La revista “Coral” que edita el Orfeón de Mieres me encargó un artículo para el número de este año, y aprovechando el periodo vacacional recordé mi “Ruta Bach” en agosto de 2007 que transcribo aquí por si alguien se anima a realizarla. De aquella aún no tenía el blog aunque conservo un diario de viaje realmente curioso y a la vuelta preparé un vídeo con fotos desde el teléfono, pero mejor este recuerdo que permanecerá siempre en mi memoria limitándome a plasmar estas impresiones después de ocho años, con los añadidos siempre habituales de los enlaces o links que enriquecen un poco más cada entrada.

Mi pasión por Bach, el llamado “Kantor de Leipzig”, llegó en mis tiempos de coralista del Orfeón de Mieres al cantar Tus pasos encomienda, una adaptación del famoso coral de La Pasión según San Mateo, la obra cumbre de la historia musical que sacara a la luz y reestrenase el gran Mendelssohn, rompiendo la tendencia de los años como estudiante de piano que hacían de Johann Sebastian uno de los “odiados” por la dificultad que muchas de sus obras, especialmente de El clave bien temperado suponían en una ardua carrera, a la que tanto debo.

Poder interpretar al órgano los corales luteranos, acompañar algunas cantatas y hasta hacer mis pinitos de jazz con la música de Bach emulando a Jacques Loussier me hicieron “ver la luz” y reconocerle como el padre de todas las músicas posteriores al barroco, aunando tradición y genialidad, siempre actual y vigente, obras redondas, maduras, completas, sin fisuras, capaces de soportar versiones de todo tipo sin perder el sello original e inimitable.
Hace unos veranos planifiqué las vacaciones con una personal “Ruta Bach” haciendo de la universitaria Leipzig nuestro cuartel general y moviéndonos en tranvías y trenes desde la ciudad que respira música por todas partes, con una excelente combinación de itinerarios y horarios así como unos precios asequibles incluso optando por trenes ICE de alta velocidad que resultan el equivalente a nuestro AVE, ese que aún seguimos esperando en Asturias, si llega algún siglo de estos.

Lógicamente no estuve en todas las ciudades que marcaron la vida de J. S. Bach (nos quedaron Lüneburg, Ohrdruf, Mühlhausen o Lübeck) pero la disculpa para conocer los lugares más emblemáticos fue más que satistactoria, sigo recordándola y ahora la comparto desde este otro “Coral”. Hasta la ciudad alemana había vuelos “low cost” desde Asturias vía Palma de Mallorca con Air Berlin, aunque actualmente han desaparecido de nuestra tierra, pero siempre nos queda Santander

Podríamos aunar con la melomanía muchas otras pasiones como la propia de viajar, siempre ligero de equipaje, la gastronómica, cervecística y por supuesto la museística, arte siempre para disfrute de todos los público. Dejo aquí unas pocas ciudades y periodos vitales de mein Gott (mi Dios) por si alguien gusta de una escapada parecida, aunque hoy en día sea posible viajar por “la red” sin moverse de casa.

Orígenes y juventud (1685-1703)

Eisenach (21 marzo 1685). Desde Leipzig 200 kms (aproximadamente una hora y tres cuartos).

El centro urbano de es rico en edificios históricos y museos. La casa de Lutero, la casa de Bach en Frauenplan y la Plaza del Mercado con el Ayuntamiento, así como el palacio de la ciudad en el casco antiguo son algunos de los atractivos turísticos. Entre los museos más interesantes de Eisenach está el Museo Reuter-Wagner con su amplia colección sobre compositores alemanes.

En la avenida Frauenplan se encuentra la supuesta casa natal del famoso compositor con unas habitaciones y muebles que transmiten una viva idea de cómo eran la vida y vivienda de una familia burguesa de los años alrededor de 1700. La familia Bach destacó por generaciones como músicos de ciudad y organistas en Turingia. Se exponen testimonios históricos y una amplia colección de instrumentos musicales, cuyos sonidos se pueden experimentar durante una visita guiada. Del casco antiguo destacar el Mercado donde está también la iglesia parroquial de San Jorge en la que Martín Lutero predicó el 2 de mayo de 1521 a pesar de haber sido declarado proscrito por el emperador; tiene unas notables casas burguesas, el originalmente gótico tardío Ayuntamiento (1508) y el palacio barroco de la ciudad (alrededor de 1750).

También merece la pena una caminata hasta el famoso Castillo de Wartburg, en el borde noroeste de la Selva de Turingia, por encima de Eisenach, unido a la historia alemana como ningún otro castillo de Alemania puesto que Santa Isabel encontró dentro de sus muros su lugar de trabajo y Martín Lutero tradujo aquí el Nuevo Testamento. Asimismo el castillo se relaciona con las disputas de trovadores y la fiesta de las asociaciones de estudiantes. Como extraordinario monumento de la época feudal en Europa central, este castillo ha sido declarado patrimonio de la humanidad.

Organista (1703-1717)

Arnstadt -Turingia- (9 de agosto de 1703-1707): en la Iglesia de San Bonifacio (Neu Kirche ó Iglesia Nueva). Desde Leipzig 161 kms (con transbordo en Erfurt Hbf. aproximadamente hora y media).

Uno de los lugares más antiguos del país, tiene un histórico casco antiguo, el lugar conmemorativo de Bach, que acoge una amplia exposición de instrumentos y útiles del propio compositor, así como visitas guiadas de lo más didácticas. También merece visitarse el consejo de literatos y el museo palaciego con su incomparable ciudad de los títeres “Mon Plaisir”, así como las ruinas del castillo.

Weimar (1708; 6 de noviembre 1717 detenido). Desde Leipzig 131 kms (aprox. 53 min).

Aunque Bach vivió dos momentos muy distintos de su vida en esta ciudad, apenas una estatua escondida le recuerda porque Goethe y Schiller acaparan casi toda la importancia, si bien tenga su propio espacio el músico Franz Liszt, con casa museo muy actualizada y en un enclave hermosísimo que nos lleva por un bosque lleno de sorpresas, el pintor Lucas Cranach y la escuela de pintura de Weimar, pues todos ellos han marcado la historia de esta ciudad que desde fines del siglo XVIII hasta comienzos del siglo XIX tuvo un rol importante como centro intelectual, logrando realizar su visión de ser una moderna ciudad cultural gracias a la comunicación que existe entre su tradición y su presente. Como dijo Goethe: “¿dónde encuentra usted en un espacio tan reducido tanta cosa buena?”.
La importancia histórica de esta ciudad la han convertido en patrimonio cultural de la humanidad con el nombre de “Weimar clásica“. También es patrimonio cultural de la humanidad la escuela de arte “Bauhaus” de Dessau y Weimar, fundada por Walter Gropius, quien marcó decisivamente la arquitectura del siglo XX, un conjunto de edificios con la casa “am Horn” perteneciente a una de las más hermosas obras de arquitectura en estilo Jugendstil de Alemania. Desde 1919 el lugar de fundación y acción de la escuela de arte estatal fue Weimar bajo el rectorado de Gropius, que en 1925 se mudó a Dessau desde donde sigue funcionando.

Merecen visita la casa de Goethe, que visualiza la vida y obra del consejo secreto con su biblioteca, la de Schiller, donde murió en 1805 a los 45 años y el palacio de Wittum, donde la duquesa Anna Amalia reunía a miembros de la corte interesados en la literatura, el arte y la ciencia con poetas, artistas y letrados de la región, encuentros donde llegaban numerosas visitas de cerca y lejos para socializar, intercambiar pensamientos y realizar actividades artísticas.

La Iglesia de la Ciudad (San Pedro y San Pablo) en el centro del casco antiguo se la conoce como la “Iglesia Herder” por J. G. Herder quien fuese durante 27 años el predicador de esta iglesia. Su más famoso tesoro es el tríptico, un altar en estilo Cranach, que fue construido por Lucas Cranach el viejo, en su último año de vida y fue su hijo quien lo terminó.

Destacan el Teatro Nacional Alemán y la Orquesta Estatal de Weimar. La casa en la plaza del teatro convence hasta hoy con espectáculos, óperas y bailes teatrales, y delante tiene al famoso monumento a Goethe-Schiller. Igualmente de visita obligada es la colección de arte de Weimar con sus cuatro edificios que forman el más importante grupo de museos de arte de Turingia.

Musicalmente no podemos olvidarnos de la Escuela Superior de música “Franz Liszt” con su orquesta, orquesta de cámara, coros y orquestas de jazz, proyectos de óperas y oratorios, pues esta escuela superior está presente con mucha fuerza en la vida pública de la ciudad. Para los concursos llegan jóvenes artistas de todas partes del mundo y cada tres años se realiza el Festival Liszt en Weimar, un evento importante en la vida musical de Turingia.

Köthen (1717-1723)

Köthen – Anhalt (5 de agosto 1717-1723). Desde Leipzig 70’7 km (unos tres cuartos de hora aunque casi hora y media con transbordo en Halle (la ciudad natal de su contemporáneo Händel), de la que dista 30 km.

Por ser una ciudad pequeña tiene todo el encanto de ello, el lugar donde Bach disfrutó seis años con el Príncipe Leopoldo, gran aficionado musical y admirador suyo que le liberará de la cárcel en Weimar (tras forzar demasiado obstinadamente su renuncia al duque Wilhelm Ernst) y no sólo le pagará bien sino que dispondrá de todo el tiempo para componer y hasta le pondrá una orquesta a su servicio como “kapellmeister” en una época donde escribir música instrumental le alivió de las obligaciones puntuales y siempre apremiantes que le ocuparon el resto de su vida al servicio de la iglesia luterana, si bien cada obra suya tenga el espíritu del trabajo que ennoblece, comenzando cada partitura con las iniciales SDG (“Soli Deo Gloria”, a la gloria de Dios). Las biografías siempre citan esta etapa como la más feliz de Bach. La muerte de su esposa María Bárbara le sorprende en pleno viaje musical con el príncipe y marcará el rumbo de los años venideros, volviéndose a casar en 1721 con Anna Magdalena Wilcke, 17 años más joven que él, una talentosa soprano que cantaba en la corte de Köthen con la que tuvo trece hijos.

Los jubilados en Alemania siguen trabajando en museos colaborando como conserjes y asombrándose de un asturiano en el palacio donde vivía y tocaba Bach, que gentilmente nos enseñó hasta el último rincón, disfrutando como nunca de una visita única al salón del príncipe donde se interpretaron los famosos “Conciertos de Brandemburgo” o los de clavecín, las partitas de violín solo, las suites de cello y tantas otras auténticas maravillas donde el propio compositor ejercía de solista. Conservo el pequeño busto de Mein Gott como presente del amable anciano además de la reproducción del famoso retrato del cantor a un precio irrisorio comparado con las ciudades grandes.

A su lado está el museo dedicado a Samuel Hahnemann (1755-1843), fundador de la homeopatía que la practicó en esta coqueta ciudad. En San Angus Bach también demostró su virtuosismo al órgano, sin dejar de componer fantasías, preludios, fugas y sobre todo cantatas, el grueso de su obra religiosa y oficio obligado, junto a la iglesia de St. James que es otra referencia.

De la gastronomía, a la que apenas hago referencia, todavía quedan fondas antiguas con cocina tradicional, lejos de los menús turísticos, con un trato familiar que nos recuerda la antigua Alemania oriental aunque el esfuerzo por modernizarse es encomiable en esta coqueta población, también reconstruida tras los bombardeos de 1944.

Cantor de Santo Tomás (1723-1750) Der Kantor

Leipzig (firma el 5 de mayo 1723). ¡Todo es Bach! pero también Mendelssohn, su “apóstol” con casa natal casi palaciega por fortuna familiar en un entorno idílico, y muchos más: Schumann, Clara Wieck, Wagner, hasta el noruego Grieg vivió en este Leipzig ciudad de Bach y sobre todo ciudad de música.

La plaza del antiguo ayuntamiento (Alter Rathaus) acoge actuaciones y proyecciones de la obra de “mein Gott” durante el verano: las iglesias de San Nicolás y Santo Tomás (con un coro celestial) son como el peregrinaje de todo bachiano que se precie, contrastes de luz y sombra para dos monumentos que quedan en el recuerdo, incluyendo la tumba en la que reposa desde 1950 (la de San Juan fue destruida en la SGM) con los pies hacia el altar y flores sobre una sencilla placa de bronce para 65 años de una vida muy fructífera que Leipzig sigue salvaguardando.

También el inicio del cambio democrático, la “revolución pacífica” con el director de orquesta Kurt Masur al frente, de Santo Tomás y la historia de las velas hasta las dos Gewandhauss, templos musicales con más solera que la cerveza, teatro y orquestas.

Un antiguo taller de violeros acoge el Museo de los Instrumentos Musicales que atesora una colección con más de cinco mil, el más grande de Alemania, así como el Museo Grassi que alberga uno específico de instrumentos que da para una mañana con la posibilidad de practicar en muchos de ellos y hasta de comprender como nunca el funcionamiento de un órgano, el instrumento rey del que Bach era un auténtico virtuoso. No faltan los antiguos conservatorios y bibliotecas musicales y hasta el Museo de las Artes Plásticas que alberga la famosa escultura de Beethoven realizada por Max Klinger. Por supuesto la Academia Bach, el Museo Bach o el famoso Café Zimmermann donde trabajó entre 1732 y 1741 componiendo la conocida Cantata del café.

Fuera de ruta

Por aprovechar el nudo de comunicaciones hubo dos escapadas que necesariamente debíamos realizar por la cercanía y amplia oferta cultural, aunque ocuparían espacio propio y viajes específicos, sin olvidarnos de Praga, otro destino para programar:

Dresde (”La Florencia alemana”) Desde Leipzig 112 kms (en tren apenas una hora), y Berlín (capital alemana), 194 kms (entre 50 minutos y una hora en tren).

De ambas daría para un artículo exclusivo por todo lo que no debe perderse de ellas, desde una ciudad reconstruida tras quedar totalmente devastada en la Segunda Guerra Mundial, pero que con el esfuerzo de sus vecinos y compatriotas nadie diría que fuese un solar a la vista de cómo está actualmente, y Berlín la “capital europea” de moda y metrópoli cultural) que respira historia por todas partes.

Imposible destacar ni entrar en detalles pues como melómano ambas dan para mucho, especialmente la Semperoper Dresden o las varias de Berlín (Deutsche Oper Berlin, Komische Oper, Staatsoper, Unter der Linden) sin olvidarnos de la Filarmónica, edificio emblemático y sede de la orquesta que Karajan elevase al Olimpo del que todavía no ha bajado, buscando titular en estos momentos (1). Berlín, ciudad donde te puedes cruzar por la calle con figuras internacionales de la dirección, de la interpretación instrumental y cantantes famosos.
Ambas ciudades sin estar directamente relacionadas con Bach, merecen al menos una escapada en cualquier momento. Para quienes tengan la oportunidad de viajar son un auténtico caramelo, y como decía al inicio, siempre nos queda Internet, por supuesto con música de Bach sonando de fondo.

Nota: (1) Este artículo se escribió en el mes de mayo pero a día de hoy la Filarmónica de Berlín ya eligió como titular a Kirill Petrenko como sucesor de Rattle.

 

 

 

 

 

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