Jueves 17 de mayo, 20:00 h. Teatro Campoamor, proyección de “Metrópolis” (1927) de Fritz Lang; Oviedo Filarmonía, director: Marzio Conti. Partitura original de Gottfried Huppertz, reconstruída por Berndt Heller. Entrada libre.

Lo bueno no pasa de moda aunque lo llamado antiguo se recupere con etiquetas como vintage o histórico. El cine todavía funciona e incluso recuperamos cintas de los inicios sin olvidar que en las proyecciones siempre había música en directo, un pianista por lo menos…

A raíz del centenario del cine o aquél mundial de fútbol español del Naranjito allá por 1982, en Asturias se organizaron muchos pases con esa ambientación, y tuve la suerte de participar en varias, sin olvidar una muy especial con piano y violín de “La aldea perdida” de Florián Rey en el mismo año que la de Lang, con mi añorado Luis Miguel A. Ruiz de la Peña en el Ateneo gijonés y Juan Bonifacio Lorenzo “Boni”, siempre organizando estas historias del Séptimo Arte. Tampoco quiero olvidar “Mieres del Camino” (1928) de Juan Díaz Quesada, en el Teatro Jovellanos de Gijón, otra joya recuperada del Teatro Pombo mierense, y un poco más lejos a un grupo catalán de mi juventud, Pegasus, que realzó en vivo la proyección de “Berlín, sinfonía de una ciudad” precisamente cuando “Metrópolis” volvía a la actualidad en los inicios de los 80 por la banda sonora de Giorgio Moroder.

En Asturias se vive el cine y la música con gran intensidad, Prokofiev ha sonado sin las imágenes de “Alexandre Nevski”, llevo años clamando por introducir en los conciertos autores más sinfónicos que algunos programados, y esta vez la Universidad de Oviedo devolvíó la Banda Sonora original a la joya de Fritz Lang con la OvFi en el foso y el maestro Conti con muletas y batuta. La música no es tan vanguardista como la película y abusa de efectos que complementan las imágenes más que subrayar la acción, con la referencia casi obligada del Dies Irae, los giros de una Marsellesa que retomaría incluso “Casablanca” y hasta el Charlestón de su época. En parte entiendo otras bandas para la misma película y hasta la “actualización” electrónica para una película de culto más técnica que argumentalmente. Pese a todo es de agradecer el esfuerzo y la siempre pedagógica idea de mostrarnos el origen de muchas cosas tal y como fueron ideadas, y “Metrópolis” la pudimos contemplar con su música en vivo perfectamente adaptada al film en una concertación exacta para una partitura algo light. Las colas para entrar y el llenazo son dignos de análisis, pero la desbandada al descanso (supongo que no estaba en el guión inicial) también.

.

Anuncios