Lunes 7 de junio, 19:00 horas. Club de Prensa LNE Oviedo. Presentación del libro “Purita de la Riva, Pianista” (Fernando Agüeria Cueva).

Aforo completo para un acto más allá de la presentación de una biografía que como bien dijo Cosme Marina, presentador del acto, dejó fuera por las restricciones a una legión de fans que Purita de la Riva (2 de febrero de 1933) tiene en su Oviedo del alma.

La MÚSICA, así con mayúsculas… Sólo tenéis que amarla” y Purita es así, única, luchadora, leyenda viva con calle propia y referente de La Viena del Norte español como he bautizado a un Oviedo que sin la pianista local (porque ella quiso) no sería lo mismo. Bien lo subrayó Cosme al hablar de una tradición musical que se fraguó con los años y donde Purita de la Riva representa y personifica parte de esta historia.

El libro de Fernando Agüeria Cueva (1962), actual director del CONSMUPA, no solo hace una biografía detallada de nuestra querida Purita sino todo un viaje personal que comenzaría en el Carreño avilesino recién salido de la Escolanía de Covadonga, donde escucharía a la insigne intérprete en un salón del que guardo muchos y buenos recuerdos, con la que compartiría docencia, aparcaría su coche en la calle que lleva su nombre (título del libro tomado de la placa) allá en los tiempos corales de Agüeria, y ahora biógrafo que repasa no ya una trayectoria aún viva, también la historia del Oviedo de Purita, sus conciertos en la Sociedad Filarmónica Ovetense donde comparte el récord con Achúcarro (también histórico y longevo pianista aún en plena forma) de ser la más programada, el repaso a las numerosísimas obras en su repertorio, solista, camerística, orquestal con Muñiz Toca o Vicente Santimoteo (también querido y recordado para su emocionado nieto Faustino Reguero presente en la sala). Músicos y pianistas que marcarían sus inicios, Saturnino del Fresno o José Cubiles, críticos como el recordado Juan Estrada Rodríguez Florestán e incluso Enrique Franco, también tribunal en las oposiciones de Purita, historias de aquel Conservatorio de la calle Rosal, las primeras relaciones con la Universidad y el posterior paso a la Diputación Provincial, las duras pruebas, hasta ocho a superar para obtener su plaza, el machismo imperante en los duros años 50 y 60, votada por mayoría por el clasutro como directora pero siendo nombrado Miguel Gomis, los enchufes, favores, sinsabores y malestares que Purita prefería no sacar a la luz aunque es de justicia que se sepan porque ella sí ha pasado a la historia. Todavía con mando en plaza, lúcida y simpática como siempre, ya recriminaba en la mesa a Fernando que no leyese y nos dejase a nosotros redescubrir una trayectoria que al fin tiene biografía en vida y por muchos años, aguantando achaques, pandemias, caídas y todo lo que le echen, mujeres duras de las que ya (casi) no quedan.

Un libro para recrearse, en mi caso con tantos nombres y lugares comunes, Adolfo Casaprima entre ellos como historiador de la centenaria Filarmónica Ovetense que acogió siempre a nuestra pianista de referencia, lo que supuso en Asturias la enseñanza del piano donde los hombres éramos minoría, pues no eran tiempos para el arte y la música resultaría casi decorativa para los obligados Servicios Sociales (la Mili, como el coñac Soberano, era cosa de hombres), tantos alumnos y alumnas que pasaron por el piano de LA MAESTRA, también con testimonios recogidos en el libro de Fernando Agüeria.

Imposible contar una vida dedicada a la música, sus clases y conciertos, las reseñas de prensa, la trayectoria de una mujer creyente y devota del Sagrado Corazón al que agradece estar viva tras recordar aquél triste octubre del 34 en Oviedo, querida y admirada por todos, con la poesía como pasión escondida que no faltó como segunda propina tras interpretarnos al piano la armonización de Anselmo González del Valle de la canción asturiana “No la puedo olvidar“. A Purita de la Riva tampoco, y los dos regalos eran lo que esperábamos todos: el piano que sigue siendo vital, y la rapsoda de memoria prodigiosa capaz de emocionarnos igualmente. Larga vida a Purita, genio y figura.