Lunes 7 de septiembre, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, sala de cámara. “Clásicos en San Mateo”: Ana Nebot (soprano), Juan Noval (tenor), Arkaitz Mendoza (piano). Entradas gratuitas (previa reserva on line) y agotadas.

La lírica también se ha visto afectada esta temporada, que arrancaba el pasado viernes con la nueva temporada de ópera, triste por las restricciones de aforo y alegre por volver a la música en vivo. Las emociones siguen encontradas en esta dicotomía permanente con el miedo que parece atenazar a muchos porque las incertidumbres son diarias y cambiantes a cada momento.
El ayuntamiento de Oviedo y su concejal correspondiente “del ramo” parece que han tomado nota que la Cultura, con mayúscula, es segura, mucho más que otras actividades (y las musicales no pueden olvidarse de la “música culta”) con todas las medidas de seguridad que “el bicho mu malo” obliga, si bien habrá que esperar resultados, aunque por fin se haga hueco en unas fiestas locales que serán muy distintas a las de siempre, lo mismo que nuestra vida desde el 13 de marzo, e intentando cubrir ausencias que no volverán (cancelaciones) o se transformarán por necesidad (aplazamientos), sin olvidarnos que muchos cantantes líricos lo están pasando verdaderamente mal en estos tiempos, creando en pleno confinamiento un sindicato propio que les dé voz, reclamando les reconozcan su peculiar trabajo además de hacer velar sus derechos (“potenciar, defender y dignificar la lírica de nuestro país) ante una clase política que parece no enterarse de lo que este colectivo significa para una sociedad cada vez más perdida.
Este ciclo de “Clásicos en San Mateo” se abre con artistas asturianos (si no los apoyamos nosotros nadie lo hará), primer día con la soprano carbayona Ana Nebot y el tenor poleso Juan Noval acompañados al piano por Arkaitz Mendoza que completaron un aforo reducido pero entregado, agradeciendo al final del concierto al alcalde Alfredo Canteli y Covadonga Díaz concejal de festejos el esfuerzo por sacar adelante este ciclo lírico, que disfrutaron como todos los presentes.
Los dos cantantes asturianos prepararon un concierto de salón, París en Oviedo y la sala de cámara, Amor de salón, amor de teatro” repartiéndose las dos partes sin pausa, con algunos dúos demostrando el empaste de sus voces agudas y la complicidad, entre ellos siempre con un excelente Arkaiz Mendoza que también tuvo sus “intermedios” solísticos adaptados a las páginas elegidas para los necesarios descansos vocales.
Ana Nebot se mueve como pez en el agua con las canciones francesas, interpretadas antes de la pandemia en el Filarmónica homenajeando a la Alianza Francesa, de amor y desamor, el postromanticismo entre siglos con aire cercano, dominando el idioma más bello para cantar al amor y también el más comprometido por la pronunciación, que la soprano controla como una segunda lengua. Así fue desgranando cuatro canciones del venezolano afincado en París Reynaldo Hahn (no podía faltar A Chloris), poesía hecha canción, continuando con el intimista Gabriel Fauré o la poco escuchada española y francesa Pauline Viardot, el único Francois Poulenc que recordaba al operístico de estos días en el Campoamor, o el inimitable Satie. De mariposas y lunas llenas, del amor carnal hasta La diva de L’Empire -dedicada a la recién fallecida Pepa Ojanguren que le regalase el elegantísimo vestido negro que lució su paisana- con una sentida de las tres Romances sans parolesop. 17 nº 3 (Fauré) al piano junto a la famosísima Gimnopedia nº 1 del genial Erik, buenas elecciones entre esos bloques para disfrutar de un piano maestro, así como el primer dúo con NovalNebot conocida y querida, con escena, alegría y entrega, en casa, y el acompañamiento magistral en cada página, coprotagonista de cabaret igualmente cómplice necesario de la voz en los dos números de Offenbach antes de la sorpresa final.
Con un coro de lujo formado por casi todo el elenco operístico que en los huecos también disfruta de Oviedo, presentes en la sala y apoyando a su compañera y amiga, un agradecimiento francés de la Gavota de Manon (Massenet), perfecto colofón de “La Nebot”, una joya pletórica preparando la segunda parte con “El Noval”.
Si Juan en el dúo inicial con Ana se mostró pletórico, su elección de arias de ópera presentadas en París, datos cronológicos humorísticamente explicados, fue la confirmación de un excelente estado vocal y escénico, grata sorpresa comprobar la evolución de estos años. Páginas ideales, y no muy escuchadas que siempre es de agradecer, para su color y tesitura jugando con volúmenes en un derroche de buen gusto y dominio: E. Lalo y el aria de Le roi d’Ys que popularizase el gran Fleta, matizada al detalle, El Juramento de Mercadante, o ese dúo de Romeo y Julieta (Gounod) muy logrado y semiescenificado con la soprano local mostrando un empaste perfecto.
El “Intermezzo” de Carmen (Bizet) al piano, haciéndonos olvidarse la flauta protagonista y reivindicando su papel en estos recitales (labor impagable la del mal llamado acompañante), hizo de puente instrumental para los “diablos” franceses: el Faust de Gounod (inmejorable) y el Mefistófeles de Boito (rotundo), páginas históricas bien cantadas por el tenor de “La Pola” (es de Siero para los de Oviedo). Cómodo y convincente, agudos potentes además de sentidos y bien interpretados.
Perfecto “puente pianístico” el  bellísimo Intermezzo de “Cavalleria Rusticana” (Mascagnial piano antes del final con dos nuevas muestras de gusto y ampliación de repertorio más allá del operístico pero igualmente exigentes: María del “West Side Story” (Bernstein) que el propio Lenny aplaudiría más que al “Carrerines” famoso, y nuestra zarzuela, Por el humo se sabe dónde está el fuego romanza por excelencia de “Doña Francisquita” (Vives) que en ese momento era Premio Max por la producción que el año pasado “vimos en Oviedo“del Teatro de la Zarzuela. Larga vida a la zarzuela sin complejos bien cantada.
Un Juan Noval renovado, maduro, pletórico y con ganas de verle sobre las tablas. No hubo propina pero sí las palabras de agradecimiento de Ana Nebot en nombre de tantos cantantes y antes recordadas para un público entregado a estas voces asturianas a las que debemos apoyar porque “La Cultura es segura” y ejemplar, nuestra lírica es seña de identidad de un Oviedo capitalidad musical. Que la música no pare…