuevas sensaciones. Sonata de nuestro tiempo pero compuesta a la antigua usanza: Invention de estructura binaria arrancando con un “allegro maestoso” en órgano, marcial, un lento más melódico y vuelta al tema principal; Barcarolle de registros románticos muy “paraíso Fauré”, y la alegría final de la Humoresque, también forma ABA épica, cinematográfica y como la primera vez con recuerdos organísticos a los inicios del cine mudo, fuegos artificiales y enorme paleta sonoro de la “Factoría Tubox” que volvieron a levantar auténtica pasión y asombro entre los asistentes de una población que lleva la música en sus venas.

Debo siempre dar las gracias a los organizadores (Asociación Pro-Órgano) y patrocinadores (Gerhard Grenzing), así como al organista titular Emilio Huerta Villanueva, que siguen apostando por la música del instrumento rey, y especialmente a Antonio y Rubén por este programa tan trabajado, sabiamente elegido además de magistralmente interpretado, creciendo en cada concierto, esperando puedan exportarlo y escucharlo más allá de nuestras fronteras porque el éxito está asegurado.

Inventando nuevos registros

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Viernes 16 de mayo, 20:15 horas. Iglesia de Santo Tomás de Cantorbery, Avilés. Concierto de órgano y saxo Dúo Tubox (Antonio Cánovas Moreno, saxos; Rubén Díez García, órgano). Organizado por la Fundación Avilés Conquista Musical. Obras de André Lamproye, Lasso, Giorgio Paris, Cabezón, Cabanilles, Guy de Lioncourt, Geminiani, Villalobos y Denis Bedard.

No podía faltar como melómano a la presentación de un dúo original, probablemente único en España, formado por dos músicos de reconocida trayectoria individual que han decidido unir fuerzas y pasión musical para ofrecer un repertorio atemporal, de calidad en fórmula exportable que dará muchas alegrías allá donde vayan.

Tras lo escuchado en Avilés, sumar el órgano del Taller Acitores al saxo (soprano o alto), supuso inventar nuevas tímbricas y (re)descubrir unas obras que así combinadas resultan emocionantes, impactantes y más desde un trabajo previo muy serio a cargo de Rubén (con el oboe de la OSPA Juan Pedro Romero) y Antonio (como Saxperience junto a la pianista Elena Miguélez).

Esta “extraña pareja” como titulaba la primera crónica en el diario La Nueva España, preparó un viaje histórico desde el Renacimiento hasta nuestros días en hora y cuarto, alternando tiempos cronológicos y musicales, donde la reverberación del templo avilesino no ayudó en los movimientos rápidos por cierta la sensación de barullo melódico aunque lograsen coloridas y originales mezclas. Antes de pormenorizar cada obra, destacar el ímprobo esfuerzo por parte de Rubén Díez en la búsqueda de los registros adecuados del gran órgano de Federico Acitores que sigue asombrando por las posibilidades sonoras, texturas adaptadas a cada partitura, flautados, trompeterías o una lengüetería más allá del acompañamiento o el rigor histórico de la obra interpretada, al igual que la elección por parte de Antonio Cánovas del saxo alto o el soprano. Curiosamente de la fusión de registros podríamos escribir largo y tendido, pues mi paladar “omnívoro musical” (como me bautizó mi querido Mario Guada) recordó las llamadas músicas “New Age” que Ramón Trecet ponía en su programa radiofónico “Diálogos” en los años 80, con los saxos de Javier Paxariño o Paul Winter y unos acompañamientos que el órgano de Santo Tomás parecía recrear no desde la electrónica sino desde la propia historia del instrumento.

El “Hommage a Saint Hadelin” de André Lamproye (1931-2005) consta de seis números que siguen el orden y espíritu litúrgico, música totalmente apta para el culto en combinación de saxo soprano y órgano plenamente integrados en homenaje al santo gascón. Entrée Solennelle: Cantique à St. Hadellin marcial, pleno, toque a llamada antes de la Méditation: A son maitre Remacle de belleza y recogimiento a partir del órgano solo en “registros franceses” antes del central Choral: L’envoi en mission deudor de los luteranos que todos los compositores organistas tienen en su catálogo, de nuevo combinando colores con el saxo y el Offertoir: Le Miracle de la Source de virtuosismo y placidez en perfecto equilibrio, melodía casi mariana que me recordó a Caccini, con típica estructura ABA preparatoria de la explosión sonora de la Communion: La Résurrection de Guiza o la salida Sortie: Au Christ Couronnant pletórica, ambos de escritura logradísima en ritmos ternarios, ligeros o procesionales, contrastando dinámicas con registros bien empastados que podían provenir de ese “Tubox” tan logrado antes de concluir obra en tiempo medio con mayor presencia del saxo soprano y un concepto diría americano en cuanto al “espectáculo sonoro” de una partitura muy actual agradecida de escuchar y dura de trabajar, resultando la obra perfecta para abrir el concierto y avanzar la multiplicidad que se avecinaba.

Susane un jour” (Orlando di Lasso) optó por registros renacentistas en el órgano y el saxo alto emuló sonidos de cornetto, dúos habituales en su época que siguen vigentes con la combinación actual, volúmenes sumatorios en teclados y saxo desde una melopea vocal contenida.

Moderna de composición e inspirada en la ancestral secuencia de CelanoDies Irae“, el compositor Giorgio Paris (1961) vuelca en “Alio Modo” recursos para lucimiento de los dos intérpretes, comenzando con un solo de saxo soprano virtuoso y esta vez con la acústica formando parte de la propia obra, recordándome otra escuchada hace pocos años a la extinguida JOSPA en la capilla de la Laboral gijonesa también con un saxofonista como Andreas Prittwitz antes de la entrada de un “órgano con sabor francés”, siempre referente en la búsqueda de los registros adecuados, variaciones sobre esa melodía iracunda que evoluciona hacia el barroco italiano cual Albinoni muy bien escrito y actualizado antes de finalizar nuevamente con la melodía primigenia en el soprano llenando el templo de luz musical sobrecogedora para otro descubrimiento del Dúo Tubox.

Rubén Díez tiene una extraordinaria formación musical, y como organista preparó una “Suite” muy personal que une a dos de nuestros grandes, uno de Castrillo Matajudíos y otro de Algemesí, burgalés y valenciano, Antonio de Cabezón y Juan Bautista Cabanilles a partir de las obras más populares de ambos, Diferencias sobre el canto llano del caballero y Corrente Italiana, dos épocas españolas enlazadas desde la actual, Renacimiento y Barroco, música modal y tonal, buscando registros de entonces para que el saxo alto volviese a “ejercer” de cornetto de la época, cañas y lengüetas si se me permite, unión de órgano y saxo, contrastes y variaciones de ambos intérpretes aprovechando la técnica de la variación o diferencias, por otra parte tan del jazz con el que solemos asociar el saxo precisamente en esta musical suma de dos igual a uno. Guiño al origen renacentista organístico y al norteamericano saxofonista del jazz, aquí la aportación o visión de Antonio Cánovas, donde ambos instrumentos son los reyes para fusionar desde la excelencia ambos mundos en el único posible y eterno: el musical que ponía la potente a la vez que solemne “corrente” de Cabanilles.

Con el mismo gusto musical y gravitando en cierta cuarta dimensión espacio temporal Guy de Lioncourt (1885-1961) escribe “Trois Melodies Gregoriennes” que Tubox actualizan aún más. La combinación saxo alto y órgano supone la esencia gregoriana donde la importancia es el texto en latín realmente “pronunciado” por Antonio Cánovas en una auténtica lección de fraseo, y el magisterio del órgano que con los años pasó a completar (que no acompañar) el canto llano. Clemens Rector comienza desde las teclas antes del delicado y dulce canto del tenor, timbres ensamblados desde el conocimiento histórico y la técnica instrumentística del dúo; Puer Natus Est sonó brillante y ligero sin perder de vista  la expresividad del propio texto; Pascha Nostrum remató la redondez liviana del propio “canto llano” en otra demostración de buen gusto partiendo de lo que mi admirado profesor Emilio Casares denominaba a veces “yoga musical” para definir el estado anímico del canto gregoriano.

La Sonata en mi menor (Francesco Geminiani) con sus cuatro movimientos bien contrastados es la típicamente barroca: Andante, Allegro, Largo y Vivace, difícil para este arreglo a órgano y saxo soprano que, como ya apuntaba al inicio, en los tiempos rápidos no pudimos degustar la catarata virtuosística de ambos aunque a nuestro favor tuvimos paladear sonoridades que el riguroso trabajo de investigación en los registros consiguió el organista praviano.

Heitor Villalobos tiene una producción musical en la onda de este concierto: bebe de la historia para hacerla suya y compartirla con todos. De sus Bachianas brasileiras nº 5 el dúo eligió “Aira Cantilena” para constatar que la buena música lo es en cualquier versión, lógicamente en interpretación maestra todavía más, y con un órgano cual orquesta de violonchelos y el saxo soprano respirando, recitando, cantando y vocalizando cual voz blanca, las sensaciones fueron realmente únicas, invención desde la recreación y todo un placer musical.

El brillante colofón lo puso la Sonata I de Denis Bedard (1950), tres movimientos original para este dúo con saxo alto del organista y compositor canadiense, un despliegue tímbrico, armónico y melódico del que espero disfrute más público en una carrera que comenzaba en plena festividad de San Honorato, dulces panaderos nuevamente franceses en cocina pero españoles en ejecución, Pravia (Asturias) y Totana (Murcia), viajes académicos recíprocos del Principado de Asturias al País Valenciano para reconstruir con los mismos ingredientes un auténtico postre de excelencia. Sonata de nuestro tiempo compuesta a la vieja usanza: Invention de estructura binaria que arrancaba con un “allegro maestoso” en órgano, marcial, un lento más melódico y vuelta al tema principal; Barcarolle de registros románticos muy “paraíso Fauré”, y la alegría final de la Humoresque, también forma ABA épica, cinematográfica como Tavernier, también recuerdos organísticos a los inicios del cine mudo y al dúo también de cine ShostakovichKubrick para esos fuegos artificiales de la “Factoría Tubox” que levantaron auténticas pasiones entre los asistentes y largas charlas una vez finalizado el concierto.

Gracias a los organizadores y patrocinadores que siguen apostando por la música, y especialmente a Antonio y Rubén, programa muy trabajado, sabiamente elegido y magistralmente interpretado.

Se acabó el XXIII Festival de Órgano

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Viernes 15 de junio, 19:30 horas. Iglesia del Monasterio de Valdediós, XXIII Festival de Órgano CajAstur: Rubén Díez. Obras de J. Ximénez, J. J. Froberger, S. Durón, W. Hine, P. Bruna, A. de Cabezón, J. A. Reincken y J. B. Cabanilles.

En este rincón de nuestro Paraíso y desde el órgano del Monasterio que sigue sonando a gloria, llegaba el último concierto de este festival en la primavera asturiana precisamente con el praviano Rubén Díez, un músico de la tierra aunque formado en Valencia y Roma, alternando las obligaciones del sacerdocio con esta su otra pasión. El programa elegido fue el mismo de la semana anterior en el órgano de La Corte que me perdí pero “recuperé” esta tarde maliayesa, con órganos parecidos pero siempre distintos.

Abríamos boca con la Novena obra de lleno de primer tono sin paso (J. Ximénez), jugando con registros muy apropiados, y metido de lleno en el virtuosismo del Capriccio III (Froberger), riqueza tímbrica bien desplegada (con la inestimable ayuda de Javier y Chema) en esta obra puente entre dos épocas con sabor barroco. La “originalidad sonora” de la lengüetería dió mucho juego en la Gaytilla de mano izquierda (Durón) para registro partido cual sonido de bajón, al igual que los flautados para la Flute piece (W. Hine) de sabor barroco tras el aperitivo renacentista, elecciones siempre apropiadas dentro de las posibilidades del órgano monacal.

Volvía en esta edición “el Ciego de Daroca” Pablo Bruna con el Tiento de 1º tono de mano derecha y al medio de dos tiples lleno de múltiples combinaciones sonoras pero siempre al servicio de la melodía, lo mismo que las siempre difíciles Diferencias sobre “Guárdame las vacas” (Cabezón) que en el órgano maliayés suenan realmente en “su salsa”.

La obra que más me gustó, llena de color y dificultades bien resueltas por Rubén Díez fue la Fuga en Sol (Reincken) con unas sonoridades redondas y potentes que volvieron a demostrar la riqueza de registros que el restaurado instrumento aún guarda en sus entrañas y la sabia elección sonora unida a la digitación siempre clara y necesaria para esta fuga (sin la tocata).

El cierre corrió a cargo de dos obras del valenciano Cabanilles: la Corrente italiana de sabor festivo y danzarín en combinaciones de flautados y llenos siempre impresionantes, y la Batalla imperial que supuso todo el despliegue del arsenal sonoro sin abusar de cornetos que podrían hacer peligrar el resultado buscado aunque no hubo gemidos… Siempre resultan impactantes estas formas para comprobar el juego de registros y el virtuosismo del intérprete en esta joya.

La propina de una “Sinfonía” dentro de una colección de obras dedicadas a Monseñor Lorenzo Perosi, inspirada en las bandas populares italianas con aires plenamente verdianos devolvió la luz en el atardecer de Valdediós en una obra pensada para el órgano que nuevamente tuvo su protagonismo en este festival. Esperamos que el verano mantenga viva la música del llamado “Rey de los Instrumentos”, recuperando intérpretes asturianos que tanto ayudan a seguir haciendo respirar las tuberías con músicas desde lo profundo del alma, y por pedir que no quede: las llamadas Bodas de Plata del Festival serán en el 2014, esperando seguir contándolo desde aquí…

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