Martes 17 de mayo, 20:00 horas. Salón de Actos, Casa de la Música, Mieres: David Sánchez Álvarez (piano). Obras de Mozart, Debussy, Scriabin y R. Schumann.
Organizado por el Conservatorio de Mieres, más la Concejalía de Educación y el Ayuntamiento de Mieres, el joven pianista ovetense David Sánchez se presentaba en Mieres (unos días antes en Llanes) preparando el fin de curso y fogueándose con público variado (profesores, alumnos y aficionados), con un programa difícil en la recta final de sus estudios de interpretación y pedagogía del piano del CONSMUPA tutelado por la profesora Teresa Pérez Hernández.

Con un amplio currículo y una trayectoria tanto de solista como en música de cámara que dejo aquí y en una formación que nunca se acaba, David tiene por delante un futuro prometedor, siendo los conciertos parte de una experiencia necesaria que todos los estudiantes deben afrontar, vencer miedos e inseguridades, sentirse cómodos con un instrumento que nunca es el mismo, esforzando la memoria sin apoyos en la partitura delante, adaptación a las temperaturas de la sala y tantos factores que los concertistas tienen en cuenta en cada salida al escenario.

Las obras elegidas todas ellas exigentes, de estilos cercanos en el tiempo de su escritura pero totalmente variadas: el siempre clásico y “traicionero Mozart” de la Fantasía en do menor, KV. 475 que fraseó con limpieza y fuerza, amplios contrastes de volúmenes para una forma extensa con distintos movimientos continuados (Adagio – Allegro – Andantino – Più allegro – Tempo I) que permite condensar muchas técnicas sin perder el inimitable sabor del genio salzburgués; el impresionismo francés de Debussy con los tres números  con dedicatoria de “Pour le piano“, maravillando unos pedales ajustados para crear ambientes sin perder claridad en las manos, un Prélude de potencia, la reposada Sarabande y la enérgica Toccata, cerrando el primer bloque nada menos que el Estudio op. 8 nº 12 de Scriabin, el mago ruso emulando los homónimos de Chopin pero elevado a cotas supremas que requieren un esfuerzo global por parte del intérprete mucho más allá del virtuosismo supuesto.

El romanticismo de Schumann con su poco escuchado Carnaval de Viena (Faschingsschwank aus Wien) op. 26 llenó la segunda parte, cinco números que presentan el lenguaje pianístico del alemán complejo de dedos, dinámicas amplias, expresión extrema que necesita madurez y trabajo para sacar a flote los distintos motivos pero también los detalles nunca accesorios, con rubatos adecuados, ataques seguros, mano izquierda marcada y todo el material que un pianista trabaja desde siempre. Allegro, poderosamente rítmico; Romanze, serenidad para un ambiente interior; Scherzino, juguetón y saltarín, sincopadamente claro y contrastado a la vez que preciso para ambas manos; Intermezzo, virtuosismo de arpegios envolviendo una melodía siempre presente desde la fuerza contenida; y el Finale, enloquecido, brutal de velocidad y expresión, verdadero mazazo físico y psíquico, remate brillante a los cinco movimientos que conforman estos lienzos sonoros de un compositor obsesionado con la técnica pero con profundidad expresiva que el tiempo ayudará a madurar en las manos y talento de David Sánchez Álvarez. Mucha suerte en este fin de curso y ánimo porque el camino es largo, contando con una familia que le apoya así como un profesorado guiándole en la dirección correcta. Más no se puede pedir y sabe que en el Conservatorio de Mieres siempre será bien recibido.

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