Lunes 31 de marzo, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio, Oviedo: J. S. Bach: La Pasión según San Juan, BWV 245. El León de Oro (LDO, director: Marco A. García de Paz), Forma Antiqva, dirección y clave: Aarón Zapico.

Parafraseando los dos últimos versos de la pasión “Herr Bach, erhöre mich, Ich will dich preisen ewigllich!” (Escúchame, Señor Bach: ¡eternamente te alabaré!) hasta los agnósticos terminamos creyendo en este Jesucristo a menudo lúgubre pero eternamente luminoso cuando lo musica el Kantor de Leipzig. Pecando sin propósito de enmienda, consciente desde el peculiar y personal “Credo en mi dios Bach, creador de todo lo visible y lo invisible” musicalmente, íntimo o grandioso, esta pasión asturiana en el amplio sentido de la palabra, ha vuelto a emocionar por todo lo que en ella habita.

Nuestro mejor y más internacional coro asturiano es capaz de preparar el cercano y durísimo Ravel junto a su próxima participación en el concurso internacional londinense que preside P. Phillips, y todavía encontrar más tiempo para elegir medio coro que afrontase con plena capacidad y calidad esta “pasión asturiana”. Para ellos mi primeras palabras y felicitaciones más allá del orgullo de leónigan, pues siguen siendo un referente, no ya por la calidad pasmosa en cada aspecto sino por una disciplina que les permite transmitir los deseos del director que tengan enfrente, haciéndolos suyos. Esta “Pasión Zapico” volvió a demostrar porqué son los números uno: matices increíbles, emisión envidiable, fraseos de vértigo, corales cercanos y coros protagónicos en su búsqueda de la belleza inabarcable superándose en cada aparición.

Mi otra pasión son Forma Antiqva, siempre sorprendiendo en cualquier combinación, más cuando traen el proyecto grande, no ya por número sino por la excelencia de todos sus componentes. Poder aglutinar tanta calidad instrumental contando con solistas de talla internacional no está al alcance de cualquiera, pero esta pasión crece, convence, aglutina desde una dirección de la que hablaré al final. Aunque en el extenso programa (incluyendo texto original y traducción que seguimos durante las casi dos horas como si de una iglesia se tratase) figuran todos los intérpretes de una inolvidable pasión bachiana, citar dos componentes del Cuarteto Quiroga (Aitor Hevia y Cibrán Sierra) junto al habitual Jorge Jiménez, sin olvidarme de Ruth Verona quasi Zapico porque el continuo con Pablo y Daniel no es el mismo sin ella. Del resto sólo elogios con dúos de traverso, oboe y ambos sutiles, bellos desde la primera bocanada, al igual que las violas d’amore alternando con las habituales, el violagambista Andrea de Carlo o la organista y clavecinista Silvia Márquez, siempre complemento de los tres Zapico. Forma Antiqva en formación grande, cantidad y calidad, rigor y vigor, perfecta base instrumental para una visión moderna sin olvidar la historia, bien conducida desde el clave y la dirección por el magister Aarón.

Los solistas para el evento tampoco se encuentran fácilmente, con dos aún recientes (Bach Collegium Japan de Suzuki) y bachianos puros -aunque los años no perdonen pero todavía referencia por la entrega y dominio de una partitura que han hecho suya-, especialmente el evangelista Gerd Türk que brilló incluso en sus arias, y el bajo Peter Kooij con un Jesús cercano. Grata sorpresa el alto francés Damien Guillon de color idóneo para este Bach, pero especialmente la gran soprano extremeña María Espada, enamorando con “sólo” dos arias (Ich folge dir gleichfalls, nº 13 primera parte, y Zerfließe, mein Herze, nº 63 en la segunda parte), auténticas joyas en su voz, emocionantes, sentidas y cantadas como sólo ella es capaz, otra de mis pasiones confesas que volveré a degustar esta misma semana con más barroco. Citar el Pilato de Jiménez Cuevas, bajo en los números corales, así como las breves pero más que correctas intervenciones de los coralistas Manuel Quintana, Fernando Fernández y Elena Rosso.

Dejo para el final al auténtico alma mater del proyecto, al maestro Aarón Zapico, Kapelmeister de Sama, “apóstol del barroco”, líder por convencimiento, entrega y dominio desde el duro trabajo. Esta pasión sentida desde tiempo, capaz de transmitirla a todos los intérpretes desde el minuto uno, llevada como él quiso desde esa autoridad ganada con diálogo y magisterio, pacto compacto con tacto, barroco en estado puro desde el siglo XXI, las luces y sombras luteranas del Evangelio de Juan con el subrayado genial del Kantor, música al servicio del texto, riqueza expresiva de contrastes brutales, tiempos vivos con agilidades de vértigo sin perder ni una sílaba y lentos profundos para transmitir el castigo o la desnudez (los momentos del coro a capella fueron de lo más emocionante). Dirección y acompañamiento al clave de los recitativos dejando fluir al genio con toda esa cadena de vivencias más allá de la partitura, el aliento lúcido y la esperanza hecha Bach en su discutido cumpleaños (31 de marzo de 1685).

Pasiones corales, instrumentales, solistas… pasiones personales compartidas, pasión por Bach, pasión por las pasiones, cuaresma con pasión sin compasión. La semana arranca cerrando marzo.

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