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En el buen camino

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Domingo 22 de abril, 12:30 horas. León, Hall del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC): EL CANTO DEL PEREGRINO. Canciones y danzas medievales para amenizar el Camino. ELOQVENTIA (Alejandro Villar: flautas, symphonía y voz – Efrén López: zanfona, cítola, arpa, laúd y coro – David Mayoral: dulcimer, percusiones y coro). Entrada libre.

Dentro de la exposición titulada Muchos caminos. Imágenes contemporáneas del Camino de Santiago, abierta hasta el 2 de septiembre, el MUSAC organizó esta mañana de domingo un concierto de música medieval con el grupo Eloqventia en un marco contemporáneo, rompiendo barreras y haciendo camino como hace más de mil años, música atemporal que tiene cabida en cualquier lugar haya unas mínimas condiciones. El hall del museo se quedó pequeño y hubo que montar muchas más sillas para dar cabida a los muchos seguidores de estas músicas y este grupo capitaneado por el leonés Alejandro Villar.

Como rezaba la publicidad en las redes sociales tanto del grupo como del Museo y la menor de la prensa leonoesa tanto digital como en papel, que titulaba como “la banda sonora de los peregrinos medievales“, suficiente también para los que peregrinamos por la música hasta nuestra vecina del sur, Eloqventia con formación de trío (sumándose el valenciano Efrén López al dúo Villar-Mayoral) presentaban una variada selección de canciones y danzas de los siglos XIII y XIV que nos invitaba a realizar un recorrido por la Europa medieval a través de algunas obras italianas y francesas recogidas en el códice 29987 de la Biblioteca del Museo Británico en Londres y en el Chansonnier du Roi de París, respectivamente.

El programa incluía también una moaxaja andalusí, como muestra de la música vocal del momento y del rico patrimonio peninsular, añadiendo una pieza de devoción mariana perteneciente al Llibre Vermell, una “cantiga de escarnio y maldecir” firmada por Alfonso X “El Sabio” y una canción del trovador del Rosignol Berenguer de Palou.

Acallando murmullos aparecía Alejandro Villar tocando una especie de aulós o doble flauta en peregrinación por el hall hasta la tarima donde le esperaban sus dos compañeros con la cítola y percusiones varias, comenzando este viaje musical con la Tierche Estampie Roial, un anónimo francés antes del italiano Saltarello, ahora David Mayoral en el dulcimer, esa especie de salterio, cimbalón o cítara de cuerdas percutidas, y la zanfona de Efrén López, instrumento cual “motor” cuya rueda empuja estas músicas de todos los caminos medievales donde lo importante era el propio discurrir más que el destino, y donde estas páginas anónimas eran moneda de cambio y verdadero patrimonio inmaterial.

La sonoridad del trío gana muchos enteros además de completar un colorido tímbrico que en el caso de Efrén encaja a la perfección con el dúo habitual de Eloqventia.

No podía faltar algun tema vocal de aquellos peregrinos hacia Montserrat donde se custodia el Llibre Vermell (siglo XIV),  y así pudimos escuchar la voz de Alejandro cantando Cuncti simus concanentes acompañándose él mismo con la “symphonia“, madre o prima de la zanfona que consigue el mismo efecto de movimiento pausado, cumplimentado por la cítola y el bodhram mientras cumplían cual coro “cantemos todos a una Ave Maria”.

En este otro viaje mediterráneo, el laúd andalusí transmutado del Ud para hacerse europeo hasta finales del barroco, cuerda punteada y relajada bien arropada por flauta y percusión integrados en nuestra piel de toro una hermosa Moaxaja anónima del enorme tesoro que nos dejaron en la inmensa y rica Al-Ándalus.
Cercanas de herencia, historias y sentimientos son las música italianas como el anónimo In pro, perteneciente al género conocido como “Istampitta” o “estampie“, manteniendo el laúd casi como ostinato o nota pedal rítmica sumándose la flauta grave y la percusión, unidades sonoras y colorido en cada uno de los tres instrumentistas.

Alejandro Villar es un excelente barítono que hace cantar sus flautas, aunque imposible unirlas pero al menos volvió a entonar con buena voz cual trovador del Rosignol acompañándose a la “symphonia” De la gensor de Berenguer de Palou, mientras arpa y dulcimer completaban este lienzo sonoro de líricas para las que música y palabra eran uno.

Volvía el ritmo para coger el paso alegre de este peregrinaje, estampidas instrumentales de anónimos caminos procedentes de Francia como Quarte Estampie Royal con zanfona, cuerno y percusiones, más la Italia amorosa, Isabella con punteo de cítola, flauta aguda y percusiones, fuerza y belleza, ímpetu y descanso que los tres músicos trasladan con facilidad desde su virtuosismo.

En esta “banda sonora medieval” no podía faltar alguna de las Cantigas de Alfonso X El Sabio, la más fructífera época de convivencia pacífica de culturas que en música nos han dejado un vasto legado con ilustraciones que han servido, al igual que el Pórtico de la Gloria en Santiago, de modelos a replicar y reconstruir para hacernos una idea de cómo sonaban aquellas músicas. Con zanfona y percusiones sumándose las dos “voces elocuentes” escuchamos la cantiga de escarnio Non quer’eu donzela fea (no queremos mujer fea), melodías y ritmos de caminantes en noches estrelladas que también fueron cantadas por peregrinos del viejo continente en tiempos de miserias donde peregrinar no solo era espiritual sino otra forma de vida.
Para terminar este recorrido de una hora abundante nada mejor que desde la querida Italia con La Manfredina unida a La Rotta della Manfredina en juego instrumental lento – rápido cambiando del arpa a la zanfona, del dulcimer a las percusiones y de la flauta más grave a la doble para alcanzar un éxito total que supo a poco.

Conocido el magisterio de Villar en cada flauta y como barítono, el virtuosismo discreto de Mayoral capaz de sacar desde su “arsenal” todo el color para revestir estas melodías, y de nuevo el feliz añadido de las distintas cuerdas de López, obligaron a bisar saltarello cual estampida con flauta aguda, zanfona y ese caleidoscopio percusivo que nos hizo viajar en el tiempo y el espacio desde un peregrinaje personal, sincero y honesto.

Ars Pulchra

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Sábado 12 de octubre, 21:00 horas. Catedral de León, Alia Mvsica, Miguel Sánchez (director). Peregrinatio I. Devoción Mariana. Obras de los siglos XII al XIV. Entrada libre.

Dentro del VIII Ciclo Músicas históricas de León, coproducción del CNDM y enmarcado en el XXX FIOCLE, el sexteto de Miguel Sánchez llenó la “Pulchra Leonina” para mucho despistado que se apunta a todo espectáculo gratis, cueste lo que cueste, incluso esperando escuchar el “bicho” que hoy dormía plácido. Con leer el cartel de la reja exterior hubiesen evitado cola, empujones para coger silla y comentarios fuera de lugar.

Organizado en tres rutas, el programa resultó interesante musicológicamente por el repaso del Ars Antiqva al Nova con anónimos latinos, Hildegard von Bingen, Philippe de Vitry, nuestro Alfonso X El Sabio o M. Iohannis Legalis para cerrar con un Romance de Don Gaiferos.


La ruta europea caminó a capella con las dos féminas hacia el escenario en el crucero y el Gloria, laus et honor tibi sit, contestado por los seis caballeros y el Christus resurgens parando en el coro, primeros “organum” donde la acústica catedralicia ayuda a multiplicar pero resta inteligibilidad. Los hombres compaginan voces e instrumentos, laúd, pandero y viola de brazo o fídula (alternando con el órgano portativo que alguno pensaría fuese el de Klais), siempre complemento o refuerzo a las seis voces empastadas para los orígenes polifónicos a dos y tres voces, monodia acompañada, voces iguales y mixtas, delicada y completa hermana Bingen y su O Virga ac diadema, hasta el Vitry de Vos qui admiramini… Gaude gloriosa, parada y encrucijada de caminos en León, ida y vuelta entre Montserrat y Santiago.

La ruta española empezó y terminó en el XIII, Cedit frigus hiemale, Maria, virgo virginum hasta la cantiga Por dereito ten a Virgen del rey sabio, nuevas combinaciones íntimas que se perdían en la grandiosa “Pulchra leonina” antes de la tercera ruta directa a Santiago, fuera Roderici (Juan Rodríguez) por indisposición de la soprano “titular” pero con la Vox nostra resonet de Legalis, el anónimo del siglo XII Dum pater familias más el tradicional Romance de Don Gaiferos, mismas combinaciones vocales pensadas para paladear en familia aunque la evolución del Románico al Gótico, de la monodia a la polifonía, viviese en todo recinto. Recreaciones e interpretaciones pulcras y sentidas pero sin la emoción del latín difícil de entender cual pueblo llano y regalo “in secula seculorum” donde prefiero cambiar el amén por un imperativo amen… Con todo, sigo peregrinando!

Ubicación: León

Oviedo Medieval en el siglo XXI

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Domingo 18 de noviembre, 19:00 horas. Sala de Cámara del Auditorio de Oviedo, “Cinco siglos”, Miguel Hidalgo, director. Monodias instrumentales en tiempos de Las Navas de Tolosa (1212).

Segundo concierto del miniciclo de tres titulado “Oviedo Barroco” aunque sólo lo fuese el primero (el tercero será Rossini con Anna Bonitatibus aprovechando su estancia operística en nuestra tierra), pese que el grupo tenga también este periodo en su repertorio. Sin ahondar en la denominación del ciclo, que daría para mucho y no ha lugar, siempre está bien escuchar música no habitual en los circuitos, y la medieval es una de ellas, aunque pienso que no era la mejor ocasión y menos en un Noviembre siempre a rebosar de oferta musical en la capital y alrededores. Encajaría bien en el veraniego “Oviedo es música”, también en aquellos ciclos patrocinados por la entidad bancaria -antes caja asturiana-, incluso “OvieDo ReLaMiDo” por rebautizar ciclos para una primavera que ahora parece lejana, pero tras la excelente calidad del primero a cargo de la EUBO, lo de esta tarde de domingo con final de Copa Davis (perdida) o Alonso jugándose (todavía) el Mundial de F1 no estuvo a la altura, sin desmerecer los más de 20 años de trabajo y pasión por la música antigua de esta formación fundada y liderada por Hildago y Torralba. Pese a todo una excelente asistencia (muchos sin entrada, que para eso pagamos otros el ciclo completo y la crisis no sea igual para todos).

Afrontar un programa totalmente instrumental del siglo XIII es difícil de por sí, aunque la calidad de la formación cordobesa “Cinco Siglos” no es culpable de algún que otro bostezo, más bien creo que no hubo buena elección o combinación de obras. De agradecer las explicaciones de Antonio Torralba tras el Anónimo inicial, antes de Peirol y el agradecimiento a las notas al programa desconocedores de la autoría,

y previas a las “Dos danzas” andalusíes en prueba de agradecimiento musical para esta cultura tan cercana a la nuestra, bien adoptada por Alfonso X “El Sabio” y antecámara de su entrada al resto de Europa tras la “maceración ibérica”. Me quedo con la idea apuntada de la “esquizofrenia medieval” al combatir al infiel y adorar su cultura, así como las tres líneas seguidas en el programa: improvisaciones -siempre intrínsecas a la propia música-, la escrita propiamente como instrumental, y las transcripciones vocales como las Cantigas, siendo la primera ofrecida como última, propina obligada.

Desiguales resultados interpretativos con momentos de pureza en los solos a cargo de la cítola de Miguel Hidalgo (bien igualmente con la guitarra morisca) o la flauta de cuerno en el preludio de Peirol interpretado por Antonio Torralba que no resultan precisamente movidos.

Mejores las estampidas y un poco de todo en el resto, felicitando al resto del quinteto, Antonio Sáez a la percusión siempre delicada (sacó partido a la darbuka de manera magistral), el gran solo a la viola en ocho de Gabriel Arellano lleno de virtuosismo y ritmo, más el rabel cual cello de José Ignacio Fernández. Una hora de música poco escuchada, monódica y monótona en exceso a pesar de las buenas intenciones e interpretaciones.

Para seguir otros repertorios, Ute Lemper ensayaba detrás para este lunes…