Viaje de apenas 3 horas entre Mieres y Bilbao, con tiempo suficiente para guardar el coche, coger los paraguas y pasar por el cajero detrás de las taquillas del Euskalduna recogiendo nuestras 20 entradas para los 10 conciertos que nos esperaban en este maratón musical que es Musika-Música, este año con el lema “Puente para románticos“. La elección y encaje horario resultaron difíciles pero mayoritariamente apostamos por las orquestas y música de cámara muy concreta, sin olvidarnos de los conservatorios… sacando las entradas por Internet, sin coste adicional, el mismo día de su salida a la venta el pasado 18 de febrero.

Y a diferencia de otros años, esta vez el Auditorio tenía las localidades numeradas, por lo que las colas para acceder a los conciertos, salvo los gratuitos, eran menores, aunque también tiene su gracia conocer a otros melómanos en estas esperas para buscar la mejor butaca en las distintas salas, con muchos franceses como es habitual, y una excepcional organización aunque este año los conciertos comenzaron todos con retraso, trabajo impresionante de todos con una amabilidad marca de la casa.

Viernes 4 de marzo, 19:30 horas: Auditorio Odisea, Concierto nº 2, Euskadiko Orkestra Sinfonikoa, José Miguel Pérez Sierra (director). Obras de Wagner y R. Strauss. Entrada: 10’90 €.
Buen inicio de nuestra programación con el Preludio y muerte de Isolda del “Tristán e Isolda” wagneriano con una orquesta que llenó el auditorio, gran formación con Pérez Sierra que apostó por demostrar la gran calidad de estos músicos con una amplia gama dinámica algo contenida y secciones bien equilibradas. Momentos íntimos frente a la explosión anímica que nos dejó saborear la peculiar escritura e instrumentación del primer Ricardo de la noche, porque aún quedaba el segundo, Strauss con su impresionante Muerte y transfiguración, poema sinfónico op. 24.
Verdadera implosión como ruptura hacia dentro en oposición a la explosión wagneriana, favorecida por una orquesta potente en número y calidad, especialmente la cuerda que consiguió el equilibrio de unos metales en estado de gracia, todo con una dirección clara de gesto e ideas a cargo del joven director madrileño a lo largo de los cuatro números donde prima el tiempo contenido pero la expresividad es contagiosa dentro de la intrincada escritura del alemán.

Viernes 4 de marzo, 21:00 horas: Auditorio Odisea, Concierto nº 3, Orquesta Ciudad de GranadaGiancarlo Andretta (director):
F. Schubert: Sinfonía nº 9 en do mayor “La Grande” D. 944. Entrada: 10’90 €.
La elección del repertorio es básica para la plantilla habitual de una orquesta, evitando “tirar” de refuerzos para afrontar obras que a todos nos gustan pero que pueden engañar al público no habitual. La orquesta de cámara granadina OCG con un Andretta vitalista que lleva a su formación “de la mano” supo aprovechar estos recursos con maestría, trompas excelentemente afinadas y empastadas, madera clara y lírica, cuerda de terciopelo capaz de alcanzar todos los matices sin perder presencia, todo lo que hace “Grande” a maestro, orquesta y sinfonía. El espíritu clásico vienés bien entendido en cada movimiento, creciendo en intensidad anímica y tiempos, destacando los dos últimos Allegro vivace del Scherzo y Finale para seguir admirando la magna obra de Schubert como compañero de viaje de Bethoven en ese puente hacia el romanticismo. Un placer escuchar cada sección sin merma alguna de dinámicas, todos entregados a esta sinfonía en su estado puro y como flotando el espíritu de Harnoncourt que ya dejó huella en la historia de la música pero personal y especialmente en Schubert.

Aún hubo tiempo de unas cañas con sus correspondientes pinchos antes de acostarse, que el sábado se preveía largo y había que descansar.

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