Jueves 8 de marzo, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio,London Symphony Orchestra (LSO), Sir John Eliot Gardiner (director). Obras de Schumann.

Reseña para La Nueva España del 9 de marzo ampliada con “links” y fotos propias, además de añadir negritas o cambiar entrecomillados por cursivas:
La London Symphony Orchestra (LSO) y Sir John Eliot Gardiner trajeron a Oviedo el romanticismo puro reivindicando al Schumann sinfónico con las dos sinfonías sin nombre más la obertura Genoveva, su única ópera, obras de madurez animado por su esposa Clara y el amigo Brahms en un regreso esperado por todos.
Obertura más sinfónica que operística para abrir con delicados contrastes, fantasía y lirismo que el director británico llevó con su particular claridad de gestos bien entendidos por una orquesta rendida a sus órdenes, tocando de pie salvo las excepciones lógicas con algún espectador preguntándose la causa, tradición viva de Sir John.
Gardiner tiene grabada la integral de las sinfonías de Schumann con su Orchestre Révolutionnaire et Romantique para la serie Archiv del sello amarillo a finales de los 90, revividas ahora con la LSO en gira europea con Oviedo nuevamente en el mapa, escuchando las pares en orden cronológico, la Sinfonía nº 4 en re menor (primera versión de 1841) y la Sinfonía nº 2 en do mayor (1846).
La cuarta sonó germánica y romántica en cuatro movimientos sin pausa, enlazados y evitando las temidas toses, bien contrastados por un Maestro con mayúsculas aclamado por el respetable y sacando color a los claroscuros de sus compatriotas: magia de la Romanza, poderoso el Scherzo y pura explosión en el Largo. Finale: Allegro vivace con esos cambios de tempo logrando la expresividad tan decimonónica aún perdurable y funcionando desde una interpretación impecable por parte de los londinenses que dejaron el pabellón por todo lo alto a la espera de la segunda, parte y sinfonía.
Y tras el descanso llegaría la bellísima e inquietante segunda de movimientos separados, apareciendo las toses en “tutti” como olvidándose de su anterior visita, también plagada de contratiempos, luces y sombras (la sinfonía), con el Scherzo ubicado antes del maravilloso y expresivo Adagio finalizando con el vibrante Allegro molto vivace, bisado el último minuto final tras las aclamaciones y vítores para el “Gran Gardiner”, romanticismo británico en lenguaje instrumental limpio y poderoso, elegancia de principio a fin con Sir John graduando emociones, dinámicas, velocidades y hasta aplausos y catarros. Excelencia en el trato y el concierto con LSO reivindicando al Schumann sinfónico.

“El romanticismo no es cuestión de rareza ni búsquedas de formas sorprendentes. Su cualidad esencial es que permite al músico ser también poeta”. Robert Schumann a Clara Wieck aún solteros.

Mi comentario previo al concierto en LNE del jueves 8: